domingo, 24 de abril de 2016

Mile en casa

Se llevó de regalo un chalequito rosa (me olvidé de fotografiarlo) y un librito con relieve que se llama "Este no es mi monstruo" (los papis le compraron los primeros con instrumentos musicales y para el agua pero la abuela le eligió el primero de los flasheros)


Teen Wolf. Primera temporada

Se traduce como "Lobo adolescente" y con ese título no me había tentado nada nada en Netflix. Pero un alupno me dijo que estaba buena mientras yo me quejaba de la pedorrada de Bitten. Empecé con un capítulo y me pareció demasiado "de secundaria yanqui" con el capitán del equipo deportivo, la chica popular, los nerds, la chica nueva. Pero me enganchó la transformación del hombre lobo que venía criticado en Bitten porque son patéticos los perritos apelmazados. De capítulo en capítulo mejora mucho y se agregan hombres lobos en mayor o menor grado de monstruosidad. La sigo.

Bélgica

El nombre de la peli es el nombre del bar que ponen juntos dos hermanos que empiezan llevándose genial y terminan a las patadas. Está bueno el desarrollo de los personajes y los conflictos, los compromisos de cada uno con su vida, sus adicciones, sus mujeres, el laburo, el dinero, los amigos, las tranzas por guita o poder. Los personajes femeninos me gustaron mucho también: posiciones y decisiones sin estereotipos y variadas. Un plus para el idioma: flamenco, muy extraño.

Shame, deseos culpables

Ya la había visto, en la clínica cuando me operaron y no me había gustado. Pero cuando Netflix nos la recomendó a continuación pensé que era la peli con sexo que estábamos buscando. Claro, me tuve que comer todas las gastadas con la poronga que cuelga cuando el que pedía porno era él. Igual sirvió para que me diga que no es lo mismo cuando lo hacés "por amor o algo así" que cuando pagás. Él "estaba nervioso" con la chica que invita a salir pero se garcha sin problemas a la prosti.

Iceman

Estaba en mi lista de Netflix así que no le puedo echar la culpa al hecho de elegir pelis acompañada y tratando de no imponer el propio gusto. Una cagda para los dos igual: tipo Chakichan pero más ridícula y sin decidirse por lo cómico. Ni siquiera se transformaba en algo de hielo sino que venía de estar congelado de no sé dónde.

Oblivion

CF sin mucha novedad ni emoción. Tampoco le di mucha bola. ¿Eran clones? ¿Eran humanos en serie? ¿Perdió la memoria? ¿Lo de la vida programa y la esposa institucional no lo vi ya en otro lado? La minita a la que salva después de estar dormida en conserva o on sé qué durate 60 años pensé que sería la madre o la abuela, pero no. Creo que no la entendí.

Cadena de libros para Gio Rivero


Paula Irupé Salmoiraghi ha compartido la publicación de Gio Rivero.
18 horas
Gio Rivero
20 horas
Desde hace días que vengo celebrando el Día del Libro. Me explico: como casi siempre cedo a las tentaciones, caí redondita en la cadena matemática: "Regale 1 libro y reciba 10". Cuando ya estaba "atrapada", experimenté un par de momentos de arrepentimiento -"ay, pero si yo ni tiempo tengo", "y de yapa ahora tengo que seducir a otros regaladores de libros, pobrecitos...", "¿funcionará?"-, pero el sentido común obra maravillas, de modo que llegué a la fresca conclusión de que mi apuesta consistía en un solo libro y muchas posibilidades. Ganancia total.
Y así fue. Como les conté, a mi buzón me han llegado libros insospechados, hermosos, sorpresivos. Por ejemplo, los dos bellos poemarios que me envió Paula Irupé Salmoiraghi y que ya comencé a leer porque la poesía siempre me salva. Del tedio o de los callejones que se cierran, leer/sentir poesía siempre me salva. ¡Gracias, Paula!
Además está esa otra ley científica infalible: un libro atrae otro libro. Son como los imanes y la puerta del refrigerador, así de poderoso su sex appeal! Por eso, recibí con alegría-morbo de púber el libro del gran Píter Ortega que ayer nos regaló Antonio Cardentey y que justamente se abre con un magnífico prólogo suyo. "El peso de una isla en el amor de un pueblo" es un brillante conjunto de ensayos en los que el crítico cubano se luce, como dice Cardentey, como un verdadero "Lady Gaga de la crítica de arte".
Lucky, lucky me!

sábado, 23 de abril de 2016

Israel Barrón

Cuentos populares mexicanos por Morábito

“Cuentos populares mexicanos”, recopilados y reescritos por Fabio Morábito

El humor y la riqueza de la tradición oral mexicana adaptados al lenguaje escrito por uno de los mejores cuentistas mexicanos.

Cubierta de: Cuentos populares mexicanos
Cubierta de: Cuentos populares mexicanos
Cuenta la mexicana Claudia Serrano en la revista Istmo que “Todos recordamos aquellas historias que nos contaron en la niñez o que llegaron a nuestro repertorio de fantasía de una u otra forma: el cine, los libros, los relatos de nuestras abuelitas o nuestros padres: La Cenicienta, Pinocho o La Sirenita; son sólo algunos ejemplos. Pero lo cierto es que muy pocos tuvimos acceso a los relatos tradicionales, a las historias y la cultura de nuestro propio país. Recientemente, Fabio Morábito, poeta y narrador de origen italiano que habita en nuestro país desde los quince años, publicó una antología deCuentos populares mexicanos”.
«Los dos coyotes», «El joven que quería casarse con tres hermanas», «El diluvio Totonaco», «La bruja y el temazcal»,«La Llorona», «El corazón de la muerta», «El hombre que se convirtió en zopilote», «Juan Turulete»… Fabio Morábito a partir de una minuciosa investigación etnográfica y lingüística de los relatos de tradición oral más representativos del país, reúne en esta antología 125 cuentos provenientes de regiones que van desde Sonora hasta Chiapas, desde los tarahumaras hasta los chontales y, más allá todavía, incursionar en California y Nuevo México, para reaparecer más adelante en Veracruz yQuerétaro. El mérito de Morábito va más allá de la investigación y selección de los relatos que integran este vasto compendio; su labor ha sido principalmente —como él mismo la define— la de traductor, un traductor del texto oral al lenguaje escrito. Consciente de que estas dos maneras de narrar se valen de diferentes artificios para cautivar al lector, el también poeta ha reescrito estos cuentos dotándolos de unidad lingüística y estilística y realzando su calidad literaria.
"La mujer que tenía dos almas" por Abraham Balcázar Rodríguez
“La mujer que tenía dos almas” por Abraham Balcázar
En una introducción muy interesanteMorábito nos ilustra sobre los principales buscadores y recopiladores de cuentos orales en México y nos dice que hay tres nombres insoslayables: Franz Boas, Konrad Theodor Preuss yStanley Robe. A Robe le debemos la recopilación más extensa de cuentos orales mexicanos hasta la fecha, que llevó a cabo en tres regiones distintas del país: Jalisco,Nayarit y Veracruz. Robe solo recogió cuentos narrados en español, mientras que Preuss trabajó con loshuicholes, los coras y losmexicaneros en los estados de Nayarit, Jalisco, Sonora y Sinaloa, familiarizándose con sus idiomas. Franz Boas, por su parte, recogió cuentos orales entre los náhuatl de Milpa Alta, al sur de la Ciudad de México, y en Pochutla, Oaxaca, donde se hablaba todavía pochuteco, idioma emparentado con el náhualtl.
Cuento esto porque el trabajo de Morábito ha consistido en aderezar con una mano literaria este material crudo y poco hospitalario, pues la transcripción que hacían los autores citados era más etnográfica que literaria.
Los cuentos van acompañados de hermosas ilustraciones elaboradas por ocho ilustradores mexicanos: Abraham Balcázar, Israel Barrón, Manuel Monroy, Juan Palomino, Ricardo Peláez, Isidro R. Esquivel, Santiago Solís y Fabricio Vanden Broeck; los relatos seleccionados ofrecen una visión sobre los temas ancestrales que han perdurado en la tradición de los pueblos mexicanos: la creación del mundo, la aparición del sol y de la luna o del primer hombre, así como historias protagonizadas por reyes, princesas, animales que hablan y llenas de transformaciones milagrosas y accidentados viajes, donde el humor, la astucia y el mensaje aleccionador son los ingredientes principales. Cuentos que tras infinitas mutaciones a lo largo de los siglos, atravesando continentes, mudando de lenguas, han venido a tomar morada en esta imprescindible antología, un libro bello, apátrida, migrante y mestizo, que es toda una metáfora de la esencia misma de la literatura y del alma humana.
Un dato importante que merece ser resaltado es la bibliografía que Fabio Morátino incorpora al final del libro. “Considero valioso poner a la mano del lector las fuentes directas de donde fueron recopilados cada uno de los cuentos, en caso de que desee conocer la versión de la fuente primaria. Decidí ordenarlas como aparecen en el libro e incluí siempre que fue posible, además de la referencia bibliográfica, datos indispensables como el nombre de la región, la lengua y el narrador. Consideré conveniente concentrar estas fuentes directas en la sección  «Referencias primarias» para facilitar su consulta, ya que muchas de ellas se repiten en los diferentes cuentos. En las «Referencias secundarias» concentré aquellas fuentes que consulté durante el desarrollo de este proyecto, las cuales me fueron de gran ayuda”.
Flavio Morábito
Flavio Morábito
El autor:
Fabio Morábito nació en Alejandría, Egipto, el 21 de febrero de 1955 de padres italianos. Su infancia transcurrió en Milán, Italia, hasta los 15 años cuando se trasladó a México, donde vive desde entonces. Es escritor, poeta y traductor. Estudió letras italianas en la UNAM y traducción literaria en El Colegio de México. Es investigador del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM. Ha colaborado en Revista de la Universidad, Diálogos, Vuelta, Revista de Bellas Artes, La Gaceta del FCE. Becario del INBA 1984-85 y del Fonca 1989-90. Pertenece desde 1994 al SNCA. Entre sus obras destacan:De lunes todo el año (Premio Nacional de Poesía de Aguascalientes, 1991), Lotes baldíos (Premio Carlos Pellicer, 1995), publicada por el Fondo de Cultura Económica, Cuando las panteras eran negras(Premio White Ravens, 1997), Grieta de fatiga (Premio Antonin Artaud, 2006). En 1998 recibió una beca del Deutscher Akademischer Austauschdienst para realizar una estancia artística en Berlín.
El libro:
Cuentos populares mexicanos ha sido publicado por la Editorial Siruela, en colaboración con la editorial mexicana Fondo de Cultura Económica, en su Colección Las Tres Edades/Biblioteca de Cuentos Populares, 22. Encuadernado en tapa dura y con 22 ilustraciones a color, tiene 600 páginas.

jueves, 21 de abril de 2016

Marcial Gala en bicicleta

Dice en feis Marcial Gala
23 horas
mi primera bicicleta me la dio mi padre y desde que me monté comprendí que sería difícil separarnos, hasta entonces yo había sido un ser incompleto al que le faltaba algo pero cuando me monté en aquel artefacto rojo comprendí que la felicidad tenía un nombre y sobre ella, la felicidad, emprendí un viaje por la acera del Prado de La Habana, mientras mi padre me veía chocar con bancos y transeúntes, pensando sin dudas "este hijo me salió loco". ahora mi última bicicleta la tiene mi hija menor en Cienfuegos, es un artefacto azul, algo sofisticada para mi gusto, dársela fue como quitarme un peso de encima, como ponerme en buena con Dios y con todos los hombres, quien regala una bicicleta, regala un pájaro, un avión, un libro, regala vida.

Buscando a Nemo en el aula de Naturales

lunes, 18 de abril de 2016

Su dulce lentitud o mis ganas de patearle el culo

Quisiera decirle: "Yo nunca te voy a lastimar" o "No tenés que tener miedo de quererme" o "Estoy esperando hace años que te juegues por mí, que me digas que me amás, que te banques lo que tenemos juntos". Pero es mentira porque yo sí lo he lastimado (aunque todes sepamos que es un boludo por sufrir por eso) y porque hay días que no sé si de veras me quiere o lo suyo es solamente comodidad.
Por eso no le digo nada. Y disfruto, me río para adentro, cuando cae enojado porque hace cinco días que no lo llamo (YO no lo llamo) y le da vueltas a la cosa y no me lo dice de frente y está retierno y recaliente pero no me lo dice pero no lo esconde y no sabe qué hacer y se desespera pero busca qué contarme, cómo escucharme, cómo abrazarme para que yo entienda mientras yo me hago la desentendida.

Poco sueño y muchos sueños

Anoche dormimos juntos. Sé que me desperté más de una vez y le pregunté qué había hecho él y qué había soñado yo sola. Sé que fue muy dulce tenerlo en medio de la cama y de las imágenes oníricas que continuaban esa cama. él se levantó también contándome lo que había soñado, en el desayuno, mientras él, él o yo, cebaba los mates.

domingo, 17 de abril de 2016

Para mi espalda





Folt Bolt


Amazing tapestry by the award winning Peruvian artist, Maximo Laura
website: www.maximolaura.com

Novela y remera impostergables

Ayer en uno de los puestos de Pórtico Encuentro CF en la Facultad de Ingeniería de La Plata vi una remera que me gustó. No sabía a qué se refería el dibujo. Pregunté. Me dijeron que Dune y me avergoncé de nunca haber terminado ni el primer tomo y recordé todas las recomendaciones y las alusiones y los reclamos a mi feminismo que no conoce esos personajes. La artesana me dijo que mi amiga Chinchiya Arrakena había comprado la misma. Llegué a mi casa y me encontré, ahí sobre la mesa del comedor, el tomo de Dune que Rol Con me editó y regaló hace años: mi hijo, ordenando su cuarto, me lo había devuelto. Ya ya ya me pongo la remera y no me la saco hasta terminar la novela.

Abriendo diálogos o conversaciones ya existentes

El editor literario como creador de conversaciones: Gabriela Massuh y Leonora Djament

En las vísperas de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, dos editoras analizan el delicado equilibrio entre arte, negocio e intervención cultural que implica diseñar un catálogo en el mundo de los sellos "independientes"
LA NACION
DOMINGO 17 DE ABRIL DE 2016

Foto: Santiago Cichero / AFV
Foto: Santiago Cichero / AFV.
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A poco de inaugurarse la 42ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, el jueves próximo, dos figuras del mundo del libro comparten su mirada sobre el equilibrio entre arte y negocio que implica perfilar el catálogo de una editorial.
Una de ellas, Gabriela Massuh, fue editora en el sello Mardulce con Damián Tabarovsky, y cuenta con experiencia valiosa en la gestión cultural, ya que dirigió el Instituto Goethe durante varios años. Es novelista y ensayista, autora de Desmonte y El robo de Buenos Aires, libro aún poco leído, donde caracterizó la gestión del PRO en la ciudad como un "urbicidio". Leonora Djament fundó con Pablo Braun Eterna Cadencia, uno de los prestigiosos sellos independientes locales y, en 2015, recibió por su trabajo el premio de la Fundación El Libro como mejor editora del año.
LN:-¿Cómo evalúan las políticas del gobierno anterior referidas a la industria del libro?
GM: -No sé si respecto a la industria editorial hay algo de lo anterior que merece ser mencionado, equivalente por ejemplo a la inversión que se hizo en cine. En general se manejaron con preferencias. Respecto del libro, quiero rescatar la importancia del "Programa Sur" de traducciones de libros argentinos a diferentes lenguas tan sólo con la solicitud de alguna editorial extranjera interesada, que se implementó por primera vez con la Argentina como país invitado de la Feria de Frankfurt 2010 y sigue vigente. Espero y rezo para que esto no se modifique: es un logro que no tiene presencia en los medios porque la traducción de un libro no es una gran noticia, pero que a cuentagotas hace mucho más por nuestra cultura local que cualquier programa bombástico con eco mediático. Más allá de eso, me parece que durante la gestión anterior hubo relaciones demasiado carnales entre cierto sector de la Cámara del Libro y el gobierno kirchnerista. Esto pudo fomentar cierto clientelismo, es decir, beneficiar a un sector y no a otros en materia de subsidios. Respecto de la nueva gestión, lo que asusta un poco es una especie de paradoja entre buenos nombramientos y poca voluntad de financiar la cultura.
LD: -Creo que hubo ciertas políticas del gobierno anterior enfocadas a promover el sostén de las editoriales pequeñas y medianas que han funcionado con éxito y me parece que muchas editoriales independientes han logrado perdurar gracias a esos sostenes. En todo caso habrá que discutir de qué manera subsisten las editoriales pequeñas y medianas y si sólo pueden sobrevivir a costa de sostenes estatales, pero en muchos casos la gestión anterior ha promovido políticas que han ayudado a las editoriales, que ojalá continúen con este nuevo gobierno. Creo que no hay indicios todavía claros al respecto. De todos modos, lo que nos debemos es una gran reflexión sobre la viabilidad de los proyectos editoriales y la formación de lectores, lectores críticos, el papel de la lectura, qué es leer hoy, la enseñanza, las nuevas tecnologías. Sin un entramado que articule estos aspectos, entre otros, seguiremos pensando en políticas de corto plazo.

GM: -Las editoriales independientes tienen que manejarse sin apoyo del Estado. No existe un mercado del libro, ninguna editorial, que pueda subsistir solamente con el apoyo del Estado. No sería una editorial de éxito, a menos que uno piense en libros de texto. O en una editorial universitaria. Pero la independencia del Estado tanto económica como ideológica es condición sine qua non para que una editorial independiente se reconozca como tal. En la Argentina, por las presiones económicas, desde las más chicas hasta las más grandes, de Entropía a Adriana Hidalgo, de Caja Negra a Eterna Cadencia, se han manejado absolutamente autónomas. Los subsidios del Estado son espaldarazos, pero no las han hecho independientes. Por otra parte, tanto en España como en América Latina, este período en que se cerró la importación nos ha dado una paradójica ventaja comparativa, en el sentido de que nuestros libros estaban muy presentes en grandes librerías de España, de México y de otras capitales latinoamericanas. Para nosotros fue una gran revancha, porque toda la vida nos pasó lo contrario. Entonces ahora abramos los mercados para que entren competidores de América, por supuesto que sí, y que además podamos seguir estando constantemente afuera.LN: -¿Podrían las editoriales independientes sostenerse sin el apoyo del Estado?
LN: -¿Cómo es el trabajo de una editora hoy en la Argentina?
LD: -Siempre decimos en relación con Eterna Cadencia que, con su catálogo, un editor propone un modo específico de intervenir en una cultura en un momento determinado. Creo que desde ese lugar se construye un catálogo con determinadas miradas sobre la lengua; uno está abriendo diálogos o continuando conversaciones ya existentes.
LN: -¿Y se establecen esos diálogos en el catálogo?
LD: -Sin duda. A veces miro hacia adentro del catálogo y veo perfectamente las diferentes conversaciones que se establecen, inclusive entre colecciones diferentes. Un ejemplo es la cuestión del estatuto de la literatura hoy. Publicamos hace varios años el libro de Josefina Ludmer, Aquí América Latina. En uno de los capítulos ella plantea su idea de una literatura posautónoma o una posliteratura como característica de los textos que circulan en este momento y que antes llamábamos literarios. Al poco tiempo publicamos la reedición de Origen de la dialéctica negativa, de Susan Buck-Morss, sobre la Escuela de Frankfurt, donde se relee la categoría de autonomía de la literatura y el valor político del arte en la medida en que es autónomo. Leído a mediados del siglo XXI y en diálogo con el libro de Ludmer, cobra una relevancia muy valiosa. Son discusiones que tenemos que seguir teniendo.
GM: -Coincido por completo en el sentido del valor político del arte, pero quiero hacer una aclaración, precisamente en un momento en que la literatura contemporánea está imposibilitada de acercarse a una vanguardia. No hay vanguardias políticas, entonces tampoco va a haber vanguardias literarias. Llegamos a un momento en que el rol del editor es reflexionar sobre el rol del editor y de la literatura. Yo no soy editora en este momento, lo hice con gran placer al lado de Damián Tabarovsky en Mardulce, tuve una noción bastante directa de lo que era tener una editorial y trabajar con los colegas argentinos. Haber creado el grupo de Los Siete Logos (con Adriana Hidalgo, Mardulce, Beatriz Viterbo, Eterna Cadencia, Caja Negra, Katz Editores y Entropía), tener un proyecto conjunto y representarnos a todos en el exterior fue una de las experiencias más lindas de mi vida. Es como volver a un tiempo en que la Argentina era muy pionera, con sellos como Losada, Sudamericana, Emecé, todo lo que fundaron los españoles exiliados aquí. El rol de una editorial es darle importancia al registro de voces, buscar la voz propia, la voz regional, la voz ciudadana, la que no lo es; tratar de descubrir cuáles son las voces genuinas en territorios que no son Buenos Aires.
LN: -Las dos piensan que la gestión cultural trasciende el trabajo editorial. ¿Creen que la gestión cultural está privatizada o por fuera de la acción estatal?
GM: -Creo que hacer en la cultura exige reflexión sobre ese hacer y así automáticamente se pasa a la gestión. Eso no es sólo leer y editar sino también pensarte como factor cultural, dentro de un contexto histórico y político. No creo que la gestión se haya privatizado, hay gestión cultural pública y del Estado; a veces no estamos de acuerdo con ella, a veces está excesivamente incentivada y a veces, excesivamente no incentivada. En Nación había una hiperactividad cultural y en la ciudad se pecaba de lo contrario. De hecho, el Teatro San Martín está cerrado.
LN: -¿Se puede seguir hablando de buenos libros y de malos libros? ¿Quién decide eso?
LD: -En estos últimos años se ha ido cambiando la crítica literaria, el análisis, la lectura, por un "me gusta" o "no me gusta"; entonces el valor de un libro queda reducido a un placer o displacer en relación con esa obra. Creo que hay que seguir reivindicando la crítica y la lectura en sentido fuerte, porque los textos valen o no valen en la medida en que producen sentido, en la interacción entre ese libro y un lector o en un grupo de lectores. A mí me parece que sigue interesando qué hace ese texto con uno, cómo funciona, cómo están planteadas determinadas cuestiones. Creo que el gusto y el placer quedan de lado cuando uno lo piensa de esa manera, y también caen los jueces que dictaminan "este libro sí, este libro no", porque de lo que se trata no es del juicio del martillo, sino en todo caso de un juicio estético donde uno pueda poner en relación eso que lee con el resto de los discursos que circulan alrededor de uno.
LN: -¿Alguna vez como editoras decidieron no publicar lo que consideraban un buen libro?
LD: -Hay veces en que nosotros decidimos no publicar buenos libros, definitivamente, porque no hacen sistema con el catálogo, volviendo a esas conversaciones. Si un libro queda suelto o no dialoga, o uno siente que como editorial no puede apoyarlo en las librerías, en la prensa, esa editorial no tiene que publicarlo, y no está en duda el valor de ese libro. En ese sentido, el catálogo es un contexto que legitima decisiones.
GM: -Quiero agregar que me tocó renunciar a determinados libros considerados literariamente muy valiosos porque estaba convencida de que no iban a tener lectores. Es una discusión interna en las editoriales hasta qué punto uno apuesta a la escasez de lectores, a libros que todavía no tienen el conjunto de lectores que justifique la inversión. La gran chance de las editoriales independientes es que pueden dejar de lado la presión del mercado.
LD: -En todo momento pensamos Eterna Cadencia en su doble cara, en su valor simbólico y material, para que pueda subsistir en el tiempo y sea rentable, no en la medida en que los grandes grupos piden a una editorial que sea rentable, pero sí que sea sustentable en el tiempo y eventualmente que dé ganancias, por más pequeñas que sean, para que puedan reinvertirse en términos de libros. Para mí es importante no perder la dimensión de negocio en las editoriales independientes, para no abordarlas sólo en una lectura romántica de publicar "por amor al arte" o porque han recibido una cantidad de plata, o por ayudas estatales. Si uno piensa a largo plazo, no hay que perder de vista la dimensión de empresa o negocio de una editorial.
LN: -La distribución es crucial para las editoriales independientes.
GM: -Sí, es importantísimo, es el gran tema, tiene un enorme costo y no hay más opción que tener un buen distribuidor. La distribución propia es sumamente costosa, exige una infraestructura que una editorial no puede dar por sí misma: el 40% va para el librero, el 10 o 15% para el distribuidor. Hacé las cuentas de lo que significa que un libro de una editorial esté en todo el país. Y en un país como el nuestro, con pocos lectores, eso hay que encararlo con programas estatales de fomento a la lectura.
LD: -Creo que el equivalente de los libros de literatura que tenían una primera tirada de 10.000 o 20.000 ejemplares varias décadas atrás hoy no es la ficción literaria que nosotros publicamos, sino una ficción más comercial, que sigue teniendo muchos lectores. En un punto me pregunto si la ficción literaria siempre tuvo una cantidad bastante acotada de lectores, en un primer momento. Este tipo de literaturas que publicamos las editoriales independientes necesita tiempo. Ése es el gran problema: cómo lograr que el lector que en cinco años quiera leer estos libros siga teniendo acceso a ellos.
GM: -A veces las editoriales independientes no tienen en cuenta que el lector es un bien escaso. Veo que hay cierta selección de títulos que es más importante que la "apuesta" por ganar lectores. Hay una especie de prejuicio a ganar lectores; la editorial apuesta a esa vanguardia que es imposible que exista.
LD: -En ese sentido los festivales, sean el Filba, la Feria del Libro, los festivales de poesía, marcan un norte de cómo reconducir los textos literarios hacia los lectores.
LN: -Una editorial también rinde cuenta de los registros de voces y lenguajes diversos. ¿Cómo observan eso en nuestro país?
GM: -Es difícil en la Argentina hablar de tendencias. Cristina Iglesias una vez dijo que la literatura argentina contemporánea era la literatura de Buenos Aires. Creo que ahora está la contracorriente, que hay cierto afán en mirar los lenguajes del interior. Esto fuerza determinadas modas.
LD: -Por un lado, no hay una única tendencia sino que hay una conjunción de registros y géneros. Hay escritores que están trabajando con el género fantástico, la ciencia ficción, el terror, como Samanta Schweblin, Ricardo Romero, en una línea que tiene que ver con la construcción de una zona, de una mirada. Y hay una explosión simultánea de literatura urbana con diferentes autores: Gabriela Cabezón Cámara narra la violencia estatal de manera estilista; Tamara Kamenszain, en un libro que vamos a publicar en unos meses, trabaja en toda otra zona donde lo ficcional se adelgaza, aparece en primer plano la mera cotidianidad y cómo a partir de ahí se produce o no una experiencia estética. Todo esto cohabita en simultáneo en el presente.
LN: -¿Tienen una mirada sobre la acción de las grandes editoriales en la Argentina?
GM: -Desde las grandes editoriales se mira mucho a las independientes, con bastante nostalgia, porque ahí hay una gran presión de los sellos internacionales. Muchos editores espían y copian y cooptan, están muy pendientes. Por un lado es bueno y, por otro, es malo; lo peor es que te ignoren, que te copien está bueno y que te coopten no tanto. Después el autor vuelve, porque no todo lo que ofrecen las grandes editoriales es rosas.
LD: -La mirada de buenos y malos no sirve y no aporta. No creo que sea literatura comercial de un lado y "de calidad" por otra, porque tienen grandes catálogos de ficción local y extranjera, de la misma manera que en las editoriales medianas y pequeñas se editan cosas que caen. Y por otro lado, el negocio de ellos es otro. Son dos lógicas diferentes en torno a qué es el libro.


http://www.lanacion.com.ar/1889338-el-editor-literario-como-creador-de-conversaciones-gabriela-massuh-y-leonora-djament

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...