Sacamos el alambrado que dividía el último patio del fondo. Mi jazmincito atrevido ya estaba dando pimpollos así que rescaté todos los gajos que pude en latitas, macetas de balde, esquinas de muro, fondo directo a tierra y todo lo que pude. Hermosura que siguió con su florecimiento perdonando la interrupción transplantante:
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