martes, 25 de agosto de 2026

Trece metros de diámetro

Fragmento de Árbol, de Aya Koda



 Finalmente llegamos al tocón de Wilson, los restos de un árbol talado que el botánico Ernest Henry Wilson descubrió en 1914. Es un tocón gigantesco: la circunferencia de las raíces mide treinta y dos metros, y el diámetro de la zona del corte es de trece metros. Su edad estimada es de unos tres mil años. El abundante aceite en el interior del tronco ha impedido la putrefacción, y lo que queda del árbol talado se ha conservado hasta hoy. Se encuentra en un lugar de una belleza indescriptible, donde impera un silencio absoluto que renueva el espíritu, como la purificación de las seis raíces de la percepción. Alrededor del tocón hay numerosos cedros sugi jóvenes, espléndidos ejemplares de unos doscientos años, grandes árboles de tronco completamente cilíndrico que han crecido sin ninguna dificultad. Mientras contemplaba aquellos árboles me sentía serena y libre de cuidados, y la visión de tal cantidad de hermosos árboles centenarios me dejaba maravillada. Dicen que un dios acude al extremo de la copa de los árboles muy altos, y eso allí realmente se podía afirmar. Comparado con este lugar, Yakusugi Land es bastante más artificial y sus árboles están más acostumbrados al trato con la gente. Los árboles del lugar donde me encontraba no estaban contaminados por los ojos humanos, eran puros, limpios.


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