miércoles, 13 de enero de 2016

Tener pileta, hacer yoga o llamar a Felix

Dice en feis Felix Bruzzone
3 horas
Mi clienta Sol, que me contrató hace poco más de un año, el mismo día en que me echó mi ex clienta Ángeles, me dice que este verano ve mucho mejor a la pileta. 
Yo también, le digo. 
Es porque estoy más tranquila, más relajada, dice. 
El ex de Sol fue piletero en California durante cuatro años. Ya tenían dos hijos y llegaron todos allá tras la implosión argentina de 2001. Las primeras veces que fui a su casa ella siempre me contaba esa historia de exilio californiano pileteril y me resultaba extraño que no supiera cómo mantener bien una pileta. De hecho, siempre pensé que su descuido con la pileta se debía a cosas no resueltas con su ex marido piletero. Llamarme para limpiar una pileta imposible de limpiar era, quizá, vengarse un poco de su ex a través mío. O convencerse de que los pileteros somos todos unos inútiles. O quién sabe. Sin embargo ahora parece que todo era porque el año pasado ella estaba intranquila y ahora no.
Pienso: No llames a un piletero, hacé yoga.
Le digo: No llames a un piletero, hacé yoga.
Se ríe. Le voy a decir a mi profesora que se avive y que a las chicas que tienen pileta les cobre un poco más, dice.
Buena idea, digo.
Si, ¿no?
Sí.
La bomba suena parejo. Sobre el agua flotan flores de la santa rita que cuelga sobre el cerco. Flores muy rojas y agua cristalina hacen una imagen que debería quedar así congelada, pero soy piletero y tengo que sacar esas flores, limpiar, así que las saco. Es una lástima romper ese equilibrio de flores y agua cristalina pero así es la vida en los jardines de por acá. Romper milagros y esperar otro. Siempre alguno llega. Hay que estar tranquilo y saber esperar. Los jardines son profesores de yoga.

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...