miércoles, 3 de febrero de 2016

Una sopa de vitina en pleno enero



Laura Garcia del Castaño




1 ¿En qué momento de tu vida sentiste que la poesía empezó a conmocionar tu mundo?
Al cumplir quince años. Aunque esa conmoción, ese “bombazo” no se ha detenido. Ha impactado varias veces, inesperadas veces mi vida. Y cuando la marca, cuando el enrojecimiento de ese golpe se desvanece (todo ese proceso de impresión, de abstracción de lecturas, de experiencias y luego de escritura), cuando apenas si acabas por “desinflamarte”, por dudar, viene otra vez, a sacudirte. Son ciclos, postas, rejuvenecimientos de la misma fe.



2 ¿Qué lecturas incidieron en su escritura?

Tengo más claridad de algunos autores más que otros, o deseo de que algunos más que otros hayan podido “impactar”.

Horacio Quiroga es el primero, el de la adolescencia, Olga Orozco, Alexaindre, son como las primeras lecturas, pero ellos son apenas fragmentos arrojados a ese gran coctel que es la influencia. Porque luego está el cine y sus bandas, está la música y su hipocondría y cierto carácter dramático de tomarse la vida y cierta forma ansiosa de resolver una circunstancia amorosa, de resolver un poema. La lectura es la parte más obvia porque es verificable materialmente, digo, giros, gestos de ciertos poetas, maneras de expandir o cerrar un texto, pero hay otros elementos, más vitales, que empujan que destraban esa maquinaria tan poderosa, onírica e inaccesible que es la poesía.



3 ¿Se establece pacto con el lector? ¿Es populista hacerse entender?

No lo sé. Ya la palabra “pacto”, incluso “populista”, me alarman porque me suena a un intencionalismo, a un forcejeo entre mundos que tendrían que permanecer autónomos y hasta críticos entre sí. Críticos en el mejor sentido.

En poesía: ¿qué profecía puede pactarse?, ¿qué conjuro u oración puede romperse? Porque eso es la poesía, y el poeta un ineficaz. La poesía es inmanejable para el propio poeta, te arrastra, te estrangula, te hace creer que están yendo por el camino que elegiste pero no.





4 ¿Manejas una idea o intención de corpus estético a la hora de escribir?

Tengo alguna idea estética pero no sé si la manejo. Esas intenciones fluctúan y terminan siendo inútiles, porque luego la escritura te desorienta “te destiende la cama”. Uno se desdibuja en el dibujo, y con el tiempo te relajás de esa intencionalidad, de esa caja de criterios; porque es a partir que el poeta se empaña que el poema alcanza nitidez, las intenciones y aspiraciones se borran. Ya lo dijo Girri “despojarse mientras el poema progresa”.



5 ¿ Qué atributo principal, podés mencionar respecto a lo que delineaste con tu escritura a través de tu reciente libro publicado Los demonios del mar

Un atributo de doble filo. Los demonios del mar son poemas extenuantes, pesados, irreversibles. Una sopa de Vitina en pleno enero. Cada texto es un mecanismo de evasión, de control, de defensa ante el amor, ante su huída, su viaje, su muerte.

Pero nunca hay la suficiente idea, ni el suficiente dominio sobre lo amoroso. Nunca cazaremos el peluche con esa pinza desajustada y traicionera, y ahí es donde el libro permite su respiro, abre su ventana, deja (y esto lo digo con deseo) deja que el lector lleve para sí, tome de ese mar hondo y oscuro que no satisfacerá su sed. Esa es la maldición, del amor, del libro… del amor.



6- ¿ Cómo, según tú, se articularía lo político en literatura, desde el retrato. Desde la queja? Desde la disección de la realidad?

Creo que la literatura debe estar paralela y atenta a lo político, que no es lo mismo que al servicio, y su acción: desvestir más que reflejar, sin perder sus rasgos soslayados ni su labor imaginaria.





7 ¿La web cambió la manera de escribir?

Parecería que sí, aunque esto sucede ahí dentro de esa aldea gigante. Allí cambia, hay otro juego y otro riesgo y otro olvido. La escritura en las redes sociales es el ardor del instante. Todo es sintético y shokeante.

Pizarnik decía “las palabras cortan la lengua”, pues en el internet deguellan, el discurso posee una pulsión feroz, una impunidad y un retorno narcótico a los comentarios, a las respuestas de los demás.

La web trajo una variante, algo sicodélica por momentos. Se escribe porque se reacciona, para hacer reaccionar, no hay otras finalidades en el tiempo, no hay tiempo. Hay shok y revancha y todo eso entre publicidades de jabón, aplicaciones para antivirus y animales motorizados.



8 Parafraseando a Juan Gelman, siempre hay una insatisfacción. ¿para que se escribe?

Para no volver a vivir



9 ¿Cuál fue "el" momento poético que te haya tocado vivir en estos últimos tiempos?

La presentación de los demonios del mar, la sopresa de los amigos. Es un recuerdo maravilloso que conservo.



10- Un poema de otro autor que te guste mucho.

Selva, de Leonardo Martinez.







* Enero del 2015

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Laura García del Castaño (Prov. de Córdoba, Argentina,1979). Lleva publicados ocho libros de poesía, entre ellos, El grito (Ed. de autor 2004), La vida en que sueñas (Recovecos 2012) El animal no domesticado (Pan Comido, 2014), El sueño de Sara Singer (Llanto de Mudo, 2014) y Los demonios del Mar (Ed. del Dock 2015). Participó de la antología Quince poetas mujeres de Córdoba, 2010 y de las plaquetas Desgraciadas (2010) y Ultrafinas y las tramontinas del dolor (2012) Escribe regularmente en el blog: www.lapalabrasembrada.blogspot.com





Tomado de https://sites.google.com/site/10preguntaspara1poeta/laura-garcia-del-castano

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...