MARY OLIVER
He estado enamorada más de una vez,
gracias a Dios. Algunas veces perduró:
activo o no. Algunas veces lo fue todo
aunque efímero, quizá solo una tarde,
pero no por eso menos real (…)
Y he mencionado que algunos fueron hombres
algunas mujeres, y algunos —ahora guárdame el secreto—
fueron árboles. O lugares. O música sobrevolando los nombres
de sus creadores. O nubes, o el sol, que fue el primero y el mejor,
el más fiel —ciertamente, quien me miró a los ojos cada mañana
con tanta lealtad. Así me imagino tanto amor en el mundo:
su fervor, su brillo, su inocencia, su hambre de darse a sí mismo.
Me imagino que así comenzó.
Traducción de Valeria Salas
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