sábado, 15 de agosto de 2020

El poeta desuella la piel de un poema, separa los pliegues rosados, los tendones. Tritura el hueso y saca la víscera —el verso—, procede al despellejamiento parte por parte, sin dejar resquicio alguno. Ahora esa piel será de otro. Brillará en oro, la piel en el lector.

 La destrucción del padre

(Fragmentos)


Poemas de La destrucción del padre
El periódico de las señoras, 2019


Ejercicio 254.
Memento mori para fotografiar un muerto

Colgante carne sueño de mi padre
Evisceración anatómica del intestino
hablante primordial de donde nació mi voz

Lo veo y él ve en éxtasis lo níveo del techo
Acá anida amorfo este tendón colapsado
llamado amor llamado familia enllamado de sangre
enllagado como el intestino colapsado dentro de

Moridero morsino sumidero de cadáver
por efecto de ejercicio de la escritura
metastásica y mecánica de la mano ambidiestra

flash o flechazo conteniendo lo fenecido
obturador de mi otro ojo mecánico
deste desangrarse cordero de mí




Ejercicio 0187.
Fotografiar una herida que irradia luz

¿Cómo dibujar a un padre?
¿Cómo hablar de su rostro y su cuerpo?
¿Cómo convertir en verso todos los golpes
las últimas caricias
destellos de luz
con que nos amaba Dios?

Hemos abierto su cuerpo en canal.
Sus vísceras no son rojas: brillan como capullos de
rosas amarillas emergiendo ante nuestros ojos.

Podría hablar del rostro de mi padre.
Podría decir que sus arrugas son
las venas asfálticas de la ciudad en reposo.
Podría decir que sus ojos se parecen
a las farolas de las nocturnas calles,
y que su aliento es el gemido y la lágrima
de todos los borrachos del mundo.




IV. El poeta es el loco visionario, el carnicero

Nadie sabe con exactitud qué es un poeta. En el principio se creía que era Dios, el gran mago; luego, el cuerpo mutó
y se convirtió en el borracho, el suicida abrazado a un cangrejo. Todo poeta es hombre. Mentira. El poeta es un ser
asexuado: alquímica quimera cabeza de mujer, cuerpo de hombre y extremidades de águila o buey.
Si yo pienso en la poesía no la veo como un hilo de ritmo. Veo una víscera secándose al sol. Si yo pienso en un poeta,
pienso en un carnicero. El poeta desuella la piel de un poema, separa los pliegues rosados, los tendones. Tritura el
hueso y saca la víscera —el verso—, procede al despellejamiento parte por parte, sin dejar resquicio alguno. Ahora
esa piel será de otro. Brillará en oro, la piel en el lector.
Si yo pienso en el poema, pienso en cada corte: trozo y disección son la composición en verso de un cuerpo cualquiera.
Corte como línea,
corte como verso,
corte como trazo.
Contemplar
     entre los pliegues
la sangre que escurre.
Separar la carne,
   ver en abismo de la dorada grasa
   el sol que abre su único ojo
y nos mira.




Lección segunda

Tu padre dijo:

La poesía es diseccionar el poema
igual que se disecciona una res,
o un hombre.

Diseccionar la palabra es
diseccionar la carne.

Contemplamos en ambos
un abismo rojo.
El delirio de las vísceras
que no son otras
más que las nuestras.




Ejercicio 326.
Fotografiar hasta pulverizarte los ojos
mientras ves morir a tu padre
(Detalle para cuadro)

La dorada exangüe
yace ya muerta aquí
en la ruina del poema






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Esther M. García (Ciudad Juárez, 1987). Licenciada en Letras Españolas por la Universidad Autónoma de Coahuila. Fue becaria del PECDA Coahuila (2015, 2018) y del FONCA (2016). Ha recibido los siguientes premios: Premio Nacional de Cuento Criaturas de la noche (2012), Premio Estatal de Cuento Zócalo (2012), Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal (2014), Premio Internacional de Poesía Gilberto Owen Estrada (2017), Premio Nacional de Literatura Joven Fenal-Norma (2018) y el Premio Estatal de Cuento Chihuahua (2018). Ha publicado los libros de poemas La Doncella Negra (La Regia Cartonera, 2010), Sicarii (El Quirófano Ediciones, 2013; IMCS, 2014), La Demoiselle Noire (Babel Cartonera, 2013; Kodama Cartonera, 2015), Bitácora de mujeres extrañas (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2014), Mamá es un animal negro que va de largo por las alcobas blancas (UAEMEX, 2017) y La destrucción del padre (El periódico de las señoras, 2019), el libro de cuentos Las tijeras de Átropos (Editorial UAdeC, 2011) y la novela juvenil Confesiones de una Booktuber (Norma, 2018). Ha sido traducida al inglés, francés y portugués.


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Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...