La gente que miente, disfraza, esconde, mezquina, se hace la pobrecita, envidia, envenena. Y, sin ironía, me resulta "bueno" de mi parte entenderles y no juzgar, o juzgar, decir que son así y no me interesan, pero no sentir que hay algo que yo tenga que cambiar en mí o en elles. Mi soledad es orgullosa como pocas veces en mi vida. No me doy pena a mí misma ni me dan pena les que no me tienen, ni me buscan ni me eligen. Entiendo. Y vuelvo a elegir mi modo de vivir.
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