Mis muertos tristes: Son cuatro episodios, había visto el primero hace como veinte días y me había impactado la historia tanto como cada personaje en sí misme y el espacio conurba con su dolor, su violencia y su fealdad. Hoy vi al hilo los tres que me faltaban. Confirmo y centuplico mis primeras expresiones. Qué laburo magnífico el de Mercedes Morán, como bruja de barrio, como cara de poker, como ser humane que convive con eso que "es así" y no sabe cómo funciona pero vive. La hija Dolores Fonsi medio flojeli, los lugares comunes y las caras y dichos forzados vienen de su lado, creo. Las muertas, una maravilla. Y sobre todo lo gótico del agua, el miedo, la podredumbre y la memoria, la percepción de otros planos metiéndosenos en la cuerpa con el agua. Ya he llamado gótico mesopotámico a la narrativa de Enriquez (según su propia autodefinición en entrevista) y me dieron muchas muchas ganas de tirar hipotesis sobre cada escena. Todo mi corazón para el pibe chorro que golpea las casas de todes les vecines (y no les cuento cómo termina). Ah, y para la idea política del "¿Los escuchás?", "¿los ves?" ¿A quiénes? ¿A les muertes o a les vecines, les pobres, les fees, les adictes, les homeless, les laburantes del hospital, les que te piden, les que te cruzás y dejás colgades como parte de un paisaje que no te gusta o ni siquiera registrás.
lunes, 26 de octubre de 2026
domingo, 25 de octubre de 2026
sábado, 24 de octubre de 2026
martes, 20 de octubre de 2026
Fondebrider sobre Allende
Jorge Fondebrider:
Pensamientos en la pandemia: Una vez, hace años, una compañera de Ñ le dedicó una doble página a Isabel Allende. Me sorprendió y se lo dije. Ella me hizo notar que la manera de juzgar el producto que Allende había pergeñado no debía apelar a criterios literarios. "Hay que ver, me dijo, si cumple con aquello para lo que fue diseñado. No califica como literatura. Pero sí como lo que es." La verdad es que cumplía con todo lo requerido por el público de esa clase de obra y, desde esa perspectiva, el texto era efectivo. O sea, nadie se indigna con Michael Chichton por que no es Ernest Hemingway. Pero hoy hay gente indignada porque Isabel Allende ganó un millón de euros con el Premio Planeta. La indignación tendría sentido si ése fuera un premio respetable. Pero como nunca lo fue, da lo mismo. Por eso, ¿qué sentido tiene que alguien se indigne por una maniobra artera de un grupo editorial de mierda para arrebatarle a Penguin Random House, otro grupo de editorial de mierda, a uno de sus mayores best-sellers? Insisto: la confusión viene de pensar que estamos hablando de literatura y no de un producto manufacturado a medida para vender entre gente que no lee verdadera literatura. Los autores de ambos grupos lo saben y no se manifiestan para no sacar las patas del plato. Los editores, que fingen conocimiento y elegancia, también. ¡Ni hablar de los libreros! Ojalá Isabel Allende disfrute la plata (que de todas maneras le iba llegar por regalías) y que los que creen en Papá Noel y los Reyes Magos se jodan por idiotas.
Pd.: Recuerdo la reflexión de Roberto Bolaño cuando se dirimía el Premio Nacional de Chile entre Jorge Edwards e Isabel Allende. Decía: "Edwards es malísimo, pero es del status literario; o sea, un farsante engreído. Isabel Allende hace otra cosa, pero la hace honestamente. Fue excluida de ese club exclusivo. Bien por ella".
#pensamientosenlapandemia
viernes, 9 de octubre de 2026
domingo, 27 de septiembre de 2026
Oates por Enriquez
Artículo "Pesadilla americana". Página 12.
https://www.pagina12.com.ar/134466-pesadilla-americana/
"En el New York Times, Ayana Mathi no estaba tan impresionada. Al contrario: “En la novela, la religión es un trastorno, y no hace nada de lo que ha hecho por la gente a lo largo de milenios: ofrecer sabiduría o consuelo”, escribía. “Es cierto que no hace falta que la obra defienda a la cristiandad, pero tampoco debería rendirse a los estereotipos sobre la fe y los creyentes. En todo ello hay una buena dosis de engreimiento y, lo que es peor, un peligroso paternalismo. El Otro, en este caso los blancos trabajadores pobres, es despachado sumariamente como una horda ignorante necesitada de guía (liberal). El extenso intento de Oates de ahondar en sus vidas deriva en una caricatura deshumanizadora. La literatura carga con la tarea de encontrar el matiz, de observar los puntos de vista rígidos que la rodean. Si no cumple su tarea no puede triunfar artísticamente, o, como en el caso de esta novela, ni siquiera como la obra se ha propuesto”. Tiene algo de razón y Oates lo reconoce: “Es una novela pro-choice”, ha dicho, “porque yo soy una persona pro-choice. Traté de no retratar el otro lado como villanos o idiotas. No es sátira. No me burlo de ellos. Me pregunto por qué son tan apasionados, de dónde vienen. Trato de que hablen ellos, no yo”.
viernes, 25 de septiembre de 2026
Nosotras y Mafe Moscoso
La cosa empezó hace unos meses cuando, en uno de los talleres de la BN, a raíz de no sé qué comentario mío sobre no sé qué tema en el chat de wasap, una chica, no me acuerdo su nombre, me preguntó si conocía a Mafe Moscoso y me recomendó su libro La santita. Yo ni idea. Como siempre que se me cruza un nombre o un título, googleo, veo qué es, ecuatoriana, torta, hermosa, voz oralitura, guau!!!! Y voy a ML a ver si hay libro en papel y lo puedo pagar.
Sí, había. Y editado por Consoni que es editorial que vengo pispeando y no tenía ninguno, así que al toque compré y llegó y fue amor a primera lectura.
Hace unos días veo en el insta de La libre que la Mafe viene a presentar su segundo libro, Cotopaxi (nombre de su volcán). Le reenvío a mijita. Al toque me dice vamos (raro que me conteste tan rápido y tan afirmativo) Dale, le digo, te tomo la palabra. Es San Telmo, vamos en auto porque culis mundis. Perfec. Sería viernes de semana pasado eso. Martes siguiente volvemos a escribirnos para combinar horarios de trenes, bondis, salida de escuela de ella, nos encontramos en la ruta porque era miércoles a las 18.
En el medio, en otro de los talleres de la BN, nos dan para leer a otro desconocido para mí: Dany Zelko. Miro PDF. Otra vez guau y recontra guau. Página con explicación del procedimiento, proyecto de varios libros, muchos poemas: el poeta escucha y anota a mano lo que le cuentan migrantes de todo el mundo, tipea eso en versos dividiendo cada vez que la persona respira, hace libros, los lleva a les mismes hablantes que se reúnen a leer y regalar sus propias voces. Me entusiasmo, encuentro el libro en ML, es para mí, me estaba esperando, usado, lo compro, me llega el miércoles a la mañana incluso a tiempo de llevarlo a lo de Mafe porque es este mismo Dani Zelko quien la presenta. La vida y la literatura son magia.
Comento este cruce en una de las grupas de wasap, pongo fotos del libro, hago dos videos y los envío leyendo poemas de ahí. Estoy subida a una bola de alegría que une todo esto con en dos horas salgo para ir con mijita a verles. Alguien, justo a tiempo, se llama Vic y la agendo como Vic BN salvadora, me dice algo así cómo "fijate que es el miércoles 30, digo, como dijiste que ibas hoy". ¡Salvadora!!!! Y sí, le escribo a mijita que pare las rotativas, que somos dos aparatas, que yo había cambiado hasta mis horarios de guitarra y de flamenco y era el miércoles que viene.
Bueno, una semana más de planes para el amor.
viernes, 18 de septiembre de 2026
martes, 15 de septiembre de 2026
Lo de ser grafómana me gustó
Lucía Seles, la vengadora romántica del cine argentino: “Tengo en el corazón todo lo que hay que hacer en el rodaje“
Por DAMIÁN DAMORE
octubre 23, 2023
Seles se transporta montada en su entusiasmo desde el mundo de la segunda división del básquet de Chile al final trágico de los poetas del país trasandino. “Soy una aficionada a todo, cuando ensayo guitarra clásica dejo de fondo un podcast maravilloso de básquet español que se llama Tirando a fallar y ahí me entero de que hay un periodista español que publicó un libro sobre el básquet soviético y la historia del CSKA de Moscú, el equipo del ejército. ¿No es hermoso? Yo quiero tener ese libro. Podcasts es lo único que consumo; esta —muestra una de sus figuritas plastificadas— es una forense que entrevistaron en el podcast de música clásica; y este es uno de los hombres de mi vida: Mario Parodi, un guitarrista clásico nacido en Turquía que terminó viviendo y muriendo en Remedios de Escalada, acá en el Gran Buenos Aires. Sus discos son maravillosos, ¡no sabés lo que son! Su hija también es guitarrista clásica. Me gustan las personas apagadas y románticas. Mis dos grandes ídolos son Fassbinder y Gardel. Y adoro too many hacer listas, acá tengo una que es como un Will magazine o un Fanzine testament:
00 para mi ser grafomana es + importante q la angustia y q la felicida.
02 io siempre estuve romantica concentrada y apasionada when todos los demas estavan salvajes y distraidas.
03 soi como una hermanita de choppin sin los poderes musicales de choppin.
04 soi como una chilena europea q adora el arroz 02 hermanos de verda.
05 io never seré una desflecada q le dicen la desflecá… como en una andalucia obvia. alwais seré una desflecada decente y sufrida.
06 when io play tenis io me amo y sufro x mis fallas y x eso ni me importa si me aman.
07 amo tb las etiquetas adhesivas son como my toppers ausentes de verda.
08 amo perdidamente los anuncios de radio clasica de mar del plata -mis favoritos son el de la cerrajeria mellado el super seria y musical de clases de piano y el del estudio turistico de betty ruso.
09 para mi una no puede vivir sin la calma y el retiro de las monjas no todo el dia + eso contenta es lo + importante q tiene q existir en mi vida.
10 when no me mole mirar edificaciones normales incluidas casi sus porteros electricos estaré casi muerta.
11 io siempre preferiré estar con my mind en sarandi q con la mind de las demas en paris.
12 si una pudiese mostrar sus tatuajes como comprobacion q eran verda en un momento exactly.
13 io lo q + querria es tener un camion semi-nuevo y escuchar alli la radio clasica de mar del plata y ser too many organizada y contenta al morir.
14 si una pudiese ir contenta de laverrap en laverrap.
15 estoy too many angustiada x q queda menos de 36 days de invierno.
16 q lindo seria ser famosa x robarme bandejitas de unas subways o axions o esso lejanas y q me quieran too many solo x eso.
Seles es la única cineasta que puede jactarse de haber sido premiada en el Festival de Mar del Plata y en el Bafici. Su esplendor es comparable al de José Celestino Campusano, un director que también ha roto con las convenciones establecidas —desde el piñazo de su ópera prima Vil Romance y la tentación de algunos críticos de colorear sin color con esa cascada birome que garabatea “Pappo del cine”—, pero el fenómeno Seles llevó la polémica a un abismo (si para entender la correlación es necesario ver por primera vez alguna de las películas de Campusano, el premio es doble).
¿Cómo encarnan las películas los aspectos invisibles de la sociedad actual? ¿La fantasía es una cosa del pasado? ¿Cómo puede el arte incorporar resistencia y ternura al mismo tiempo? ¿Qué hace que una película sea visionaria y qué movimientos estilísticos son capaces de capturar el presente? En febrero de este año, Smog en tu corazón fue parte del ciclo Softly Surreal, seguido de dos cortometrajes, en la Semana de la Crítica de Berlín, evento paralelo a la exhibición oficial del Festival de Berlín. Fue la última noche de la Semana de la Crítica y la primera parte de la tetralogía inconclusa fue una invitación al debate: sobre el escenario estaban la cineasta alemana Ulrike Ottinger, Lucía, el novelista británico Tom McCarthy y el cineasta australiano-holandés Rolf de Heer.

Ottinger y McCarthy no parecían tomarse en serio el trabajo de Seles. Cuando la presentadora les hizo algunas preguntas sobre la película, sus respuestas fueron generales. “No me gustan las películas con demasiadas líneas”, dijo Ottinger. McCarthy trató de explicar políticamente la película: “La protagonista tenista usa un suéter que dice Argentina y todos sabemos lo que pasó allí, su padre debe ser alguien que desapareció en la dictadura”.
Lucía reaccionó con el mismo humor que manifiesta en sus películas. A través de un traductor respondió: “Es imposible ser ácida conmigo. Si Robert Schumann todavía estuviera vivo, definitivamente estaría aquí para aplaudirme”. Otra puñalada romántica y vengadora. Aludir al compositor, pianista y crítico musical alemán del siglo XIX bastó para comprobar que el efecto estruendoso de la película daba por sentado el desentendimiento.
En 2022, Seles se encontró con la codicia creativa del director español Gonzalo García Pelayo, quien presentó en el Bafici Nueve Sevillas, una película sobre el flamenco. Digresión, pero no tanto: en los 90, García Pelayo se hizo muy popular en España porque creó con sus familiares un sistema legal para vencer a la ruleta del casino de Madrid y se convirtieron en millonarios. Filósofo de oficio, escribió guiones, música, películas, aunque nada le reportó más dinero que ese sistema de probabilidades titulado Nada es perfecto, que lo transformó en un héroe marginal. Usó el dinero para filmar y producir una obra frondosa (en 2022 rodó ¡once películas!). Cuando viajó a Buenos Aires, le suplicó a Álvaro Arroba, crítico español colaborador del Bafici: “Quiero a alguien que esté mal de verdad”. Arroba respondió: “Claro, quédate tranquilo que sé a quién recomendarte”. Seles no usa con frecuencia su teléfono y el encuentro se dilató, pero en cuanto García Pelayo consiguió su dirección de correo empezaron a trabajar juntos.
“Gonzalo es como un padre para mí, no puedo más que agradecerle. Además de su obra infinita, tiene una grandeza como un padre que te deja ser su padre. Lo mismo Javier, son personas que me ayudaron hasta el infinito”. Javier es el hermano menor (¡entre 16!) de Gonzalo, figura insoslayable del rock andaluz (manager de Triana, por ejemplo) y fue parte del elenco de las obras que Seles presentó en el Teatro Sarmiento.
Lucía no para y tiene planes ambiciosos para lo que queda del año. Quiere que diciembre sea su mes estrella, con una invasión total de su trabajo en la sala Arthaus (Bartolomé Mitre 434), lugar bastante nuevo en Buenos Aires. El programa que prepara incluirá cuatro (¡o seis!) obras de teatro y, si lo ponemos en términos convencionales, el estreno oficial de una de sus películas, The Urgency of Death o Terminal Young. Además, la película se verá en el cine Select de La Plata, en El Cairo de Rosario y en el Cine Club Del Carril en Córdoba. No es para menos, la tetralogía agotó las entradas en todas las proyecciones que se hicieron en septiembre en el Museo del Cine.
Pero eso no es todo, su otro proyecto es tan disparatado como su creatividad: quiere hacer un programa de preguntas y respuestas en YouTube junto a Susana Pampín (otra digresión, aunque tampoco tanto: su interpretación de La Cordobesa, la conductora del podcast favorito del taxista batero en The Urgency, es uno de los puntos altos del cine argentino este año). La idea es grabar en la terraza de Arthaus, con público presente y un jurado. ¿Qué tipo de preguntas? Pues, las del estilo selesiano, como: “¿Preferirías enamorarte para toda la vida o trabajar en una fábrica de lámparas?”
Se publican ensayos y análisis rigurosos sobre tu cine, ¿qué pensás de ese mundo que se mete con tus películas?
Es hermoso, valoro mucho cómo lo estás expresando. Hay cosas dando vuelta muy lindas; por ejemplo, un intercambio epistolar entre un crítico de cine y programador del Festival de Cine de Valdivia llamado Víctor Guimarães con una amiga argentina. En la revista Kilómetro 111 también escribieron algo muy lindo sobre mis videos. Yo soy muy resentida porque siempre creí que nadie iba a mirar ni darle importancia a lo que yo hacía, así que lo tomo como una venganza. Les tengo terror a las entrevistas porque escucho hablar a una directora o un director y digo “me quiero matar, ¿qué está diciendo?”. Yo respeto a las guitarristas clásicas, a las novelistas, pero los directores de cine me parecen lo menos. Para mí son como drivers larga distancia a los que les gusta el champán. A los drivers de larga distancia los adoro, eh.
¿No te sentís valorada por tus colegas?
Sí, sí, me cruzo con directores, me hablan, me siento respetada; pero lo mío es estar aislada.
¿Qué diferencia encontrás entre hacer cine y teatro?
Cada cosa precisa un temple y un corazón diferente. Nunca algo que queda harto lindo en el teatro puede quedar harto lindo en el cine o en un diario íntimo. Cada uno tiene sus rieles pero me parece que el cine es lo más sencillo que existe, me parece una disciplina fácil, aunque yo estoy montando 08 horas por día un video. Es pura manipulación. En el teatro es más difícil porque no hay control. Los actores están en riesgo. Odio eso.
¿Cuál es tu mayor fantasía?
Morir así. Estoy lista para morirme mañana.
Quizás el libro, sin la molestia del autore en persona
Hockey de mujer
Lucía Seles
No se pudo preparar la lectura de esta nota.
Los fragments de Lucía Seles en Hockey de mujer hilvanan ideas organizadas cronológicamente desde una aparente monotonía que radica en la premisa de poetizar elementos cotidianos como podcasts, paradas de colectivos, heladeras, adhesivos, sanatorios. Estos objetos son la excusa para abrir una grieta hacia un mundo fascinante: “para mi las personas frente a mi son como de plástico”. El lector descubrirá en cada uno de estos hilos conductores la singularidad de una voz ávida de observar detalles donde se espeja una interioridad descolocada: “tener la tremen fuerza from ser una marginal / que cuida too many a otras marginales”.
Si miramos el índice del libro podemos notar la metódica organización con la que Seles —grafómana laboriosa— sistematiza sus ideas. Dentro del aparente caos, propuesto desde el estilo y la ortografía del texto, existe un orden sistemático que vertebra como una columna la experiencia que rápidamente se ordena para dar paso a una impresión de lectura inmersiva y completa. Todo apartado aparentemente “fragmentario” depende de una arquitectura que es intrínseca a la obra y que el lector debe asumir como posible para ensanchar su sensibilidad a la propuesta: “peuple q + te respetan tus rarezas organizativas”.
La diferencia entre un escritor olvidable y un auténtico inventor reside, quizás, en la capacidad del segundo de crear un método que se traduce a un lenguaje. Leemos Hockey de mujer como un diario, pero también como continuación de las películas y obras de teatro de Seles, quien con sus iniciativas y observaciones, con sus giros humorísticos y sus catarsis reveladoras de angustia propone un mecanismo que podría ser trasladable a la composición de infinitos fragments de parte de otros escritores contemporáneos: “odio la peuple que no wright lo que piensa”.
Recuerdo cómo en algunas de sus puestas teatrales Seles —presente en la escena— invitaba a los actores a leer sus propias “listas”, como si cada uno, mediante una codificación personal de la propuesta estilística, pudiera generar observaciones propias. Entonces, no sólo Seles escribe un libro sino que también propone una manera de escribir que parece mixturar abreviaciones de Messenger, la incorporación de modismos chilenos, el uso del spanglish, la conjugación de infinitivos y una aparente sencillez sintáctica que nos va deslizando por las páginas con la agilidad de una jugadora que desplaza la bocha hasta la portería del equipo contrario: “las orgullosas tb somos asumidas / y q x eso me envidien y me juzguen”.
Pero ¿qué es lo que hace este libro una pieza tan especial? La capacidad de Seles de conmover y hacer reír simultáneamente a partir de sus observaciones de los demás y de su entorno; su capacidad de contar la soledad que rodea la diferencia; la sencillez con que logra describir el horror y la felicidad en nuestras mentes. Minds que, en su diversidad y diferencia, pueden sublimar el dolor psíquico para crear quizás (gracias a estar atravesadas por una herida visible) piezas artísticas incorregibles: “amar too many my escombros romanticas”. Digo incorregibles de forma literal: cuando le pregunté al editor, Tomás Fadel, por la corrección de estilo, me confirmó que el texto se mantuvo idéntico al original. El único límite impuesto fue el de adaptar los textos e imágenes a un formato editorial viable, bajo los criterios de accesibilidad que el mercado impone.
Cada objeto en el que Seles se detiene para tejer sus fragments —por más insignificante y pequeño— logra enrarecerse, perder universalidad y adquirir valor y carácter a fuerza de insistir (reiterar, repetir). Verdaderamente, esta mirada tierna sin ingenuidad logra el extrañamiento, que en palabras de Shklovski, ha de proponer el lenguaje de un poeta sobre la materia que da forma a su obra.
Lucía Seles, Hockey de mujer, Fadel & Fadel, 2025, 212 págs.
lunes, 17 de agosto de 2026
martes, 14 de julio de 2026
jueves, 25 de junio de 2026
Escribiendo sobre Borges...a mi edad...
CF argentina. Maldades nunca antes vistas, hipótesis cuir, feministas, locas, sin excusas bibliográficas ni necesidad de abarcarlo todo, pero acumulando. Hoy: "Tlon, Uqbar, Orbius Tertius".
martes, 19 de mayo de 2026
Durazno reverdeciente, de Dalia Rosetti
Lo empecé con prejuicios: contra la literatura de los 90 y su reviente superadito, contra las literaturas del yo egocentradas y recurrentes, contra "todo lo que está bien" en el buen humor torta o cuir.
A pesar de todo eso disfruté bastante la nouvelle. Al principio me pareció hueca, rápida, liviana (defectos para mí en la literatura), banal, mal escrita. En el medio me empezó a entusiasmar, casi a calentar con la inestabilidad del ser la vieja de lengua, la solterona, la ni hetero ni torta, la de los gatos, la que quiere matar a alguien y mata a la planta que le regalo la amiga.
Después, hacia el final enloquecido, me acordé de Aira y de Bruzzone y, aunque esa narración que narra tanto y tan velozmente, tan desquiciada, tan sacada de sus goznes y girando como loca, no es de mis preferidas, la nouvelle me gustó. El diario de la vieja superada pasó a convertirse en otra cosa, autopercibiendose o no, casi autopercibiéndose en esa pendiente hacia arriba, abajo, a los costados, con pelo sin pelo con extensiones, metarreflexivamente.
Sí, buen desenlace.
Lunes por la madrugada...
que sonríe cómplice de amor...












































