viernes, 3 de marzo de 2023

Torcer la anécdota

 Irene Gruss | Torcés la anécdota


Se trata de aliviar el lado sufriente de las cosas,

mirar hacia otro lado. Él llama a esa insulsa y a vos te dice

cortala, vos intentás disipar la niebla escuchando a los pájaros.

Ese árbol, allá, un lado de tu cabeza te pide

hacé un objeto estético,

decís después, más tarde, cuando la bruma pase

como la de la mañana temprano;

O cuando te vas y tus hijos preguntan, preocupados, ¿hablaste con alguien?; les mentís amablemente,

torcés la anécdota.

Leés a una chica moderna, escribe con violencia, como si la molieran

a palos o tuviera un dolor de encías insoportable. ¿Para qué esto?,

¿lo ves? Descifrás, abrís esa caja donde el aire cabe

y exhalás, tranquila.

El mar no ruge, no brama ni aúlla, no tiene furia ni

es sereno o plateado o verde o azul;

es más pequeño que Dios.

Lo que importa ahora es disipar la niebla.

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Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...