domingo, 18 de diciembre de 2016

Antipudor maternal

A veces la maternidá discreta requeriría un poco de pudor, de ubicación en tiempo y espacio, de consideración de la mirada avergonzada del pobre hije. Pero a mi a veces se me nota por demás la alegría, el orgullo, la emoción: se me salen del cuerpo los poemas, las sonrisas, los abrazos, los estados de face.

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...