No es difícil. Sólo decidirme, proponérmelo, recordar que detesto que me apreten las remeras, los corpiños y los calzones, que odio el gusto seco del cigarrillo en la boca y el olor en mis manos y en la casa. Recordar que me gusta más un durazno que eun pan con manteca (y ya es mucho decir). No ceder a la tentación de la pizza y el pan con queso. Poner la mermelada en una o dos galletitas no más y no en dos flautitas completas. Ya con eso estoy bien.
Atender la angustia oral con mate, mandarinas, agua del grifo que es tan rica acá (qué fea es la de caba en casa de Julián) y con escritura, mucha, soltar, decir, hacer videítos, audios, corregir poemas, avanzar con la del diccionario, ganar ese/esos premio/s a mediados de octubre.
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