domingo, 7 de febrero de 2016

Creo que ya dije esto muchas veces antes

Me costó tanto decidirme a ir ayer al taller de Flor en el Delta y volví tan tan tan agitadamente feliz y creativa y alimentada y entusiasmada que no lo puedo creer. El viernes anterior casi no dormí de la ansiedad y casi decido no ir, aunque estaba con esa ilusión hacía quince días, porque elquenoseavivanunca iba a venir a armar la bomba de agua del auto que desarmó y reparó. No tenés una idea de todas las idas y vueltas en mi cabeza y las autoacusaciones y autoexcusas y autopatadas en el culo y autoculposidad. Hasta lo llamé a la mañana para que me lleve hasta Tigre y, como me dijo que no, me envalentoné con un "qué carajo se cree" y "me voy tranqui en bondi" (Lo uso para cualquier cosa ya).
Al final fue un sufrimiento salir a las 8 de la mañana: 371, 203, Virreyes, tren hasta Tigre, y la ansiedad de no saber el camino y preguntar a todo el mundo y no llegar a horario y que sea todo al pedo y mirá si es una cagada el lugar o el taller o la gente y miles de pelotudeces para dar la vuelta y meterme debajo de la frazada. ¿Y saben qué? Fue genial en sí mismo y fue deslumbrante para mi cuerpo tan castigado por mi mente (puta división que tantas batallas cuesta correr un poco). y también llegué bien y volví bien y hasta llamé al pelotuflo esta mañana (sin ganas de estar todo el día pensando o maquinando) y me dijo que viene para acá.

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...