viernes, 24 de enero de 2020

Guárdate de los grillos hermana mía


Nota por Enrique Solinas
Poemas por Jorge Paolantonio
Crédito de la foto el autor


7 poemas para poder vivir.

In memoriam Jorge Paolantonio


La poesía de Jorge Paolantonio (Catamarca, 1947-Buenos Aires, 2019) surge hacia finales de la década del ’60 y principios del ’70, desde el interior del país y hacia el interior de la Argentina. Pareciera que los poetas del interior debieran realizar una peregrinación hasta la ciudad capital para que así sus producciones sean conocidas, reconocidas, validadas. Y esto, precisamente, ocurrió con la producción literaria de Paolantonio quien, a partir de 1990, luego de vivir en Catamarca, Córdoba, La Pampa, Inglaterra, se instala en Buenos Aires y desde allí forma parte de la comunidad poética nacional, con una proyección internacional que —considero— ni el mismo imaginó. Tanto fue así que su proyección superó a la de Luis Franco, el poeta catamarqueño por excelencia que habitó el siglo XX.
Estos siete poemas de Jorge Paolantonio son una muestra de su vasta producción. Los temas recurrentes en su poética son el amor (fraternal, filial, pasional), la infancia, el oficio de poeta y la muerte. Dueño de una voz personal (barroco, musical, abigarrado, vital), no es posible asociarlo a un grupo literario o a una tendencia en particular. Sus influencias están asimiladas y diseminadas en la literatura universal. Desde William Shakespeare a Jorge Luis Borges, desde Olga Orozco a César Vallejo, encontraremos lejanas resonancias que conforman esta voz preciosa e insólita en el panorama de la poesía argentina.


7 poemas



la casa


todos habemos una casa
con las puertas cerradas para siempre
nos enciende o deshilvana la infancia
pegada al corazón de la cocina
humeante      humeando sobre el mármol

todos habemos una casa
de acariciados patios que partieron
en busca de infinitos corredores
o de largos pasillos
hacia el verano de los hospitales

todos habemos una casa
con infinitas pruebas de amor
y nerviosas manos
por la sabiduría de los delantales

todos habemos una casa
donde la mesa se agita
con la risa aluvional
de una hacedora de gallos
y azucaradas festividades

todos habemos una casa
con llave al comedor de luces amarillas
de zapatones y almidón de guardapolvos
amontonados en el alma

todos tenemos

el corazón abierto
……………….detrás de esas puertas
…………………………….cerradas para siempre



Lázaro


caer de bruces sin más mundo      padre
sin palabras      camilla      si se salva
dirán todos     si se salva      oficio impetratorio
si se salva
sábana rústica te vigila el sueño si se salva
belladurmiente mi papá bello
toco su frente     solución salina    sal disuelta
tanta lágrima
que otoños medulosos      Palermo de ríos amarillos
eucalipto que hierve      vaporoso vestido
tul gestado      cofia      urraca
hermanita le beso la mano si se salva
Digo yo
¿dónde está Dios mamboretá?
¿dónde está Dios a la hora interminable de los hospitales?
si se salva    me dirán     si se salva
dé gracias al cielo

Y a dios rogando
sin más mundo que un padre moribundo
que volvió a la vida
…………………………….con hambre



retrato de perfil


guárdate de los grillos
porque vienes de la algarabía de tus tinajas
de tus ojos sabedores de miel

despojada en viernes santo
hiladora de hojarasca
multiplicadora de panes y besos
barca de tu propia lujuria
sembradora
temerosa seda de otros reinos
alumbrante de sauces
mascarón y atavío
novia temprana del desgarro
ignorante de la niebla
de la muerte
de la blanca bandera
en los límites felices de la cordura

guárdate de los grillos
………………..iris tornasolado de la risa
hermana
mía

El poeta Jorge Paolantonio

si lloro o te maldigo


aprovecho a pedir      ahora que oigo una campana lejos
no vayas a dejarme        sentado en una silla de mimbre
frente a la nada del armario        o el mantel de la cocina
prefiero un libro en el regazo              y un vaso de agua
por si no te reconozco                    pero la sed me abrasa

eso sí      no me hagas caso si lloro               o te maldigo
no tiene caso         dicen
una vez que el nubarrón está instalado
………………………………….sobre el aguaviva del entendimiento



ascendimiento


así      a la vera de un hilito de agua      está mi perro
extendido en su largura parece también que va a fluir
le advierto que la creciente llega cuando nadie espera
que el lodazal arrastra   pajaritos muertos y arañados
por la turbia voluntad                 del lodo y la revuelta
no entiende    parece que los ojos se le van    de veras
detrás de brasitas    gorriones    pericos  que le silban
filigranando el aire                y asustando comadrejas
con el hocico huele la luz       se le acompasa el pecho
y arrastra apenas el lomo copiando   el leve serpenteo
un panadero lo roza y se escapa    lo atrapa con el ojo
me muestra su presa       en una gracia sabia y muda
lo dejo ascender                por sobre toda la medianía
oigo que alguien grita lejos      y él              ha partido



para Spencer Klein

¡ah! los caballos


¡ah! los caballos que pastan en mis sueños
no quieren otra hierba
que los versos
descartados
de un poeta



si acaso la neblina


es posible la neblina sobre el aguaviva del entendimiento
que un domingo me levante             y no sepa tu nombre
ni qué hago en esta casa            llena de recortes y libros

no sé si haré preguntas   si tendré respuestas a las tuyas
o mirada de ausencia  mientras inútilmente busco peines
en la heladera       o sacos de té en la caja verde del altillo
quizás insista con alguna palabra de las que repito desde
que era niño y creía en los santos y en las resurrecciones
tal vez pregunte la hora con insistencia mirando ventanas
o techos       o el cuadrito con gallinas que me dio Manuel
seguro haré en el aire una lista de amantes y de muertos
como si estuvieran vivos        y a punto de pasar la puerta
sin tocar    con prisa   empapados por la lluvia inesperada
y afligidos       por la muerte de Clark Kent y de Mandrake
no estoy seguro    de recordar la Santa Rita que da y quita
pero sí que me derramaré                  por su color morado
igualito a un sueño              que solía tener los días jueves
allá cuando me travestía       y cantaba canciones de Queen






*(Catamarca-Argentina, 1947 – Buenos Aires-Argentina, 2019). Poeta, dramaturgo, novelista y traductor. Doctor en Lengua y literatura anglosajona. Obtuvo el Primer Premio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, el Premio Sole e Luna (Italia) y el Premio Luis de Tejeda. Publicó en poesía Clave (1973), A imagen y Semejanza (1978), Extraña Manera de Asomarse (1989) Estaba la muerte sentada (1991), Resplandor de los Días inusados (1994); Lengua Devorada (1994), Huaco (2001), Peso Muerto / Dead Weight (2007), Del orden y la dicha (2012), baus o la lenta agonía de las especies migratorias (2014), 78 RPM (2018), entre otros; en dramaturgia se han puesto en escena varias de sus piezas y también publicado, entre otras, La Carta (1981), Rosas de Sal (1990), Reinas del Plata (1998) Las Llanistas (2000), Un dios menos (2013), La tristura (2019), etc; en narrativa publicó las novelas Año de Serpientes (1995), Ceniza de Orquídeas (2003), Algo en el aire (2004), La Fiamma, Vida de Opera (2008)  Traje de Lirio /Año de Serpientes (2014), Los vientos de agosto (2016).




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