Porque yo no quiero comerlo. Porque me lo pidió Rafael y ya no estoy al servicio inmediato de los mandados ajenos. Ni siquiera de misijites. Igual tenía acá en casa para convidarle y por ahí vuelvo a salir a comprar a la tarde. Pero es buena señal de mis nuevos focos de atención.
No hay comentarios:
Publicar un comentario