martes, 25 de noviembre de 2014

Mi plan era cogermeló pero viene con fritas

Mi idea no es guardarme sino entregarme toda pero toda yo, como no lo hice nunca, no darle la versión de mí que yo creo que quiere (ya sé que él entiende cualquier otra cosa y todo sale mal) sino darle toda yo y ver qué pasa. Hasta ahora ha pasado todas las pruebas que le tiré.

Su mirada

Cuando él me mira el mundo se me vuelve maravilloso, te juro que no me duele nada, que todo lo entiendo.

La experiencia no es la misma

"Ante todo, el amor es una experiencia compartida por dos personas, pero esto no quiere decir que la experiencia sea la misma para las dos personas interesadas. Hay el amante y el amado, pero estos dos proceden de regiones distintas. Muchas veces la persona amada es sólo un estímulo para todo el amor dormido que se ha ido acumulando desde hace tiempo en el corazón del amante. Y de un modo u otro todo amante lo sabe. Siente en su alma que su amor es algo solitario. Conoce una nueva y extraña soledad, y este conocimiento le hace sufrir. Así que el amante apenas puede hacer una cosa: cobijar su amor en su corazón lo mejor posible; debe crearse un mundo interior completamente nuevo, un mundo intenso y extraño, completo en sí mismo."




Carson McCullers

lunes, 24 de noviembre de 2014

Yo elegí la 3




El test de la luna.
La luna, además de linda y misteriosa, también podría definir aspectos de tu vida y tu personalidad.

Mira las seis lunas, elige tu favorita y a continuación descubre su significado.

1. Eficiente y orientado al logro: Te caracterizas por ser una persona enérgica, optimista y con mucha seguridad en sí misma. Sientes que debes trabajar constantemente en búsqueda de seguridad y deseas crear una base de bienestar material, pues consideras que la seguridad viene como resultado del trabajo y de un hogar estable. Tu principal reto radica en ser más tolerante contigo mismo, pues puedes llegar a ser un juez implacable y estricto. Pon atención en cómo te tratas cuando cometes un error (las palabras que empleas, las cosas que haces) respétate, acepta tus errores y trabaja con amor y empeño en solucionarlos. Es mucho mejor convertirte en el patrocinador de tus sueños que en tu propio verdugo.

2. Creativa y perceptiva: Te caracterizas por ser una persona práctica, bondadosa, emocional y que disfruta de las cosas más exquisitas de la vida. Estas muy conectada con la sensualidad del mundo material y te gusta construir entornos estéticos y emotivos. Tienes la tendencia a incurrir en excesos: quedarse hasta la madrugada viendo películas o escuchando música, comer de más, disminuyendo tus niveles de energía. Un poco de moderación en la intensidad con que asumes la vida y un poco más de organización de tu tiempo y energía te ayudarán a intensificar el brillo de tu vida, tu trabajo y todo aquello que creas.

3. Enérgica y templada: Te caracterizas por ser una persona que anhela tener confianza, fuerza de carácter y ser importante en su mundo. Eres un gran proveedor que intenta siempre mantener las condiciones para asegurar tu bienestar y el de tus seres más queridos. Consideras la amistad como un pacto de protección mutua, lo cual te hace ser decididamente leal y tener mucho miedo a ser traicionado, y de ahí justamente nace tu gran reto: confiar. Desconfiar constantemente además de ser un signo de debilidad es terriblemente desgastante. Te caracterizas por elegir muy bien tu compañía, por lo tanto bríndate a los demás sin miedo, con confianza, bondad y sin reserva, pues todo aquello que das, siempre volverá a ti. De este modo tu vida será mucho más tranquila, plena, alegre y feliz.

4. Sensible y compasiva: Tienes un gran deseo de caer bien y ser aprobado, por lo tanto, te convertiste en una persona muy bondadosa que generalmente se centra en atender las necesidades de los demás, algunas veces no descansado suficiente, ni dedicando tiempo para tus propios deseos y necesidades. Muchas veces construiste tu imagen a través de los demás, lo que podría generar algún tipo de dependencia, y es justamente ahí donde radica tu gran reto: reconocer tu importancia, tus talentos y tu valor. Eres una persona dotada de talentos y sentimientos maravillosos, permítete explorarlos, emplearlos y construir cosas maravillosas para tu vida con ellos. Tu naturaleza es ayuda, pero podrás ayudar más y mejor en la medida en que tu estés bien, plena, satisfecha y feliz.

5. Inquieto e investigador: Te caracterizas por ser una persona culta, noble observadora, curiosa y muy objetiva que aunque puede ser amigable y entablar conversaciones, prefiere permanecer con sus personas más queridas, o sencillamente pasar tiempo de calidad a solas. En tu mente normalmente hay un gran flujo de ideas y por esta razón puedes llegar a padecer ligeros casos de insomnio y estrés. Tu principal reto es creer más en tu intuición (la voz de tu corazón que escuchas en tu mente) y prepara tu mente para vivir en positivo, pues cuanto más lo hagas, más rápido eliminaras de tu vida los obstáculos y la ideas que te impiden ser una persona íntegra, plena y satisfecha. Recuerda que si permites que tu corazón sea tu brújula, tu mente sea tu mapa y tu alma sea tu guía, nunca estarás perdido.

6. Armoniosa y agradable: Te caracterizas por ser una persona paciente, que valora muchísimo la tranquilidad (en algunos casos prefieres tener tranquilidad que tener la razón) y que disfruta mucho de los placeres sencillos de la vida: quedarse en casa a ver una película, reunirte en un parque tranquilo con la familia o con los amigos, ir a un restaurante pequeño y cercano. Eres una persona muy activa y hábil, pero que desea evadirse de los conflictos del mundo y su agitado ritmo. Pasas mucho tiempo pensando acerca del futuro, lo cual te genera mucha ansiedad y es ahí reside tu gran reto. ¿Cuantas veces has arruinado un buen día pensando en cosas que realmente nunca sucedieron? Permanecer pensando en el futuro disminuye tu felicidad, efectividad y energía, mientras que conectarte con tu presente te ayudará a ser dueño de tu vida, más independiente y a experimentar paz y ecuanimidad en cada una de tus acciones.

http://www.serfelizesgratis.org/

Juan ¡Amigo hermosooooo!!!

"Este es mi amigo el Puma, dueño del corazón de todas las mujeres que sueñan con su amor"




Ese vínculo incomprensible, condenable o extraño

El amor es un animal imperfecto

Yann Ándrea y Marguerite Duras, en Trouville, 1991. (Autor de foto no encontrado).
Yann Andréa y Marguerite Duras, en Trouville, 1991. (Autor de foto no encontrado).
Yann Lemée era un tímido estudiante francés de filosofía, nacido en la localidad bretona de Caen, en 1952. Un día leyó la novela Los caballitos de Tarquinia de Marguerite Duras. Su vida cambió para siempre. Decidió que no volvería a leer ningún libro más, a menos que fuera escrito por ella. Devoró su obra completa. Se convirtió en un admirador ferviente.
Una noche de 1975, se exhibió la película India Song en el cine Lux de Caen, la sexta de Duras como cineasta. Hubo una discusión con la presencia de la autora. Lemée estaba en primera fila. Al final del evento, un grupo de asistentes fue con ella a tomar algunas copas, Lemée incluido.
No era un buen momento en la vida de Duras. Vivía sola, se había alejado de la gente y estaba bebiendo su camino hacia la muerte. Los intentos por dejar la bebida habían sido infructuosos. Batallaba con depresiones. Combinaba alcohol con fármacos, decaía, enfermaba, enfurecía, insultaba a todo el mundo, se deprimía aún más. Su vena creativa se había secado. Lo único que escribía en ese entonces eran monólogos dirigidos a un interlocutor imaginario, como posibles apuntes para una novela epistolar.
Esa noche en el bar de Caen, ella bebió un par de whiskies. Cuando Duras decidió irse, Lemée la acompañó hasta el parqueo. Le pidió una dirección a la cual escribirle. Ella se la dio. Subió a su Renault 16. Se despidieron.
Durante los próximos cinco años, él le escribió a ella casi todos los días. Le contaba de su vida, le enviaba poemas, escribía sobre cualquier cosa. Duras jamás respondió pero guardó con esmero cada carta, como hacía con las cartas de todos sus admiradores. Lemée no esperaba respuesta pero estaba convencido de que la columna semanal que publicaba ella en el periódicoLibération eran mensajes secretos de Duras para él.
Después de cinco años de epístolas no contestadas, Duras le envió Un hombre sentado en el pasillo. A Lemée no le gustó esa novela y dejó de escribirle. Después de un mes de silencio, Duras se inquietó. Le escribió. Le preguntó por su silencio. Lemée reanudó la correspondencia.
Duras le envió su número de teléfono. Él la llamó. “Voy a visitarla”, anunció. El 29 de julio de 1980, a las 10:30 de la mañana, él arribó a Trouville, al apartamento de catorce habitaciones en el que Duras vivía sola. Hablaron durante horas. Cuando anocheció, ella le dijo que podía quedarse en el cuarto de su hijo.
Al día siguiente, la conversación interrumpida por el sueño continuó. Esa noche, él durmió en el cuarto de Duras. Hicieron el amor, a pesar de la homosexualidad de Yann. Él tenía 27 años. Ella 65. No volvieron a separarse nunca, hasta la muerte de Duras, 16 años después.
Él se convirtió en secretario, chofer, enfermero, confidente, compañero y amante. Ella recuperó su fluidez creativa. Le dedicó varios de los libros que escribió a partir de entonces. Le cambió el nombre a Yann Andréa Steiner. Él la persuadió de hacer una cura de desintoxicación alcohólica. Ella aceptó. Eso prolongó la vida de Duras, que iba hacia un descalabro seguro. Era obvio que él no era un trepador social y que no buscaba obtener beneficios de su relación con quien entonces era la escritora más importante de la lengua francesa. Yann Andréa fue aceptado por todos.
Pero Duras no era “una perita en dulce”. Amó a Yann de manera posesiva. Lo insultaba furiosamente cuando él desaparecía un par de noches con algún amante masculino. Por mucho menos había mandado al carajo a otras personas en su vida. Un par de veces lanzó sus pertenencias por la ventana. Insultaba a Yann, pero al mismo tiempo, lo enaltecía a través del amor en sus páginas. Yann lo toleraba todo, porque la atracción era más fuerte que la dignidad. Duras escribió entonces su novela más conocida, El amante, que aunque no tenía nada que ver con él, no hubiera podido ser escrita sin sus atenciones, devoción y paciencia.
Hacia el final de la vida de Duras, cuando ella estaba muy frágil incluso para escribir, él anotaba cada cosa que Marguerite le dictaba. Frases inconexas relacionadas con la escritura, la soledad, el dolor y el amor. Así se montó el breve libro Esto es todo, la última publicación de Duras, meses antes de su muerte el 3 de marzo de 1996. Tenía 81 años.
Cuando ella murió, Yann Andréa, deprimido, se encerró dos años en el apartamento que Duras le heredó en París. También lo nombró su ejecutor literario. Yann Andréa escribió una novela, Ese amor, donde cuenta su versión de la relación. Los críticos la despreciaron porque les pareció un calco del estilo de Duras. Yann, que nunca buscó fama propia, desapareció de los círculos literarios e intelectuales, de los cafés de París, de toda actividad pública. Sólo reapareció para pelear contra el hijo de Duras y evitar la publicación de un libro de recetas, porque le parecía indigno de ella. Ni siquiera asistió a las conmemoraciones públicas del centenario del nacimiento de Duras, en abril de este año.
Hace pocas semanas, buscando una información sobre la escritora, descubrí que Yann Andréa fue encontrado muerto el pasado 10 de julio en su apartamento de París. Tenía 61 años. Fue muerte natural, pero la causa exacta del fallecimiento no ha sido revelada. Las pocas notas que dan la noticia se limitan a repetir la historia de su relación con Duras.
Sentí pesar por la invisibilidad de la muerte de Yann, a quien los fans de Duras le debemos tanto, tantísimo. Y pensé también en esos puentes que conectan a dos seres humanos y sus respectivas soledades. Y aunque para los observadores ese vínculo sea incomprensible, condenable o extraño, para quienes lo viven puede ser la única manera, el último recurso para no morir interiormente, la última oportunidad para encontrar algo parecido a la felicidad. Y florecer. Y vivir. Y amar. Aunque el amor sea un animal imperfecto.
(Publicada en la revista Séptimo sentido, La Prensa Gráfica, domingo 23 de noviembre 2014).

Mucho miedo y poco peligro

20
También, en general, detecto
mucho miedo y poco peligro.
No hay peligro suficiente
para tanto miedo como tenemos.
*
María Josefa Martín de la Hoz - Ajo Micropoetisa
(Saldaña, Castilla y León, España) Reside en Madrid
de Micropoemas 2, Arrebato Libros, 2007
http://emmagunst.blogspot.com.ar/2014/11/ajo-8-poemas-8.html
Ilustración de Yelena Bryksenkova

Perras y ostras

29

Microzoología
El día que dejemos de
enamorarnos como perras
nos aburriremos como ostras.
*
María Josefa Martín de la Hoz - Ajo Micropoetisa
(Saldaña, Castilla y León, España) Reside en Madrid
de Micropoemas 2, Arrebato Libros, 2007
http://emmagunst.blogspot.com.ar/2014/11/ajo-8-poemas-8.html
Ilustración de Yelena Bryksenkova

Canciones

De repente me encuentro cantando "Es la historia de un amor como no hay otro igual, que me hizo comprender todo el bien, todo el mal". Ayer cantaba "La felicidá ah ah ah ah, me la dio tu amor oh oh oh oh". Y me acordé que el otro día en el telo sonaba (y yo se la canté en la cara) la de Sandro: "Por ese palpitar que tiene tu mirar, yo puedo presentir que tú debes sufrir igual que sufro yo por esta situación que nubla la razón sin permitir pensar. ¿En qué ha de concluir el drama singular que existe entre los dos tratando similar tan sólo una amistad mientras en realidad se agita la pasión que muerde el corazón y que obliga a callar?" (Juro que no repetí el estribillo)

Y a los 45 volvemos

6
Teníamos veinte años y
nos volvimos locos
el uno por el otro.
Hoy con ... cuarenta
seguimos locos
aunque ya
cada uno por su cuenta.
*
María Josefa Martín de la Hoz - Ajo Micropoetisa
(Saldaña, Castilla y León, España) Reside en Madrid
de Micropoemas 2, Arrebato Libros, 2007
http://emmagunst.blogspot.com.ar/2014/11/ajo-8-poemas-8.html
Ilustración de Yelena Bryksenkova

Yernito

Mijita linda está todo este finde largo en Córdoba con su no-novio, su Agustín que ahora es "Agustín" y hace un tiempo era "el-chico-que-vino-el-otro-día". Y yo soy una madre tan buena y feliz que cero ataque de pánico. Hasta le conté a su papá nuevo modelo cómo conocí a nuestro yernito:
Magda me dice si le puedo llevar la mochila a la casa de Agustín cuando vuelvo del laburo. Ehh, sip, digo yo. Ella pone la mochi en mi auto y me da una dirección en Muñiz. Yo ya sabía que el pibe vive solo así que salí de la escuela, me equivoqué de casa, encontré la verdadera, toqué una campanita que tiene colgada una muñequita jujeña como la que yo le traje a Magda y vi salir a un chico lindo, lleno de barba, que me dijo Hola, todo bien y me agarró la mochi y me dijo Esto solo y yo qué sí. Y gracias, y chau.
Je.
Magda después me preguntó qué me dijo. Me hice la graciosa y le eché en cara "¿Ahora querés hablar con mamita?" Pero le conté. Y ella me dijo que él le había dicho que no sabía si decirme Paula o si me gustaba más que me diga Irupé.
Irupé, obvio.

No bajes el tono


Experimental

Dice en feis Tenshi Virago
19 horas · Buenos Aires · 
Qué rara es mi vida, debo ser un modelo experimental.

Marginales, apátridas, esclavas, extranjeras

Marginales, apátridas, esclavas, extranjeras,
adefesios, castradas, escuálidas, obesas,
confusas, deslenguadas, maledicentes, necias,
mudas, avergonzadas, masoquistas, soberbias,
brujas, traidoras, sibilinas, pérfidas, 
neuróticas, celosas, virginales, estrechas,
descreídas, beatas, putones, tortilleras,
perras judías, negras de mierda, malas pécoras,
todas y cada una de ellas
preparan en venganza
un abrazo, un inmenso abrazo
que nadie espera.



ERIKA MARTÍNEZ
Imagen: Constantine Gedal

¿Hay alguna novela que no esté escrita por un lector?

:: ENTREVISTAS ::

“Hay una narratividad esencial del individuo”



El crítico español Antonio Jiménez Morato habla de su novela Lima y Limón (Ed. Nudista) y de cómo encuentra el panorama literario de España y América latina.

Por Patricio Zunini. Foto: Daniel Mordzinski.




Lima y limón (Ed. Nudista) habla del desamor. O del amor. O del deseo de ser amado. El crítico español Antonio Jiménez Morato —que, además,colabora habitualmente en este blog— es el autor de esta nouvelle (“novelita”, como a él, siguiendo a César Aira, le gusta decir) que, sin máscaras ni eufemismos, sin romanticismos ni hipérboles intenta leer en la memoria las causas y consecuencias de un fracaso amoroso.
Dice Sergio Chejfec sobre Lima y limón: «Foto de una generación y un tiempo social, la imagen que muestra refiere a una cronología pero se representa como si fuera un solo momento extendido. Es el momento de la recuperación del recuerdo; aquel que, según dice el relato, está plagado de incertidumbres. Porque el enamorado trata de comprender lo ocurrido, pero le ha tocado vivir en una época en la que amar no se conjuga en pasado.»
En esta entrevista, Antonio Jiménez Morato, habla de Lima y limón, pero también de cómo considera la labor del crítico literario y del estado de la literatura en España.

Lo primero para decir de Lima y limón es que, si no es la obra de un crítico, al menos sí lo es un lector.

—¿Hay alguna novela que no esté escrita por un lector?, me pregunto. Yo me considero, incluso antes que nada, lector. Lo primero que uno tiene que ser es lector. Me ha tocado regañar a muchos de los alumnos de los talleres porque me protestaban que les hacía leer. No me entra en la cabeza que alguien pretenda escribir sin haber leído muchísimo. Es algo primordial. En un taller de escritura no enseñas a escribir: enseñas a leer. En la medida en que ese aprendizaje lo puedas aplicar a tus propios textos, te va a servir para crecer como autor. De partida, sí: es un texto escrito por un lector y hasta cierto punto diría que quizás la única característica que destacaría del libro es que es muy consciente sobre cómo va a transitar el lector. Era muy consciente de los efectos que quería causar y cómo quería, por así decirlo, trabajar de cara al lector. Cómo generar, con la economía de los medios a mi alcance, ese ecosistema que es la narrativa —una especie de misterio en el cual en un formato encapsulado y más o menos plano— desde donde que pretendes entregarle al lector una experiencia de vida.

Durante toda la nouvelle, uno observa que el narrador —que, por no tener nombre, uno podría llamarlo Antonio Jiménez Morato— entiende la realidad desde la lectura. Hay momentos que específicamente tienen que ver con leer la literatura, pero también con la lectura de la realidad. Y es más: cuando conoce a la chica que luego será su pareja, no es gratuito que ella le lea el futuro.

—Aunque pueda parecer una obviedad, el narrador no es Antonio Jiménez Morato. Aunque soy consciente de que es posible establecer una ecuación entre el narrador y el autor; en buena medida es lógico porque todo lo que sale en la novela me ha sucedido, pero no todo con la misma persona por lo cual no se puede hablar de ficción autobiográfica. Posiblemente lo que se hace consciente en la novela es la medida en que uno relee la memoria. La memoria, que aparece como una especie de crisol fragmentada, se lee como se lee un libro. Interpretamos la realidad con un filtro racional; la mayoría de las veces el pensar en una relación causa-efecto tiene que ver con la lectura que hacemos de la causa. El caso de la tirada del tarot puede ser leído como una especie de sinécdoque del proceso en sí de la novela. La novela es esa tirada de cartas que es la relación con la memoria y lo que intenta hacer es, de alguna manera, interpretarla. Sacar una lectura de ellas. Tampoco es algo novedoso: la idea de escribir para construir esa memoria o escribir para tener un relato es lo que hace Proust en En busca del tiempo perdido. Aunque él lo haga mejor que yo, viene a buscarle un sentido, darle un relato o una relación causal a lo que ha vivido.

¿Por qué el narrador es tan autoconsciente de los sucesos y del relato?

—Una de las cosas que me obsesionaban a la hora de construir el libro era no caer en ese terreno ingenuo en el que muchas veces se cae de pensar que la literatura es exclusivamente contar historias. Me pone muy nervioso que un autor cometa el acto ingenuo de decir que un escritor es exclusivamente un contador de historias. Todos contamos historias. Cuando tienes que contarle un problema a tu jefe le estás contando una historia. Cuando llegas a casa y comentas qué tal ha ido el día cuentas una historia. Contar una historia no es algo que convierta a nadie en escritor. Sí lo es el hecho de ser consciente de cómo se cuenta la historia. En ese sentido sí uno tiene que ser autoconsciente. Y por una cuestión de sinceridad, en el pacto con el lector hay que explicitar en el texto que uno está contando una historia, que uno está recreando una realidad y no exclusivamente imitando o trasladando.

Pero por las lecturas que comentaste para el blog de Eterna Cadencia, si bien los escritores que seleccionabas no eran sólo contadores de historias, tampoco eran, más allá del estilo, tampoco experimentalistas que no contaban historias. Quiero decir que, en tu manera de leer, siempre hay una búsqueda de esas historias.

—En una novela tan experimental o complicada, como Qué hacer, de Pablo Katchadjian, hay una voluntad real de contar una historia. Cada uno de esos fragmentos es tremendamente narrativo. Incluso la poesía y el ensayo tienen que tener un componente narrativo y permitir que el lector avance. Yo creo que hay una narratividad esencial del individuo. No creo que no haya narración en ningún texto. Personalmente, me sienta mal la sensación de haber transitado por un texto que al propio autor le da vergüenza. Me interesa tener la sensación de que hay un nivel de exposición, de intimidad, de pensamiento, que es una relación honesta y que en el fondo puede cambiar mi manera de ver el mundo.

En general, cuando el crítico se pone el traje del escritor siente que no le ajusta o que le queda mal. Siendo vos crítico, cuando escribís ficción, ¿cuáles son tus miedos y preocupaciones?

—No creo que la disposición del autor sea muy diferente cuando está escribiendo una ficción o un ensayo. Sus procesos mentales son muy parecidos. Hay que tener en cuenta que Lima y limón es un libro sobre el desamor. En la edición española no aparecía la cita final de Deleuze que aparece en esta edición, que de alguna manera dice que el texto es sobre cómo se deshace un cliché para poder vivirlo. Posiblemente eso sea algo muy de crítico. Respecto a la consciencia del crítico, creo que eso es lo que hace que Piglia tenga novelas construidas sobre un mecanismo crítico que ensamblan bien, como Respiración artificial, y otras en donde pierde el norte, como en una novela interesantísima, pero hasta cierto punto fallida, como La ciudad ausente, que no se puede entender si no has leído a Macedonio. Es una novela que funciona como glosa de él. La plena conciencia de Piglia para ponerse frente a los mecanismos narrativos es lo que lo ha llevado a ser mucho más lineal, más clásico, en, por ejemplo, Plata quemada. Piglia ha hecho una lectura muy interesante sobre Borges ahí donde se juega la condición genérica de los textos. Uno tiene a encasillar los textos por las lecturas, pero olvidamos los paratextos: si uno atiende a cómo se está publicando canónicamente la obra de Piglia en Anagrama, tal como él quiere, el único libro que ha aparecido en una colección explícitamente de ensayo es Crítica y ficción. Todos los demás están aparecen en la colección de narrativas hispánicas: El último lectorFormas breves, todos. Piglia lanza un mensaje muy interesante, que es el mismo que lanzaba Borges: Esto tiene forma de ensayo pero a lo mejor es una ficción. Son manera de entender y leer el mecanismo de la narración. En una lectura atinada y productiva del posmodernismo habría que plantear cómo funcionan las barreras de género.

A pesar de que en la novela hay muchas marcas de lecturas, no se menciona el título de ningún libro. En cambio sí hay mucha música.

—Hay un libro, sólo uno, pero aparece de refilón, que es la razón del porqué del nombre del bonsái. Coincidió que estaba leyendo Bonsái de Alejandro Zambra, cuando tuve una relación y compramos un arbolito y lo llamamos Alejandro, como una chorrada más de las cosas que ocurren en pareja. Hay una cuestión generacional con respecto a la música, pero creo que era importante situar la narración en un terreno alejado de la literatura para que estuviera menos connotada. Imagínate un disco de rock lleno de referencias a otras bandas: queda un poco pleonástico. Además, por ejemplo, una cosa que me cabrea mucho como lector de Vila-Matas es que él está continuamente citando a autores ineludibles que, en algunos casos, incluso él ha ayudado a convertir en canon, pero parece que esos autores no han dejado huellas en él. No puedes pasarte el día citando a Walser, a Borges y tal, y luego tener una prosa tan ramplona como tiene Vila-Matas. Así como procuro evitar dar influencias, me parece que también tenía que ser muy cuidadoso con este tema.

¿Por qué mirás tanto la literatura de América latina?

—Bueno, si a ti te gusta el vino, procuras comprar vinos buenos. El gran problema de la literatura española es que, cuando terminó el franquismo, se convirtió en una literatura tremendamente marcada por el Mercado. Y la Academia se vendió gozosa. Y yo siempre pongo el mismo ejemplo: cuando Pérez Reverte publica el cuarto volumen de Alatriste, que ya era un éxito de ventas planetario —vamos a decir “planetario” porque es un libro de Alfaguara, así identificamos a los dos miembros de este juego— el filólogo más conocido de la cultura española habló en el suplemento cultural del ABC durante cinco largas páginas de las excelencias de la novela y el profundo y acertado trabajo para reproducir la lengua del siglo de oro. Los críticos de los suplementos culturales, que trabajan en su mayoría como profesores de literatura en las universidades, no han tenido problemas en plegarse a esa crítica casi mercenaria de valoración de novedad. Que por otro lado son casi siempre benévolas: si uno atiende a la prensa, se están publicando por semana 20 obras maestras… Argentina es un caso muy particular, porque luego del menemismo hubo una crisis tal que era imposible hacer dinero con la literatura y eso la liberó muchísimo. Algo que ha sido nefasto para la mayoría de los hogares fue un verdadero regalo del cielo para la literatura, en el sentido que ha permitido un paréntesis de diez años en el cual uno podía arriesgarse y hacer lo que quería.

Podés hacer lo que quieras menos vivir de eso.

—Pero cuánta gente ha vivido de la literatura a lo largo de los años. La idea del artista que vive de la literatura es una cosa puntual, casi anecdótica.

¿Cómo es tu relación con el grupo de escritores españoles jóvenes que se llamó “la generación Nocilla”?

—Artísticamente hablando tengo muy poco interés con los Nocilla. Considerarlos un grupo es muy generoso. Creo que el gran acierto del nocillismo fue primero haber leído muy bien lo que fue el Boom —conviene recordar que el boom fue una operación comercial montada por Carmen Balcells— y luego lo que fue la nueva narrativa española que fue publicada a través de Alfaguara y dada a conocer por “El País”. Es interesante es el fenómeno sobre cómo se posicionaron y se hicieron visibles. Pero entre ellos tampoco terminan de tener muy en claro que son un grupo. Una cosa que me ha llamado la atención es no están realmente interesados en la literatura: hay unos que trabajan la parte del ensayo sociológico, otros hacen artefactos narrativos donde se permiten ciertos juegos —que pueden ser leídos como irreverentes o como memeces, dependiendo de la actitud proclive de cada uno—, otro se dedica a escribir mucho sobre series de televisión. Es decir: no son gente que se interesen particularmente por la literatura. El más honesto es Jordi Costas, que hace crítica de cine y es posible uno de los mejores críticos de cine de España. Los Nocilla son como la espuma de ola: algo que desaparece rápido. Es un ejemplo perfecto de cómo es, para utilizar un término de Bourdieu, el campo literario en España: al final una operación mediática triunfa porque no se le pide que haya nada detrás que la sustente. Lo terrible, por otro lado, es que haya opacado a otras voces que no entran en ese grupo, que no forman parte de estos tics, y que son mucho más interesantes como, por ejemplo, Julián Rodríguez o Fernando San Basilio. Además, la obsesión que tienen por lo visual revela que no ha terminado de entender cómo funciona la literatura: a la literatura la leemos con los ojos porque es un soporte escrito, pero la paradoja es que es una realidad auditiva, una realidad de cadena verbal. Están muy obsesionados con los jpg y con el cine y con el vídeo y se han olvidado de algo tan sencillo como que los textos son cadenas de sonido. Si eres tan vanguardista, por qué te olvidas eso.


*

Tomado del blog de Eterna Cadencia

Memorias cruzadas, quizás complementarias

Le eché en cara que nunca me había regalado nada.
¿Yo nunca te regalé nada?, me dice. ¿No te acordás el último cumpleaños tuyo en casa?
No, le dije. (De verdad sigo sin acordarme. Tengo fotos pero él no está. No sé qué me dice este hombre)
Me dice: Te regalé una tanga y abrimos el paquete delante de tu mamá y se la mostramos.


???
(Éste vivió otra vida. Alucina y me da vuelta la tortilla)

Corazoncitos

Acabo de descubrir algo increíble, nunca dicho, una revelación del más allá: Ahí va: Dibujar corazoncitos en la agenda tranquiliza la ansiedad.

Versiones

1. No me trajo biscochitos para el mate porque es un garca que sigue durmiendo solo.

2. Ni se levantó todavía porque ayer estuvo drogado y es un viejo choto que no se repone como a los 20.

3. Si él pudo esperarme 11 años, ¿yo voy a enloquecer en una mañana?

4. ¿Esperarme 11 años? ¿Quién se lo cree? Rascándose las bolas estuvo 11 años.

5. Él me idealiza de lejos, de lejos soy maravillosa, pero de cerca, de demasiado cerca se aburre y no puede sostener tanta muchacha. Mejor quedarse lejos.

6. Él me idealiza de lejos, de lejos soy maravillosa, pero de cerca, de demasiado cerca se aburre y no puede sostener tanta muchacha. Más vale que se la banque y venga a ponérmela rápido.

7. Bueno, a fin de cuentas, ¿para qué quiero biscochitos si mi pan con manteca está divino?

8. Coger con otra persona está sobrevalorado, estuve taaaaaaaanto tiempo sola...

9. Pero con este día lluviosito, feriado, fresquito, ¿cómo no se le ocurre coger todo el día? Bueno, o toda la mañana, bueno, recién son las once, ¿cuál será para él la hora del desayuno? ¿O me dijo que venía a almorzar? ¿O era a cenar?

10. Uf.

Anoto cosas lindas para no matarlo

No está bien pretender que un tipo (aunque sea tu ex ex, aunque te haya hecho la vida imposible y deba pagar, aunque sea el hombre más lindo y más bueno del puto universo) te esté detrás como "saltaVioleta" (aunque sería tan lindo ¿no?). Yo que siempre critiqué a esas conchudas que hacen de sus maridos y novios unos pobres indefensos con la bolas apretadas por sus manos, tengo que controlar mi instinto invasor, mis ganas de comérmelo crudo y a toda hora.

Así que relajemos:

Cosita linda 1: Le dije que mi único poder con él era mi culo, que las otras no debían tener culo porque siempre estaba pegado al mío (qué mala soy). Me dijo que mi poder era mi cerebro (sic) ¿Quién me lo reprogramó?

Cosita linda 2: En mi cama de una plaza, sin poder dormir juntos (todavía) porque no cerramos las bocas y los sexos mientras estemos en contacto, le digo (con todo mi dolor de niña abandonada) que siempre pensé que él era la persona que más me conocía en el mundo y que si él no podía quererme nadie podía quererme. "Pero te quiero", me dijo él.

Ahora me histeriquea

Ah, no, querido!!!!¡Esto no estaba en mis planes!!!!!
El muy turro me dice que está muerto, que nos vemos "pronto", que total yo lo hice esperar 10 años y "ahora" quiero todos los días.

No me puede estar pasando esto!!!!!!!

Una mariposa blanca

Lo que voy a escribir ya debe estar sin duda y de algún modo, escrito en mí. Tengo que copiarme con una delicadeza de mariposa blanca.



Clarice Lispector

El águila y el halcón

La Parábola del Matrimonio – Sabiduría Sioux


Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Alta la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.

- Nos amamos - empezó el joven.
- Y nos vamos a casar - dijo ella.


... - Y nos queremos tanto que tenemos miedo. Queremos un hechizo, un conjuro, un talismán. Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos. Que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar a Manitú el día de la muerte.
- Por favor - repitieron - ¿hay algo que podamos hacer?

El viejo los miró y se emocionó de verlos tan jóvenes, tan enamorados, tan anhelantes esperando su palabra.
- Hay algo...- dijo el viejo después de una larga pausa -.
Pero no sé...es una tarea muy difícil y sacrificada.
- No importa - dijeron los dos-. Lo que sea - ratificó Toro Bravo.
- Bien dijo Nube Alta, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, y deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena. ¿Comprendiste?
La joven asintió en silencio.
- Y tú, Toro Bravo - siguió el brujo - deberás escalar la Montaña del Trueno; cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas y, solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mi, viva, el mismo día en que vendrá Nube Alta...¡salgan ahora!.
Los jóvenes se miraron con ternura y después de una fugaz sonrisa salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte, él hacia el sur.... El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas.
El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas. Los jóvenes lo hicieron y expusieron ante la aprobación del viejo las aves cazadas. Eran verdaderamente hermosos ejemplares, sin duda lo mejor de su estirpe.
- ¿Volaban alto?- preguntó el brujo.
- Sí, sin duda. Como lo pediste... ¿y ahora? - preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?
- No - dijo el viejo-. - Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne - propuso la joven-. - No - repitió el viejo-. Harán lo que les digo: Tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero... Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.

El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero solo consiguieron revolcarse en el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre si hasta lastimarse.
Este es el conjuro...

-Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro. Si quieren que el amor entre ustedes perdure, VUELEN JUNTOS PERO JAMÁS ATADOS.



Tomado de http://cronicasinmal.blogspot.com.ar/2014/11/la-parabola-del-matrimonio-sabiduria.html?spref=fb

Las fotos formales de Azul

El superhéroe verdulero de Felix


Dice en feis Felix Bruzzone
1 hora · 
Tengo un cliente verdulero al que martes por medio le limpio la pileta pequeña y mugrienta que tiene, y que martes por medio tiene la receta para salvar a la Argentina del desastre. Además de su casa con pileta mugrienta tiene una verdulería y un Chevy pintado a pincel con el que va al mercado central a comprar bolsas y cajones. Una tarde paso por su verdulería a ver si me hace precio o si al menos me da buena mercadería. Ni una cosa ni otra. Todo semipodrido y caro. "Hay que pagar la nafta del Chevy y es imposible competir con los bolivianos", dice.
El tipo es radical, muy. Una patrulla perdida. En la verdulería de persianas bajas que parece un comité tiene una foto de Alfonsín en el 83 y otra de Gil Lavedra en el jucio a las juntas, con ese bigote de western que hace que cada paisano que entra a comprar le diga "qué hacés, pistolero". Hay también un hombre grandote y viejo sentado en un banquito. No se sabe si duerme o medita. Y está siempre ahí con su dominó imaginario, un mueble más. En la verdulería, el tema de salvar a la Argentina no es martes por medio, es permanente. Quizá por eso sea que adentro del lugar reina el desastre. También acá está esa Argentina a la que hay que salvar. Mimetizarse con el desastre para encontrar mejor la solución. No enmascarar. Ser fiel a la realidad concebida. Ser honesto con tu sueño de demolición permanente y demoler entonces tu entorno y convertirte vos mismo en escombros. Una forma de autoinflingirte los daños y las contradicciones del sistema, y salir fortalecido, mi superhéroe verdulero. Tu nave es tu Chevy. Tus armas no sé, ¿las zanahorias? Tu virtud, el desapego. Tu amor, la mujer que te espera en casa hasta tarde con el plato de comida caliente, pero ya recostada, "las várices, viejo". Tus ayudantes, el hombre dominó y el alma de Raúl Ricardo. Todo indicaría que se puede. O al menos eso decía Angeloz.

domingo, 23 de noviembre de 2014

A veces me gusta el qué dirán

Opiniones de dos amigas que no lo conocen a él:

Amiga 1: "Es un aparato. Y vos también"

Amiga 2: "Vos me dijiste que era un inestable, pero emocionalmente lo veo bastante estable: Hace 30 años que quiere a la misma mujer" <3



<3

Que una piedra quede empollando

Dice en feis Mario Ortiz
Podríamos enunciarlo del siguiente modo: los cantos rodados son los huevos que ponen las montañas y entregan al río para que los incube en el lecho de sus corrientes heladas.
Esto, por supuesto, es falso; pero está la posibilidad imaginaria de que una piedra quede empollando en tu cerebro a la dulce espera del nacimiento de una montañita

Amor infantil

Dicen que cuando una se enamora vuelve a tener 17 años, que todos los enamorados son como adolescentes de nuevo.
Él y yo no tenemos 17 años de nuevo, tenemos 6.

Obligame al fin a gritar mi verdadero nombre


Encargo


Julio Cortázar


No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que
vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni
guante;
tállame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dálos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforos y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día,
saber que juegas cara al sol y al hombre.
Compártelo.
Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
lo que nadie te pide: las espinas
hasta el hueso. Arráncame esta cara infame,
oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.

La marcha del orgullo: Fotos de Javier Godeb

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...