No sé qué hacer primero: deconstruir los roles de género o aprender a lavar los platos.
domingo, 25 de octubre de 2015
Hablale al mecánico
Qué gracioso, qué gracioso. Cómo me gusta hacerle a mi ex esas pequeñas maldades que solamente él y yo registramos. Ayer sábado, después de su jornada nocturna de trabajo, se vino a mi casa con su amigo mecánico para arreglar el auto de Julián que estaba en mi entrada y el mío que estaba en la suya (qué intercambio de ruedas más promiscuo). Estaba en galán el bolú. Pero distante, ojo: le contó al pobre amigo no sé qué sobre una foto suya en feis, el episodio en el que la poli casi le saca el auto, su necesidad de comer y de dormir, su parecer sobre lo sucio que estaba el piso. Genial. Yo escuché casi todo. Le alcancé un balde, un trapo y unos diarios... por si los necesitaba.
viernes, 23 de octubre de 2015
Mis cuentos de terror
Anuncio oficial: hoy empecé el primero. Se llama (o al menos el archivo) "A un muerto" y ya tiene carpeta propia en esta net. Detrás tiene mucho empuje del seminario de escritura creativa de Drucaroff y todas las lecturas que vinieron de allí pero estaban hace tanto esperando turno en mi biblioteca: Enriquez, Swcheblin, King, y ayer la visita de Gustavo Nielsen que me hizo pensar que es al pedo andarse boicoteando y convenciendo de que no se puede o no se sabe.
Arranca así:
Cuál es tu necesidad de estar siempre dándole vida a un muerto. Eso es lo que deberías preguntarte. La frase de su psicóloga le había quedado en la cabeza mucho tiempo después de haber abandonado la terapia. Era tan obvio el motivo que no entendía la pregunta: Todos los muertos necesitan ser revividos. Si un muerto se te para delante es para que le des vida, más todavía si es un muerto vivo.
Arranca así:
Cuál es tu necesidad de estar siempre dándole vida a un muerto. Eso es lo que deberías preguntarte. La frase de su psicóloga le había quedado en la cabeza mucho tiempo después de haber abandonado la terapia. Era tan obvio el motivo que no entendía la pregunta: Todos los muertos necesitan ser revividos. Si un muerto se te para delante es para que le des vida, más todavía si es un muerto vivo.
miércoles, 21 de octubre de 2015
Poesía en el ecosistema doméstico
En el gym de enfrente tocan "y dile al amor que no llame a mi puerta", el carrito del Joaquín intendente por fin se calló, hablo con Vale de poetas lesbianas, escribo sobre la aparición de Calíope en la Galatea, practico "Solo un rumor" de Ana Prada: todo es poesía.
El verdecito de las aguas
Dice en feis Felix Bruzzone
Primavera al fin. Ya el verdecito de las aguas con poco cloro se pone crudo y la cosa cuesta más trabajo. Y entristece. Porque ahora el agua de las piletas empieza a dejar de ser agua, empieza a ser una solución de productos cancerígenos que alegran mucho el verano y en el mismo empujón traen mucho cáncer, problemas gastrointestinales, en el oído externo e interno, en todas las mucosas del cuerpo humano (mujer o varón), ojos, piel y cabello. O sea que, hasta el otoño que viene, chau aguita blanda y hola aguita blanca.
No soy pesimista, es así. Gregorio Klimovsky decía: el que es optimista está mal informado. Y el aguita de esta pileta frente a mí es optimista porque cree en ella misma y no sabe hasta dónde será modificada por mis "cuidados". Una vez un vendedor de cloro a granel me dijo: el cloro es un mal necesario. Es de los que sospechan que todo es un mal necesario, que el bien no existe. Es de los míos.
Así que aguita mía, lo siento en el alma, pero por unos meses vas a ser modelo publicitaria. Vas a estar como nunca y vas a sufrir muchísimo cuando te engorden los sapos otra vez, allá en otoño. Igual, tranquila aguita, que falta.
No soy pesimista, es así. Gregorio Klimovsky decía: el que es optimista está mal informado. Y el aguita de esta pileta frente a mí es optimista porque cree en ella misma y no sabe hasta dónde será modificada por mis "cuidados". Una vez un vendedor de cloro a granel me dijo: el cloro es un mal necesario. Es de los que sospechan que todo es un mal necesario, que el bien no existe. Es de los míos.
Así que aguita mía, lo siento en el alma, pero por unos meses vas a ser modelo publicitaria. Vas a estar como nunca y vas a sufrir muchísimo cuando te engorden los sapos otra vez, allá en otoño. Igual, tranquila aguita, que falta.
Dos discos que encontré hoy de casualidad y me encantaron
Quantic & Frente Cumbiero presents Ondatrópica
Chicha libre - sonido amazonico
Ernesto Aguirre, ¡¡¡Premio a la trayectoria a escritores jujeños!!!
Dice en feis
Ernesto Aguirre, ¡¡¡Premio a la trayectoria a escritores jujeños!!!
Luego de varias recusaciones, impuganciones, retrasos de fechas, movilizaciones masivas en contra de Ernesto, otras a favor virtuales, recuento de votos, fiscales de dudosa procedencia, telegramas mal redactados, mails rechazados, confirmaciones a unos y reconfirmaciones a otros, no confirmaciones en su mayoría. Luego de una reciente llamada al reciente mejor expositor de la Literatura Jujeña Actual me confirmó que recibió la llamada del excelentísimo Secretario de Cultura de la Provincia de Jujuy, Sr. Gonzalo Morales para confirmarle que ha sido galardonado, gracias a nuestro grandes votos, millones de votos, con la obtención del Premio a la Trayectoria a Escritores, género masculino. (Aclaro porque no sé aun quien gano el correspondiente al femenino)
Llegó finalmente la Justicia a festejar, compañeros de campaña y militantes de la poesía, a quienes cambiaron su voto, a quienes sostuvieron el modelo, a quienes utilizaron el voto útilo, todos a favor de Aguirre por distintos motivos. Festejemos.
Llegó finalmente la Justicia a festejar, compañeros de campaña y militantes de la poesía, a quienes cambiaron su voto, a quienes sostuvieron el modelo, a quienes utilizaron el voto útilo, todos a favor de Aguirre por distintos motivos. Festejemos.
Aristóteles, Aristóteles, que no tenía marido
SEIS POEMAS DE ANNE CARSON
Entonces la puerta del corredor se cierra otra vez y el ruido desaparece
En el esfuerzo que uno hace por hallar su camino entre los contenidos de la memoria
(insiste Aristóteles)
es útil el principio de asociación:
«pasar rápidamente de un punto al siguiente.
Por ejemplo de leche a blanco,
de blanco a aire,
de aire a húmedo,
tras lo cual uno recuerda el otoño en el supuesto de que esté tratando de recordar
esa estación».
O suponiendo,
amable lector,
que no estés tratando de recordar el otoño sino la libertad,
un principio de libertad
que existió entre dos personas, pequeño y salvaje,
como son los principios, pero ¿cuáles son aquí las reglas?
Como él dice,
la locura puede ponerse de moda.
Pasar entonces rápidamente
de un punto al siguiente,
Por ejemplo de pezón a duro,
de duro a cuarto de hotel,
de cuarto de hotel
a la frase encontrada en una carta que escribió en un taxi el día que se cruzó con
su mujer
que iba caminando
por la otra acera, pero ella no lo vio, se dirigía
–así de ingeniosas son las combinaciones de ese estado de flujo que llamamos
nuestra historia moral acaso no son tan claras casi como las fórmulas matemáticas
salvo que están escritas en el agua–
al juzgado
a presentar los documentos para el divorcio, una frase como
qué sabor entre tus piernas.
Tras lo cual mediante esta facultad absolutamente divina, la «memoria de las
palabras y las cosas»,
uno recuerda
la libertad.
¿Es eso yo? grita irrumpiendo el alma.
Almita, pobre animal incierto:
cuidado con este invento «siempre útil para aprender y vivir»
como dice Aristóteles, Aristóteles,
que no tenía marido,
rara vez menciona la belleza
y es probable que de muñeca pasara rápidamente a esclava cuando trataba de
recordar esposa.
Versión de Ana Bacciu
Por fuera su vida era buena
Números comparativos: 1874, Kant tenía
55 libros, Goethe 2.300, Herder 7.700.
Ventanas: Kant tenía una ventana en el dormitorio
que, para mantener alejados a los insectos,
siempre estaba cerrada. Las ventanas de su estudio daban al
jardín en cuyo extremo estaba la cárcel
de la ciudad. En verano, las canciones
del coro de los reclusos entraban. Pidió
que el canto fuera sotto voce y con las ventanas cerradas.
Kant tenía amigos en
el ayuntamiento y se le cumplió el deseo.
Tolstoi: Tolstoi pensaba que si Kant no
hubiese fumado tanto la Crítica de la
Razón Pura se hubiera escrito en un
idioma que se pudiera entender (de
hecho, fumaba una sola pipa a las cinco
de la mañana).
Números: Kant nunca cenaba solo. Era
malo para el espíritu. Según la moda de la
época, los invitados no debían ser más
que las Musas ni menos que las Gracias.
Kant tenía seis lugares.
Sensualismo: la cena preferrida de Kant
era el bacalao.
Regular tu naturaleza: Kant respiraba
sólo por la nariz.
Versión de José Luis Justes Amador
Sobre piedras para dormir
Camille Claudel vivió durante los últimos treinta años de su vida en un asilo, preguntándose por qué, escribiendo cartas a su hermano poeta, que había autorizado su internación. Venid a visitarme, decía. Recordad, estoy viviendo aquí con locas; los días son largos. No fumaba ni daba paseos. Se negaba a esculpir. Aunque le daban piedras para dormir -mármol y granito y porfirio- las rompía, recogía los trozos y los enterraba fuera de los muros por la noche. Por la noche sus manos crecían, más y más enormes hasta que en la fotografía parecen dos partes de otro cargadas sobre las rodillas.
Versión de Daniel Samoilovich
Ella
Ella vive en un páramo del norte.
Ella vive sola.
La primavera ahí se abre como una navaja.
Viajo todo el día en trenes y traigo conmigo muchos libros—
algunos para mi madre, algunos para mí
incluidas Las obras completas de Emily Brontë.
Ésta es mi autora favorita.
Además de mi temor principal, que tengo la intención de enfrentar.
Cada vez que visito a mi madre
siento que me estoy convirtiendo en Emily Brontë,
mi solitaria vida a mi alrededor como un páramo,
mi desgarbado cuerpo rengueando por los cenagales con una mirada de transformación
que muere cuando llego a la puerta de la cocina.
¿Qué carne, Emily, es la que necesitamos?
Tres
Tres mujeres silenciosas en la mesa de la cocina.
La cocina de mi madre es oscura y pequeña pero del otro lado de la ventana
está el páramo, paralizado con hielo.
Se extiende hasta donde alcanza la vista
a lo largo de kilómetros planos hasta un cielo blanco sólido no iluminado.
Mamá y yo estamos masticando lechuga cuidadosamente.
El reloj de la pared de la cocina emite un bajo zumbido irregular que salta
una vez en el minuto justo de las doce.
Tengo a Emily pág. 216 abierta y apoyada sobre la azucarera
pero furtivamente estoy observando a mi madre.
Miles de preguntas chocan contra mis ojos desde adentro.
Mi madre está estudiando su lechuga.
Paso a la pág. 217.
“En mi fuga a través de la cocina tropecé con Hareton
quien ahorcaba una camada de cachorros
desde el respaldo de una silla en la puerta. . .”
Es como si a todas nos hubieran bajado dentro de una atmósfera de vidrio.
De tanto en tanto un comentario atraviesa el vidrio.
Impuestos en el lote de atrás. No es un buen melón,
falta para los melones.
La peluquera del pueblo encontró a Dios, cierra la tienda cada martes.
De nuevo hay ratones en el cajón de los repasadores.
Pequeñas bolitas. Mordieron
los bordes de las servilletas, si supieran
lo que cuestan las servilletas de papel hoy en día.
Esta noche llueve.
Mañana llueve.
Ese volcán en las Filipinas otra vez activo. Esa que no me acuerdo el nombre
Anderson se murió no Shirley no
la cantante de ópera. Negra.
Cáncer.
No estás comiendo tu guarnición, ¿no te gustan los pimientos?
Por la ventana puedo ver hojas muertas que atraviesan las tierras planas
y residuos de nieve herida por la mugre de los pinos.
En el centro del páramo
donde la tierra desciende hacia una depresión,
el hielo ha comenzado a abrirse.
Llegan aguas abiertas y negras
cuajadas como la ira. Mi madre habla repentinamente.
Esa psicoterapia no te está ayudando tanto, me parece.
No lo estás superando.
Mi madre tiene esa manera de resumir las cosas.
A ella nunca le había gustado Law
pero le gustaba la idea de que yo tuviera un hombre y que continuara con mi vida.
Pues él es de los que toman y tú de las que dan espero que funcione,
era todo lo que dijo después de haberlo conocido.
Dar y tomar eran sólo palabras para mí
en ese momento. Nunca antes había estado enamorada.
Era como una rueda que bajaba rodando una colina.
Pero temprano esta mañana mientras mamá dormía
y yo estaba abajo leyendo la parte de Cumbres Borrascosas
donde Heathcliff se aferra a la celosía durante la tormenta sollozando
¡Entra! ¡Entra! al fantasma del tesoro de su corazón,
caí de rodillas sobre la alfombra y también sollocé.
Ella sabe cómo ahorcar cachorros,
esa Emily.
No es como tomarse una aspirina, sabes, le respondo débilmente.
La Dra. Haw dice que el duelo es un proceso prolongado.
Ella frunce el ceño. ¿Y qué se logra
con todo ese remover el pasado?
Oh—extiendo las manos—
¡Yo me impongo! La miro directamente a los ojos.
Ella sonríe. Sí lo haces.
Versión de Eugenio Polisky
Si el cuerpo es siempre profundo pero es aún más profundo en la superficie.
Si los condicionales son de dos tipos reales e hipotéticos.
Si estás empujando, empujando y luego comienza a arrastrarte.
Si la policía en esa ciudad quemase las manos de la gente con un soplete.
Si (cuerpos) muy oscuros o rojizos nadan allí.
Si después ella se sentara como haría una persona mayor, sin los pantalones puestos, confundida.
Si te adentras, si excavas, si te arriesgas a reconstruir.
Si el punto que durante años ha sido alimentado se aviva un poco.
Si la figura sentada empezara con una idea de interrogación.
Si hubiese una calidad de luz eléctrica muy fuerte.
Si tuvieses la idea de la interrogación.
Si la interrogación es un deseo de conseguir información que no se da ni se ofrece libremente.
Si enterrada sin dejar casi huella en lo oscuro de su energía sedente, dentro de tu cuerpo hay otro cuerpo a la deriva.
Si al principio sonara como lluvia.
Si tu defensa es perfecta fueron los árboles después de todo los que se alejaron.
Si los objetos no son sólidos.
Si no hay caras, si lo que tú interrogas no son caras.
Si el rojo te hace pensar en la suerte o en cómo opera la suerte.
Si los pies se cruzan de modo que se escurre, escurren (Cristo) las analogías.
Si como dice Artaud quien no huele una bomba cocida y un vértigo comprimido no merece estar vivo.
Si eliges qué deshacer, si sabes cómo tomar esa decisión.
Si la conduces hacia el agua.
Si le ofreces un regalo digamos un pensamiento de Pascal.
Si le das “fracciones infinitas de soledad” (Nabokov).
Si le da un poco de Artaud como “todos los escritos son mierda todos los escritores son cerdos”.
Si los condicionales son de dos clases posibles e imposibles.
Si ella se aleja deslizándose, si tú lo haces.
Si el rojo es el color del cliché.
Si el rojo es el mejor color.
Si el rojo es el color del dolor del arte.
Si Artaud es un cliché.
Si los artistas te dicen que el arte es anterior al pensamiento.
Si quieres saber cosas como dónde está exactamente esa pierna.
Si los caballos estuviesen agotados.
Si ella suplicara, si viniera a la mesa, si la secuencia no importa.
Si comienza, un hilillo, este fino y lento gotear de la mente.
Si quieres saber por qué el escurrirse afecta tus nervios.
Si quieres saber por qué no puedes alcanzar tus propias ideas bellas.
Si en cambio llegas al borde de lo pensable, que se filtra.
Si detienes las filtraciones con condicionales.
Si los condicionales son de dos tipos reales e irreales.
Si nada permanece.
Si ella espera junto a ella misma.
Si Miroslav nos advirtió del exceso de inteligencia de los animales de laboratorio.
Si cuidar de ella es la noche.
Si un enigma entrara en la habitación.
Si todos los demás enigmas lucharan por salir.
Si fuera de aquí la luz huyera de las copas de los árboles que se alzan sobre un muro de ladrillos de enfrente.
Si los condicionales son de dos tipos ahora es de noche y todos los gatos son pardos.
Si todas las víctimas de David exceden por decenas de miles a todas las víctimas de Saúl.
Si ellos no sienten el dolor igual que nosotros.
Si condujeras hasta aquí con juguetes en el asiento trasero.
Si escribieras una palabra en el suelo de la celda con gotas de agua y la videograbaras mientras se seca.
Si Vitrubio dice que ningún templo puede ser construido de manera coherente a menos que se arme exactamente como un cuerpo humano.
Si el rojo es el color de la letra cursiva.
Si la letra cursiva es una tentación para el pensamiento.
Si Freud dice que la relación entre mirada y lo que se desea conlleva seducción.
Si Vitrubio no habla sobre desmantelar los templos pero podemos suponer que el mismo canon es válido.
Si la seducción no está al servicio de nadie.
Si los condicionales son de dos tipos seducidos y despiertos.
Si no importa cómo te sostienes sobre uno no puedes ver al otro, no puedes rozar la médula del sueño, no puedes leer lo que era esa palabra.
Si “hipotético” aplicado a los condicionales quiere decir que la prótasis es falsa.
Si (por ejemplo) “no hubieras destruido el barómetro esto nos hubiera prevenido” implica que ahora estamos en medio de un temporal.
Si de hecho es una noche clara yo diría que casi implacablemente clara.
Si el condicional viene antes de condimento y condolencia.
Si no quieres recordar qué palabra era.
Si tu vida te desorienta (vida taimada).
Si la lluvia azota tu cara como las crines de todos los caballos de este siglo.
Si los condicionales son de dos tipos inscritos y dónde puedo escribir esto.
Versión de Jeannette L. Clariond
ANNE CARSON (1950).
Fuente:
El mundo incompleto.
Ginebra magnolia.
Entonces la puerta del corredor se cierra otra vez y el ruido desaparece
En el esfuerzo que uno hace por hallar su camino entre los contenidos de la memoria
(insiste Aristóteles)
es útil el principio de asociación:
«pasar rápidamente de un punto al siguiente.
Por ejemplo de leche a blanco,
de blanco a aire,
de aire a húmedo,
tras lo cual uno recuerda el otoño en el supuesto de que esté tratando de recordar
esa estación».
O suponiendo,
amable lector,
que no estés tratando de recordar el otoño sino la libertad,
un principio de libertad
que existió entre dos personas, pequeño y salvaje,
como son los principios, pero ¿cuáles son aquí las reglas?
Como él dice,
la locura puede ponerse de moda.
Pasar entonces rápidamente
de un punto al siguiente,
Por ejemplo de pezón a duro,
de duro a cuarto de hotel,
de cuarto de hotel
a la frase encontrada en una carta que escribió en un taxi el día que se cruzó con
su mujer
que iba caminando
por la otra acera, pero ella no lo vio, se dirigía
–así de ingeniosas son las combinaciones de ese estado de flujo que llamamos
nuestra historia moral acaso no son tan claras casi como las fórmulas matemáticas
salvo que están escritas en el agua–
al juzgado
a presentar los documentos para el divorcio, una frase como
qué sabor entre tus piernas.
Tras lo cual mediante esta facultad absolutamente divina, la «memoria de las
palabras y las cosas»,
uno recuerda
la libertad.
¿Es eso yo? grita irrumpiendo el alma.
Almita, pobre animal incierto:
cuidado con este invento «siempre útil para aprender y vivir»
como dice Aristóteles, Aristóteles,
que no tenía marido,
rara vez menciona la belleza
y es probable que de muñeca pasara rápidamente a esclava cuando trataba de
recordar esposa.
Versión de Ana Bacciu
Por fuera su vida era buena
Números comparativos: 1874, Kant tenía
55 libros, Goethe 2.300, Herder 7.700.
Ventanas: Kant tenía una ventana en el dormitorio
que, para mantener alejados a los insectos,
siempre estaba cerrada. Las ventanas de su estudio daban al
jardín en cuyo extremo estaba la cárcel
de la ciudad. En verano, las canciones
del coro de los reclusos entraban. Pidió
que el canto fuera sotto voce y con las ventanas cerradas.
Kant tenía amigos en
el ayuntamiento y se le cumplió el deseo.
Tolstoi: Tolstoi pensaba que si Kant no
hubiese fumado tanto la Crítica de la
Razón Pura se hubiera escrito en un
idioma que se pudiera entender (de
hecho, fumaba una sola pipa a las cinco
de la mañana).
Números: Kant nunca cenaba solo. Era
malo para el espíritu. Según la moda de la
época, los invitados no debían ser más
que las Musas ni menos que las Gracias.
Kant tenía seis lugares.
Sensualismo: la cena preferrida de Kant
era el bacalao.
Regular tu naturaleza: Kant respiraba
sólo por la nariz.
Versión de José Luis Justes Amador
Sobre piedras para dormir
Camille Claudel vivió durante los últimos treinta años de su vida en un asilo, preguntándose por qué, escribiendo cartas a su hermano poeta, que había autorizado su internación. Venid a visitarme, decía. Recordad, estoy viviendo aquí con locas; los días son largos. No fumaba ni daba paseos. Se negaba a esculpir. Aunque le daban piedras para dormir -mármol y granito y porfirio- las rompía, recogía los trozos y los enterraba fuera de los muros por la noche. Por la noche sus manos crecían, más y más enormes hasta que en la fotografía parecen dos partes de otro cargadas sobre las rodillas.
Versión de Daniel Samoilovich
Ella
Ella vive en un páramo del norte.
Ella vive sola.
La primavera ahí se abre como una navaja.
Viajo todo el día en trenes y traigo conmigo muchos libros—
algunos para mi madre, algunos para mí
incluidas Las obras completas de Emily Brontë.
Ésta es mi autora favorita.
Además de mi temor principal, que tengo la intención de enfrentar.
Cada vez que visito a mi madre
siento que me estoy convirtiendo en Emily Brontë,
mi solitaria vida a mi alrededor como un páramo,
mi desgarbado cuerpo rengueando por los cenagales con una mirada de transformación
que muere cuando llego a la puerta de la cocina.
¿Qué carne, Emily, es la que necesitamos?
Tres
Tres mujeres silenciosas en la mesa de la cocina.
La cocina de mi madre es oscura y pequeña pero del otro lado de la ventana
está el páramo, paralizado con hielo.
Se extiende hasta donde alcanza la vista
a lo largo de kilómetros planos hasta un cielo blanco sólido no iluminado.
Mamá y yo estamos masticando lechuga cuidadosamente.
El reloj de la pared de la cocina emite un bajo zumbido irregular que salta
una vez en el minuto justo de las doce.
Tengo a Emily pág. 216 abierta y apoyada sobre la azucarera
pero furtivamente estoy observando a mi madre.
Miles de preguntas chocan contra mis ojos desde adentro.
Mi madre está estudiando su lechuga.
Paso a la pág. 217.
“En mi fuga a través de la cocina tropecé con Hareton
quien ahorcaba una camada de cachorros
desde el respaldo de una silla en la puerta. . .”
Es como si a todas nos hubieran bajado dentro de una atmósfera de vidrio.
De tanto en tanto un comentario atraviesa el vidrio.
Impuestos en el lote de atrás. No es un buen melón,
falta para los melones.
La peluquera del pueblo encontró a Dios, cierra la tienda cada martes.
De nuevo hay ratones en el cajón de los repasadores.
Pequeñas bolitas. Mordieron
los bordes de las servilletas, si supieran
lo que cuestan las servilletas de papel hoy en día.
Esta noche llueve.
Mañana llueve.
Ese volcán en las Filipinas otra vez activo. Esa que no me acuerdo el nombre
Anderson se murió no Shirley no
la cantante de ópera. Negra.
Cáncer.
No estás comiendo tu guarnición, ¿no te gustan los pimientos?
Por la ventana puedo ver hojas muertas que atraviesan las tierras planas
y residuos de nieve herida por la mugre de los pinos.
En el centro del páramo
donde la tierra desciende hacia una depresión,
el hielo ha comenzado a abrirse.
Llegan aguas abiertas y negras
cuajadas como la ira. Mi madre habla repentinamente.
Esa psicoterapia no te está ayudando tanto, me parece.
No lo estás superando.
Mi madre tiene esa manera de resumir las cosas.
A ella nunca le había gustado Law
pero le gustaba la idea de que yo tuviera un hombre y que continuara con mi vida.
Pues él es de los que toman y tú de las que dan espero que funcione,
era todo lo que dijo después de haberlo conocido.
Dar y tomar eran sólo palabras para mí
en ese momento. Nunca antes había estado enamorada.
Era como una rueda que bajaba rodando una colina.
Pero temprano esta mañana mientras mamá dormía
y yo estaba abajo leyendo la parte de Cumbres Borrascosas
donde Heathcliff se aferra a la celosía durante la tormenta sollozando
¡Entra! ¡Entra! al fantasma del tesoro de su corazón,
caí de rodillas sobre la alfombra y también sollocé.
Ella sabe cómo ahorcar cachorros,
esa Emily.
No es como tomarse una aspirina, sabes, le respondo débilmente.
La Dra. Haw dice que el duelo es un proceso prolongado.
Ella frunce el ceño. ¿Y qué se logra
con todo ese remover el pasado?
Oh—extiendo las manos—
¡Yo me impongo! La miro directamente a los ojos.
Ella sonríe. Sí lo haces.
Versión de Eugenio Polisky
Si el cuerpo es siempre profundo pero es aún más profundo en la superficie.
Si los condicionales son de dos tipos reales e hipotéticos.
Si estás empujando, empujando y luego comienza a arrastrarte.
Si la policía en esa ciudad quemase las manos de la gente con un soplete.
Si (cuerpos) muy oscuros o rojizos nadan allí.
Si después ella se sentara como haría una persona mayor, sin los pantalones puestos, confundida.
Si te adentras, si excavas, si te arriesgas a reconstruir.
Si el punto que durante años ha sido alimentado se aviva un poco.
Si la figura sentada empezara con una idea de interrogación.
Si hubiese una calidad de luz eléctrica muy fuerte.
Si tuvieses la idea de la interrogación.
Si la interrogación es un deseo de conseguir información que no se da ni se ofrece libremente.
Si enterrada sin dejar casi huella en lo oscuro de su energía sedente, dentro de tu cuerpo hay otro cuerpo a la deriva.
Si al principio sonara como lluvia.
Si tu defensa es perfecta fueron los árboles después de todo los que se alejaron.
Si los objetos no son sólidos.
Si no hay caras, si lo que tú interrogas no son caras.
Si el rojo te hace pensar en la suerte o en cómo opera la suerte.
Si los pies se cruzan de modo que se escurre, escurren (Cristo) las analogías.
Si como dice Artaud quien no huele una bomba cocida y un vértigo comprimido no merece estar vivo.
Si eliges qué deshacer, si sabes cómo tomar esa decisión.
Si la conduces hacia el agua.
Si le ofreces un regalo digamos un pensamiento de Pascal.
Si le das “fracciones infinitas de soledad” (Nabokov).
Si le da un poco de Artaud como “todos los escritos son mierda todos los escritores son cerdos”.
Si los condicionales son de dos clases posibles e imposibles.
Si ella se aleja deslizándose, si tú lo haces.
Si el rojo es el color del cliché.
Si el rojo es el mejor color.
Si el rojo es el color del dolor del arte.
Si Artaud es un cliché.
Si los artistas te dicen que el arte es anterior al pensamiento.
Si quieres saber cosas como dónde está exactamente esa pierna.
Si los caballos estuviesen agotados.
Si ella suplicara, si viniera a la mesa, si la secuencia no importa.
Si comienza, un hilillo, este fino y lento gotear de la mente.
Si quieres saber por qué el escurrirse afecta tus nervios.
Si quieres saber por qué no puedes alcanzar tus propias ideas bellas.
Si en cambio llegas al borde de lo pensable, que se filtra.
Si detienes las filtraciones con condicionales.
Si los condicionales son de dos tipos reales e irreales.
Si nada permanece.
Si ella espera junto a ella misma.
Si Miroslav nos advirtió del exceso de inteligencia de los animales de laboratorio.
Si cuidar de ella es la noche.
Si un enigma entrara en la habitación.
Si todos los demás enigmas lucharan por salir.
Si fuera de aquí la luz huyera de las copas de los árboles que se alzan sobre un muro de ladrillos de enfrente.
Si los condicionales son de dos tipos ahora es de noche y todos los gatos son pardos.
Si todas las víctimas de David exceden por decenas de miles a todas las víctimas de Saúl.
Si ellos no sienten el dolor igual que nosotros.
Si condujeras hasta aquí con juguetes en el asiento trasero.
Si escribieras una palabra en el suelo de la celda con gotas de agua y la videograbaras mientras se seca.
Si Vitrubio dice que ningún templo puede ser construido de manera coherente a menos que se arme exactamente como un cuerpo humano.
Si el rojo es el color de la letra cursiva.
Si la letra cursiva es una tentación para el pensamiento.
Si Freud dice que la relación entre mirada y lo que se desea conlleva seducción.
Si Vitrubio no habla sobre desmantelar los templos pero podemos suponer que el mismo canon es válido.
Si la seducción no está al servicio de nadie.
Si los condicionales son de dos tipos seducidos y despiertos.
Si no importa cómo te sostienes sobre uno no puedes ver al otro, no puedes rozar la médula del sueño, no puedes leer lo que era esa palabra.
Si “hipotético” aplicado a los condicionales quiere decir que la prótasis es falsa.
Si (por ejemplo) “no hubieras destruido el barómetro esto nos hubiera prevenido” implica que ahora estamos en medio de un temporal.
Si de hecho es una noche clara yo diría que casi implacablemente clara.
Si el condicional viene antes de condimento y condolencia.
Si no quieres recordar qué palabra era.
Si tu vida te desorienta (vida taimada).
Si la lluvia azota tu cara como las crines de todos los caballos de este siglo.
Si los condicionales son de dos tipos inscritos y dónde puedo escribir esto.
Versión de Jeannette L. Clariond
ANNE CARSON (1950).
Fuente:
El mundo incompleto.
Ginebra magnolia.
Una especie de eterno retorno de la fulana franqueza
PATENTE DE CORSO: ANNE CARSON
04 oct 2012
Presentamos, en versión del poeta, narrador, ensayista y traductor venezolano Luis Moreno Villamediana, algunos textos de la poeta canadiense Anne Carson (Toronto, 1950). Carson enseña literatura actualmente en la Universidad de Michigan. Ha merecido distinciones como el Premio de Poesía Griffin 2001 por Men in the Off Hours y el Premio T.S. Eliot 2001 por The Beauty of the Husband
Anne Carson (Canadá, 1950). Es poeta y ensayista. Entre sus libros más importantes se halla Autobiography of Red (1998), Decreation (2005) y NOX (2010). También es importante su estudio Economy of the Unlost: Reading Simonides of Ceos with Paul Celan (1999). Ha traducido a los trágicos griegos y a Safo. Su obra se ha hecho merecedora del Lannan Literary Award, el T.S. Eliot Prize y el Pen Award for Poetry in Translation, entre otros.
Podrías 1
Si no eres la persona libre que quieres ser, busca un lugar donde puedas contar la verdad sobre ello. Contar cómo te va con todo. La franqueza es como una madeja que se produce a diario en el vientre, tiene que desenrollarse en algún lado. Podrías susurrar de cara a un pozo. Podrías escribir una carta y mantenerla guardada en la gaveta. Podrías escribir una maldición en una cinta de plomo y enterrarla para que nadie la lea por mil años. No se trata de encontrar un lector, se trata de contar. Piensa en una persona de pie, sola en un cuarto. La casa está en silencio. La persona lee un pedazo de papel. No existe nada más. Todas sus venas se pasan al papel. Toma la pluma y escribe en él unos signos que nadie más va a ver, le confiere así como una plusvalía,
y todo lo remata con un gesto
tan privado y preciso como su propio nombre.
Could 1
If you are not the free person you want to be you must find a place to tell the truth about that. To tell how things go for you. Candor is like a skein being produced inside the belly day after day, it has to get itself woven out somewhere. You could whisper down a well. You could write a letter and keep it in a drawer. You could inscribe a curse on a ribbon of lead and bury it in the ground to lie unread for thousands of years. The point is not to find a reader, the point is the telling itself. Consider a person standing alone in a room. The house is silent. She is looking down at a piece of paper. Nothing else exists. All her veins go down into this paper. She takes her pen and writes on it some marks no one else will ever see, she bestows on it a kind of surplus, she tops it off with a gesture as private and accurate as her own name.
Entonces 3
Piensa en Jane Wells. El papel que tiene en la mano es una carta de Rebecca West, la amante de su esposo. Su esposo, H. G. Wells, socialista del sexo, quería que sus mujeres se aceptaran/las unas a las otras. Había muchas de tales mujeres. Jane estaba al tanto de/sus idas y venidas, a veces las invitaba a tomar té, les enviaba telegramas de felicitación cuando daban a luz a los hijos bastardos de H. G., y recibía sus notas de solidaridad al enfermarse. “Qué indispuesta ha estado usted… Cómo lo siento… Me alegra que…”, le escribió Rebecca West. Me pregunto por cuánto tiempo estuvo Jane Wells estudiando esta carta antes de tomar el lápiz y añadirle algunos subrayados apenas visibles y signos de exclamación que la volvieron un/documento distinto. Me pregunto también por qué lo hizo. Es muy poco probable que esperara que otra persona alguna vez leyera aquella hoja. Pero hubo consideraciones de privacidad y precisión que la movieron a pulirla en cierta forma, a dejar registro de su estado de ánimo, a balbucir en el papel la falsedad de las frases
de aquella otra mujer.
“La Franqueza—mi Guía—es el único ardid”, escribió Emily Dickinson. (Carta a T. W. Higginson, febrero de 1876.)
Then 3
Consider Jane Wells. The paper she has in her hand is a letter from her husband’s mistress, Rebecca West. Her husband, H.G. Wells, a sexual socialist, liked his women to acquiesce in one another. There were many women. Jane kept track of their ups and downs, occasionally had them to tea, sent them congratulatory cables when they bore bastards to H.G. and received their notes of sympathy if she fell ill. “How ill you have been . . . how sorry I was . . . how glad I am . . . .” wrote Rebecca West. I wonder how long Jane Wells stood studying this letter before she took out her pencil and added the few faint underlinings and exclamation marks that make it a document of a different kind. I wonder why she did this. Unlikely she expected anyone to ever read the page. But there were considerations of privacy and accuracy that moved her hand to perfect it in a certain way, to have her mood recorded, to whisper on paper some resistance to the falsity of the other woman’s sentences. “Candor—my Preceptor—is the only wile,” wrote Emily Dickinson. (Letter to T.W. Higginson, February 1876.)
Doble 2
Piensa en Helena. Oh, Helena fue un desastre. En Grecia todos los hombres se habían enamorado de ella; se escapó a Troya; allí igualmente los embrujó a todos. En parte se debió a su belleza/a su preciso espíritu en parte. Homero ni siquiera describe esa belleza, pero de su espíritu nos da muchos detalles. Ocurrió en una de esas larguísimas tardes de la guerra. Homero corta la escena de batalla y muestra el sosiego de
la recámara de Helena:
Helena [estaba]
en su alcoba tejiendo un gran paño
de trama doble y rojo, y sobre él esparcía
las muchas contiendas entre los troyanos
que-domaban-caballos
y los aqueos broncíneos
que a manos de Ares sufrían
por el bien de ella.
(Homero, La Ilíada 3. 126–9)
[Encontró a Elena, pues, en su palacio
Trabajando un bordado refulgente
De un gran velo por una y otra parte,
Y en él representa las fatigas
Y penosos trabajos que los Griegos
Y Troyanos sufrían por su culpa,
Causados por las manos del Dios Marte.
(Traducción en verso endecasílabo castellano de D. Ignacio García Malo.)]
[Acha-a tecendo em casa dupla trama,
Luzida e larga, onde as acções bordava
Que arnezados Acheus e equites Phrygios
Sutentavam por ella encruecidos.
(Traducción de Manoel Odorico Mendes.]
Por supuesto, en Homero tejen todas las mujeres, esa es la quintaesencia del trabajo femenino—porque en cada hogar tiene que haber algún paño bordado. Porque los designios de una mujer son tan enrevesados y reveladores como cualquier tejido. Porque hay una madeja en el vientre. Helena, sin embargo, teje algo especial—de trama doble y rojo, y aún más extraño en ese justo instante. Desde la antigüedad los críticos han admirado la paráfrasis recíproca de Helena y Homero. A su modo están ambos hondamente cautivos, son hondamente astutos, hacedores de signos. En la narración de él la de ella está “esparcida”—gracioso verbo, como si habláramos de sal o de semillas—en una especie de eterno retorno de
la fulana franqueza. Helena no es un objeto cualquiera que un hombre coge y usa por el bien de su arte,
ella nos mira desde dentro.
Double 2
Consider Helen. Oh Helen was a package. She had all the men of Greece in love with her, fled to Troy, charmed everyone there too. It was partly her beauty, partly her accurate private mind. Homer doesn’t bother describing her beauty but he gives us a close-up of her mind. It was one of those long afternoons of the war. Homer cuts from the battlefield to everything quiet in Helen’s chamber:
Helen [was]
in her chamber weaving a great cloth
doublefolded and red and she sprinkled into it
the many contests of horsetaming Trojans and bronzeclad Achaians
which for her sake they were suffering at the hands of Ares.
(Homer, Iliad 3. 126–9)
Of course all the women in Homer weave, it is the quintessential female work—because a household needs cloth. Because the designs of women are as tangled and purposeful as webs. Because of that skein in the belly. Yet Helen’s weaving is special—double and red and weirdly now. Since antiquity critics have admired this reciprocal paraphrase of Helen and Homer. They are both in their different ways deeply unfree, deeply wily, makers of marks. Into his telling hers is “sprinkled”—funny verb, like salt or seeds—in a sort of infinite regress of candor. She is not just another object taken up and used by a man for the sake of his art, she glances out.
También
La esposa de H. G. Wells no se llamaba “Jane”; Amy Catherine era
su nombre verdadero. A H. G. no le gustaba el Amy Catherine ese, de allí que la rebautizara Jane, un nombre que encarnaba/según él/la habilidad doméstica. Estuvieron casados casi cuarenta años y Jane cumplió lo que de ella se esperaba. Sin embargo dice él que a veces vio que
“[Amy Catherine] me observaba desde los ojos marrones de Jane, y de inmediato se desvanecía”. (H. G. Experimento en autobiografía.)
Too
“Jane” wasn’t Mrs. H.G. Wells’s real name, Amy Catherine was her real name. H.G. didn’t like Amy Catherine, he rechristened her Jane, a name he thought embodied domestic ability. They were married close on forty years and Jane fulfilled H.G.’s domestic expectations. Yet sometimes he says he saw “[Amy Catherine] look at me out of Jane’s brown eyes, and vanish.” (H.G. Wells, Experiment in Autobiography.)
Su
Con el propósito de comparar, pongo aquí el texto de una maldición hallada en un listón de plomo
que
mide 8 x 3 cm y está escrito de uno y otro lado y/enrollado y perforado por un clavo/y/
que
fue desenterrado en Boecia; no tiene fecha conocida, quizá sea del siglo cuarto A. C.:
[lado A]
Me uno a Zois de Eretria esposa de Kabeiras ante la Tierra y Hermes a/su forma de comer su forma de beber su forma de dormir su risa su sexo su forma de tocar la lira su forma de entrar en una habitación su placer sus nalguitas sus ojos perspicaces
[lado B]
y ante Hermes me uno a su andar sus palabras sus manos sus pies su malévola charla su alma entera a todo eso me uno
Her
For comparative purpose here is the text of a curse tablet on lead, measuring 8 x 3 cm, written on both sides, rolled and pierced by a nail, found buried in Boeotia, original date unknown, possibly 4th century BC:
[side A] I bind down Zois of Eretria wife of Kabeiras before Earth and Hermes her eating her drinking her sleep her laughter her sex her playing the lyre her way of going into rooms her pleasure her little buttocks her thinking eyes
[side B] and before Hermes I bind down her walk her words her hands her feet her evil talk her entire soul I bind them down
Tomado de http://circulodepoesia.com/2012/10/patente-de-corso-anne-carson/
04 oct 2012
Presentamos, en versión del poeta, narrador, ensayista y traductor venezolano Luis Moreno Villamediana, algunos textos de la poeta canadiense Anne Carson (Toronto, 1950). Carson enseña literatura actualmente en la Universidad de Michigan. Ha merecido distinciones como el Premio de Poesía Griffin 2001 por Men in the Off Hours y el Premio T.S. Eliot 2001 por The Beauty of the Husband
Anne Carson (Canadá, 1950). Es poeta y ensayista. Entre sus libros más importantes se halla Autobiography of Red (1998), Decreation (2005) y NOX (2010). También es importante su estudio Economy of the Unlost: Reading Simonides of Ceos with Paul Celan (1999). Ha traducido a los trágicos griegos y a Safo. Su obra se ha hecho merecedora del Lannan Literary Award, el T.S. Eliot Prize y el Pen Award for Poetry in Translation, entre otros.
Podrías 1
Si no eres la persona libre que quieres ser, busca un lugar donde puedas contar la verdad sobre ello. Contar cómo te va con todo. La franqueza es como una madeja que se produce a diario en el vientre, tiene que desenrollarse en algún lado. Podrías susurrar de cara a un pozo. Podrías escribir una carta y mantenerla guardada en la gaveta. Podrías escribir una maldición en una cinta de plomo y enterrarla para que nadie la lea por mil años. No se trata de encontrar un lector, se trata de contar. Piensa en una persona de pie, sola en un cuarto. La casa está en silencio. La persona lee un pedazo de papel. No existe nada más. Todas sus venas se pasan al papel. Toma la pluma y escribe en él unos signos que nadie más va a ver, le confiere así como una plusvalía,
y todo lo remata con un gesto
tan privado y preciso como su propio nombre.
Could 1
If you are not the free person you want to be you must find a place to tell the truth about that. To tell how things go for you. Candor is like a skein being produced inside the belly day after day, it has to get itself woven out somewhere. You could whisper down a well. You could write a letter and keep it in a drawer. You could inscribe a curse on a ribbon of lead and bury it in the ground to lie unread for thousands of years. The point is not to find a reader, the point is the telling itself. Consider a person standing alone in a room. The house is silent. She is looking down at a piece of paper. Nothing else exists. All her veins go down into this paper. She takes her pen and writes on it some marks no one else will ever see, she bestows on it a kind of surplus, she tops it off with a gesture as private and accurate as her own name.
Entonces 3
Piensa en Jane Wells. El papel que tiene en la mano es una carta de Rebecca West, la amante de su esposo. Su esposo, H. G. Wells, socialista del sexo, quería que sus mujeres se aceptaran/las unas a las otras. Había muchas de tales mujeres. Jane estaba al tanto de/sus idas y venidas, a veces las invitaba a tomar té, les enviaba telegramas de felicitación cuando daban a luz a los hijos bastardos de H. G., y recibía sus notas de solidaridad al enfermarse. “Qué indispuesta ha estado usted… Cómo lo siento… Me alegra que…”, le escribió Rebecca West. Me pregunto por cuánto tiempo estuvo Jane Wells estudiando esta carta antes de tomar el lápiz y añadirle algunos subrayados apenas visibles y signos de exclamación que la volvieron un/documento distinto. Me pregunto también por qué lo hizo. Es muy poco probable que esperara que otra persona alguna vez leyera aquella hoja. Pero hubo consideraciones de privacidad y precisión que la movieron a pulirla en cierta forma, a dejar registro de su estado de ánimo, a balbucir en el papel la falsedad de las frases
de aquella otra mujer.
“La Franqueza—mi Guía—es el único ardid”, escribió Emily Dickinson. (Carta a T. W. Higginson, febrero de 1876.)
Then 3
Consider Jane Wells. The paper she has in her hand is a letter from her husband’s mistress, Rebecca West. Her husband, H.G. Wells, a sexual socialist, liked his women to acquiesce in one another. There were many women. Jane kept track of their ups and downs, occasionally had them to tea, sent them congratulatory cables when they bore bastards to H.G. and received their notes of sympathy if she fell ill. “How ill you have been . . . how sorry I was . . . how glad I am . . . .” wrote Rebecca West. I wonder how long Jane Wells stood studying this letter before she took out her pencil and added the few faint underlinings and exclamation marks that make it a document of a different kind. I wonder why she did this. Unlikely she expected anyone to ever read the page. But there were considerations of privacy and accuracy that moved her hand to perfect it in a certain way, to have her mood recorded, to whisper on paper some resistance to the falsity of the other woman’s sentences. “Candor—my Preceptor—is the only wile,” wrote Emily Dickinson. (Letter to T.W. Higginson, February 1876.)
Doble 2
Piensa en Helena. Oh, Helena fue un desastre. En Grecia todos los hombres se habían enamorado de ella; se escapó a Troya; allí igualmente los embrujó a todos. En parte se debió a su belleza/a su preciso espíritu en parte. Homero ni siquiera describe esa belleza, pero de su espíritu nos da muchos detalles. Ocurrió en una de esas larguísimas tardes de la guerra. Homero corta la escena de batalla y muestra el sosiego de
la recámara de Helena:
Helena [estaba]
en su alcoba tejiendo un gran paño
de trama doble y rojo, y sobre él esparcía
las muchas contiendas entre los troyanos
que-domaban-caballos
y los aqueos broncíneos
que a manos de Ares sufrían
por el bien de ella.
(Homero, La Ilíada 3. 126–9)
[Encontró a Elena, pues, en su palacio
Trabajando un bordado refulgente
De un gran velo por una y otra parte,
Y en él representa las fatigas
Y penosos trabajos que los Griegos
Y Troyanos sufrían por su culpa,
Causados por las manos del Dios Marte.
(Traducción en verso endecasílabo castellano de D. Ignacio García Malo.)]
[Acha-a tecendo em casa dupla trama,
Luzida e larga, onde as acções bordava
Que arnezados Acheus e equites Phrygios
Sutentavam por ella encruecidos.
(Traducción de Manoel Odorico Mendes.]
Por supuesto, en Homero tejen todas las mujeres, esa es la quintaesencia del trabajo femenino—porque en cada hogar tiene que haber algún paño bordado. Porque los designios de una mujer son tan enrevesados y reveladores como cualquier tejido. Porque hay una madeja en el vientre. Helena, sin embargo, teje algo especial—de trama doble y rojo, y aún más extraño en ese justo instante. Desde la antigüedad los críticos han admirado la paráfrasis recíproca de Helena y Homero. A su modo están ambos hondamente cautivos, son hondamente astutos, hacedores de signos. En la narración de él la de ella está “esparcida”—gracioso verbo, como si habláramos de sal o de semillas—en una especie de eterno retorno de
la fulana franqueza. Helena no es un objeto cualquiera que un hombre coge y usa por el bien de su arte,
ella nos mira desde dentro.
Double 2
Consider Helen. Oh Helen was a package. She had all the men of Greece in love with her, fled to Troy, charmed everyone there too. It was partly her beauty, partly her accurate private mind. Homer doesn’t bother describing her beauty but he gives us a close-up of her mind. It was one of those long afternoons of the war. Homer cuts from the battlefield to everything quiet in Helen’s chamber:
Helen [was]
in her chamber weaving a great cloth
doublefolded and red and she sprinkled into it
the many contests of horsetaming Trojans and bronzeclad Achaians
which for her sake they were suffering at the hands of Ares.
(Homer, Iliad 3. 126–9)
Of course all the women in Homer weave, it is the quintessential female work—because a household needs cloth. Because the designs of women are as tangled and purposeful as webs. Because of that skein in the belly. Yet Helen’s weaving is special—double and red and weirdly now. Since antiquity critics have admired this reciprocal paraphrase of Helen and Homer. They are both in their different ways deeply unfree, deeply wily, makers of marks. Into his telling hers is “sprinkled”—funny verb, like salt or seeds—in a sort of infinite regress of candor. She is not just another object taken up and used by a man for the sake of his art, she glances out.
También
La esposa de H. G. Wells no se llamaba “Jane”; Amy Catherine era
su nombre verdadero. A H. G. no le gustaba el Amy Catherine ese, de allí que la rebautizara Jane, un nombre que encarnaba/según él/la habilidad doméstica. Estuvieron casados casi cuarenta años y Jane cumplió lo que de ella se esperaba. Sin embargo dice él que a veces vio que
“[Amy Catherine] me observaba desde los ojos marrones de Jane, y de inmediato se desvanecía”. (H. G. Experimento en autobiografía.)
Too
“Jane” wasn’t Mrs. H.G. Wells’s real name, Amy Catherine was her real name. H.G. didn’t like Amy Catherine, he rechristened her Jane, a name he thought embodied domestic ability. They were married close on forty years and Jane fulfilled H.G.’s domestic expectations. Yet sometimes he says he saw “[Amy Catherine] look at me out of Jane’s brown eyes, and vanish.” (H.G. Wells, Experiment in Autobiography.)
Su
Con el propósito de comparar, pongo aquí el texto de una maldición hallada en un listón de plomo
que
mide 8 x 3 cm y está escrito de uno y otro lado y/enrollado y perforado por un clavo/y/
que
fue desenterrado en Boecia; no tiene fecha conocida, quizá sea del siglo cuarto A. C.:
[lado A]
Me uno a Zois de Eretria esposa de Kabeiras ante la Tierra y Hermes a/su forma de comer su forma de beber su forma de dormir su risa su sexo su forma de tocar la lira su forma de entrar en una habitación su placer sus nalguitas sus ojos perspicaces
[lado B]
y ante Hermes me uno a su andar sus palabras sus manos sus pies su malévola charla su alma entera a todo eso me uno
Her
For comparative purpose here is the text of a curse tablet on lead, measuring 8 x 3 cm, written on both sides, rolled and pierced by a nail, found buried in Boeotia, original date unknown, possibly 4th century BC:
[side A] I bind down Zois of Eretria wife of Kabeiras before Earth and Hermes her eating her drinking her sleep her laughter her sex her playing the lyre her way of going into rooms her pleasure her little buttocks her thinking eyes
[side B] and before Hermes I bind down her walk her words her hands her feet her evil talk her entire soul I bind them down
Tomado de http://circulodepoesia.com/2012/10/patente-de-corso-anne-carson/
Teorizar o no teorizar sobre el matrimonio: datis de cuestion
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Hablo desde el resentimiento, ya sé: porque mi matrimonio fue una cagada y porque "el matrimonio" es una cagada. Si me apurás te teorizo o me pongo a llorar.
Ellas se eligen un tipo que pueda resistir el proceso de transformación en "marido permanente", tienen un olfato especial para detectar al que sobrevivirá y al que no. Ellos se hacen los chicos malos o los héroes salvadores para que sus chicas estén orgullosas. Después todo se reduce a sí querida y no mi amor.
Ser mujer es otra cosa o las tácticas esposeriles
"Ser mujer es otra cosa", me decía mi ex cuando yo no cumplía sus expectativas. Y yo me enroscaba contra mi propio desempeño afectivo o sexual. Ahora creo que él hablaba de repasadores limpios y cenas calientes y a horario.
Miro a algunas minas controlar a sus hombres y no me imagino a mí misma haciéndome cargo de todos esos derechos sobre la vida ajena y menos de todas esas obligaciones.
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Miro a algunas minas controlar a sus hombres y de repente entiendo por qué mi ex decía que yo no lo quería porque nunca me ponía celosa.
Señoras esposas: ¿cómo hacen para controlar todo el tiempo a un señor tan grande? De sólo pensarlo me da fatiga...
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Miro a algunas minas manejar a sus hombres y recién ahora entiendo a qué se refería mi ex cuando me decía "ser mujer es otra cosa".
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Lunes por la madrugada...
Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...
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