Siempre es un placer volver a Azul, cervantear, jugar al locus amoenus.
martes, 11 de noviembre de 2014
Este hombre es mío
Hay en mi sentimiento hacia él algo raro, cercano a la posesión más egoísta. Algo como si dijera: "Este tipo nunca pudo huir de mí, yo lo conozco desde los 13 años, yo fui y vine con y sin él toda mi vida, yo le di hijos e hija, yo puse mi cuerpo a su disposición y nadie más que yo".
Es raro.
Es raro.
Je
Pobre, ¿pobre?, ayer le di una sobredosis de mí misma. Sobrevivió. No sé cuáles serán los efectos colaterales pero me gusta tanto decirle todo lo que se me viene a la cabeza, hacerle todo lo que se me canta.
Ciclo de poesía La estación de noviembre
Leí dos inéditos que Vale dice que le gustaron: "Casi inocencia" y "Compartimentos estancos"
CASI INOCENCIA
PAULA SALMOIRAGHI
I
Deslizarse como un hilito de agua
entre las rocas.
Termino de decirlo y pienso:
¿Hilo de agua o serpiente?
II
Serpentear
puede ser agradable.
Arquear cada huesito
por el lodazal pegajoso.
Esquivar las aristas las piedras
los despeñaderos.
Deslizarse y fingir
que se es buena
que se desconoce
el uso de veneno
que nunca se ha matado
por estrangulación.
III
Las serpientes no tienen manos.
Yo
llevo las yemas de mis dedos
desde la palma hacia afuera.
Abro y cierro
abro y cierro el puño
y me salen flores.
COMPARTIMENTOS ESTANCOS
PAULA SALMOIRAGHI
Hay en el fondo del mar
un barco pirata que se hundió
y nunca más nadie
pudo ponerlo a flote.
No se sabe si llevaba un tesoro
si tenía cautiva a una princesa
o si su capitán tocaba el acordeón.
Las medusas y los hipocampos atraviesan
los compartimentos agujereados de su cubierta
y su velamen
se pega a los mástiles quebrados.
Por eso es muy lindo estar ahí.
No hay que preocuparse
por navegar.
Ya
no es importante
que el viento sea o no
favorable.
CASI INOCENCIA
PAULA SALMOIRAGHI
I
Deslizarse como un hilito de agua
entre las rocas.
Termino de decirlo y pienso:
¿Hilo de agua o serpiente?
II
Serpentear
puede ser agradable.
Arquear cada huesito
por el lodazal pegajoso.
Esquivar las aristas las piedras
los despeñaderos.
Deslizarse y fingir
que se es buena
que se desconoce
el uso de veneno
que nunca se ha matado
por estrangulación.
III
Las serpientes no tienen manos.
Yo
llevo las yemas de mis dedos
desde la palma hacia afuera.
Abro y cierro
abro y cierro el puño
y me salen flores.
COMPARTIMENTOS ESTANCOS
PAULA SALMOIRAGHI
Hay en el fondo del mar
un barco pirata que se hundió
y nunca más nadie
pudo ponerlo a flote.
No se sabe si llevaba un tesoro
si tenía cautiva a una princesa
o si su capitán tocaba el acordeón.
Las medusas y los hipocampos atraviesan
los compartimentos agujereados de su cubierta
y su velamen
se pega a los mástiles quebrados.
Por eso es muy lindo estar ahí.
No hay que preocuparse
por navegar.
Ya
no es importante
que el viento sea o no
favorable.
Me hace ilusión
¿Y qué? Aunque ni vos me creas: me divierte mucho la cerveza en la plaza, el pucho en el auto, el telo en vez de tu casa.
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Cuando renuncias a los favores y migajas
Y cuando renuncias a los favores y a las migajas comienza la revolución. Siempre a escala local y con minúscula. Y posiblemente la fiesta, aunque eso, paradójicamente, implique cierta austeridad, puesto que la opulencia siempre está del lado de la hegemonía.
Beatriz Preciado
Beatriz Preciado
martes, 4 de noviembre de 2014
El peor de los autoboicots
Siempre dije que nadie me conocía como realmente yo era. Pero, por otro lado, que nadie podía quererme como realmente yo era (fuera de mis hijos e hija, porsupu, que me conocen y aman desde que nacieron). Pero que él sí me conocía y no me amaba y trataba todo el tiempo de cambiarme y eso era la mejor prueba de que yo no era "amable" al natural y en forma original, que había que modificarme.
¿Y si de repente, digo, de repente, él no pudiera evitar amarme? Aunque lo intentara no pudiera dejar de hacerlo: ¿Qué demostraría eso? ¿Habría yo perdido todas las excusas para evitar ser yo yo yo misma misma?
¿Y si de repente, digo, de repente, él no pudiera evitar amarme? Aunque lo intentara no pudiera dejar de hacerlo: ¿Qué demostraría eso? ¿Habría yo perdido todas las excusas para evitar ser yo yo yo misma misma?
Un poema a la vez
¿Viste que el otro día le dejé mi libro? Ahora dice que leyó un poema, uno, el primero. ¿Y?, le digo yo y le pregunto cuál, como si yo no supiera cuál es el primero. Me dice: "Uno que dice algo de sumergirse, de la propia sangre". No lo dejo seguir, yo también tengo miedo, me adelanto y le digo, superada, "Ah, sí, "Viaje". Y ahí quemamos. ¿Y no seguiste?, le digo. No, me dice, después sigo, de a poco, muy fuerte.
Yo no sé si somos o nos hacemos. Pero los dos para el mismo lado.
Yo no sé si somos o nos hacemos. Pero los dos para el mismo lado.
Dormir pegados
No nos dormimos. Eran demasiados cuerpos nuestros dos cuerpos para nosotros dos siempre tan mezquinos, tan solitarios, tan autoconstruyendo la propia leyenda del solitario, la solitaria, del que no puede ser amado, amada, de la que nunca es comprendida, de los impares. Vos y yo, siempre, diciendo, pensando, haciendo boludeces, hasta que llega el momento de la física, corpórea, sexuada, verdad.
Lo más deseado es lo más temido
Yo no quería que vinieras a mi casa. Porque todo lo que tengo, todo lo que es y representa "mi casa", lo tengo porque no estuve con vos estos 10 años y lo conseguí sola y odiándote. Pero viniste y fui feliz mostrándote, mostrándome.
No sé si vuelvo a ser la ingenua que se entrega para que la lastimen o aprendo a ser yo misma delante tuyo, cosa que nunca hice. No sé si vuelvo a darte lo que no te merecés o si, por fin, te exijo que te hagas cargo de que me querés así, así, así, tan cual como soy, tal como nunca me animé a ser pero soy, soy, soy.
Eso sí sería algo inédito.
No sé si vuelvo a ser la ingenua que se entrega para que la lastimen o aprendo a ser yo misma delante tuyo, cosa que nunca hice. No sé si vuelvo a darte lo que no te merecés o si, por fin, te exijo que te hagas cargo de que me querés así, así, así, tan cual como soy, tal como nunca me animé a ser pero soy, soy, soy.
Eso sí sería algo inédito.
La UBA 1987 que no fue
Ayer la profe de Literatura argentina hablaba del retorno a la democracia en la facultad de los 80. De repente me cayó la ficha: Yo debería hacer estado allí en el 87. Y no estuve porque mis viejos me dijeron que no valía la pena, que no estaba bueno, que había muchos paros, mucha política, mucho kilombo. Me lo dijeron como me decían que no me iba a divertir si iba a bailar o que estaba mal joder con él porque eso no era amor.
Y yo les creí. Haciéndome la rebelde, soportando que mi mamá me dijera egoísta y malparida, les creí. Y no fui a la facu en el 87.
Y yo les creí. Haciéndome la rebelde, soportando que mi mamá me dijera egoísta y malparida, les creí. Y no fui a la facu en el 87.
Epifanías con retraso
De repente te miro, o te toco, o me decís algo, o estoy en otro lado y te me venís a la cabeza, y toda una zona de mi vida se ilumina de un modo que la hace salir de la incomprensión o el olvido, o de un modo en que se transforma completamente en otra cosa.
En fin: No sé si estoy reordenando mi vida, revisando mi vida, conociéndome realmente a mí misma, aceptándome a mí misma o es, solamente, efecto del coger demasiado y muy seguido.
En fin: No sé si estoy reordenando mi vida, revisando mi vida, conociéndome realmente a mí misma, aceptándome a mí misma o es, solamente, efecto del coger demasiado y muy seguido.
Llamarte o no llamarte o por qué llamarte
En realidad, una se embarca en todos esos cuestionamientos pedorros porque está buscando lograr o producir un efecto, porque quiere arribar a un objetivo o conseguir algo. Porque cuando una manda todo al carajo y hace lo que se le canta porque se le canta y porque está bien que se le cante, te llama y listo o se olvida del asunto.
domingo, 2 de noviembre de 2014
Ellos temían mis palabras
TODA LA NOCHE HABLASTE CON LOS ÁRBOLES
Pasé toda la noche hablando con los árboles.
Les decía una palabra y ellos se alejaban sacudiendo sus ramas, aterrados en el viento nocturno.
Les decía otra palabra y corrían todavía más, como una luna huyendo de otra luna o la sombra que se levanta en el bosque para saltar a otra sombra más vasta.
¿Pero qué les decías a los árboles?
¿Les contabas historias de ciego terciopelo?
¿Encendías de carbón sus corazones en un anuncio mortal?
¿Les hablabas dormido?
¿Los seguía volando tu lengua desprendida desde el sueño?
No lo sé.
Yo sólo hablaba con los árboles y ellos temían mis palabras: como si guardaran algo que no cabe en ellas: el revés de lo que podemos decir:
y es un grito imposible
de ira
de castigo
de amor.
Carlos López Degregori, Lima, Perú (1952)
Pasé toda la noche hablando con los árboles.
Les decía una palabra y ellos se alejaban sacudiendo sus ramas, aterrados en el viento nocturno.
Les decía otra palabra y corrían todavía más, como una luna huyendo de otra luna o la sombra que se levanta en el bosque para saltar a otra sombra más vasta.
¿Pero qué les decías a los árboles?
¿Les contabas historias de ciego terciopelo?
¿Encendías de carbón sus corazones en un anuncio mortal?
¿Les hablabas dormido?
¿Los seguía volando tu lengua desprendida desde el sueño?
No lo sé.
Yo sólo hablaba con los árboles y ellos temían mis palabras: como si guardaran algo que no cabe en ellas: el revés de lo que podemos decir:
y es un grito imposible
de ira
de castigo
de amor.
Carlos López Degregori, Lima, Perú (1952)
Tarea: Buscar a Alberto Szpunberg
LITERATURA › PREMIO CULTURA ARGENTINA PARA EL POETA ALBERTO SZPUNBERG
Un lírico capaz de elogiar a la ganzúa
Por el aporte que ha realizado con su descomunal obra –Poemas de la mano mayor, El che amor, Su fuego en la tibieza, La academia de Piatock, entre otros libros–, la ministra de Cultura, Teresa Parodi, homenajeó al poeta de las criaturas despojadas.
Nada aquerencia tanto como la palabra compañero. Se alza el poeta en estado de asamblea permanente, levanta los dedos índice y medio en alto, como apuntando al cielo de Pista Urbana, nuevo espacio cultural, y los separa hasta formar la “V” de la victoria. Después cierra el puño. Un relámpago de gestos se suceden en el aire: la “V”, el puño bien cerrado, la “V”... Es el juego limpio que juega Alberto Szpunberg cuando la ministra de Cultura, Teresa Parodi, le entrega el Premio Cultura Argentina por el aporte que ha realizado con su descomunal obra –Poemas de la mano mayor, El che amor, Su fuego en la tibieza y La academia de Piatock por mencionar algunos títulos–, una distinción que han recibido anteriormente artistas como Mercedes Sosa, Horacio Salgán, León Ferrari, Eduardo Falú y Luis Felipe Noé, entre otros. Son muchas las miradas que lo acompañan en este mediodía que rezonga por los excesos de la lluvia. “Nunca le di la mano a ningún ministro”, confiesa el poeta que “saca a pasear el bastón” por las callecitas de San Telmo, el barrio donde vive, y en estado de gracia encuentra en una paseadora de perros el principio de un poema. “Míreme bien porque creo que soy una de las últimas lectoras de poesía que les queda –le dice Parodi–. Soy una admiradora casi obsesiva de la poesía como herramienta para hacer otra música. La poesía tiene tantas músicas como lecturas y cada uno puede encontrar una. La mayor importancia que tiene la poesía es la infinita música que tiene la palabra, el roce de la palabra con la idea.”
Szpunberg (Buenos Aires, 1940), un refucilo de calidez y picardía aleteando por las pupilas, recibe el diploma y la escultura Los equilibristas de la cordobesa Victoria Lemme. “Nunca me olvido de un poeta francés maravilloso, que hoy se lee poco pero hay que recuperarlo, que es Paul Eluard. En un poema dice que la poesía tiene por meta la verdad práctica. Eso tiene resonancias un poco duras, pero a veces hay que recordarlo. La poesía también tiene que ver con la verdad práctica. En función de eso yo quiero hacer mi aporte. Como en estos momentos está en discusión, charlatanería y mezquindad el tema de la inseguridad, yo escribí ‘Elogio de la ganzúa’...”, anticipa el autor de Como sólo la muerte es pasajera, su poesía reunida publicada en 2013 por Entropía. “La llave que abre/ y la llave que cierra/ son la misma llave/ adentro y afuera// ¿A la calle?, no hay problema,/ sólo al forzar se falsea;/ la misma llave te deja/ dormidito en la vereda// Pero ojo al piojo/ que el mal de ojo/ es el cerrojo”, lee Alberto el inicio de este poema inédito y celebran la ocurrencia a pura carcajadas y aplausos escritores, artistas y músicos como Horacio González, Juan “Tata” Cedrón, Tom Lupo, Eduardo Jozami, Adolfo Nigro, Juano Villafañe, Pablo Mainetti, Judit Said y Dorotea Murh, más conocida como Dolly Onetti, la viuda del escritor uruguayo.
El músico Jorge Sarraute, integrante del mítico Cuarteto Cedrón, donde tocó el contrabajo, interpreta varias de las canciones que surgieron de las juntadas en Barcelona –la ciudad del exilio– con Alberto y Luis Luchi (1921-2000) a fines de la década del 70. Entonces el piano y la voz de Sarraute bucean por las honduras de los versos de Szpunberg en “Vidalita de la casa dejada”, “Chacarera mezclada”, “Chacarera de memoria” –“chacarera que se baila, como quien sueña despierto”– y “Lo fusilaron contra un paredón del bajo Flores”. Las palabras del poeta tienen aromas y vibraciones; enhebran intimidades que bailan de boca en boca. La uruguaya Mónica Lacoste, la ideóloga parlanchina de Pista Urbana, es una anfitriona que derrocha simpatía. “Hoy tenemos la alegría enorme de haber concretado un disparate total. Sé que los que están acá son parte de esa locura, cosa que me alegra profundamente”, subraya.
–Habría que debatirlo... –retruca Szpunberg.
–¡Así son los poetas: desagradecidos! –bromea Lacoste.
–Quiero leer algo. Si lo que leo dice algo, mejor –arremete el poeta.
–Le pido que ponga riendas a su corazón, siéntese, por favor.
–Eso es imposible...
“Alberto es alguien que está recogiendo la herencia de Juan Gelman. No es exactamente lo mismo lo que él hace, pero el trabajo con la melancolía, el lirismo de los perdidos e ignorados, los grandes idiomas antiguos, el hebreo y el griego como resonancias en el castellano actual, son planos compartidos”, plantea González. “La preocupación social está tomada desde pequeños personajes frágiles que tienden a fracasar y a dejar un testimonio; su fuerza es la del gran fracaso lírico. Alberto, a su manera, con todas las diferencias del caso, es un continuador del mismo nivel de fuerza poética de Gelman, entendiéndolo como un pensador de la naturaleza en su relación con la historia, no como un teórico. En la naturaleza de Gelman hay aves de todo tipo, en la de Alberto hay gaviotas y sentencias de sacerdotes extraviados. Finalmente, en los dos hay un impulso de estudiar la historia a través del punto de vista del más frágil y de las criaturas más despojadas. Alberto es un gran poeta lírico de la Argentina contemporánea.”
La magia de Szpunberg surte efecto. Todos repiten el estribillo de su “Elogio de la ganzúa”: “pero ojo al piojo/ que el mal del ojo/ es el cerrojo”... El poeta regresa a la mesa con el diploma y la escultura y aclara: “Homenaje viene de homo, hominis, hominaticum –silabea Alberto a Página/12–. Era un ritual en la Edad Media por el cual la gente se convertía en vasallo del señor. O sea que entre compañeros no puede haber homenajes. Por eso me irrita la palabra homenaje. Esto es un encuentro en el que la asamblea permanente es posible, ¿no?; es cuestión de que alguien la convoque. La disponibilidad está, por lo menos por mi parte. ¿Y por la tuya?”.
Mijita en Chapadmalal
En Chapadmalal representantes del Gallo Rojo presentan su trabajo sobre violencia institucional en el marco del programa Jovenes y Memoria. Toda la suerte chicos y chicas en esta experiencia. Basta de violencia en los barrios! Ningún pibe nace chorro! Mi cara y mi ropa no son delito!
Me fui a hacer unos mandaditos
Hoy me levanté, domingo lluvioso, y me fui al Carrefour. Nunca voy al carrefour: porque voy al Coto, porque mijita me lleva al Día. Pero hoy aproveché que mijita la ahorrativa no está y que el Coto está cerrado y me fui al Carrefour. Qué loca ¿no?
En el Carrefour gasté el triple de una compra normal. Pero ésta no fue una compra normal: Compré cosas tan interesantes y caras como un balde violeta, una esponja patito, mata cucarachas, almendras peladas y con cáscaras, la tintura para mi pelo, un vestidito camisón para ir a Azul y no asustar compañeras, dos pares de medias y siete novelas en la mesa de saldos. Más todo lo de rutina. Ah, y un melón.
Entre las siete novelas que me traje de la abandonada mesa de saldos del feo Carrefour, llena de liquidaciones de Alfaguara, está la de Dujovne Ortiz, Un corazón tan recio, sobre la vida de Santa Teresa, de la que habló mi amigo salteño Augusto Gonzalez Molina. ¿No soy una chica con suerte? Ahí estaba el librito esperándome.
En el Carrefour gasté el triple de una compra normal. Pero ésta no fue una compra normal: Compré cosas tan interesantes y caras como un balde violeta, una esponja patito, mata cucarachas, almendras peladas y con cáscaras, la tintura para mi pelo, un vestidito camisón para ir a Azul y no asustar compañeras, dos pares de medias y siete novelas en la mesa de saldos. Más todo lo de rutina. Ah, y un melón.
Entre las siete novelas que me traje de la abandonada mesa de saldos del feo Carrefour, llena de liquidaciones de Alfaguara, está la de Dujovne Ortiz, Un corazón tan recio, sobre la vida de Santa Teresa, de la que habló mi amigo salteño Augusto Gonzalez Molina. ¿No soy una chica con suerte? Ahí estaba el librito esperándome.
sábado, 1 de noviembre de 2014
Esto que pasa en el Teatro del pueblo
Hace rato que yo quería ir: Desde que se estrenó, desde que fui y volví a Jujuy con la Trilogía Amateur y me reproché tanto no haberlas visto las tres seguidas (ni siquiera vi la última sola).
Y los jueves en medio de la semana. Y el ir al centro. Y a quién engancho. Iba a ser el jueves pasado con Magda y no pudo. Así que salió este jueves con mijita y Silvana (Aunque la loca no estaba en buen estado en medio de Feria escolares y ediciones de antologías, se bancó bancarme en ésta.Porque amamos a Saba)
20 hs : Pizza y cerveza en El rey después de fruncir la nariz ante los espacios turísticos de la fea urbe capitalina. 21 hs: Entramos a la sala. El escenario es como una casilla de la villa pero con ojos de buey: la misma precariedad, los mismos materiales de desecho, la misma escasez de lugar y de comodidades. Pero es una nave espacial. Las tapas de inodoro, los destornilladores, las bocinas de no sé qué, las pantallas de televisores de los 80, los asientos de colectivo viejo (¿O de dentista?), suman al patetismo de la misión patriótica.
Me encantó el tema del encierro, la parodia del nacionalismo, la entrega de la pcia de Córdoba a cambio de un pedazo de Marte, las apariencias que se suponen marcianas pero no (qué bueno que el cordobés se haya logrado revolcar con la apariencia de Marilyn), la idea del tango como adicción y la melancolía como tortura. Es que el futuro argento es muy retro, muy decadente, muy de bajón, muy estamos en la lona pero dios es argentino.
Cómo me reí de los intentos por clavar la bandera nacional, del monstruito en cautiverio, de todos los "culiau" del Córdoba, del pobre tripulante que no puede ni hablarle a su aparición de la novia de juventud.
Una maravilla la aparición venusina/novia de la infancia cantando "Lejana tierra mía, bajo este cielo, bajo este cielo".
Fotos tomadas de http://www.descongelandomentes.com.ar/espec_entrevistas/esto-tambien-pasara-mariano-saba-andres-binetti.html
Y los jueves en medio de la semana. Y el ir al centro. Y a quién engancho. Iba a ser el jueves pasado con Magda y no pudo. Así que salió este jueves con mijita y Silvana (Aunque la loca no estaba en buen estado en medio de Feria escolares y ediciones de antologías, se bancó bancarme en ésta.Porque amamos a Saba)
20 hs : Pizza y cerveza en El rey después de fruncir la nariz ante los espacios turísticos de la fea urbe capitalina. 21 hs: Entramos a la sala. El escenario es como una casilla de la villa pero con ojos de buey: la misma precariedad, los mismos materiales de desecho, la misma escasez de lugar y de comodidades. Pero es una nave espacial. Las tapas de inodoro, los destornilladores, las bocinas de no sé qué, las pantallas de televisores de los 80, los asientos de colectivo viejo (¿O de dentista?), suman al patetismo de la misión patriótica.
Me encantó el tema del encierro, la parodia del nacionalismo, la entrega de la pcia de Córdoba a cambio de un pedazo de Marte, las apariencias que se suponen marcianas pero no (qué bueno que el cordobés se haya logrado revolcar con la apariencia de Marilyn), la idea del tango como adicción y la melancolía como tortura. Es que el futuro argento es muy retro, muy decadente, muy de bajón, muy estamos en la lona pero dios es argentino.
Cómo me reí de los intentos por clavar la bandera nacional, del monstruito en cautiverio, de todos los "culiau" del Córdoba, del pobre tripulante que no puede ni hablarle a su aparición de la novia de juventud.
Una maravilla la aparición venusina/novia de la infancia cantando "Lejana tierra mía, bajo este cielo, bajo este cielo".
Fotos tomadas de http://www.descongelandomentes.com.ar/espec_entrevistas/esto-tambien-pasara-mariano-saba-andres-binetti.html
No todo el tiempo pero.
No te voy a hacer creer que estoy todo el tiempo pensando en él.
Hay una cosa que es cierta: me toco a mí misma y me vuelve todo. Imposible no estar todo el tiempo tocándome las manos, las piernas, apenas la cara. Sólo eso ya es suficiente.
Hay una cosa que es cierta: me toco a mí misma y me vuelve todo. Imposible no estar todo el tiempo tocándome las manos, las piernas, apenas la cara. Sólo eso ya es suficiente.
Me hace muy feliz y qué?
Que es volver para atrás.
Que es jugar con fuego.
Que vaya una a saber en qué va a termimar.
Y ¿para qué?
No son frases de conchudas que no comprenden. Es mi propia y misma conciencia.
Por suerte, por suerte, por suerte: Tengo otras conciencias que dicen lo contrario. Y yo las escucho a todas. Según me pinte.
Que es jugar con fuego.
Que vaya una a saber en qué va a termimar.
Y ¿para qué?
No son frases de conchudas que no comprenden. Es mi propia y misma conciencia.
Por suerte, por suerte, por suerte: Tengo otras conciencias que dicen lo contrario. Y yo las escucho a todas. Según me pinte.
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Lunes por la madrugada...
Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...
que sonríe cómplice de amor...



































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