domingo, 27 de diciembre de 2015

Solo algas aferradas al casco de una nave que se hunde

MARCIAL GALA



Veíamos la cara de Alejo Carpentier,
las mejillas de tortuga milenaria,
los ojos hundidos de quien nació vetusto,
la boca que balbuceaba sandeces refinadas
en un francés gutural.
Veíamos el traje de funerario en día de asueto
Y aquellas manos que como fantasmas neurasténicos
No podían estarse quietas
y nos juramos a nosotros mismos
que nunca jamás seríamos como él.
Seríamos los felices,
los normales.
Ahora todo pasó
y somos peores que Alejo Carpentier
más gordos que Lezama
más flacos que Virgilio,
más tristes que el más triste de ellos.
Sin fama ni talento,
Solo algas aferradas al casco de una nave
que se hunde.

***

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...