martes, 28 de julio de 2026

Leo El ministerio del dolor

El ministerio del dolor. Dubravka Ugresic


 La angustia en el piso semisótano crecía a una velocidad tropical, como la

passiebloem, la pasiflora que adornaba los muros de las casas y de las vallas de

los jardines en muchos puntos de la ciudad. Cada vez con más frecuencia me

sorprendía a mí misma cogiendo el bolso, echándome la gabardina sobre los

hombros y saliendo a toda prisa del piso sin saber adónde iba.

Una ciudad que semejaba un caracol, una concha, una telaraña, un encaje

suntuoso, una novela de insólita estructura circular que carecía de final, me

desconcertaba. Me perdía a menudo, me costó mucho memorizar los nombres

de las calles y dónde empezaba o acababa una. Me ahogaba en un vaso de agua. Solía acompañarme la sensación de que si, como la Alicia de Carroll, resbalaba

y me caía en un agujero, me hallaría en un tercer o un cuarto mundo paralelo.

Porque Ámsterdam, que conocía desde hacía poco, era ya mi mundo paralelo.

Lo percibía como un sueño que, a su manera, rimaba con mi realidad.

Descifraba la ciudad como si interpretara mis propios sueños.

Lo que más me fascinaba era la arena. 



Editorial Impedimenta.

No hay comentarios:

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...