miércoles, 26 de abril de 2017

Como gladiolos travestidos de personas.


¿Cómo ama una mujer?

 Por Miriam Cairo
* Las Marosas
Hay mujeres que aman como Marosa.
Diablas de diversos tipos y colores. No es necesario detenerse y preguntarse de dónde salen porque se nos imponen ante los ojos en un entrechocar de nácares, de tacones, de espuma.
Las llamadas 'catalinas' son de ojos azules y pestañas muy largas.
Las 'lorenas', con pechos exuberantes en bandeja; dulces tartas caídas para acabar con el hambre en el mundo.
Las 'juanas' se pintan las uñas de las manos y de los pies. Se embarazan muy fácilmente. Hacen dulce de higo con los hijos hervidos en azúcar.
Estas diablas están a las veras de los tazones de porcelana transparente y de las inminencias. Son de diversos tipos y colores. Las hay con cabello trenzado y con cabellos de niebla.
Las hay azucenas.
Las hay suplicantes.
Las hay perdidas en su propia casa.
Las hay nacidas con tacos altos, rojos, finos, precedidas por una jauría de perros invisibles.
Las hay morenas.
Las hay prohibidas.
Las hay desmelenadas que caen sobre los labios de los hombres como diamelas.
Se ven sus carnadas de diablos en los árboles, en las bocas de tormenta, en los postes de luz, en las cucharas de té, en el revoltijo hechizado de los agapantos. Los cebos de sus malignidades cuelgan del anzuelo del día y de las redes el anochecer.
Las muy diablas caminan por las calles de la ciudad como gladiolos travestidos de personas.
Las muy diablas suspiran.
* Las Giocondas
Hay mujeres que mueven los hilos de la marioneta con el talento de Gioconda Belli. Gatunamente enrolladas en la cama, siguen paso a paso las fórmulas de su mentora. El muñeco se les acurruca en un nido prefabricado de besos, tacatá, tacatá,
y de palabras, tacatá, tacatá,
y lo alimentan con un panal de miel rancia hasta desmentirlo,
tacatá, tacatá,
hasta hacerle vomitar diminutivos espeluznantes,
tacatá, tacatá,
que atontan los sentidos, tacatá, tacatá,
y horadaran el huequito,
tacatá, tacatá,
despacito,
tacatá, tacatá,
hasta el bosquecito de arbustos, tacatá, tacatá,
ese lugarcito apretado,
tacatá, tacatá.
Estas diosas lujuriosas enseñan al muñeco a caer una y otra vez en todos los lugares comunes, tacatá, tacatá, guiadas por su mentora, tacatá, tacatá. Son los corceles del amor, tacatá, indómitas gacelas, tacatá, tacatá, ariscas yeguas, tacatá, tacatá,
la poesía estupefacta,
casi muere, tacatá, tacatá.
El juguete dopado de obediencia, construye el castillo de arena y abre la puertecita por donde la arisca yegua se amansa, tacatá, tacatá, como un ama de casa, tacatá, tacatá, y una vez adentro del palacio cambia los frenesíes del amor por el melodrama, tacatá, tacatá.
Ascendentes, salientes, entrantes en todas las direcciones posibles, las mujeres diminutivas se instalan como un corazón suplementario. Y la asfixiada marioneta tiene por futuro morir ahogada en su propio esperma, tacatá, tacatá.
* Las Cheever
Hay mujeres que aman como Cheever, nadando contra corriente, flotantes y encendidas, sin que el orden de sus asuntos les impida incidir en los asuntos del mundo.
Sus cabezas son nubes a la hora de la desnudez cabeza abajo.
Sus pies vienen de un país visitado por un sueño reciente y sus manos corrigen el error que la luna produce.
Un polvillo de azúcar sobre la frente les da una blancura de esmeralda, amatista o misterio.
Son mujeres que aman con un pie en la confusión y otro en las tormentas.
Con un pie en la ternura y otro en el espejismo.
En la absoluta inmovilidad del tiempo y del espacio, siguen hacia delante porque saben que en este siglo no pueden detenerse.
Las mujeres que aman como Cheever les temen a los diminutivos.
Les temen a los anzuelos.
Les teman a los estribillos.
Les temen al subconsciente de Gioconda Belli. Les temen al subconsciente de las marionetas. Al subconsciente de los Reyes Magos. Al subconsciente de Dios. Al subconsciente de las indómitas gacelas.
Con qué esmeril, con qué esmeralda, con qué esmero corren peligro las peligrosas mujeres que temen a los diminutivos.
Las mujeres que aman como Cheever están en alguna parte del aire, debajo, o detrás, o del otro lado de las sombras, en puntas de pie sobre el límite sobrenatural de las cosas, o sobre una pluma de cisne.
Es casi imposible que las mujeres que aman como Cheever no atraigan la mirada de los lectores de Cheever, que las distinguen entre la multitud con destreza desesperada.
Así es.
El fenómeno de las mujeres en sí es inquietante, porque todas coinciden en el mismo mundo, como los animales medio dormidos coinciden en la selva con los animales medio despiertos.
cairo367@hotmail.com

martes, 25 de abril de 2017

Sadopoesía


lunes, 3 de abril de 2017

“Acerca de la imagen cuerpo”, por Miryam Pirsch


Sadopoesía, de Miriam Cairo. Villa Allende, Tierra de vientos, 2016, 111 páginas

El principio del lenguaje es el vacío, dice Cairo
Miriam Cairo, “Kamasutra”


¿Existe la poesía erótica? ¿Acaso no toda poesía es sensual? ¿Y si existiera una mística de la palabra hecha cuerpo?  Por todo eso, sumergirse en la poesía de Miriam Cairo es una experiencia que se realiza en sensaciones, en imágenes, en evocaciones, en sonidos, en otras lecturas, en movimientos tan continuos como infinitos.
Diez años después de la publicación del hoy inhallable Culonas (Abrazos, Sttutgart) pero hallable sábado por medio en la contratapa de Rosario/12, la editorial Tierra de Vientos publica Sadopoesía, donde la autora, cual musa en trance, nos guía a través de un viaje al universo de su poética. Poesía autorreferencial, es la misma palabra poética la protagonista de este volumen que se abre con un manifiesto de la poética que nos propone: “La sadopoesía”

Enero entra en el seno del verano
Y sale por el hueco rosado haciendo burbujas de pez espada.
Esgrime el sado milagro.
Esgrima del sado amor.
El marqués-espada contratado para mata-bicho,
Como espantapájaros protector
De las ladronas de niños nardos
Y de bebés repollos.

El marqués, personaje fetiche de este libro, recorre los poemas una y otra vez para regar en ellos su carga de erotismo, de dolor de látigo, de poesía. Renombrado Dédalo-marqués, nos lleva de la mano para entrar en un laberinto donde las palabras fornican, perrean, copulan… para parir estos poemas inquietantes para lectores y lectoras de deseo dormido. Cairo enlaza sus dedos con los del marqués y esa mano fundida empuña la pluma que no temblará en escribir una teoría del big bang poético donde la poesía resulta un organismo biológico, un elemento mineral (“Purpúreamente”) dotado de un cerebro como principal órgano erótico (“Colibrí cuántico”) y capaz de tensar el arco de la poesía hacia un blanco cuyo centro está marcado por gotitas de orín (“Ciencia y poesía”).
En este universo poético no hay lugar para la antítesis ni para el oxímoron; el sentido también copula, se fusiona, se hermafrodita para que lo que parece antagónico resulte complemento, parte indispensable y sustancial de aquello que la lógica extrapoética o la tradición literaria han mantenido divorciados: hay un sapo dentro de un príncipe (“Pelo de dragón”), lobo y pájaro comparten mucho más de lo que siempre nos hicieron creer y se diferencian apenas (“Tenue”):

                        Es tenue la diferencia entre los gestos del pájaro
                        y las pasiones del lobo.
                        Es tenue la diferencia entre la sed y el desierto.
                        Tenue la diferencia entre la mujer sedienta
                        y la mujer saciada.  

En esta lengua sin conceptos absolutos todo es relativo y la locura, la desmesura corren los límites de la razón para que el desorden todo lo envuelva y liquide las diferencias: “La doxa está loca, se cree la verdad./ La verdad está loca, se cree la justicia…” (“Locura”). Porque en este mundo de sensaciones que escribe Miriam Cairo todo aquello que el cuerpo escriba con su carne-pluma tendrá carácter de definitivo/relativo pues nada está cerrado, todo se abre para fecundar y ser fecundado, para producir y ser producido. Los neologismos crean imperativos donde el Yo ordena al yo solitario y convaleciente pero que solo puede aparearse consigo: “Cástate yo”, “Inmacúlate yo”, “Agráciate yo”, “Mascúllate yo” (“La botella caza-moscas”).
Pero quien crea que Cairo escribe sola también se equivoca. Moja su pluma en el tintero del marqués (por supuesto) pero su tinta mal podría ser pura y se mezcla con otros materiales de escritura como los de Juárroz, Pizarnik, Girondo, el surrealismo de Tzara y también el de Magritte, el imaginario de O´Keeffe… y el de la propia Cairo (“Kamasutra”). 


lunes, 24 de abril de 2017

Estos tres están chapa chapa

El Tordo Olivera en la entrada de su nidito

Te quedan 30 años para devolverme los 30 anteriores

Me llamás. Te digo que no y me volvés a llamar. La insistencia, la decisión, la manifestación expresa de deseos es inédita en vos.
Llegás sonriendo y con chocolates. No me criticás nada de la casa ni de mí misma. Seguís sonriendo. Proponés qué hacer a la tarde y a la noche. Parece que supieras lo que querés. No usàs indirectas, no esperás que yo adivine ni complete tus pensamientos. Sos vos el que cuenta anécdotas nuevas y viejas, vos el que recuerda con amor.
Me besás la mano a la mañana siguiente. No reclamás atención ni promesas. Me dejás en la cocina la botella de licor de café que elegiste. Te bancás que yo me cague de risa de tus defectos y de lo que hacés o decís. Te ponés a mirar mi carpeta de guitarra y me hablás de música. Escuchás mis aventuras con otras gentes que tocan y cantan. Cuando traigo la guitarra y canto Desconfío decís que aprendí a cantar en vez de buscarme los defectos haciendo bandita con nuestro hijo malaonda.
Quien nos conozca y conozca nuestra historia valorará en toda su dimensión estas tímidas postales.

El sábado: Juntos somos un bosque, en la Reserva urbana de Bella Vista

Mabel se copó y compró unas entraditas

De cacería, de pesca, rejuntando

Salí de cacería y volví con mi red, digo mi bolso (se me mezclan las metáforas de pesquisa) con 7 tomos de la Biblioteca básica universal del Centro Editor de América Latina. A 30 pesos cada uno en Gambito de Alfil, enfrente de la facu.



Bueno, si quieren que confiese también me traje un Cucurto, un Bejerman y un "Mujeres que hicieron América. Biografías transgresoras", de Susana Dillon. Todo usadito y genial.



Está bien!!!! Lo reconozco: el objetivo de la cacería era un Jorge Amado que me recomendaron por aquí para mi canon negro y americano: Tienda de los milagros, baratito también por mercado libre y retirado heroicamente por Villa Ortúzar entre el práctico de Italiana y la reunión de Ubacyt en micro centro.

Ficcionalizar los dolores de la maternidad

Y para terminar un día tan raro como el de hoy empecé un cuento nuevo, uno que me empezó a rebotar en la cabeza tipo 12 del mediodía. Estuve todo el día diciendo que lo iba a anotar porque me gustaban hasta las frases iniciales que se me ocurrieron y no y no y no: no lo anoté en el bondi, ni en el tren, ni en clase de Italiana ni en el subte ni cuando llegué al Instituto. Pero ahora en casita sí.

jueves, 20 de abril de 2017

Cartas de no amor

Dice en feis Lucía De Leone
¿Qué pasa cuando un ruso enamorado le escribe desde el exilio alemán a una mujer que no le hace caso? Una mujer que promete, además, leer sus cartas tan solo si  no hablan de amor. Asoman las metáforas, los intentos de desautomatización, la resucitación de la palabra, el trabajo con la lengua como cuando el artista esculpe el mármol. Todo esto en el correlato ficcional de las teorías de Viktor Sklovski, el creador de la ostranenie, el estudioso de la literaturnost: " Zoo o cartas de no amor" (1923)
"...todas las bellas palabras han desfallecido. Están prohibidas las flores, la luna, los ojos y series enteras de palabras que hablan de todo lo que es agradable ver. Y yo quisiera escribir como si nunca antes hubiese existido la literatura (...) Representar ridículo el mundo es la cosa más fácil. Y ahora mismo una luna enorme, casi verdadera, mira hacia el interior de mi ventana. SObre la larga carretera alemana, entre desnudos árboles floridos, un automóvil huye, hacia la profundidad. Todas las cosas separadas entre sí. Mi casa está lejos".

Épica feminista



Épica feminista para 4tos años: Juana de Arco, Genoveva de Brabante, la Difunta Correa y Gilda. ¿Qué les parece? Se aceptan recomendaciones, donaciones y rastreos de ediciones posibles.
Me gustaMostrar más reacciones
Comentar
Comentarios
Silvia Bustos Sor Juana Ines de Cruz.
Juan Desiderio Santa Tecla
David Filipiuk No sé si aplica dentro de épica feminista, pero estuve leyendo versiones (que hay varias) de La telesita (a la par, en muchos sentidos, de la Difunta Correa) y te podría servir. Ora para sumar, ora para comparar.
Coni Banús Sor juana ines de la cruz . alfonsina storni. (El otro dia en mi post me dieron muy buena data trato de encontrar y te paso
Anita Angulo Aquí hay una "santa" muy particular: Almita Sivila. Es una mujer víctima de un femicidio a la que en el lugar donde encontraron su restos, le llevan flores, velas y le rezan. Dicen q es muy cumplidora. Tengo un libro sobre el caso, si querés lo fotocopiás cuando vengas
Ricardo Costa ¿Y Charlote Salomon,la artista plástica alemana? SI aún no leiste CHARLOTTE, de DAvid Foenkinos, hacelo. Historia de vida cruel, pero fascinante. No dudo que te va a gustar.
Daniel Arias alfonsina storni, lola mora, Alicia Moreau, eva duarte.
Rita Gonzalez Hesaynes Genoveva siempre me pareció una figura más "de mantener la pureza ante Dios a toda costa" que feminista en sí.
Florencia Piedrabuena La telesita le re gustó a un primero el año pasado.
Guadalupe Gaitán Sacame Juana de Arco por favor.... entre la locura y el martirio. .. mmm al menos a mí no me hizo muy bien....
Paula Irupé Salmoiraghi jaja, pero al lado del Cid Campeador... qué querés con los programas escolares que tenemos...
Patricia Zampieri La Malinche y Adelaida, la mujer que dio su vida por la de su gran amor: Pancho Ramírez, el caudillo entrerriano: hay una obra de teatro, pero no recuerdo el nombre del autor.
Patricia Zampieri Ah!! También Lola Mora, Camile Claudel y en América: Doña Bàrbara y Maricela, de Rómulo Gallegos. De estas últimas està la peli con María Félix y una adaptación reciente de la cadena Telemundo, (año 2008), que la encontràs en Youtube.
María Virginia Gallo Susana Thénon. ¿Por qué grita esa mujer? Se puede leer en clave violencia de género.
Selva Almada Un libro quemado, el libro que reúne las columnas periodìsticas de Alfonsina.

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...