martes, 29 de diciembre de 2015

También la escuché en Escribir en el aire


VIERNES, 30 DE MAYO DE 2014
VISTO Y LEIDO

Cazadora lúcida

Un proyecto editorial comandado por una mujer en busca de nuevos autores y autoras con tanta fluidez como amor por el lenguaje.
Luego de una crisis personal, Sandra Buenaventura volvió a la Argentina en 2012. Había vivido con sus padres en Barcelona durante la década de 1980 y, años después, en París, donde estudió literatura y se doctoró en La Sorbona con una tesis (que, comenta, no publicará) sobre fluidez y melancolía en la obra de Alejandra Pizarnik. En esos momentos, vía Facebook, inició una relación con su actual pareja, el narrador Pablo Forcinito, con quien ahora vive en Bernal. Allí tiene su sede, desde el año pasado, la flamante editorial Metalúcida, que acaba de presentar sus primeros dos títulos: una colección de cuentos de Yamila Bêgne, Protocolos naturales, y una novela de Forcinito ambientada en el conurbano bonaerense. Ambos son, además, los primeros títulos de los jóvenes autores.
Mientras estudiaba en Francia, el sueño de Buenaventura era dedicarse a la edición, específicamente a la edición de literatura argentina contemporánea, a la que no le perdió el rastro gracias a las novedades que los amigos le hacían llegar y a los ejemplares que encontraba en la mítica librería franco-argentina El Salón del Libro, ubicada en el barrio del Panteón. Ya en Buenos Aires, gracias al estímulo de autores y editores como Marcelo Cohen, Angie Pagnotta, Maximiliano Papandrea, Ana Ojeda y Nicolás Fierro, entre muchos otros, y al apoyo de Nicole Muchnik, el sueño fue cobrando forma de manera gradual. Metalúcida toma su nombre de un blog que Buenaventura administró hasta 2009, en el que publicaba ficciones breves, entradas de un diario ocasional, imágenes de obras de arte, llamado “La vida metalúcida de B”. Una vida más allá de la lucidez puede deparar sorpresas gratificantes, giros creativos en el itinerario de una emigrante latinoamericana.
En la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, Buenaventura conoció a Bêgne. Luego de escucharla participar en las clases e intuir que se encontraba ante una escritora, le preguntó si tenía ficciones escritas. En respuesta recibió más de treinta relatos, a los que describe como fascinantes, con mundos que se sostienen con levedad en una mixtura de ciencia ficción y realismo, con un índice referencial tenue. Juntas trabajaron en la edición de Protocolos naturales, el volumen de once cuentos que presenta Ricardo Piglia. A su vez, Leonardo Oyola escribió el texto de contratapa de En tu mundo raro y por ti aprendí, la novela de Forcinito. Esta característica se mantendrá en los libros por venir. Ya están confirmados dos más para 2014: Las dos ciudades, una antología de cuentos del escritor boliviano Edmundo Paz Soldán (con quien trabó amistad en París) y una novela del narrador y poeta de Ohio Noah Cicero. Desde el cuidado arte de tapa (a cargo de Trineo) se advierte que la intención de Metalúcida es “volver a lxs autores” como agentes centrales del sistema literario. El apellido en la tapa, que se destaca sobre una imagen en degradé, se completa con el nombre en la contraportada. “Para mí es un lujo trabajar con escritores argentinos”, dice Buenaventura, que comparte con los lectores franceses la admiración por la variedad de registros, lenguajes y universos que la literatura local impulsa. En 2015, la idea es pasar de cuatro a seis títulos con novelas, colecciones de cuentos y traducciones de literatura extranjera. “Editar, para mí, se emparienta con actos de amor: al lenguaje, a las historias que nos arrojan a los diferentes e inagotables campos del ser, al autor en su lugar como productor de esas historias y como habitante en el mundo, a la voz literaria que aún no ‘es’ en términos de presencia en el espacio de circulación, y al amor a la relación que se instaura entre el autor y los lectores –comenta con alegría–. Esto es lo que me pasó con J. D. Salinger, al que adoré de inmediato apenas leí ese nombre tan mágico, Holden Caulfield, ese personaje que había salido de su voz, de su mente, de su mano, de su emoción. Para mí editar sería todo lo que, en definitiva, me lleve a Holden.”
En Facebook: Metalúcida Editora
Compartir: 
Twitter
  

 



Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...