Mbougar Sarr, en la novela que leo, defiende la sencilla premisa de que cada escritore (él habla de les africanes) debería escribir lo que quiere. Nada de deberes para con la raza, el sexo, el género, la patria, la lengua, La Literatura. Lo que se te cante, lo que necesites, lo que sepas, lo que puedas. Esa es la tarea. Tan fácil y tan difícil.
Lo más gracioso es que yo sé, hace mucho que sé, siempre supe, qué es lo que quiero escribir. Él habla del coraje necesario, sí sí, lo estoy juntando.
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