Feriado: Dos horas de clases particulares de lingüística, Pepe amurando postigo caído hace meses, Vieja de mierda cobrándome alquiler después de joder y joder con que se venía el ciclón, perros y gatas jugando a quién mea dónde para no mojarse afuera, ñoquis con tuco, limpiar el baño, poner la leña bajo techo, limpiar una de cuatro ventanas del dormitorio, lavar cubrecamas, tipear poemas nuevos de libro nuevo para concurso que cierra el 31, acompañar con tinto con hielo y mamones en almíbar, escalas y falseta por alegrías en la guitarra y todavía me queda media tarde y toda la noche.
Más que anotar cosas en mi agenda, me gusta tacharlas.
¿Cuándo ser intense se volvió malo? Los detestables son les cargoses, les terques, les rígides. Pero la intensidad en sí me encanta.
Fuera de mí malaondas disfrazades de simpátiques.
Se quieren hacer les tranquis, les que me consuelan la locura o la ansiedad. Paguen su propia terapia y a mí no me soben el lomo.
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