miércoles, 27 de julio de 2016

Mach point

Iba a decir que no se le notaba el sello Woody Allen porque no hay prota escritor ni artista, ni reflexiones sarcásticas sobre el arte y los artistas, justo antes de empezar a percatarme de las lecturas dotoievskianas del tenista y las colecciones de arte de la esposa y el suegro, y la vocación de actriz de la amante y las discusiones con la suegra sobre hasta qué punto continuar con una pasión cuando se fracasa o no se ve el talento innato. Después se desataron todas las escenas con fondo de ópera y tragedia y Woody Allen puro en los sueños del policía y lo macabro del doble embarazo y la "vida acomodada" y las frases de gente feliz y la culpa debajo de la alfombra que es más obvia que toda la cáscara que recurre lo que llamamos "normalidad". Muy bueno el sentido del título y la idea de qué es tenero no tener suerte.

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...