domingo, 18 de diciembre de 2016

¿no hay acaso cuatro vientos atados a mi espalda?

BERNAT METGE, DE LUCAS MARGARIT

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Si las biografías suelen ser ficciones narrativas: ¿qué puede decirse de la biografía de un poeta escrita por otro poeta en clave poética?
Es lo que magistralmente ha hecho en este libro Lucas Margarit.
El poeta y notario Bernat Metge nació en Barcelona, alrededor del año 1340. Fue autor de “El sueño”, una obra escrita en prisión, atravesada de personajes como Tiresias y Orfeo. Sin embargo, al leer la obra de Margarit todo esto resulta anecdótico: la poesía se impone sobre cualquier otra consideración.
En Kafka y sus precursores, Borges arriesga la idea -propuesta ya por T.S.Eliot-, de que nuestras lecturas presentes modifican de algún modo nuestra mirada y comprensión de los autores del pasado. Al recorrer el presente libro de Margarit re leemos a Metge, y la lectura del catalán nos reenviará a partir de hoy a Margarit.
Un poeta escarbando en la vida y en la estética de otro poeta del cual lo separan siglos y océanos, un poeta nuestro, contemporáneo, que hurga con manos de lluvia en el espíritu de otro es, pienso, una fiesta y un acontecimiento al que la Poesía, últimamente, nos tenía desacostumbrados.
Podemos estar agradecidos: la fuerza y la belleza del arte de Lucas Margarit han venido oportunamente a consolarnos de este olvido.
〈Contratapa para Bernat Metge, de Lucas Margarit〉
Diego Muzzio
CINCO CANTATAS SIN MÚSICA
Medea
(Descripción de la escena por Bernat Metge en su cuaderno de tapas de cuero podemos leer: “Medea subida a una tarima, con un megáfono se dirige a Jasón que se encuentra exactamente del otro lado del mar. Medea sabe que entró en el mundo de los mortales”)
más allá
todavía más lejos
detrás del bosque
podrás sepultarme
en el mar un barco de fuego
se desliza con otro cuerpo y
en otro funeral
ahora abjuro
para tirar al agua mis libros
sin plata, ni oro y sin palacios
soy hermosa como un muerto
en tu historia
desnúdame jasón
ya no estamos en la otra grecia,
la que cree en la noche y en el hombre
escuchen el último lamento
quietos los árboles
saben que la corteza
ofrece su muerte
que repite la traición
fuera de aquí:
represento aquello que un dios redujo
a cenizas en mi cuerpo
Ariadna
(Descripción de la escena por Bernat Metge en su cuaderno de tapas de cuero blanco: “Ariadna está rodeada de un círculo de piedras. Con una tiza escribe alrededor de cada piedra una palabra irreproducible. Mira hacia delante. Mira el mar”)
¿qué les importa a estas olas el nombre de mi nombre?
Quizá las voces del mar:
en el inicio en el inicio
en el inicio en el inicio
en el inicio en el inicio
Ariadna
la ola y la figura
de la piedra
que me sostiene,
el mar
y el mismo precipicio
hambre y hastío
ahora imagino el lugar y el espacio
sólo
intento repetir
el sonido opaco
de la noche
que se precipita
entre mis piernas
Ifigenia
Suaves brisas y céfiros ligeros
que un día, oculta en una etérea nube,
llevasteis a Ifigenia, tras ser arrancada
de los altares de la virgen cruel…
Séneca
¿por qué debo estar sola
en este sacrificio?
¿no hay acaso cuatro vientos atados a mi espalda?
todo se reduce al llamado
de una diosa sin espesor y sin ocaso
artémis,
todo se presenta como el fuego que consumió
la carne de un mar que se quiebra
aquí estoy, desnuda
para el sacrificio inicial
de lo que se olvida
Dido
Farewell? Is this the ‘mends for Dido’s love?
   Do Trojans use to quit their lovers thus?
   Fare well may Dido, so Aeneas stay;
   I die if my Aeneas say farewell.
C. Marlowe
hablo porque soy
el lodo de tus pasos
dicté una ley
sobre tu palabra
y grité agonizando
el nombre de las cosas
hablé a mi ejército
que se derrumba
y dije a los hombres
el nombre cerrado de la carne
miré a eneas
que desnudo juntaba piedras
frente a la cueva
miré cartago
con la espalda quebrada
sobre una pared de huesos
Eurídice
(Descripción de la escena por Bernat Metge en manuscrito: “Euridice es en realidad un hombre cubierto con un velo oscuro. Sabe que debe desconocer el Hades. El cuerpo de Euridice parece hundirse, pero es sólo una ilusión óptica. Por lo general confunde las márgenes del río”)
abandonada
para que permanezcas y
cantes
retuerces
el tronco
el cuello
la cabeza
los ojos
la última imagen de mi cuerpo
orfeo inmóvil
flota
como la isla
del destierro de ariadna.



Lucas Margarit es Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires, su tesis trató acerca de la poesía de Samuel Beckett. Es poeta, docente e investigador en la cátedra de Literatura Inglesa de la UBA. Ha realizado su post-doctorado sobre la traducción y la autotraducción en la obra de Samuel Beckett y dirige un proyecto de investigación UBACyT acerca de los textos utópicos ingleses en el siglo XVIII, continuación de uno anterior dedicado a los siglos XVI y XVII. Publicó los siguientes libros de poesía, Círculos y piedrasLazlo y Alvis y El libro de los elementos, de ensayo Samuel Beckett. Las huellas en el vacío, Leer a Shakespeare: notas sobre la ambigüedad. Tradujo Enrique VIII de William Shakespeare, Poemas atómicos de Margaret Cavendih (1653) y La isla de los Pines de Henry Neville (1668), La defensa de la poesía de Sir Philip Sidney, entre otros autores ingleses. Ha compilado junto a Elina Montes los libros Utopías Inglesas del siglo XVII (2 vols.) y Shakespeare lector; lectores de Shakespeare, Tiene dos conjuntos poemas inéditos: Bernat Metge y H&H, y también inédito el libro de ensayo La poesía de Samuel Beckett: silencio y fracaso de una poética. Es parte del comité editorial de la revista Buenos Aires Poetry.


Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...