Acabo de avivarme por qué otra gente sobrevive, incluso disfruta, encuentros que a mí me desarman. Es que la envidia ajena les alimenta el ego, se sienten bien cuando son envidiades. Yo no lo soporto. Sentir que alguien me envidia me hace, primero, dudar de mí misma, pensar que me estoy equivocando, que soy una egocéntrica, una grandada. Y cuando compruebo, sin dudar, de que es envidia, me desilusiona, me enferma, me contamina, me vampiriza.
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