miércoles, 23 de julio de 2014

Amo a Mario Conde y a su amigo Yoyi, el palomo

Tú eres el personaje más loco y más comemierda que conozco, pero me gusta andar contigo. ¿Sabes qué, men? Tú eres el único tipo legal con quien trato en este y en todos mis negocios. Eres como un cabrón marciano. Como si fueras de mentira, vaya.
(pág. 86)


La neblina del ayer, Leonardo Padura

Nos hicieron creer

— (…) Oye, men, tú y tus amigos son increíbles. (…) Parecen marcianos, coño, te lo juro. Yo los veo y me pregunto qué carajo les metieron en la cabeza para ponerlos así… (…)

— Nos hicieron creer que todos éramos iguales y que el mundo iba a ser mejor. Que ya era mejor… (…)

— Pues los estafaron, te lo juro.
(pág. 45)



La neblina del ayer, Leonardo Padura

Íbamos a salir de un solo golpe del subdesarrollo

FRAGMENTO DE LA NEBLINA DEL AYER , DE LEONARDO PADURA



— ¿Te acuerdas, Conde, cuando cerraron los clubes y los cabarets porque eran antros de perdición y rezagos del pasado?— recordó Carlos.

— Y para compensar nos mandaron a cortar caña en la zafra del setenta. Con tanta azúcar íbamos a salir de un solo golpe del subdesarrollo— evocó Candito—. Cuatro meses estuve cortando caña, todos los días de Dios.

— A veces me pongo a pensar… ¿Cuántas cosas nos quitaron, nos prohibieron, nos negaron durante años para adelantar el futuro y para que fuéramos mejores?

— Una pila— dijo Carlos.

— ¿Y somos mejores?— quiso saber Candito el Rojo.

— Somos distintos: tenemos tres patas o una sola, no sé bien… Lo peor fue que nos quitaron la posibilidad de vivir al ritmo que vivía la gente en el mundo. Para protegernos…
(pág. 198)

— Todo el tiempo, todos los días hemos estado viviendo la responsabilidad de un momento histórico. Se empeñaron en obligarnos a ser mejores.
(pág. 199)

— ¿Se han puesto a pensar en qué país nos ha tocado vivir? ¿Sí?, ¿no? (…) Pues deberían hacerlo. Éste es un país condenado a la desproporción. El mismo Cristóbal Colón fue el que empezó a joderlo todo, cuando dijo eso de que ésta era la tierra más hermosa y todo lo que le cuelga. (…) Como resultado de eso es que somos tan históricos, y además, no sólo nos creemos los mejores, sino que a veces hasta lo somos. Y ahí están las consecuencias…
(pág. 200)

— La vida nos estaba pasando por los lados— dijo el Conejo— y para protegernos nos pusieron orejeras, como a los mulos de carga. Nada más debíamos mirar hacia delante y caminar hacia el futuro luminoso que nos esperaba al final de la historia y, claro, no nos podíamos cansar en el camino. El único problema es que el futuro estaba muy lejos y el camino era en pendiente y estaba lleno de sacrificios, prohibiciones, negaciones, privaciones. Mientras más avanzábamos, más se empinaba la pendiente y más lejos se ponía el futuro luminoso, que además se fue apagando. Al muy cabrón se le acabó la gasolina. A veces creo que nos encandilaron con tanta luz y pasamos por el futuro sin verlo… Ahora (…) ya no tenemos mucho que ver ni mucho que buscar.
(pág. 201)

El museo travesti de Perú

Andróginos, hombres vestidos de mujer, maricones… el museo Travesti del Perú

Giuseppe Campuzano


RESUMEN
El presente artículo plantea un supuesto «orden» para contextualizar al travesti en una historia del Perú no lineal, que las sucesivas colonizaciones y mestizajes de América han complicado y enriquecido simultáneamente. La metodología —compartida con la Teoría Queer— traslada al travesti de los márgenes al centro para replantear la historia del Perú desde el travestismo, no como nuevo centro sino para mostrar la relatividad de la historia oficial. Esta investigación ofrece el cuerpo travesti como documento sexual, como espacio que, al hallarse asimismo entrecruzado por la clase, la etnia o la raza. simultáneamente contiene y rebasa el género. Así, lo travesti replantea la identidad peruana como metamorfosis constante.
Palabras clave: museo travesti Perú andrógino maricón historia queer Giuseppe Campuzano
INTRODUCCIÓN
El Museo Travesti se inicia en 2003 con el propósito de articular la memoria del travestismo, entre los prejuicios y definiciones hechas por terceros, así como las cercanías y diferencias de ese diverso grupo de personas denominadas travestis.
Sus fuentes son diversas (antropología, arte, historia, leyes, prensa, testimonios) así como sus estrategias de difusión —un museo travesti en sí mismo. El Museo Travesti se ha presentado como muestra, performance, protesta, libro o conferencia. El contraste de sus fuentes y formatos hace posible una aproximación multifocal al travestismo que también sea capaz de replantearse, consecuente con su finalidad: abarcar lo travesti, y lo peruano, inasibles.
ANDRÓGINOS
EL ANDRÓGINO MOCHE 

MOCHE. Botella. V-VII d.C. Colección Ganazo, Trujillo. Dibujo de Christopher B. DONNAN, Moche Archive, UCLA, Los Angeles (Figura 1)
Esta escena (Figura 1) pertenece a un conjunto de cerámicas Moche (cultura pre-Inka que se desarrolló en costa norte peruana) donde seres alados preparan un alucinógeno que será consumido por una pareja que copula. Dicha pareja está conformada, según sus vestimentas, por un ser sobrenatural y otro andrógino (él que resalto en fucsia). El personaje andrógino parece mediar ritualmente entre lo terrenal y lo sobrenatural  (Arboleda 1981, p. 101-2). Debo introducir aquí dos conceptos quechuas que permitirán una mejor comprensión de la escena: chhullu, el elemento sin par entre pares (González Holguín 1608, p. 119) que arbitra el tinkuy, el encuentro de estos pares como enfrentamiento y como diálogo. Tal intercambio implica la presencia de diferencias y jerarquías, pero es su negociación constante en busca de la igualdad (Canessa 1997, p. 237) la que produce la relación de opuestos-complementarios que definió lo indígena. El elemento sin par —el andrógino— es clave en la cosmovisión indígena, ya que se ubica entre los pares abarcándolos y excediéndolos simultáneamente para así producir la cultura.
GOBIERNO BIPARTITO Y TRUEQUE CULTURAL INKA
Verdad es, que generalmente entre lo serranos et Yungas ha el demonio introduzido este vicio debaxo de specie de sanctidad. Y es, que cada templo o adoratorio principal tiene vn hombre o dos, o más: según es el ydolo. Los quales andan vestidos como mugeres dende el tiempo que eran niños, y hablauan como tales: y en su manera, trage y todo lo demás remedauan a las mugeres. Con estos casi como por vía de sanctidad y religión tienen las fiestas y días principales su ayuntamiento carnal y torpe: especialmente los señores y principales. Esto sé porque he castigado a dos: el vno de los indios de la sierra, que estaua para este efecto en un templo que ellos llaman Guaca de la prouincia de los Conchucos, términos de la ciudad de Guánuco: el otro era en la prouincia de Chincha indios de su magestad. A los quales hablándoles yo de esta maldad que cometían, y agrauándoles la fealdad del pecado me respondieron: que ellos no tenían la culpa, porque desde el tiempo de su niñez los auían puesto allí sus Caciques, para vsar con ellos este maldito y nefando vicio, y para ser sacerdotes y guarda de los templos de sus Indios (Cieza de León, 1995, p. 199-200).
La presencia simbólica del andrógino de la costa sur se torna real en la crónica de Cieza —esta vez en la costa norte y la sierra central del Perú, ya durante la Colonia— al mostrar un panorama similar con una casta sacerdotal indígena y el coito como elemento ritual. Sin embargo, Cieza es incapaz de percibir la diversidad contenida en la oposición-complementaria indígena y entonces, a través de la simple oposición binaria colonizadora, las sacerdotisas del Tawantinsuyu1 Inka pasaron de ser equivalentes al sacerdote que las castiga a hallarse enfrentadas al catolicismo como religión «única y verdadera», siendo interpretadas como entidades demoniacas y «remedos de mujer».
El texto asimismo demuestra que los andróginos pre-Inkas permanecieron a través de una expansión Inka mediada por el intercambio cultural que se definió no sólo por sus diferencias sino también por sus afinidades. Así, el andrógino como representación ritual del trueque cultural entre culturas indígenas, se mantuvo presente. Asimismo, la androginia  fue una característica inherente a la cultura Inka desde su origen, manifestada en su gobierno bipartito, como María Rostworowski explica:
Manco Cápac y sus ayllus2 habitaron el Cusco bajo y su morada fue el templo de Indicancha, mientras que los seguidores de Auca se afincaron e instalaron en la mitad de arriba o hanan. La división por mitades tiene, en su contexto, un sentido de género y comprende una oposición y una complementariedad entre los bandos de hanan y hurin. Garcilaso de la Vega confirma ese criterio al decir que los hermanos mayores poblaron la parte alta, mientras que los seguidores de la «reina» eran hermanos segundos y poblaron Hurin Cusco.
A través de las noticias de Garcilaso tendríamos que los varones de hanan eran masculinos/masculinos, y los de hurin masculinos/femeninos. En cuanto a las mujeres, las de abajo se clasificaban como femeninas/femeninas, y las de arriba femeninas/masculinas (1989, p. 35).
 LA RESISTENCIA DEL ANDRÓGINO
—Yten si algun yndio condujere en abito de yndia o yndia en abito de yndio los dichos alcaldes los prendan y por la primera vez le den çient açotes y los trasquilen publicamte y por la segunda sean atados seis oras a un palo en el tianguez a vista de todos y por terçera vez con la ynformaçion preso lo remitan al corregidor del ualle o a los alcaldes hordinarios de la Villa de Santiago de Miraflores para que hagan justiçia dellos conforme a derecho (Archivo General de Indias, 1566, 5 recto).
Tal como esta ordenanza revela, la imposición de la oposición binaria del colonizador halló resistencia en la diversidad de opuestos-complementarios indígena manifestada en los cuerpos andróginos que no lograban comprender el nuevo contexto. El enfrentamiento de las sociedades Inka y española consistió, según Michel Foucault (2001, p. 104) respecto de su relación con la sexualidad, en una ars erotica, que tuvo como fin el placer del cuerpo, perseguida por una scientia sexualisdestinada a prohibir los deseos de ese cuerpo.
HOMBRES VESTIDOS DE MUJER Y MARICONES
UNA COLONIA MESTIZA
Mientras los sistemas de control coloniales prohibían el travestismo y la homosexualidad para maximizar la mano de obra indígena en la producción agrícola así como la reproducción de los criollos y sus tributos a la Corona, la sociedad colonial se mestizaba racial y culturalmente. Paradójicamente, la Iglesia advirtió una convergencia entre los espacios de representación ritual católicos e indígenas, y la aprovechó como medio para la evangelización, por su parte el andrógino, ahora hombre vestido de mujer, halló esta complementariedad necesaria para su permanencia y, aún bajo la apariencia del catolicismo triunfando sobre la «religión falsa», logró preservar sus significados en un espacio ritual ya mestizo —la fiesta patronal— que los reinterpretó y generó significados distintos.


















MARTÍNEZ COMPAÑÓN, Baltasar Jaime. «Danza de hombres vestidos de muger»,
acuarela sobre papel, 22.8 x 16.5 cm. En: Truxillo del Perú, tomo II, 1782–1785. 150. REAL BIBLIOTECA, Madrid (Figura 2)
La acuarela (Figura 2) que el sacerdote Martínez Compañón encargó pintar en la ciudad de Trujillo (costa norte del Perú donde anteriormente se desarrolló la cultura Moche) como documento etnográfico de la época. La superposición de elementos españoles e indígenas en estos dos hombres de raza blanca vestidos como mujeres indígenas quienes bailan una danza no identificada.















ANGRAND, Léonce. Escena de calle: hermano lego del convento de los recoletos pidiendo limosna por la ciudad, mulato maricón con gran traje de calle y estudiante de filosofía del colegio San Carlos o de la Universidad de Lima con gran traje de parada, Acuarela sobre papel, 22.8 x 28 cm. 1836–1837. BIBLIOTHÈQUE NATIONALE DE FRANCE, París (Figura 3)
Pero el mestizaje entre indígenas, colonos y la diversidad de culturas negras —quienes llegaron en condición de esclavos durante la Colonia y, siguiendo un camino semejante al de los indígenas, lograron permanecer gracias a los espacios de representación rituales— pronto rebasó el espacio de la fiesta patronal hacía otros ámbitos de la sociedad colonial. El Virreinato del Perú, ya centralista, mostraba una Lima colonizada por sus propios mestizajes, donde los maricones (FIGURA 3) participaban y definían el espacio social de la época. 
LA ILUSTRACIÓN COMO SEGUNDA COLONIA
Entre los raros y agradables objetos que aquí se presentan á cada paso, me ha hecho la mayor impresion una especie de hombres, que parece les pesa la dignidad de su sexô; pues de un modo vergonzoso y ridículo procuran desmentir á la naturaleza. ¿Que dirían nuestros conciudadanos, si viesen un ente de esta clase que intenta imitar en todo á las mugeres? El ayre del cuerpo, el garbo, los pasos, las acciones, hasta los menores movimientos, todo respira en ellos una afeminacion ridícula y extravagante. Su empeño en contrahacer los accidentes mugeriles, es excesivo […] La lana que en lugar de cabello les concede la naturaleza, reducida hasta la mitad en menudísimas trensas, la reunen en un lazo, de modo que en la extremidad forma una encrespada poma: algunos pequeños risos artificialmente dispuestos les cuelgan á los dos lados de la frente, sin faltarles los parches, ó medias babas en las cienes. El descote, las manguitas altas que dexan todo el brazo descubierto: la chaquetilla, el fomento que abulta del modo posible la ropa por detras: todas estas y mil otras menudencias les sirven, ya que en público no pueden renunciar del todo al vestido viril, para modificarlo de tal suerte que el ménos perspicaz ve un hombre adornado con la ropa de ambos sexôs. Asi se presentan en tan extravagante trage: la mano en la cintura, embozados en la capa con ayre mugeril, la cabeza erguida, y á manera de un molinete en continuo movimiento, ya reclinada sobre el un hombro, y ya sobre el otro: miden los pasos á compás; hacen mil rídiculos contoneos con el cuerpo: dirigen ácia todas partes sus miradas con un desmayo afectado, y con tales ademanes […] hablan como un tiple y remilgándose: se nombran y se tratan como si fuéran unas ninfas, siendo así, que sus costumbres por ventura son mas bien de sátiros […]
no pude menos quando ví á mi huésped que manifestarle el asombro que me habia causado tan raro fenómeno. Él, ya hecho á mirar las gentes de esta especie, me respondió friamente que depusiese mi admiracion, pues estos defectos no llegaban aún al exceso; y que si quería divertirme, y formar una idea cabal del modo de pensar de esos hombres singulares, me llevaría esa noche á un sarao que se hacia por el cumple años de uno de ellos. Acepté gustoso la promesa, y llegado el instante que esperaba, partímos á la casa del festín […] lo que arrebató toda mi atencion, fué un largo estrado donde estaban sentadas muchas negras y mulatas adornadas de las más ricas galas. No me dexó de admirar este trastorno de las condiciones, pues veía como Señoras las que en nuestra Patria son esclavas; pero mas creció mi admiracion quando unas tapadas que se hallaban próximas á nosotros, se decían mutuamente: ve allí á la Oidora, á la Condecita de… á la Marquesita de… á Doña Fulanita de… & c. de suerte que iban nombrando quantos Títulos y Señoras principales había en la Ciudad [...] saco mi anteojo, lo aplico á los tostados rostros de estas señoritas; y al punto ¡que admiracion! Las veo cubiertas de mas espesas barbas que la infeliz Condesa Trifaldi: á este tiempo llegaron de fuera unas madamitas de este jaez, y levantándose del estrado á recibirlas, enseñaron unos pies tan grandes, como serían los de Polifemo, pero bien hechos. ¡Que es esto! Le digo a mi huesped. Que ¿en esta tierra hay tal clase de mugeres? [...] me dice: estos son del número de aquellos, cuyas gracias y donayres me refirió V. esta mañana; aquí no temen á nadie: y por eso están adornados con todos los vestidos y galas del bello sexô; pero las tapadas que V. ve, como vienen de lexos se contentan con traer la cabeza matizada de jazmines y una mantilla, no despojándose del trage de hombre en lo restante. Apénas había acabado estas razones, quando llegó el Alcalde con sus minístros, los que con bastante diligencia tomaron todas las salidas, y formaron una sarta de Condecitas, Marquesitas, y Señoritas, hicieron un botin del refresco que estaba preparado, y las condujeron á la cárcel, en donde á sus Señorías por aliviarles la cabeza, con gran prolixidad les quitaron su precioso pelo, aplicándoles al mismo tiempo el confortativo de una buena tostada [...]
Androginópolis y Agosto 10 de 1773 (Mercurio Peruano, 1791, p. 230-2).
A fines del siglo XVIII, la Ilustración significó una revolución para Europa que abandonó la fe para adoptar la razón. Sin embargo en el Perú, la Ilustración consistió en una nueva colonización, ahora del cuerpo maricón y de los indígenas, criollos y mestizos que luchaban por armonizar sus divergencias en los espacios de representación coloniales. Esta supuesta carta publicada por el periódico peruano más influyente hasta la fecha —manifiesto de los propósitos del Renacimiento en América— define al ilustrado criollo como intolerante ante cualquier característica «ajena» —añoranza de una ciudadanía y democracia griegas que realmente favorecieron a unos pocos— e imputando al maricón mestizo el castigo del andrógino griego y el afeminado judío, ignorando el significado de lo andrógino en el origen de tales culturas y de la cultura indígena. El ilustrado interpreta el atuendo de tapada —que cubría el cuerpo entero descubriendo sólo un ojo— como engaño, del mismo modo que sucedió con la máscara indígena y no como los mecanismos de multiplicidad que respectivamente fueron. El ilustrado, convencido que los maricones tenían como finalidad ser «mujeres» tanto como de la existencia de una mujer única (la europea ilustrada), no consideró que estas representaciones pudiesen parodiar tal representación contingente de mujer o persiguiesen significados correspondientes a una cosmovisión distinta. Así, el fin de la Colonia fue observado bajo las oposiciones binarias de siempre: un mundo ilustrado «verdadero» enfrentado al mundo «al revés» de los maricones mestizos. Es este el argumento que negó lo indígena y mestizo como parte del proyecto de la República y persiguió los espacios de representación mestizos para implantar su «verdad» ilustrada. 
TRAVESTIS
LA FIESTA PATRONAL CONTEMPORÁNEA
Una mediación que surge al interior de las culturas pre-hispánicas con el andrógino indígena arbitrando lo concreto y lo sobrenatural, mediación que continúa interculturalmente ya mediante el trueque entre indígenas o con el danzante travesti mestizo arbitrando el encuentro entre indígena y colonizador desde la Colonia hasta la actualidad, para preservar y relacionar los regionalismos de un Perú culturalmente diverso.
Asimismo, los danzantes travestis contemporáneos constituyen la memoria de una diversidad gradual indígena que arbitra la imposición colonial de lo masculino y femenino como géneros opuestos que se excluyen entre sí.












FIESTA DE COMPADRES (en honor a Santiago Apóstol), Región Huancavelica.
Fotografía de Harold HERNÁNDEZ, 2001 (Figura 4)
En Huancavelica (Figura 4), Santiago —apóstol invocado por el español para vencer al indígena durante la Colonia— nombra en la actualidad al ritual mestizo que inicia el nuevo periodo agrícola. Éste tiene como personaje principal al Marín, danzante travesti que media entre hombres y mujeres, incorporándolos a la coreografía y evitando que la abandonen.














TUNANTADA (en honor a San Sebastián y San Fabián), Región Junín.
Fotografía de Miguel RUBIO, 2007(Figura 5)
La Tunantada (Figura 5) es la representación de las características físicas y modales de los españoles y españolas de la Colonia, como ritual convocador para el intercambio cultural. Actualmente es la danza travesti más popular del Perú y una parodia de lo masculino y femenino impuestos por la colonización como verdad trascendente —la performance que Judith Butler (1999) observa en algunos drag queenskings.
LA TRAVESTI URBANA
La ciudad contemporánea es la memoria de los dispositivos que ordenaron los cuerpos al fijar sus sexualidades. La travesti (Figura 6) trastorna tal orden de género binario ya que su cuerpo contiene la memoria de su desplazamiento de lo masculino a lo femenino contemporáneos. Esta posición es asumida como marginal por la sociedad en general y se plantea como reto para una diversidad sexual que, a menudo, continúa partiendo del género binario al luchar por sus derechos.












ASOCIACIÓN CRISTIANA DE TRAVESTIS DE LA VIRGEN DE LA PUERTA, Región Lima.
Lorena, fotografía de Annie BUNGEROTH, 1995
(Figura 6)












ASOCIACIÓN CRISTIANA DE TRAVESTIS DE LA VIRGEN DE LA PUERTA, Región Lima.
Procesión, fotografía de Annie Bungeroth, 1996
(Figura 7)
Existe pues otra historia (Figura 7): desde la mediación ritual indígena hasta la fiesta patronal presente como estrategia de inserción social. Las ocupaciones de las travestis contemporáneas —trabajo sexual, peluquería, chamanismo— son asimismo labores de mediación social en la sociedad postindustrial. El travestismo es la memoria de un género fluido, cruzado por la clase, la etnia y la raza, donde la travesti urbana y el danzante travesti de la fiesta patronal se oponen y complementan para plantear ante todo una histórica actitud de resistencia.
EL MERCADO COMO TERCERA COLONIA
La jaujina3:
En adelante será personificada solamente por damas; prohibido su ejecución por varones y homosexuales […]
De manera muy especial, volvemos a invocar tajantemente a nuestros asociados que; la ejecución del baile de las wankas4 será moderado, como lo exige la descripción de su personaje. No se permitirán estilizaciones, menos exageraciones por parte de los homosexuales; si ocurrieran, los dirigentes están en la obligación de expulsar a las personas que no cumplan con lo invocado; caso contrario la institución infragante será sancionada de acuerdo al Estatuto y Reglamento de la Asociación (Asociación de Tunanteros del 20 de Enero, 2006)
La actual prohibición de danzantes travestis es consecuencia de la transformación de la fiesta patronal, de ritual de intercambio social a espectáculo para el consumo sujeto a la imposición de género binario. La contradicción al interior del texto —la prohibición de «varones y homosexuales» en el primer párrafo mientras se les «invoca moderación» en el segundo— implica una vez más la resolución del cuerpo travesti a permanecer, sin embargo es necesario continuar con el estudio de los significados del travestismo en la fiesta patronal. Esta es la tarea que el Museo Travesti propone actualmente. 
*Este texto fue publicado por primera vez en: En el número 4 de la revista Bagoas, Estudios gays, géneros e sexualidades, Centro de Ciências Humanas, Letras e Artes da Universidade Federal do Rio Grande do Norte, Natal, 2009.
1  Cuatro naciones
2  Linajes
3  Personaje de la danza Tunantada ejecutado tradicionalmente por travestis
4  Otra denominación para el mismo personaje
BIBLIOGRAFIA
ARBOLEDA C., Manuel. “Representaciones artísticas de actividades homoeróticas en la cerámica moche”. Boletín de Lima, Lima, 16-17-18 (edición especial), 98-107, diciembre, 1981
ARCHIVO GENERAL DE INDIAS. Ordenanzas para el repartimiento de Jayanca, Saña [online] Disponible enhttp://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/ImageServlet?accion=42&txt_id_imagen=9&txt_rotar=0&txt_zoom=10&txt_contraste=0&txt_totalImagenes=54&dbCode=2682269&txt_polarizado=0&txt_brillo=10.0&txt_contrast=1.0(18 octubre 2011)
BUTLER, Judith. Gender Trouble: Feminism and the Subversion of Identity. New York-London: Routledge, 1999
CAMPUZANO, Giuseppe. Museo Travesti del Perú. Lima: Giuseppe Campuzano editor, 2008
CANESSA, Andrew. “Género, lenguaje y variación en Pocobaya, Bolivia”. En: ARNOLD, Denise Y. (ed.). Más allá del silencio: las fronteras de género en los Andes , tomo I. La Paz: CIASE–ILCA, 1997. 233-250
CIEZA DE LEÓN, Pedro de. Crónica del Perú, I parte, III edición. Lima: PUCP, 1995 (1553)
FOUCAULT, Michel. L’Occident et la vérité du sexe”. En: Michel Foucault: Dits et Écrits II, 1976-1988. Paris: Gallimard, 2001. 101-106
GONZÁLEZ HOLGUÍN, Diego. Vocabulario de la lengua general de todo el Perú, llamada lengua quichua, o del Inca. Quito: Corporación Editora Nacional, 1993 (1608) MERCURIO PERUANO. «Carta sobre los maricones». Lima, 1791(1964), tomo III. 230-232
ROSTWOROWSKI de Diez Canseco, María. Historia del Tahuantinsuyu, IV edición. Lima: IEP, 1989


Cortázar en los Diarios de Abelardo Castillo


A propósito de la publicación de "Diarios" de Abelardo Castillo, una fecha de sus días.
CORTAZAR (1973)
Este año (1973) he conocido personalmente a Cortázar, de la manera más insospechada y cómica. Una mañana, a eso de las nueve y media, me llaman por teléfono y una voz grave me pregunta si ésta es la casa de Abelardo Castillo. Yo le digo que sí, en bastante mal tono porque estaba medio dormido, quizá me había acostado dos horas antes. La voz me dice: “Le habla Julio Cortázar”. Y yo, con absoluta indiferencia: “Ah, sí, qué bien”. Esto sólo es explicable por esa manía tan nacional de sospechar que si una voz en el teléfono nos dice que habla Julio Cortázar sólo puede tratarse de una broma. Supuse que era Athos Barbieri o algún amigo de San Pedro que, cuando me oyera contestar: “¡Ah, Cortázar!, pero cómo le va, qué sorpresa”, iba a decir: “Así que a Cortázar lo atendés de mañana y con nosotros te hacés el raro...”. La voz, un poco cortada, me dice: “Pero, ¿hablo con la casa de Abelardo Castillo?”, y en el “pero” y en el “Abelardo” noté el gangoseo típico de Cortázar, que pronuncia la “r” a la francesa; no podía ser Athos ni mucho menos mis amigos ajedrecistas quienes, hablando en general, no son lingüistas tan refinados como para reparar en detalles fonéticos. Le digo: “Pero, quién habla”. “Cortázar”, me dice Cortázar. Vuelvo a notar la “r” francesa y le digo que me perdone, que estoy medio dormido, me acuesto muy tarde, estoy durmiendo con mi novia, qué sé yo qué disparates. O eso de decirle que estaba durmiendo con Sylvia sucedió más tarde, cuando volví a pedirle disculpas personalmente. El hecho es que Cortázar quería conocerme, lo que viene a ser algo así como el mundo puesto al revés, Julio Cortázar en la Argentina, yo que ni siquiera me había enterado y él que quería verme a mí. Le propuse encontrarnos donde él quisiera, y él mismo dijo de venir a casa. Le pregunté si podía invitar a algún integrante del Escarabajo. Me pidió que no hubiera demasiados, porque los argentinos hablábamos muy alto y ya estaba desacostumbrado a nuestros decibeles. Sylvia recuerda que cuando yo le comenté a Cortázar que estaba durmiendo con mi novia, él dijo: “No hay nada más lindo que dormir con la novia”. Cortázar vino a casa esa tarde. Cuando lo atiende Sylvia, ocurrió un mínimo milagro. Estábamos oyendo jazz, a Charlie Parker, pero por pura casualidad. La radio del escritorio estaba prendida, no era un disco nuestro. El dijo: “Qué linda música”, como si nos agradeciera algo. Yo le dije que no, que no era una grabación nuestra, era algo mucho más extraordinario. Era la radio, como si la radio, cuando él entró, se hubiera puesto a tocar por su cuenta el saxo de Charlie Parker. No le pareció asombroso, más bien le pareció natural. En su literatura se nota que estos pequeños milagros le parecían naturales.
Más tarde llegaron Liliana Heker, Bernardo Jobson, uno o dos más. Lo que nos asombró esa primera tarde fue no encontrar en Cortázar el humor de sus libros, el de Cronopios o de algunos capítulos de Rayuela. Me pareció un alto señor muy serio, casi circunspecto, muy tímido, que hablaba en voz baja y, que cuando se reía, se tapaba la boca con la mano. Hablamos muy poco de política. El mismo confesó no entender mucho del tema. Apoya a Cuba, a Nicaragua, al movimiento obrero argentino y a los movimientos de liberación por razones viscerales, aunque ésta no es del todo la palabra. No da la idea de ser un hombre visceral. Sus razones políticas son más bien impulsos éticos. Da toda la impresión de creer, sin pudor, en lo sobrenatural: cuando habla de vampiros, cruza los dedos. Cuando habla de los cronopios los describe como a objetos o seres reales: los vio por primera vez en un teatro, él estaba en un palco y de pronto los cronopios bajaban de alguna parte. Y, cuando lo decía, hacía el gesto de cronopios bajando y los seguía con la mirada. En esos momentos, impresiona un poco. Elogió el sentido del tiempo en la narrativa de Vargas Llosa, pero pareció asombrado por su falta de humor. Me dijo que una vez fueron juntos a ver una de las grandes películas de Chaplin, no sé si no era El pibe, y que Vargas Llosa no se rió ni se conmovió ni le encontró mérito de ninguna clase. Yo me callé la observación de que, aparte de falta de humor, eso me parece, más bien, un grave defecto moral. No habló mal de ningún escritor argentino, cosa muy rara entre escritores argentinos, aunque yo creo que, en parte lo hace, o lo hizo, por una especie de astucia candorosa, no por las mismas razones por las que Marechal no hablaba mal de nadie. Cortázar se cuida un poco, por su condición de argentino a medias. Es ambiguo y querible, sobre todo, pude comprobarlo, muy querible para las mujeres. Es altísimo, cerca de dos metros. Una combinación rarísima de gigante y de huérfano. Tiene casi sesenta años, barba absolutamente negra, pelo negro y tupido; parece un hombre de treinta que se ha dejado crecer la barba para parecer mayor. Hasta que nos reencontramos, esa misma noche o alguna otra, no lo oímos reír. Estaba entusiasmado por recorrer “el barrio de los piringundines”, en la calle 25 de Mayo, y nadie se animaba a decirle que a estas alturas ya no había tantos piringundines como él recordaba, pero igual nos fuimos a caminar por la calle 25 de Mayo, por Alem, a tomar vino y a comer en algún bodegón del Bajo. Y ahí sí, ahí apareció el verdadero Julio Cortázar. Después de unos vasos de vino, el humor de Cortázar es irrefrenable. Está hecho de cosas mínimas, como las que a veces pone en sus libros. Contó una miniatura inolvidable. No sé si en Villa Crespo o en Flores, o tal vez en Banfield o en alguno de los pueblos donde vivió, había una profesora de Teoría y Solfeo, una de esas señoritas mayores un poco mamarrachos, un poco patéticas. Esta mujer tenía unas tarjetas de presentación donde decía:
Fulana de Tal
Profesora de Piano, Teoría y Solfeo
y abajo, en letra muy chiquita, casi invisible:
Se vende un arpa usada.
Esa primera noche, en la puerta del departamento en que paraba, me llevó aparte y me preguntó, no sin cierto misterio, cuándo había escrito yo “Los ritos”.
Se lo dije. Movió la cabeza aprobatoriamente, sin comentar nada.

Mijita feriante

Magdalena agarró, en panza, mis últimas épocas de feria artesanal, dejé de armar puesto cuando estaba de 8 meses.
Hoy ella publica esto en su espacio con etiqueta propia, Vasalissa, con artesanías en papel maché, tela, lanas y cositos reciclados varios.

Entrevista a feriante en FLIA:
¨A veces no se vende bien, aveces se va a perdida pero te llena el espíritu , te llena por otro lado, entonces poder participar en un feria donde tenes música, artistas tocan toda la tarde(que pasa en todas las flias)... gente recitando poesía, comidas que nunca vas a probar,artísticamente laboradas. Todo eso le genera a la persona que va a vender un ambiente que deja de un lado un poco lo que tiene que ver con la venta. EL TIEMPO PASA DIFERENTE.

El cuarto de las chicas raras

Me gustajueves 24 de julio >>> 21hs
LECTURAS EN EL LIVING
Leemos y performateamos en un cuarto nuestro e impropio: el living de casaBrandon. 
Lecturas & músicas rebeldes, indomables, de chicas raras. 

¡No se la pierdan!

Con Daniela Andújar & Mariana Debenedetti Gabriela Cabezón Cámara,Laura ArnesVerónica Viola Fisher y Clara Beter.
Paula Jiménez España como anfitriona.

Feminismo a favor de los hombres

Acabo de encontrarme a Marcelo Díaz acá

MARCELO DÍAZ

EL FIN DEL REALISMO. VIAJERO INSOMNE EDITORA

PRÓLOGO DEL LIBRO


Un espacio de convergencias - Por Mario Ortíz

En este libro, Marcelo Díaz despliega una poética absolutamente original y rigurosa. Hay un peculiar tratamiento de cierta imaginación científica que le permite configurar sus poemas como campos de fuerza donde se desplazan partículas que bien pueden ser granitos de polvo, seres humanos o cadáveres. La voz poética observa, evalúa trayectorias posibles: “Si fuera físico / escribiría sobre cómo los movimientos de rotación / nos devuelven de un modo imperceptible / al mismo lugar como la arena de los acantilados / depositada en esta región del hemisferio. / Ni siquiera un radar de baja frecuencia podría / encontrarnos juntos tomados de la mano. El sonido / la lengua concreta de los espejismos no circula en el vacío.”
Esas partículas intentan comunicarse, son como “satélites emitiendo señales / desde órbitas distantes”, pero no siempre lo logran; entonces el poema refiere “un mensaje por encima de las cosas”, de una señal cuyo código se desconoce. El lenguaje da cuenta de la imposibilidad de la comunicación en determinadas condiciones. De este modo, Díaz consigue que sus textos sean conmovedoramente humanos. La física habla de nosotros porque no es una mera metáfora, un símil que el poeta maneja con destreza: nosotros somos partículas en movimiento, somos —como se afirma en un poema— “máquinas / que por las noches / siguen funcionando / en la vibración electrónica del silencio.”
El lenguaje es seco, por momentos cercano a la concisión de una ley científica, pero de ningún modo carente de emoción, incluso de giros sorprendentes que nos dejan en estado de suspensión, como en el caso de ese “texto sobre una dimensión invertida (…) escrito por un hombre disfrazado de conejo.”
Díaz despliega una poética en la que cada texto es un pequeño estudio donde se explora un espacio de convergencias y de límites que se desplazan entre la física, el lenguaje y los afectos; un espacio poco transitado en la poesía argentina. De esta manera, hay aquí nada menos que una propuesta metodológica que debemos atender: abrirse hacia otros códigos, trazar campos donde un sistema (físico o biológico) fugue y devenga hacia otro sistema heterogéneo (el amor o la familia); donde un género tradicionalmente alejado de la poesía (ciencia ficción, policial, comics o crónica deportiva) revele toda su potencia al trabajarlo de un modo im-pertinente, por ejemplo desde el rigor formal del verso. ­­­


POEMAS DEL LIBRO



Monólogo de Donnie Darko

  

En algún punto del jardín descansa un motor diesel.

Yo no era nadie en el universo

pero dibujaba accidentes aéreos.

Esa era mi particular manera de estar integrado

a la vida de los aeropuertos

hasta que leí el texto sobre una dimensión invertida

que cambia o duplica las historias personales

escrito por un hombre disfrazado de conejo.

Viajar por el tiempo es una tarea abstracta

como imaginar una antena portátil

dentro de la bóveda celeste o calcular la trayectoria

de la turbina de un avión cayendo al abismo.

Quizás existió un proyecto distinto para mí

entre las diferentes opciones de la oscuridad.

Temprano pasaré de ser el fogonazo

de una bengala a la última grabación de una caja negra.

**


Catamarán

Fotograma: hombre con sombrero de mimbre
entrena a su pájaro en una balsa de bambú.
Es la doctrina del aire ¿Soñará con un bosque
una cúpula invertida en un espejo de pinos?
Tras el ataque el pescador recoge los peces
en un recipiente de paja. De otro modo
si desata el hilo de su garganta el ave
partirá lejos enfocada en el mapa de ruta
de las migraciones transcontinentales.      
En condiciones seguras será como un arqueólogo.
Excavará el terreno, anidará en su propio islote
alejado del gráfico elemental de los ríos
pero en el fondo sabe, como lo saben
todos los pájaros acuáticos, que el método
es inalterable, lo mismo que sucede con
la ingeniería de las represas o el movimiento
de sable de un samurai. De repente
te extraño ¿Serás el pescador en la corriente
sosteniéndose con una soga en la mano?
Pronto una nube negra, liviana como
una alfombra voladora, estará aquí
y recorrerá tu interior como un collar
un regalo que alguien echó de menos.

a Tom Maver

**


Invierno

  

Manejabas en la noche y chocaste un ciervo.

Encendimos las linternas, no encontramos a nadie.

Éramos animales solitarios que

se extendían por el territorio como

la sombra de una mancha solar. La aceleración del motor

idéntica a la de las nubes del horizonte.

De haber tenido un perro rastreador

hubiese sido diferente. Existen espacios en blanco

que ni la fuerza de gravedad puede enmendar.

¿Dormiremos en el pico de los árboles

donde descansa nuestro auto

y nos desintegraremos con los campos

concentrados en la calma de los pájaros?

Lo más probable es que sin luz

perdamos la transparencia. Este accidente

no puede ser sino pieza de una maquinaria

con la misión precisa de fabricar olvido.

Aprendemos a cuidarnos

de los ángulos de la pérdida

como de la oscuridad que dejamos atrás

después de la onda expansiva.

En las rutas del futuro no existirán animales

que se eleven por el asfalto ni tampoco

seres como nosotros dispersos por el aire

como una llamarada

moviéndonos en la dirección del invierno. 


  

MARCELO DÍAZ
"EL FIN DEL REALISMO"

1981. Vive en Río Cuarto (Córdoba). Profesor y Licenciado en lengua y literatura. Publicó en 2009 el libro de poemas La sombrilla de Wittgenstein (reeditado por Colectivo Semilla en 2013) y el libro de poemas Newton y yo (prólogo María Teresa Andruetto) con Editorial Nudista en 2011. Participó en la antología Es lo que hay en el año 2009 realizada por Lidia Lardone. Textos suyos aparecieron en Revista Ñ, Poesía Argentina, Corrientes y No-retornable.

Tomado de  

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...