Me parece que no tiene pies ni cabeza o, bueno, que no tiene sentido avanzar por el diccionario. O que no funciona, que no me surge ninguna historia en este mar de palabras o con estos peces linguísticos. Treinta años esperándome como idea, como inicio, como proyecto y ahora... Imagino una argamasa, oun mar, o un fluir líquido o arenoso en el que, de repente, cuaja una historia, una perla, un hueco de narración. ¿Pero quién se va a fumar leer todo hasta llegar a algo interesante? Claro que tendrán títulos subrayados y alguien podría saltarse lo alfabético y buscar los cuentos no más. Si lograse una serie de buenos cuentos... Lo demás sería como el aserrín de embalaje...
No hay comentarios:
Publicar un comentario