Hace un rato empecé mi ponencia para Azul cervantino de fin de mes. Me da miedo pensar en viajar y estar allá tres días sola, bah, con cumpas de la facu pero viajar y ser hospedada sola. Pero es un placer volver a cervantear, a pensar en Alti, en pelar muslo cervantino o guitarra flamenca para epaté les burgoises, en decir algo loco sobre esta loca creada hace 400 años dentro de la historia de un loco que enloqueció por leer.
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