:: LECTURAS ::
Historias de dos ciudades
09-03-2015 | Edmundo Paz Soldán
En los relatos de Las dos ciudades (Metalúcida), Edmundo Paz Soldán pone a las palabras en el centro de la creación.
Por Patricio Zunini.
Para atraparte en el placer de leer una narración, en la pureza ingenua de esperar un clímax, un desenlace, un final, un sentido que justifique la narración. Para que, con la ayuda de su indiscutible solidez, las palabras conjuren entre sí y logren una vez más, una desesperada vez más, esconder la nada.
Con la herencia de Borges y Cortázar, Paz Soldán salta entre simulacros y pasadizos. El cuento que da título al libro dice que, dado que los habitantes de Cochabamba no querían que la ciudad fuera el set de filmación de una miniserie, los productores decidieron levantar una réplica de la ciudad que, de tan idéntica, no se notaba diferencia alguna. Al terminar la filmación, el escenario quedó abandonado, pero de a poco la gente fue abandonando la vieja Cochabamba para mudarse a la nueva. «¿Por qué los cochabambinos han cambiado su ciudad por una copia exacta?», se pregunta el narrador. Tal vez porque así lograban algo que de otro modo sería imposible de conciliar: «el deseo de emigrar, de cambiar de rumbo, de buscar nuevos horizontes para sus vidas, y el deseo de quedarse en el lugar donde sus sueños vieron la vida por vez primera, de permanecer hasta el fin en el territorio del principio». Tal vez lo más fascinante del libro sea que la confianza de Paz Soldán en las palabras es lo que logra conquistar aquello que sus personajes buscan.
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