martes, 5 de julio de 2022

La academia Unbrella

 Ya tiene 3 temporadas y había visto solo la 1 y no me la acordaba. Así que arranqué de cero (ahora voy por último de 2da). Me divierte mucho. Me gustan las 7 hermanes

El camello, el león y el niño

 

ASI HABLO ZARATUSTRA Friedrich Nietzsche

De las tres transformaciones




Tres transformaciones del espíritu os menciono: cómo el espíritu se convierte en camello, y el camello en león, y el león, por fin, en niño. 


Hay muchas cosas pesadas para el espíritu, para el espíritu fuerte, de carga, en el que  habita la veneración: su fortaleza demanda cosas pesadas, e incluso las más pesadas de  todas.

¿Qué es pesado?, así pregunta el espíritu de carga, y se arrodilla, igual que el camello, y  quiere que lo carguen bien. 

¿Qué es lo más pesado, héroes?, así pregunta el espíritu de carga, para que yo cargue con ello y mi fortaleza se regocije. 

¿Acaso no es: humillarse para hacer daño a la propia soberbia? ¿Hacer brillar la propia tontería para burlarse de la  propia sabiduría?

¿O acaso es: apartarnos de nuestra causa cuando ella celebra su victoria? ¿Subir a altas  montañas para tentar al tentador?.

¿O acaso es: alimentarse de las bellotas y de la hierba del conocimiento y sufrir hambre en el alma por amor a la verdad? 

¿O acaso es: estar enfermo y enviar a paseo a los consoladores, y hacer amistad con sordos, que nunca oyen lo que tú quieres?

¿O acaso es: sumergirse en agua sucia cuando ella es el agua de la verdad, y no apartar de sí las frías ranas y los calientes sapos?

¿O acaso es: amar a quienes nos desprecian y tender la mano al fantasma cuando quiere causarnos miedo? 

Con todas estas cosas, las más pesadas de todas, carga el espíritu de carga: semejante al camello que corre al desierto con su carga, así corre él a su desierto.

Pero en lo más solitario del desierto tiene lugar la segunda transformación: en león se transforma aquí el espíritu, quiere conquistar su libertad como se conquista una presa y ser señor en su propio desierto.

Aquí busca a su último señor: quiere convertirse en enemigo de él y de su último dios, con el gran dragón quiere pelear para conseguir la victoria.

¿Quién es el gran dragón, al que el espíritu no quiere seguir llamando señor ni dios? «Tú debes» se llama el gran dragón. Pero el espíritu del león dice «yo quiero».

«Tú debes» le cierra el paso, brilla como el oro, es un animal escamoso, y en cada una de sus escamas brilla áureamente «¡Tú debes!».

Valores milenarios brillan en esas escamas, y el más poderoso de todos los dragones habla así: «todos los valores de las cosas - brillan en mí».

«Todos los valores han sido ya creados, y yo soy - todos los valores creados. ¡En verdad, no debe seguir habiendo ningún “Yo quiero!”» Así habla el dragón.

Hermanos míos, ¿para qué se precisa que haya el león en el espíritu? ¿Por qué no basta la bestia de carga, que renuncia a todo y es respetuosa?

Crear valores nuevos - tampoco el león es aún capaz de hacerlo: mas crearse libertad para un nuevo crear - eso sí es capaz de hacerlo el poder del león.

Crearse libertad y un no santo incluso frente al deber: para ello, hermanos míos, es preciso el león. 

Tomarse el derecho de nuevos valores - ése es el tomar más horrible para un espíritu de carga y respetuoso. En verdad, eso es para él robar, y cosa propia de un animal de rapiña.

En otro tiempo el espíritu amó el «Tú debes» como su cosa más santa: ahora tiene que encontrar ilusión y capricho incluso en lo más santo, de modo que robe el quedar libre de su amor: para ese robo se precisa el león.

Pero decidme, hermanos míos, ¿qué es capaz de hacer el niño que ni siquiera el león ha podido hacer? ¿Por qué el león rapaz tiene que convertirse todavía en niño?

Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, un santo decir sí.

Sí, hermanos míos, para el juego del crear se precisa un santo decir sí: el espíritu quiere ahora su voluntad, el retirado del mundo conquista ahora su mundo.

Tres transformaciones del espíritu os he mencionado: cómo el espíritu se convirtió en camello, y el camello en león, y el león, por fin, en niño. 

Así habló Zaratustra.

martes, 28 de junio de 2022

Strangers Things4

Nada tiene sentido, ni intriga ni belleza. Ni entusiasmo, ni encadenamiento lógico, ni ruptura creativa. No entiendo nada y cuando les personajes se ponen a explicarla me parece hasta mentira que todo sean tan huevón. Hipoteticé parodia pero no, se creen graciosos, intentan paso de comedia pero se arrepienten y quieren asustarme y sólo logran que putee.

Buscar a Isabel Zapata

 

Recomendación de Nurit Kasztelan

Puede ser una imagen de libro y texto que dice "Isabel Zapata MANERAS DE DESAPARECER EditorialExcursiones Excursiones"

Nurit Kasztelan está con Martin Castagno y 
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La primera vez que escuché hablar de Isabel Zapata fue allá por 2020, en plena pandemia, porque me obsesioné con Maggie Nelson y ella había traducido Bluets.
Después no sé cómo llegué a su libro de poesía "Una ballena es un país" que me parece un librazo, y ojalá pronto algún editor de poesía acá lo saque. Recuerdo que con mis alumnas leímos muchos poemas suyos y todas quedaban encantadas.
Después le pregunté si tenía un libro de ensayos, y me pasó Alberca Vacía, lo leímos con Sol Echevarría y nos encantó, aunque decidimos cambiarle el nombre para editar en Editorial Excursiones
Finalmente llega el número 20 de la colección de ensayos de esta gran autora mejicana que ojalá se difunda cada vez más acá en Argentina con un prólogo atinado de Alejandro Zambra
Acá un fragmento de como escribe:
Pienso a menudo en las lentejas de casa de mi abuela. Pienso más en ellas que en mi abuela misma, o quizá pienso en mi abuela a través de las lentejas, que en su casa se servían acompañadas de plátano macho y manzana en unos platos hondos tan bajitos que nunca contenían la cantidad suficiente de sopa. Para mí era tan normal que las lentejas fueran dulces, que cuando las comía en alguna otra casa pedía fruta para ponerle encima. Mi abuela permanece en la dulzura imprevista de aquel potaje.
Según un estudio reciente sobre los intrincados mecanismos de la memoria, los episodios de nuestra vida a los que volvemos con más frecuencia son, irónicamente, los menos fieles a la verdad. Los recuerdos se desgastan como los pantalones de mezclilla que usamos una y otra vez, se desgastan y cambian al punto de convertirse en otros. Quizás es por eso que mi hermano recuerda la sopa exclusivamente porque yo la saco al tema. Dice que no tenía manzana, solo plátano, y que ni siquiera era particularmente dulce.”

Mi librito en Oslo con mi editora



 

Ordenando viejos cajones de acumuladores hereditaries







 

Releyendo teatro de Cervantes con gata bufanda




 

jueves, 23 de junio de 2022

Despedirme de 19 años en este ecosistema

 Mi pieza de niña en casa de mis viejes y la de adolescente en misma casa pero primer piso daban ambas al jardín y tenían ventanal con persianitas de madera pintadas de verde inglés. Hace cuatro años que tengo esas persianitas acá y no sé qué hacer con ellas. Hoy las separé de la madera para quemar, les pasé una rejilla y las dejé por ahí no más. Me las llevo pero sin destino manifiesto aún.


Cosas que solamente se hacen porque mudanza: descolgar y limpiar de polvo histórico y telarañas alusivas todos los acudros y posters de las paredes.


Una de cuatro cajas de acumuladores hereditarios: me guardé para leer después y teorizar sobre feminismos las cartas entre mi mamá y sus amigas, la colección de estampitas de primera comunión de 1930 a 1950, fotos color sepia con dedicatorias en catarutzano. Tiré boletas de vacunación de perros llamados Sansón y Shogun que ni recuerdo, listas de gastos mensuales escritos a lápiz por mi papá, presupuestos para mis 15, pasaportes de gente que, en el más allá, anda sin documentos.

Medias de nylon me compro para alguna ocasión especial, las uso una vez y nunca más porque las detesto y nunca he logrado llegar ni a comodidad ni a belleza. A la mierda sin dudar o mutaré algún día, por algún instante en "mujer normal"?


No tiré, ni hice escena patética con hijes y nueris, los tres alfileres de cordón umbilical que me recuerdan quién les parió, manga de desagradecides

Calzones y medias viejas me encanta tirar porque amo comprar nuevos y siempre son necesarios. Los corpiños tienen una duración diferente pero nadie me cree que voy a tejerles crochet para renovar los viejitos.


Lo que más me gusta de esta "crónica de una mudanza anunciada" es ser consciente del polvo que voy eliminando. Ese sí que no me lo llevo: todo limpito, desempolvadito, hasta ordenado por tamaño y recortadas los bordes amarronados.


A mis pilas y pilas de diarios y revistas no las toca nadie! Empecé a guardar recortes y suplementos en el 82 con Malvinas, tengo el diario del día en que nací que encontré en la casa de mi mamá sin que nadie nunca me endulzara la oreja contando me la anécdota, tengo el de la llegada a la luna (mismo año de mi nacimiento) que me afané de una casa que no compré porque abandonado en el fondo de un placard. No me convencen argumentos de digitalización ni archivos on líne. Toda esa pasta de papel ha estado juntando polvo para llegar a esta etapa de mi vida en la que los leeré, releeré o presumiré en redes como buena vieja Ucha, digo: coleccionista.


Los vhs, los dvd e incluso los cassettes, se guardan sin criterio de selección, se tiran sin dudarlo, se eligen como reliquias o muestrario, se vuelven a utilizar, ninguna de las anteriores?


Nunca tiraré mi guía peuser 2009 porque tan vieja no es, porque altas puteadas se comía mi papá, que me la dio, cada vez que quería que yo "me ubicara" en vez de ir a la sans facon perdiendome por todos lados, porque es más educada y mucho menos invasiva que la galleguita del gps que se equivoca y no recalcula bien cada dos por tres.


Tirar no, no me obliguen! Veo fotos viejas y me pregunto por qué corrno "tiré" ese saquito que me gustaba tanto, ese enterito del año del pedo, esa muñeca al lado de mi cuna, ese recorte de diarios pegado en la heladera.


Puse para quemar 21 tubos interiores de bobinas de hilo ya tejidas. De cartón, fuertes, marrón grisáceo, lindos para hacer algo, no sé qué, hace como 30 años que las uso, acumulo los centros y los descarto apenada porque nunca fabriqué nada con ellos. Me queda la esperanza de reiniciar colecciones en la nueva casa.


¿Cómo vas a llevar todos los libros?, me preguntan les que me conocen poco. A upa, saben les demás y se ofrecen para la cadena mano a mano o la caravana de hormigas.


Lo más difícil de embalar es la vajilla, me dice una amiga. ¿Qué es "vajilla"?, pregunto yo que como en platos de melanina, tengo vasos con dibujitos de vaquitas de san Antonio, Rapunzeles y monitos. Creo que algunas copas heredadas de madre, unas tacitas de abuela y cuatro copas de vino que me regaló mijito hace tres meses cumplirán con mi cuota de embalaje y escritura de " Frágil" en la caja.


Mudanza: Llevarme o dejar todos los frascos vacíos de café y de mermelada. Esa es la cuestión.


Estoy haciendo leña todos mis bordes de canteros y troncos de asiento. Si no logro cortarlos medida de salamandra con mi sierrita, mi hachita y mi débil brazo, me los llevo. Estaría necesitando motosierra y energía de esos leñadores que parten de un solo golpe. Lo mío es tipo castor viejo con ortodoncia.


Ayer tiré: todos los sobres de negativos de fotos prehistóricas (las mías, me faltan las que traje de mis viejes), los pergaminos y libretas firmados por mis compañeres de escuela (gente vieja y desconocida y mi ex a los 13 años diciendo que esperaba verme en los próximos años, je). Hoy tiré: un termo taragui descartable que tenía fácil 10 años, un vaso metálico de juguera que nunca tuve, un coso de plástico para cortar hamburguesas, bolsitas (algunas) metidas en otras bolsas por si necesitamos más bolsas.



ani

aro Zambrano ás







Planes de muebles y paredes: ceibo, guaraná y café








 

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...