Me cansa la ansiedad ajena. Gente que no escucha, que corre para comer, dormir, hasta para divertirse. Nunca están acá sino en mañana, en después, en una foto propia o ajena en una pantalla. Hablo y no se bancan mis frases largas, mis anécdotas, mis pensamientos. Me completan la oración antes de que termine. No sé dan cuenta si me quedo callada y renuncio a contar lo que estaba contando. Después me preguntan, sí, se interesan, pero debo contestar con monosílabos, emojis o dos o tres palabras. No mucho, no demasiado para pasar a qué?
No hay comentarios:
Publicar un comentario