jueves, 16 de junio de 2022

Bloguear donde hay mejor señal

 Hace meses que vengo apurada, como en una ola, ayer pensaba desde cuando creo estar en esta "recta final" de lo laboral o de lo vivencial o del amor o de mi orfandad, ¿cuándo empecé a estar medio asustada, medio sorprendida que que llegara todo?

Pensé en la muerte de mi mamá, de Martín, de mi viejo como hitos del haber dejado de ser la niña que no sabe que la gente se puede morir. Pensé en mi viaje a España como punto de salida y de inicio y de llegada a la vez. Pensé en la última desilusión con  mi ex y mi pata quebrada y la pérdida de una amiga (o dos) que creí "de fierro" y se cagaron. Pensé en pandemia y menopausia, y asumirme patita fea y también familia cisne.

Al pedo enumerar pero estaba necesitando encontrar mi lentitud, mi estar pesado y pausado. Para bloguear, para hacer sin apuro y sentipensar y llevar la cuerpa al todo (odio la palabra disfrute por fea y de moda).

Y a dos semanas de jubilada la mudanza y la ansiedad no me dejan sentir el punto final real, convencerme de que nunca más, nunca más, volveré a escuelas y soy dueña de mi tiempo y mis pantallas y mis palabras y mi escritura.

Hoy me propuse bloguear como antes (¿cuándo?): sin apuro, dejándome llevar por la ola. Y esta net no quería, se me desconectaba cada vez más, casi me resigno como otros días pero me avivé que cambiamos coso de wifi de lugar y era posible que... Sí, si, me la llevé a la cocina y flash!!!! Y como incómoda entre repasador y hornalla, acá estoy blogueando en comedor, delante de ventana a la calle, cambiando de perspectiva así de sencillito, diciendo boludeces porque el sentido de todo se me reconforma alededor.

Algunas leídas y coincido, otras acá esperando, muchas que anoto nuevas

 

Ya que aprecian mis recomendaciones ; ) esta fue la lista original que mandé a Tipos Infames para mi trabajo de ”librera por un día”. Me pidieron incluir algunas novedades que se consiguieran en España y otros que no fueran novedad. Algunos de estos quedaron fuera de cámara o no los tenían en ese momento, pero también los recomendé.
Un lugar llamado Antaño, Olga Tocarkzuk
Tejer la oscuridad, Emiliano Monge
Matamorfosis: La fascinante continuidad de la vida, Emanuele Coccia
Casas vacías, Brenda Navarro
El discurso vacío, Mario Levrero
Mirarse de frente (y los otros de Vivian Gornick La mujer singular y la ciudad / Apegos feroces)
Membrana, Jorge Carrión
Modo linterna, Sergio Chejfec
El invencible verano de Liliana, Cristina RiveraGarza
Ustedes brillan en lo oscuro, Liliana Colanzi
La transmigración de los cuerpos, Yuri Herrera
Cristina Peri Rossi (Lo que haya)
EL periodista y los muertos, Oscar Martínez
Los llanos, Federico Falco
Claus y Lucas, Agota Kristof
El favor de la sirena, Denis JOhnson
Las montañas de la mente, Robert McFarlane
La autobiografía de mi madre, Jamaica Kincaid
Teoría King Kong, Virginie Despentes
Cuaderno de faros, Jazmina Barrera
El nombre del mundo es Bosque, Ursula K Le Guin
Estrella madre, Giuseppe Caputo
Tierra fresca de su tumba, Giovanna Rivero

Frankisstein no es Frankestein

 

Reseña: Frankissstein, De Jeanette Winterson

¡Cuervos días!
Lejos de ser un retelling de "Frankstein", ésta novela da un giro de tuerca (Qué graciosa ando) al clásico para ofrecernos una visión futurista de Victor y su homúnculo: Inteligencia artificial, robots eróticos y un Shelley transexual conforman ésta original historia de la mano de una autora que aún tenia pendiente descubrir.
En una Inglaterra post-Brexit, el joven médico transgénero Ry Shelley conoce al profesor Victor Stein, que lidera el debate público sobre inteligencia artificial, y traba con él una peculiar relación. Mientras tanto, Ron Lord, recién divorciado e instalado con su madre, se dispone a hacerse de oro lanzando una nueva generación de muñecas sexuales. Al otro lado del Atlántico, en Phoenix, una instalación de criogenia alberga docenas de cadáveres de hombres y mujeres que aguardan a que se les devuelva a la vida.

El tiempo de la especie humana se acaba. ¿Qué ocurrirá cuando el Homo sapiens no ocupe ya la cima de la cadena evolutiva? ¿Y qué sucederá con las mujeres, que no están participando en el diseño y la programación del futuro? Jeanette Winterson aborda estas preguntas a través de los avatares de unos personajes inolvidables, entre los que destaca una jovencísima Mary Shelley que escribe su profético Frankenstein junto al lago Lemán. «Lírica, deliciosamente obscena y absurda» (según New Scientist), «inteligente, imaginativa y muy divertida» (según The Times), esta es una novela de amor. Una novela de sexo en la que incluso una robot descubre el feminismo radical. Una refl exión sobre qué es y qué no es el ser humano.

Nadie parece dudar a la hora de clasificar a Frankenstein como un "monstruo", pero... ¿Qué lo convertía en uno? ¿Salirse de la norma? Si el futuro no estuviera escrito, si todos los caminos fueran posibles... ¿Quiénes serían los monstruos?

Me ha encantado la forma de escribir de Jeanette Winterson porque  creo que tiene un estilo único. Aún así, menudo acercamiento he ido a elegir, porque en ésta novela pasan cosas muy raras: Imaginad un futuro donde los robots ganan terreno a las personas. Donde la inteligencia artificial, la criogenia y la vida más allá del cuerpo son una realidad. Ah, ya, y donde las muñecas sexuales son un negocio en alza. Al parecer ni la ¿Evolución? garantiza que hombres y mujeres vayan a dejar de medirse con varas diferentes. 

La novela transcurre en diferentes hilos temporales: En uno de ellos conoceremos a Mary Shelley, la autora de Frankenstein desde años antes de escribir su gran obra hasta el momento en el que finalmente cobra forma. Conocemos la dura carga con la que convive al no haber conocido a su madre, cómo el mundo se enfrenta a ella y su fuerte tenacidad. Ya en el presente, nuestro protagonista será Ry Shelley, un doctor transgénero (Dato relevante en la historia) que se verá inmerso en un intenso romance lleno de preguntas incómodas. La unión entre ambos es bastante obvia: Cuestionarse qué es la vida, los sentimientos, si es posible una inmortalidad o formas de vida alternativas.

Podríamos decir que es una historia de ficción especulativa. ¿Es posible revivir a una persona conservando su corazón... o su cerebro? ¿Creéis que en un futuro hombres y mujeres preferirán comprarse inteligencias artificiales adaptadas a sus necesidades antes que convivir con otras personas? ¿Somos cuerpos, o existimos más allá de estos? Si sois seguidores de "Black Mirror" o "Years and years" ya habréis conocido algunas realidades que nos invitan a cuestionarlo todo. Esas son las bases de Frankissstein.

 Nombrar las cosas de manera equivocada es contribuir a la desgracia del mundo. 

 ¿Acaso no hay nada más en la vida que aquello que deseamos? ¿No deberíamos sacrificar esos deseos por una causa más noble?

 El dolor no basta para matarnos. Podría ser libre... si lograse arrancarme su recuerdo del corazón. [...] Descubro que el dolor significa vivir con alguien que ha partido.

Y aún así, he apreciado tonos muy diferentes durante su lectura. Algunas escenas eran casi cómicas, otras dramáticas, y otras tenían un poco de ambas. Si me centro en el pasado, las conversaciones entre Lord Byron, Polidori, Percy, Mary o Claire Clairmont se aprecian intensas dosis de feminismo. Mientras que en el presente, el misógino Ron Lord cree que sus muñecas sexuales cambiarán el mundo, ¡Incluso quiere crear "compañeras cristianas" para los más devotos! Eso nos lleva una vez más a las etiquetas, al valor de los cuerpos y la importancia de las mentes. Y ya os adelanto que otro de los protagonistas, el profesor Victor Stein, tiene claro que no hay nada en la mente de Ron que merezca ser preservado. Menos mal.

 Ninguno de los dos parecía considerar que el hecho de que te nieguen una educación, serlegalmente propiedad de un pariente varón, no tener derecho a votar, ni dinero propio una vez que te casas, y que te prohíban desempeñar cualquier oficio salvo el de institutriz o niñera, y que te nieguen cualquier utilidad salvo la de ser madre, esposa o criada, y que vistas ropa que te impida caminar o montar a caballo, pudiese limitar el principio de una fémina.

En cuanto a su original estructura, los capítulos suelen ir divididos por citas, en su mayoría fragmentos de "Frankenstein o el moderno Prometeo", pero también algún apunte de Shakespeare. Lo hace cambiando de tipografía y creo que funciona, es atractivo, inquietante, y nos ayuda a no perder la perspectiva: Quizá no sea la historia de Frankenstein pero todo apunta a que la trama avanzará en su misma dirección.

Como punto en contra: La ausencia de diálogos, que sé que a muchos os puede tirar para atrás (Aunque realmente sí existen, sólo que no están precedidos por un guión largo) y los saltos temporales, que quizá, puedan ralentizar el progreso de la historia para aquellos que no disfruten de los interesantes debates que se desarrollan en algunos de sus capítulos.


"Frankissstein" es una novela terriblemente original, enigmática, por momentos confusa y en constante reinvención de sí misma. Te gustará si disfrutas con realidades perturbadoras que se acercan peligrosamente a la nuestra.








Hilma Klint

 


LA MUJER QUE PINTABA PARA EL FUTURO
En el verano de 1986 un granjero sueco recuperó su casa de campo abandonada por el último inquilino que la rentaba. En la bodega contigua a la vivienda encontró, cubiertas por el polvo de los años, unas enormes cajas de madera. Cuando las abrió se quedó desconcertado. Había allí 1200 cuadros, algunos muy grandes, con figuras geométricas de intensos colores. Llamó a un vecino que supuso más culto o informado pero tampoco entendió lo que acababan de descuibrir. Supusieron que las pinturas formaban un decorado grandísimo, una cosa para escenografía o que, de plano, se trataba de una mercancía clandestina. Al vecino se le ocurrió llamar por teléfono a un amigo que trabajaba en un museo y éste le preguntó si los cuadros tenían una firma. "Sí -dijo el vecino- en la esquina dice Hilma Klint". Llegaron algunos funcionarios y entendedores del arte y se llevaron las cajas. Unas semanas después el Museo de Arte de Estocolmo hizo público un insólito descubrimiento. Se trataba de más de mil cuadros, dibujos y ensayos teóricos, una obra totalmente abstracta, con formas geométricas de color puro y factura precisa, firmados y fechados en los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX. Lo insólito estaba en las fechas: habían sido pintados antes de que Kandinsky, Malevich y Mondrian "inventaran" la pintura abstracta. Hilma era entonces una clara precursora. ¿Por qué nadie sabía de ella? ¿Por qué estaban escondidos los cuadros?
Hilma af Klint nació en Estocolmo en 1862. Su papá era matemático y tenía una amplia biblioteca en la que la niña Hilma se recetó todo lo referente a la geometría y el arte. A los veinte años ingresó a la Academia Sueca de Artes, una de las pocas escuelas que admitían mujeres y fue parte de la primera generación de pintoras europeas que montaban exposiciones y vivían de su trabajo. Pintaba retratos y paisajes realistas que eran bien apreciados por sus clientes. Digamos que hacía una obra digna y bien hecha pero poco propositiva.
Por aquellos años se inventaron los rayos X y se descubrieron las ondas electromagnéticas, que podían mandar información por el aire y el vacío. Estos eventos le volaron la cabeza a Hilma, qué llegó a la conclusión de que existen mundos paralelos invisibles. Se interesó en estas realidades alternas y en diferentes planos de percepción. Como en ese tiempo las ciencias estaban revueltas con el espiritismo, o al menos sus fronteras eran difusas, Hilma fue a dar a unas sesiones espiritistas. También la animaba la posibilidad de comunicarse con la más querida de sus hermanas, que ya había muerto. No logró comunicarse con su hermana pero formó un club con otras cinco mujeres; se reunían cada viernes, convocaban espíritus y realizaban sesiones de pintura y poesía automática (algo que hicieron los surrealistas años después). Hilma comenzó a crear cuadros raros con manchas al azar, pretendiendo soltarse a otras energías, luego fue ordenando ese caos basándose en las estructuras geométricas de la naturaleza, que tan bien conocía desde niña. Le gustó. Le gustó tanto que quiso olvidarse de sus anteriores paisajes y retratos. Sin embargo temió por su reputación de "retratista seria" y su solvencia económica. Tomó entonces una decisión desconcertante: llevar una vida doble. Dedicaba unos días a pintar sus encargos y otros a encerrarse en una casa de campo para desatar una pasión creativa que mantenía en absoluto secreto. Dos pintoras en una sola persona. Así se la llevó varios años y el día que redactó su testamento, puso como único heredero a su sobrino Erick, con la condición de que guardara sus pinturas en cajas de madera, que solo podrían abrirse veinte años después de su muerte. ¿Por qué diablos decidió eso? Tal vez consideraba que sus cuadros eran una visión muy íntima y sincera, solo concerniente a ella misma; quizá pensó que su obra se salía totalmente de las reglas académicas y hacerla pública terminaría con su carrera exitosa; o tal vez tuvo el ego y la arrogancia descomunal para suponer que el mundo no estaba preparado para ver su obra. Puras suposiciones. Hilma no explicó nada.
Pero ahí tienen ustedes que la vida decidió otra cosa: el sobrino se fue de este mundo antes de la fecha de la revelación y las pinturas se quedaron escondidas muchos años más de los que deseaba Hilma, hasta 1986, cuando el granjero sueco las encontró en su bodega.
En los años ochenta ya estaban totalmente asimiladas las vanguardias de principios de siglo; el arte siguió sus caminos, más diversos que nunca. En medio de ese mundanal ruido, regresó Hilma af Klint del más allá para tomar su lugar como la verdadera madre de todos los aventureros de la abstracción.

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...