lunes, 20 de abril de 2015

Los libros por toda la casa


Vivir o no vivir arriba de la funeraria

Llama clienta nueva, recomendada por una tal Perla, que obviamente no sé quién es pero gracias, Perla. Es una rareza de fines de abril, aunque puede pasar. ¿Quién piensa en su pileta en abril?, más vale olvidarla, ¿no? Me dice la dirección y aclara: al lado del Pago Fácil. Me ilusiono. Quizá esta sea una clienta que paga fácil. Pero después aclara: al lado del gimnasio, y me desilusiono. Odio los gimnasios. No hay mejor gimnasia que la de limpiar piletas todo el año. No pienso hacer otra gimnasia para cobrar. Mis músculos no necesitan músculo, bastante viril estoy a pesar de todo. Mis músculos necesitan dinero y caricias, palmaditas en la espalda, crema en las rayaduras que me hacen el sol y los alambres oxidados.
Quedo en ir el miércoles. Faltan dos días. ¿Cómo será ese lugar? ¿Cómo será vivir entre un gimnasio y un Pago Fácil? Le voy a preguntar a mi nueva clienta si alguna vez soñó con esa realidad tan contundente. Quizá me diga que sí. O que no le molesta. O que no lo soporta. Quizá todos podamos soportar algo como eso. En una época yo viví arriba de un bar. Después me mudé y el bar se convirtió en una funeraria. ¿Qué pasaba si no me mudaba? ¿Por qué me mudé? Cada vez que paso por ese lugar pienso en la gente que vive donde yo vivía. ¿Quiénes son? ¿Se parecen a mi nueva clienta o se parecen a mí? Una vez me quedé esperando en la puerta. Quería conocerlos. Esperé un buen rato. Nadie apareció. Me aburrí y me fui. Quizá yo mismo vivía ahí adentro, todavía.

Se conquista el territorio y, junto con él, los cuerpos de las mujeres

Teatro

Para huir de los estereotipos

La autora y directora de Ya vas a ver analiza tres puntos presentes en su obra teatral: la violencia de género, la desigualdad jerárquica entre sexos y la problemática de la violación.




Para huir de los estereotipos



La violencia de género es una problemática compleja, cuya existencia se funda básicamente en la desigualdad jerárquica que existe entre hombres y mujeres. Desigualdad que viene construida culturalmente y que es legitimada y reproducida por las propias organizaciones sociales. En estas organizaciones coexisten hombres y mujeres que mantienen y transmiten esa desigualdad.
En 2006, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció que la violencia contra mujeres y niñas es una de las violaciones a los derechos humanos más sistemáticas y extendidas. Está arraigada en las disposiciones sociales construidas en base al género más que en acciones individuales o acciones al azar; trasciende límite de edad, socioeconómico, educacional y geográfico; afecta a todas las áreas de una sociedad.
La violación forma parte de esta estructura de subordinación, que es anterior a cualquier escena que la dramatice y le dé concreción.
Con la modernidad y la consiguiente exacerbación de la autonomía de las mujeres, la tensión control y poder dentro del patriarcado se agudizó.
Como directa consecuencia, en los últimos tiempos se incrementaron los femicidios: asesinato cometido por un hombre hacia una mujer a quien considera de su propiedad.
En el año 2013, cada 30 horas fue asesinada una mujer por violencia sexista. Del 1º de enero al 31 de diciembre, hubo 295 femicidios de mujeres y niñas. Y 1.236 muertes, en cinco años (2008-2012). Estos son datos del Observatorio de Femicidios en la Argentina Adriana Maricel Zambrano, dirigido por la Asociación Civil La Casa del Encuentro.
El informe Las Mujeres m.i.d.d.e.n, acerca de los casos de violaciones, tiene un texto que pone en foco el llamado consentimiento. Se expresa en el mismo que el delito de violación no exige en todos los casos el uso de la fuerza, quedando también incluidos dentro de esta tipificación los supuestos en los que se concreta el acceso carnal con el consentimiento (viciado) de la víctima, ya sea porque por cualquier causa ésta no se encontraba en condiciones de consentir libremente a la acción, o bien porque la acción recayó sobre una persona menor de 13 años, en cuyo caso la ley entiende que no puede existir consentimiento válido.
La violación también fue práctica usual en el terrorismo de Estado. Ahora, finalmente, se logró que se la considerara crimen de lesa humanidad. Antes, quedaba en el terreno privado y se consideraba con la figura legal de “tormentos agravados”.
María Sonderéguer (Universidad Nacional de Quilmes) investigó la violación en contextos represivos y dice: “La agresión sexual se inscribe como una ocupación del cuerpo, como la conquista del territorio enemigo”.
“En el centro clandestino que funcionó en la ESMA no había margen para decidir lo que sucedía en nuestro cuerpo”, dijo Miriam Lewin, sobreviviente de la ESMA.
Lo mismo ha sucedido y sucede en las guerras y confrontaciones armadas. Se conquista el territorio y, junto con él, los cuerpos de las mujeres.
Además, el uso y abuso del cuerpo del otro sin su libre consentimiento puede darse de diferentes formas, no todas igualmente observables.
En muchos casos, como se manifiestan desde formas encubiertas, perversamente sutiles, terminan siendo naturalizadas, aun cuando son conductas decididamente violatorias de la integridad de la mujer.
Cuando se habla de números y estadísticas, hay que hacer un esfuerzo, me lo digo a mí misma, para intentar experimentar, rozar, acaso, la abrumadora constatación de que estamos hablando de vidas.
De historias de vida. Como mujer y como dramaturga comprometida con temáticas como la violencia, los mecanismos del poder autoritario y la sumisión, me he propuesto investigar el enigma que plantea el comportamiento de un violador frente a su víctima, y el de la víctima frente a esa circunstancia desesperada, traumática.
Comparto la visión de algunas investigadoras y teóricas sobre el tema, quienes no ven la violación como una consecuencia de patologías individuales ni, en el otro extremo, un resultado automático de la dominación masculina, sino como un mandato. Un mandato dentro de la estructura patriarcal que atraviesa todos los órdenes de la vida privada y pública.
Me fueron de gran ayuda teórica dos libros: El enigma sexual de la violación, de Inés Hercovich, y Las estructuras elementales de la violencia, de Rita Laura Segato.
El acto de violar puede estar motivado, entre muchas otras causas, en una demostración de virilidad ante una comunidad de pares. En la agresión o afrenta a otro hombre cuyo poder es desafiado y su patrimonio usurpado mediante la apropiación de un cuerpo femenino. En un castigo o venganza a la mujer. En un acto disciplinario y de subordinación. Este es el caso de mi obra Ya vas a ver.
Un hombre, por la fuerza, lleva a una mujer a un lugar desolado. “Donde no pasa nadie”, le advierte. Su mano sostiene una soga que en el otro extremo está atado al tobillo de ella.
El hombre tiene unos treinta y tantos años. Aspecto de oficinista. Camisa blanca, pantalón oscuro, lleva el saco en la mano.
Ella también tiene esa edad, y está vestida con pantalones ajustados, de cuero, una remera negra, una camisa de seda, un pilotín negro y botas. Es elegante y bella.
Al inicio, él se presenta como Juan Vidrio. “¿Viste cuando uno mira a través y sigue de largo…?”, dice.
Cuando él se le acerca, ella le pide que no la lastime. Él le dice que no piensa lastimarla, que la quiere hacer gozar.
A partir de ahí, una serie de situaciones despliegan la trama.
Él ya la conoce de antes. No fue una elección azarosa. Trabajan en el mismo lugar. Ella, en el quinto piso con los ejecutivos. Él, en el primero, con los perejiles que sueñan con llegar al quinto.
Hubo una circunstancia previa, que él le recuerda, donde ella lo humilló, y esto se suma a que “durante meses, entrábamos y salíamos por la misma puerta... ¿Ves? Son líneas paralelas que no se tocan”. Mucho tiempo recorriendo los mismos lugares, pero nunca se tocan. Pero de pronto una de las líneas se harta, pierde el control y descarrila... y se le viene encima a la otra, la atropella. ¡Ahí sí se encuentran!
El que ella nunca lo registre, que no lo mire, que no le quede ninguna impresión, habiéndose cruzado muchas veces en el lugar de trabajo, hace fermentar la pasión del resentimiento, el dolor por ser invisible a sus ojos, la herida narcisista en su hombría y, finalmente, la venganza.
La mujer, en algún momento de su pesadilla, consiente con el fin de preservarse. Como forma de resistir. Cede una parte para no perder todo.
Y es ahí donde la propuesta despliega algunos interrogantes y expone los límites complejos, difusos, inquietantes que existen entre lo que se considera social y legalmente una violación y un encuentro sexual con una mujer que consiente. Que, por miedo, consiente.
Los “expertos” en el tema dictaminan que cuando hay consentimiento no hay violación. La obra pone en tensión ese dictamen y propone que, aunque haya consentimiento, también puede tratarse de una violación.
En mis propuestas escénicas, la intensidad de los cuerpos actorales es un objetivo primordial. Así es como concibo la producción del lenguaje escénico. Mi función es seguirlos en sus ritmos, secuencias, estallidos.
En sus reverberaciones, ecos, contagios, deslizamientos, fisuras.
La acción dramática está siempre implicada en el decir. El texto, en lo que se efectúa.
En este caso específico, al explorar un tema tan enigmático y complejo, quise profundizar, bucear, aún más en esa vertiente, la que distingue dos cuerpos conmocionados. Hondamente afectados.
 La puesta es despojada, funcional, y el espacio podría ser un no-espacio, un vacío que es colmado, invadido, arrasado por un hombre y una mujer.
Luces que atraviesan diagonal y lateralmente el espacio y logran el efecto de transformarlos a ellos en una visión intermitente. Cajones de fruta apilados en los rincones.
En ese pequeño y acotado cuadrado, que se asemeja a un ring, es donde las luces y sombras se alternan junto a respiraciones agitadas, murmullos, chistidos. Y es ahí donde los cuerpos ejecutan una danza violenta al ritmo del poder y la resistencia.
La duración de los ensayos fue de cinco meses. Iniciamos el trabajo improvisando situaciones análogas. Exploramos, sobre todo, los mundos emocionales, psíquicos y corporales de ambos personajes.
El hombre, que decide quitarse de encima las prohibiciones y se dispone a perpetrar una situación de abuso. La mujer, forzada a un comportamiento contradictorio entre el miedo y el fingimiento, entre la rebeldía y el consentimiento. Comprender, desde lo visceral, que en muchos casos, diría en la mayoría, prima fundamentalmente el instinto de supervivencia.
Una vez habitados los personajes, comenzamos a trabajar ya con el texto y, simultáneamente, fueron surgiendo las acciones y, con ellas, las ideas de puesta.
La obra, seguramente, generará debates y muy diferentes percepciones. De eso se trata. De huir de los estereotipos y de los conceptos generalizados que buscan evitar la reflexión y su posibilidad de cambio.
Nos preguntamos por qué y cuándo se abre la caja negra de la fantasía para que el acto violento se instale en las relaciones personales.
Nos preguntamos en qué momento cae la barrera del imaginario y se desencadena el acto cruento.




Ya vas a ver. Domingos a las 19 en El Camarín de las musas (Mario Bravo 960, CABA)

Mírate a ti mismo y acuérdate de mí





"Mi alma es mi guía.
No tienes idea de lo mucho que he buscado
un regalo para traerte.
Nada parecía correcto.

¿Cuál es el punto de traer el oro a
la mina de oro, o el agua del océano?
Todo lo que se me ocurrió fue especias de Oriente.

No es bueno dar mi corazón y mi alma
porque ya tiene estos.
Así que me he traído un espejo.
Mírate a ti mismo y acuérdate de mí."


Rumi

Volvió mijito gigantón

Tipo seis de la mañana, oscuro todavía, antes de que se levante Magdalena (que es la única que se levanta para ir a laburar), siento ruido en el portón. "¿Qué paso, hija?", le digo desde la cama. Ella va hasta la puerta: "Creo que vino Rafael" y escucho un "Vieja, vieja" y ya fue Fido a ganarse el primer abrazo.

Encuentro de narradoras alrededor de Rafael Jijena Sanchez

Me llevó Corina. Me encantó escuchar lecturas, narraciones y saber que hay tanta gente dedicada a la obra de un autor y su difusión oral. De paso me colgué con Baires en domingo y me encontré con Selva Bianchi a quien no veía desde nuestros tiempos en el Foro de Revista Imaginaria. Un placer.




He roto un plato

 JOTAELE ANDRADE



He roto un plato
de más de treinta años
acota mi madre
pienso cuántas veces
habrá raspado
una cuchara
su fondo
si todo aquel alimento
insuficiente en la infancia
bastará para llenarlo
ahora
que es una forma perdida
que habrá cenado
en él
el hermano
muerto
alguna novia
los primos
definitivos
en la niebla
he roto un plato
de más de treinta años
de existencia entre nosotros
se deslizó como suceden estas cosas
el vidrio resbaló sobre el vidrio
de otro plato
como una memoria colmada de sí
y salió despedido por el aire
anunciando la pequeña tragedia
y el estruendo
con que toda historia familiar
comienza a derrumbarse



*Jotaele Andrade, La Plata, 1974


Se dice de mí

Dice en feis Martin Casatti

La piba en silla de ruedas cual Xavier femenino es Paula Irupé Salmoiraghi.
Se portó como una lady! Se bancó 13 horas de idas y vueltas en Pórtico - Encuento de Ciencia Ficción. Apareció a primera hora y hubo que cargarla en en el transporte para que volviera a su cucha a eso de las 22:30 y después de zamparse unas pizzas.
Si gente como esta se involucra uno no puede estar más satisfecho.
Un placer conocerla en persona.


domingo, 19 de abril de 2015

A pasitos del fin del mundo

ENTREVISTA A EMANUEL FREY CHINELLI

Un lugar donde la literatura también es cosa de barrio

Es el responsable de la editorial A pasitos del fin de este mundo, con base en Quilmes, en el corazón del Conurbano Bonaerense, desde donde intenta darle espacio a voces que no tienen un lugar dentro de la lógica del mercado.

Un lugar donde la literatura también es cosa de barrio



Letras democráticas - "Creemos que la literatura (y el arte en general) no debe ser un bien de lujo sino un derecho de todos", afirma Chinelli.
Muchas veces, desde los medios de comunicación se habla de lo que pasa en el mercado editorial cuando en realidad se hace referencia a lo que sucede un pequeño sector del planeta tierra: Capital Federal. Lo que ocurre del otro lado del Puente Pueyrredón o de la General Paz no parece entrar en las estadísticas de nadie. Sin embargo, en esa No Man's Land, que algunos llaman Conurbano, hay un movimiento constante alrededor de la literatura: festivales, ciclos, talleres, presentaciones de libros y, por supuesto, editoriales que emergen como las matas de pastos sin que nadie pueda hacer nada al respecto. Son proyectos que no tienen muchas esperanzas de hacer dinero, sino que lo que se intenta, y se consigue, es darle la posibilidad a voces que no están circulando de que tengan su espacio, su página, su lugar dónde habitar.
Emanuel Frey Chinelli (Buenos Aires, 1988) es un joven poeta que publicó los libros Juan (2009); La ecuación de los mediocres (2009); y La sangre (2014), y la plaqueta Ideal para los lunes, pero además de editor y librero. Vive y trabaja en Quilmes, una de las ciudades más antiguas del Gran Buenos Aires, y es desde ese lugar donde lleva adelante la editorial A pasitos del fin de este mundo. "El proyecto nace principalmente de las ganas que teníamos con mi amigo Alfredo Vidal de publicar nuestros poemas de un modo que fuera accesible a cualquier persona. Luego, fuimos sumando autores que consideramos necesarios de ser leídos. En un primer momento hacíamos plaquetas fotocopiadas, muy precarias. Con el tiempo pudimos darle mayor importancia a los libros como objetos en sí, ya que en la poesía la forma y el contenido son, a mi entender, indivisibles (ahí la dificultad para traducirla)", cuenta Chinelli.
Fue un comienzo signado por el entusiasmo de hacer circular poemas abrochados con ganchitos que se repartían en bares y ciclos que se hacían en la noche de Quilmes. El precio de esas plaquetas era a voluntad y ese dinero era invertido inmediatamente en las siguientes plaquetas. Era una propuesta novedosa para la ciudad, que tenía una necesidad clara. Explica Chinelli: "Básicamente, queríamos difundir los poemas que nos gustaba leer y lo que nosotros y otros amigos escribimos, desde el punto de vista de mostrarlo como algo bello que intenta modificar el mundo para bien, ya sea desde un gesto que a muchos puede parecer poco como escribir lo que uno siente y piensa. Siempre abrazamos la idea del "hazlo tú mismo", sólo que para nosotros es "hagámoslo entre todos". La mayoría de las plaquetas no tienen precio, sino que el que compra es el que decide cuánto valen. Y en los libros que tienen costos mayores, lo mismo mantenemos una política de precios bajos. Creemos que la literatura (y el arte en general) no debe ser un bien de lujo sino un derecho de todos."
En ese trayecto de publicación inmediata, en la que hacía falta tres cosas que se consiguen en cualquier hogar: impresora, fotocopiadora y una abrochadora, la editorial fue creciendo y los nombres se fueron sumando. En estas instancias ya se puede hablar de la conformación de un catálogo, lo que es la identidad de cualquier editorial: "Recibimos originales por mail, aunque mayormente el contacto con los autores es más directo; se va dando a través de las ferias, de las librerías, de los distintos circuitos en los que se lee y recita poesía. A su vez, publicamos autores de otras épocas, recientes y no tanto. Tenemos varias colecciones con distintos criterios. Por ejemplo, en La palabra justa publicamos poemarios breves de autores jóvenes. En No es una cuestión de forma publicamos libros de mayor extensión, también de autores jóvenes. En Eslavanguardia publicamos textos vanguardistas y rupturistas de distintas partes del mundo. Y en Eterno presente publicamos textos que consideramos más clásicos, como Rumi o Jesús Lizano, que es un poeta enorme y casi desconocido."
A pasitos del fin de este mundo publica a gente de su terruño como Pablo Arraigada, Gabriel Paz, Damián Snitifker, Miguel Spallone, y también a clásicos modernos como Vicente Luy o autores que están en cualquier biblioteca universal como Henry David Thoreau, Rumi, André Breton, Paul Éluard o J. Krishnamurti. Con una gran variedad y cantidad de títulos vale la pena preguntarle a Chinelli cómo se financian en estos momentos: "En un principio, con ahorros de los que somos la editorial. Golondrina Alfa y Luciano Alonso han publicado y financiado parte del precio de la impresión de sus libros, lo mismo Gabriel Paz. En este momento, Pablo Arraigada dirige la colección Eslavanguardia y ha financiado la publicación del libro Septiembre, de Geo Milev. Aunque por suerte muchos de los libros se han publicado a través de los ingresos de plaquetas publicadas anteriormente, con lo que podríamos decir que la editorial se paga sola, aunque eso cuesta mucho y se dé muy de a poco. Ninguno de nosotros vive de esto y, por lo visto, eso no pasará pronto."
Con las cosas claras en términos monetarios, la cuestión territorial cobra relevancia. Cuáles son los beneficios y contrariedades de tener un proyecto editorial en un territorio que no está acostumbrado a esta clase de iniciativas surgen como un cuestionamiento natural. Dice Chinelli: "El beneficio principal de armar una editorial como la que nosotros armamos es la diversión: hacemos esto porque disfrutamos de publicar autores que queremos que se lean y porque somos consientes de que hay lectores que lo saben agradecer. Estar en Quilmes y no tener auto hace las cosas más difíciles en el sentido de que la mayoría de las librerías en las que nuestros libros tienen mejor recepción están en Capital, igual quelas ferias y lecturas y siendo que al otro día hay que levantarse tempranito para ir a laburar... duermo menos, pero la paso bien." Para terminar, le pregunto a Chinelli si ve, en algún sentido, la dualidad Capital Federal/ Provincia al hablar de editoriales, recepción, escritores, valoración. Y me responde esto: "Eso se da en todas las manifestaciones culturales, me parece, porque en Capital hay mucha más gente haciendo estas cosas, y muchas veces los del Conurbano tenemos que necesariamente movernos hacia el Centro porque ahí son las ferias, las lecturas, las presentaciones, las librerías. Pero acá en el Conurbano también hay ferias, lecturas y movidas a las que hemos asistido en lugares como Temperley, Banfield, Quilmes y varios etcéteras que me dan la sensación de que hay lugar para todos en todas partes. Pero espero que a nadie se le ocurra juzgar a una editorial por su lugar de procedencia, sino por lo que publica y cómo lo publica. Ahí está el valor de publicar libros, al fin y al cabo." «




Tomado de http://tiempo.infonews.com/nota/150454/un-lugar-donde-la-literatura-tambien-es-cosa-de-barrio
 

La quebradura me hizo madurar


Mostro en el jardín



No la quemes, Silvana, que no le hace daño a nadie y agrega color.

Yo no

Yo no creo en brujas pero revuelvo el caldero.

El maquinista

Impresionante la flacura de Christian Bale. Y la angustia que transmite. No pudo decirte mucho más sin arruinarte la peli si no la viste. Me pegaron mal el miedo a la locura, el pavor a no reconocerte a vos mismo, a que tu memoria no te pertenezca, el terror a ser una mierda de persona.

sábado, 18 de abril de 2015

Ayer en La Plata: Todos somos porticanos

Las organizadoras, Chinchiya y Sofía, consiguieron combi para venirnos a buscar al oeste a Eduardo Carletti y a mí. A partir de ahí fue mi primerjornada fuera de casa, con silla, con ascensor, con manos y hombros generosos para mi pata que salta y veredas rotas, y pizza y cierveza y mucha mucha CF amiga.


Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...