Anoche soñé un sueño de lectora, de asustadita y de hija que reconoce y agradece. Todo en un par de imágenes no más. Lo de lectora lo conecto con que estoy leyendo La rueda celeste de Le Guin donde el prota cambia la realidad a través de lo que sueña, no por voluntad propia, manipulado por su inconciente o su psiquiatra, muy angustiante y voy por la mitad de la intriga.
En mi sueño yo tenía que prender la cocina de mia casa (no sé cuál) y se zafaba una perilla y el gas se empezaba a salir como agua y yo me desesperaba y no sabía qué hacer y mis hijes alrededor no me daban bola, me minimizaban la angustia. Yo veía que las hornallas se encendían con unas llamas de más que desbordaban todo el artefacto. La única que aparecía y me decía que estaba bien, que ya había cerrado la llave bien y que se iba a consumir el gas esparcido y listo, era mi mamá. Viva, creo que más joven que en sus últimos tiempos, no sé si más joven que yo ahora, ¿de la misma edad que yo en el sueño? ¿una amiga? Recién ahora se me ocurre... Pero gracias, má. No siempre noté, anoté que en las cosas prácticas, de supervivencia, de la casa y los arreglos siempre conté con ella y con mi viejo. Criticones y fríos pero presentes.
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