Claro, giran unes alrededor de otres, chucéandose, atrayéndose, repeliéndose, midiéndose la chota aunque tengan concha, con fundiendo amor con dinero, reconocimiento con envidia, rivalidad con admiración, dependencia con ternura. Pobres. Y todo dentro de una imagen y un discurso muy aceptable, muy qué barbaridá, muy reconocible, clásico y apreciable por toda gente de bien.
Claro, cuando caigo yo como peludo de regalo se les oxidan todos los engranajes y no hay lubricando de mierda que les haga encontrarme un lugar adecuado en sus maquinarias.
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