lunes, 6 de abril de 2026

Premio de poesía indígena













 

Tenerme paciencia

 No querer tener todo claro ni resuelto. No querer sentirme pila pila y 10 puntos todo el tiempo. No exigirme aguantar a les demás, consolarles, servirles, serles buena y útil todo el tiempo. Dudar, llorar, recalcular, decidir más tarde, no decidir, estar triste y confundida.

domingo, 5 de abril de 2026

A veces creo que estoy deprimida

 Y lo que tengo es hambre: Hamburquesa de berenjena con papa y boniato hervidas.

Les detesto porque no me quieren

 Aunque dicen que sí, aunque deberían. Aunque tal vez sí pero no como yo, o como yo a elles.

Adonde irán estas atrevidas



 

Volví a tejer máscaras





 

Planes para abril


 

Pienso en qué exactamente me haría muy feliz en este preciso instante

 Que me den de comer en la boca y me limpien cuando me cago como le hago yo a Fido. Olvidarme de la puerta que se traba, del perro de al lado que quiere matar a los míos que quieren matarlo, de mis conflictos sobre amores que me faltan y que me sobran.

Me hago feliz a mí misma por el olfato

 Limpiador de pisos lavanda.

sábado, 4 de abril de 2026

Estas están recontentas




 

Esta callejera ya se prendió



 

Una de tres ya quiere naranjear



 

Rafa lo odia pero yo le voy encontrando sus lugarcitos


 

Otro reino







 

No será amazónica pero selvática





 

Una gayabita



 

Mi lugar en el fondo


 

La más valiente en trepar sola y las que vienen en manadas











 

Siempre print



 

Mi pasillo del amor


 

Tengo frío


 

Empecé El levante

 Mircea Cartarescu. Fragmento de El levante:


"Manoil entró en la habitación, situada bajo la cubierta, tomó la pluma de oca, la introdujo en el tintero y escribió con tinta rojiza: “Oda a la pobre Valaquia, saqueada por el Lobo-Voivoda”. Se quedó pensativo unos instantes y lo borró. A continuación escribió: “Elegía a las tumbas de los antepasados, en las que se observa el doloroso estado de la nación”. Y su imaginación echó a volar:

“Cuando el ruiseñor llora en el bosquete de romero
Y los arroyos se rizan en olas
Cuando las chicharras cantan bajo los rayos divinos
Que se apresuran hacia el poniente,
Yo empapo la almohada con mis lágrimas, pues recuerdo
Las desdichas de la patria
Y en mis sentidos crece un mar acongojado
Asolado por los espíritus malvados

Extranjero que recorres el mundo,
Por mares o caminos polvorientos,
¿Has encontrado en otra parte una alegría mayor
Y mayor provecho
Que en el campo verde esmaltado de flores?
¿Que en las tierras de mi patria?
¿Que en las blusas bordadas y los pañuelos del dulce traje
De nuestras doncellas de cabellos dorados?

Podrías pensar que Valaquia es un trozo de paraíso,
Pero, ay, ¡estás tan equivocado!
¡Pues hoy su tierno seno es engullido por los sinvergüenzas
Que sometieron la región!

¡Oh, maravilloso país, lo que fuiste en otra época
Y lo que eres ahora,
Bajo la suela de los llegados de Fanar!
Tus niños tiemblan y las madres aúllan de dolor,
Pero a los griegos no les importa.

Sobre las blancas tumbas de los héroes de antaño
Crecen malas hierbas.
Bajo ellos gimen Mihail el Bravo y Mircea Voievod
Como gemimos nosotros bajo los turcos,
Ay, nuestra estrella se ha puesto, ay, nuestro ángel ha muerto
Y el sable está enmohecido,
¡Ay, los griegos son ahora los dueños de la patria,
Mercaderes que fingen ser aristócratas!

Levántate de tu tumba, Brâncoveanu, levántate, rumano,
Recuerda
A Cato y a Brutus con las águilas en la mano,
A los grandes caudillos de Roma,
¡Pues el águila en cuervo con la cruz en el pico
Se transformó con el paso del tiempo
Y el romano se hizo rumano, ese fue su destino,
Y es un hombre valiente!

Levántate, nación, mujer llorosa,
Mira, las tumbas se abren
Y de la sombra humeante salen fantasmas nobles
Que desafían a los siglos.
¡Arriba, arriba, contemplad los laureles y la independencia
Y como leopardos terribles
Desgarrad con vuestros colmillos y vuestras garras
A los depuestos tiranos!

¡Señor que estás en el cielo en un trono de rayos,
En Tu silla de plata,
Permíteme vivir para ver cómo el dragón
Entrega su alma,
Para ver a un pueblo orgulloso en un país dichoso
Y cerrar luego los ojos
Y así partiré sonriente
Y feliz de este mundo!

Mira, la noche se torna más cerrada y cubre la Hélade, mira, las estrellas con sus miles de destellos, amarillas como el azafrán, vierten su copa en el mar de mercurio y de ensueño. Apacibles medialunas de oro se bañan en olas de lapislázuli. La luna, un cuerno de estaño, ha partido de la cúspide de la mezquita y se ha tendido sobre las olas como un párpado sobre la córnea, como la pestaña de una odalisca sobre el rostro de un isicasta. La medialuna se hace añicos fríos sobre la bahía. El delfín sale de las aguas y recoge polvo de oro de la bóveda celeste. Un sudor dorado hace que brillen en la oscuridad los mástiles y los odres de las velas se hinchan en un cielo de icosari. El mar es liso como el cristal, el cielo es de madreperla. El polvo de las estrellas ilumina como si fuera de día, el Escorpión mueve su aguijón, las Pléyades se pasean por la bóveda, las Osas brillan como piedras preciosas en un cofre, Géminis se inclina sobre el parapeto de la esfera celestial. Todo lo que alcanza la vista son islas. El único rumor es el de la luna al deslizarse por las ruedas dentadas, como la Virgen del reloj cuando se asoma con el niño a la ventana. Las estrellas se arrojan a las olas y las olas a las estrellas."

viernes, 3 de abril de 2026

Socorro (Diez páginas de la novela están cubiertas con esta única palabra)

 Acabo de terminar de leer Solenoide, de Mircea Cartarescu. No sé quién soy ni dónde estoy. Tengo miedo de leer algo más y de escribir.


Acabo de terminar de leer Solenoide, de Mircea Cartarescu, y esto es una botella al mar: Necesito hablar con alguien que haya leído la novela, que me diga si este autor es humano o una bestia apocalíptica.


Acabo de terminar Solenoide, de Mircea Cartarescu. Es el cuarto libro que leo de él pero nada me preparó para esta máquina de locura y maravilla. ¿Cómo se puede hacer todo eso con palabras?

jueves, 2 de abril de 2026

Ni táctica ni estrategia

 Harta. Quiero despejarme la cabeza de tanta mierda, lavarme de toda tu contaminación. Entiendo lo que pasa pero ni ganas de explicarte, ni siquiera de decirte que lo entiendo.

Belleza ventanera te frunce la naricita




 

Dormir y levantar a escribir

 Acabo de lograrlo. Me levanté a mediodía de feriado con la cabeza explotada de frases, no solo de ideas sino de párrafos enteros para la historia que estoy escribiendo.

Y no me gusta, ¿sabés?

 Basta de darle vueltas a por qué y cómo es que alguna gente me resulta insoportable. No me gusta y listo. Tal y cual persona puntual, no importa que tan cercana haya sigo alguna vez, no me gusta. Ella, nada de generalizar ni de extraer de eso conclusiones odiosas sobre mí.

Dejadme en paz!!!!

 Necesito espacio físico y mental para escribir. Despegarme de todo lo pasivoagresivo que me envenena, me contamina, me vampiriza.

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...