viernes, 13 de enero de 2017

Las cosas que son verdes y dóciles

el día extiende su aliento en la lengua reseca de las iguanas

escribe
en cada criatura:

respiras
todavía

has muerto

ya has estado detrás de lo invisible

y cruje
y se tensa
en el esfuerzo del abejorro
que construye en el aire
el neurótico vuelo que lo delata
ante el depredador

toda existencia pacta
con los elementos

lleva en sí el envejecido marfil de la costumbre


una burbuja rompe sobre la superficie
de un charco
asusta a un pájaro
y vuelve a su quietud

así mi propio esfuerzo da su terror
de mosca
apresada por la araña

¿qué construyo con estas palabras?

qué arranco de mí mismo?
y doy para que sea
o fuere
o siga en ser?

¿la línea tenue de mi existencia?
¿el terror de caminar junto a un abismo por un sendero
que se desmorona?

¿arranco de mi lengua
el mundo
y lo que es posible?

como si lo entregara
a la piedra de los sacrificios
en nombre de una fe
que permite
al sapo
y a la mosca

al mármol
y al epitafio

al pozo y su circunstancia


doy a mi memoria un ciervo
y le digo:

ve con tu espíritu
sobre las cosas que son verdes
y dóciles

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...