domingo, 29 de noviembre de 2015

¿Todo amarillo querés, bancala un poco?

Dice en feis Felix Bruzzone
1 hora
Hasta la amarga de mi clienta profesora de inglés anda contenta por estos días. Es la que nunca le pone ácido a la pileta porque el perro toma agua de ahí y ya se le murieron dos con problemas de estómago. Es que lo malo es el cloro, le digo yo. Y si no usás ácido, más cloro tenés que poner. No entiende. Para ella el ácido es el mal y el cloro no. Debe ser porque es amarillo, o porque tiene ese olor amargo, igual que ella. Hoy, que le vacío la pileta y tengo que sacarle capas geológicas de sarro consecuencia de su resistencia al uso de ácido, ella mira mis bidones de ácido y dice: ¿Es blanco?, yo el que compro es amarillo. ¿Todo amarillo querés, bancala un poco? Todavía es primavera, no lo olvides. También me pide una de sus excentricidades: No te olvides de limpiar la boya, porque la boya es parte de la pileta. La miro en silencio, a los ojos, con una sonrisa enorme, casi sonrisa de boca abierta. Vos y yo a veces tenemos corto circuito, dice. Y sigue: ¿Decime, vos de qué signo sos? Le digo: Me quedo con tu frase, es muy buena, "la boya forma parte de la pileta". Y sí, si está ahí adentro todo el año..., dice. Después hablamos de signos y compatibilidades de las personas según el zodíaco. Todo para que ella constate que nuestra mala onda mutua está determinada por el cosmos. Pero no puede ser, digo, si yo tuve una novia de Leo, como vos, y nos llevábamos re bien, duramos mucho. No me cree. Leo-mujer es odiosa, dice, en cambio Leo-hombre no, es encantador, enérgico, seductor. Aparte yo con mi marido no somos compatibles y llevamos veinte años juntos. Claro, pienso, el señor es camionero. No está nunca. Eso explica la duración. Cuando termino le doy la boya. La limpié, digo, pero no va más, está cuarteada, tenés que cambiarla. Ella la mira con detenimiento. Y sí, dice. No sé con qué, sigue, y empieza con la queja económica. Teme por su jubilación, bla bla bla. Pensá en amarillo, le digo. Y andá a comprarla ahora, que todavía salen baratitas.

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...