martes, 30 de agosto de 2016

Él no quiere perder otra guerra


Felix Bruzzone
Ahora el piletero quiere ser poeta. Dice que el agua ya fue, que es un tema para los marines norteamericanos que van a venir a conquistar el acuífero guaraní y él no quiere perder otra guerra. Y que si su destino es perder otra guerra mejor hacerse poeta y perder todas juntas.
Se compra una biblioteca de poesía y la estudia para adelante y para atrás. Encuentra un verso que dice "la mortaja no tiene bolsillo". Se convence. Para él la poesía es encontrar respuestas así, como eternas.
Quema la biblioteca. No es nada fácil quemar un libro. Mucho menos fácil es quemar muchos. Pero cuando el trabajo está terminado se acuerda de cada uno de ellos y de todo lo que estaba escrito. Por suerte los libros tenían tapas bonitas que le fortalecen la memoria de cada detalle.
Sale a la calle a limpiar otra pileta. La última, piensa. Pero es la primera pileta que va a limpiar como poeta. Como dijo Jesús, el hijo de dios: la última es la primera. No va a escribir en el agua, como solía hacer en sus años de piletero, en invierno, cuando no hay mucho para hacer. Mejor recita. Frente a él no está más el agua. No hay nada frente a él. Hay una canción lenta. Hay una canción lenta y un perro. El perro está mojado. El poema dice así:
"Oh, perro mojado, perro mojado, perro mojado, tengo un estribillo estampado alrededor de mí como un cinturón de cuero, me voy a morir de amor, me voy a morir de amor en cualquier momento, me voy a caer de un acantilado, por amor, y en el hospital me van a curar, ya muerto, para que descanse en paz. Oh, perro mojado, no tengas nunca nunca nunca sed".
El piletero termina el recitado. Termina la pileta y se va. Nunca dejó mejor una pileta. Cada borde, cada rincón. Fue como tomarse un largo vaso de agua. Arranca la camioneta y se dirige a una segunda pileta. También va a ser la última. También va a recitar. Pero esta vez no quiere que el poema sea sobre la muerte. Quiere que sea sobre algo que todavía no sabe qué es.

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...