domingo, 25 de octubre de 2015

El piletero que acá escribe y las víctimas del orden imperial sojero

 
En Don Torcuato hay un barrio bravo. Se llama Barrio Aviación. En su región más elevada los chetos fundaron un barrio cerrado y lo pavimentaron con los adoquines que Macri sacó de San Telmo. Se llama Estancia Alvear y es un fortín contra el malón planero. Mucamas, jardineros, pileteros y oficios varios son reclutados por los chetos para cuidar los fortincitos que cada familia cheta construyó adentro del fortín con dinero no declarado ante la AFIP. Aún cuando este piletero que acá escribe ame a sus clientes de ese hermoso barrio, tiene que dejar constancia de que los colores rosa y celeste pastel de la vida cheta están agrietados, y que por las grietas sale sangre doliente de las venas sulfuradas de América Latina. También debe dejarse constancia de que los caniches que viven en ese barrio son adorables y amorosos, y que no tienen nada que ver con nada, y que siempre serán animales muy queridos, pase lo que pase. Y una cosita más: si algún día el barrio es prendido fuego por resentidos quemadores de iglesias, nadie condene al ortiva y botón responsable de mantenimiento del barrio. Se trata de un paraguayo mal llevado y borracho que también es víctima del orden imperial sojero y se cree obligado a responder por sus patrones. Pero estoy seguro de que cuando todo termine será un buen hombre que cuida a sus hijos, los lleva a la escuela cada mañana y lucha por la justicia social, acá y en su país natal, el Paraguay.

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...