martes, 27 de septiembre de 2016

A ochenta y cinco lágrimas por hora

POESÍA CUBANA: VÍCTOR RODRÍGUEZ NÚÑEZ


  
Masatepe

para Marusa Krese

saco a bailar a la poeta muerta
con su carne precisa
su resignado olor
no quiero molestarla solo salir del paso

ante la impertinencia de un alcalde
nos han dado un diploma de tres sellos
y un rollo de pintura primitiva
extáticos los músicos

la desentierran solo para poder tocar
sus ojos caen sobre el indio viejo
que se agruma a pesar de la calor

breve como sus versos
un cáncer sin banda municipal
acaba con la vida de la muerta





Central Point

no hay nada en Central Point
todo es el viaje
por la regia autopista que desciende
del páramo al desierto

lo raro en Central Point no son las vacas
apacentando en oro sus mugidos
sino que allí se puede
ordenar la hamburguesa de tu vida

también en Central Point con aire en sí
se acierta la montaña
imposible que crece en California

por eso de Central Point una tarde has partido
a ochenta y cinco lágrimas por hora
y la franela roja ya un poco desteñida







Santiago de Compostela

en medio del vacío está la fe
en Santiago de Compostela no llueve nunca
en medio de la fe con mar de fondo
una barca de piedra no zozobra

el físico mayor rima las cifras
y asiente en otra playa
línea de flotación donde comienza
la falta de destino

en Santiago de Compostela todas las fuentes
se encienden con surtidores de sal
en medio de la fe un ataúd

los huesos espumosos del vacío
y un terceto en gallego
para que nada se atreva a llorar






Ilkle

los romanos tomaron este cerro
que tú subes en paz
solo una escaramuza con la niebla
un clavel abatido

se hace fuerte el otoño
en su feroz revuelta contra el verde
la nieve es un metal
que puede florecer en el crepúsculo

inmensidad rugosa
quietud inalcanzable
aunque no queda nada

solo un bajorrelieve enmohecido
lo que otros se negaron a ver
y el espacio remueve







Struga
para Nikola Madzirov

el sol se desprende de la montaña
y sin más cobra altura
de nuevo nada nuevo
en esta irrealidad

salvo plantar un árbol
en el parque de los viejos poetas
al macedonio sol
la albanesa montaña

si no fuera que todo fue soñado
material y dialéctico
cada postura en firme como elipsis

alzándose del lago
el sol cortado a pico
la montaña que ciega







Caernarfon

las ovejas pastan entre navíos
abandonados por el mar en sí
las gaviotas picotean la tos
de quien busca la noche entre los frascos

el galés
como adoquín después de la tormenta
el castillo como vieja edición
de la Nueva Enciclopedia Británica
y la calle desagua en este libro

vivero de moluscos sin origen
río de arena negra
fin de nada

morosa luz del norte
siempre al tanto de todo
los pájaros sin noche no dejan de rimar






Montparnasse

libreta de viajero
con su inagotable cuadriculado
partes de todas partes
la gitana que pide sin mirar

pero siempre te ve
la rata sobre el riel
royendo líneas de alto voltaje
el acordeón afónico

que se sienta a reír
reales cuadros irreales
corazón a la lumbre

desmechada razón
fuera del metro nada
todo izquierdo





Datos vitales
Víctor Rodríguez Núñez (La Habana, Cuba, 1955) es poeta, periodista, crítico, traductor y catedrático. Ha publicado los poemarios Cayama (1979), Con raro olor a mundo (1981), Noticiario del solo (1987), Cuarto de desahogo (1993),Los poemas de nadie y otros poemas (1994), El último a la feria (1995), Oración inconclusa (2000), Actas de medianoche I (2006), Actas de medianoche II (2007), tareas (2011), reversos (2011), deshielos (2013) y desde un granero rojo (2013). Han aparecido varias recopilaciones de su obra en Argentina, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, España y México, siendo las más recientes Cuarto de desahogo (La Habana, 2013) y desde un granero rojo: poesía reciente (Quito, 2014). Se han editado antologías de sus poemas en inglés, italiano, francés, macedonio, serbio y sueco; amplias selecciones de sus textos han sido traducidas a otra docena de idiomas. Ha recibido los premios de poesía David (Cuba, 1980), Plural (México, 1983), EDUCA (Costa Rica, 1994); y en España, Renacimiento (1999), Fray Luis de León (accésit, 2005), Leonor (2006), Rincón de la Victoria (2010), Jaime Gil de Biedma (accésit, 2011) y Alfons el Magnànim (2013). Durante la década de 1980 fue redactor y jefe de redacción de la revista cultural cubana El Caimán Barbudo, donde publicó numerosos trabajos sobre literatura y cine. Una selección de sus entrevistas con poetas hispanos se encuentra en La poesía sirve para todo (2008). Compiló tres antologías que definieron a su generación, así como La poesía del siglo XX en Cuba (Madrid, 2011). Ha realizado ediciones críticas o estudios sobre Julián del Casal, Dulce María Loynaz, José Coronel Urtecho, Emilio Ballagas, Cintio Vitier y Francisco Urondo, entre otros poetas. Ha traducido poesía tanto del inglés al español (Mark Strand, John Kinsella) como del español al inglés (Juan Gelman, José Emilio Pacheco). Edita la serie latinoamericana de la editorial británica Salt y es subdirector de la revista literaria mexicana, La Otra. Doctor en Literaturas Hispánicas por la Universidad de Texas en Austin, es catedrático de esa especialidad en Kenyon College, Estados Unidos.


Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...