viernes, 13 de febrero de 2026

Vino Gabriela Cabezón Cámara a mi pieza para tallerear mi novela

 Acabo de soñarlo. Me levanté a levantar a Fido que pedía auxilio en el pasillo y me vine a la tablet de escritorio a contarlo. Era en mi pieza de los 17, la de la casa de mis viejes. Ella estaba acostada en mi cama y me decía que quería hablarme de por qué La naranja mecánica era una novela malísima. Yo coincidía, no sé qué tenía que ver esto con mi novela y con un artículo del diario que estábamos leyendo. Alguna opinión de o sobre Mariana Enriquez me parece.

Mientras yo buscaba por todos lados, me acuerdo mi placard, mis estantes de esa pieza, mi balcón, el cuaderno de papel araña en que, le decía, estaba escrita mi novela. Le decía que yo nunca sacaba mis cosas de esa pieza, me ponía a explicarle que vivir con mis tres hijes en la casa de mis viejes era complecado y.... Ahí me avivaba de que mis viejes estaban muertes y me preguntaba por qué yo estaba en esa casa si elles ya no estaban... Se me hacía conciente el lío de tiempos que estaba haciendo, cerraba fuerte los ojos y rebobinaba mi vida y decía: Uy, sisi, me compré mi casa con la venta de esta, sisi, es verdad, vivo en mi propia casa (y veía esta casa mía real) y le decía a Gabriela que otro día la iba a invitar a acá. 

Ahí entendía que mi cuaderno no estaba por "allá". Espero que los encuentros continúen ahora que me voy a seguir durminedo (Son las 5.30 am)

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Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...