sábado, 5 de septiembre de 2026

"Siempre dependí de la amabilidad de los extraños"

 Dice Blanche en el final de Un tranvía llamado Deseo, de Tennesse Wiiliams. Hoy subrayábamos la frase en nuestro encuentro mensual con el profe Alan Cabral y se me ocurrió algo que no había visto antes. Para les extrañes es fácil ser amables con alguien "outsider", "loca", "rara", que no encaja en el sistema patriarcal, porque no les descoloca, no les obliga a revisar todos sus esquemas, pueden reconocer que es lindo ser así, que admiran a la persona rebelde, "desviada", pero pueden seguir con sus vidas apenas miran para otro lado. Dentro de las familias y grupos más cercanos o prolongados en el tiempo, alguien como Blanche es una bomba de tiempo, una máquina insoportable de destruir la comodidad, los pactos silenciosos, la violencia normalizada. Y eso es muy difícil de integrar. Mejor encerrarla, apartarla, invisibilizarla, si ninguna otra forma de normalización funciona.

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Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...