lunes, 23 de febrero de 2015

Amaneciendo lunes

Lunes 6am: Mis tres hijos: Uno sale de mochilero con guitarra y ukelele rumbo a Tucumán y más allá, la otra se va con la amiga al juicio de una piba del barrio víctima de violencia de género, al más grande no lo veo pero sé que sale de su casa de traje hacia Tribunales en tren. Va ganándole el orgullo a la angustia.


Lunes 7.30 am: Atiendo el teléfono dormida, es el secretario de una de mis escuelas que por favor le mande exámenes para que los colegas le tomen a mis alumnos. ¿Cuándo es la mesa? Ya.
No solo voy hasta la compu y abro correo sino que redacto antes los exámenes, hasta busco mi carpeta y logro recordar qué di en el lejano diciembre pasado. No he perdido la magia.



Lunes 9am: Escribo esto mientras pienso que más vale que me vaya sola a hacer el desayuno porque nadie vendrá a socorrerme hoy.

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Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...