domingo, 29 de julio de 2012

Ser en tus alas semilla

Quiero ser como tú: un caminante,
ser aquí cuando soy en lo distante.
Quiero saludar a mi hermano labrador
en un campo lejano.
Quiero ser en tus alas semilla
y caer en sus venas a cada milla.
Quiero llorar en su milpa,
cantar para él, como tú cuando silvas.
Quiero alcanzar tu limpieza,
aprender tu entereza.
Quiero ser para todos un abrazo,
como tú de la cueva a los peñascos.
Quiero agitar sus cabellos,
quiero ser para ellos un lenguaje,
quiero…


AMPARO OCHOA

Sólo para una honda

COMO TÚ...

Canta Amparo Ochoa. Poema de León Felipe


Así es mi vida,
piedra,
como tú; como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centellas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una Lonja,
ni piedra de una Audiencia,
ni piedra de un Palacio,
ni piedra de una Iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que, tal vez, estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera ...

León Felipe

Y de nuevo en la calle

JUGAR A LA VIDA

AMPARO OCHOA




Por la calle voy hilando el collar de mi pasión
Por la calle, voy contando las monedas de mi amor
Por la calle voy buscando la humedad de la razón
Por la calle voy tirando la envoltura del dolor
Por la calle voy volando como vuela el risueñor
Por la calle voy cantando con mi traje mi canción

esto de Jugar a la vida, es algo que a veces duele
esto de Jugar a la vida, es algo que a veces duele

En mi casa mi familia se adormila en su sillón
En mi casa se ha quedado a vivir la tradición
En mi casa las paredes se respetan como a un Dios
En mi casa hay una Iglesia que se llama comedor
En mi casa a mis padres yo lers hablo con su voz
Pero a veces en mi casa el silencio es lo mejor

esto de Jugar a la vida, es algo que a veces duele
esto de Jugar a la vida, es algo que a veces duele

En tu casa yo me pierdo,yo me encuentro y al fin soy
En tu casa yo deshago con mis manos una flor
En tu casa yo inaguro hasta el último rincón
En tu casa yo me ahogo con el agua de tu voz
En tu casa hay señales que me dicen donde estoy
Pero a veces en tu casa.. yo me encuentro
y no soy

esto de Jugar a la vida, es algo que a veces duele
esto de Jugar a la vida, es algo que a veces duele

Y de nuevo en la calle me remiendo la ilusión
Y de nuevo en la calle yo me muerdo el corazón
Y de nuevo en la calle yo me vuelvo aparador
y me ofrezco en barata, sin abonos sin fiador
Y de nuevo en la calle yo me creo lo que soy
Y pintándome de bueno voy cantando mi canción

esto de Jugar a la vida, es algo que a veces duele
esto de Jugar a la vida, es algo... que a veces duele

Venderla antes que caiga el sol

LA CASA


LA MISSISSIPI BLUES BAND


Si nuestro amor fuera una casa
Habría que venderla antes que caiga el sol
Los celos romperían las ventanas
Las paredes temblarían de desesperación

Si nuestro amor fuera una casa
Los ratones de mi mente irían al comedor
No creo que quisieras habitarla
En el sótano hay fantasmas de nuestra pasión
Esa casa ya existió
Y nuestro amor la derrumbó, ohh

Si nuestro amor fuera una casa
Tendría varias manos de pintura el salón
Cubierto de graffittis y amenazas
Y algunos corazones en nuestra habitación

Si nuestro amor fuera una casa
Las tejas volarían en cualquier discusión
Pero cuando todo se calmara
Se prendería el hogar, sería acogedor
Nuestro amor la derrumbó, ohh

Si nuestro amor fuera una casa
Nadie querría asegurarla, menos yo
Habría invitados y champaña
Y un minuto después un muerto en el salón

Si nuestro amor fuera una casa
La terraza volaría en mil pedazos
Y los caños harían ruido a ex marido
Y los cuadros mal colgados
De recuerdos tan amados
Con colores marchitados
Esta casa ya existió
Y nuestro amor la derrumbó, ohh

sábado, 28 de julio de 2012

Tres personalidades y ninguna es la mía

Ya Te Vas a Mejorar

El Cuarteto de Nos

Un día yo me iba a trabajar
cuando me caí por la escalera
entonces me volví algo anormal
a raíz del golpe en la cabeza,
Los doctores me decían que me iba a recuperar
si seguía el tratamiento con paciencia
para mi mujer yo siempre había sido un anormal
así que ya no notaba la diferencia.

Mis amigos me venían a visitar
me decían que no era nada serio
me palmeaban, se reían por detrás
y hasta me robaban los remedios,
mi abogado no quería declararme un incapaz
pero sí me recomendaba un descanso
que arreglara mis asuntos, que me fuera a navegar
y que firmara unos papeles por si acaso.

Y allá en el barrio todo el mundo me decía:
ya te vas a mejorar
y en la familia todo el mundo me decía
ya te vas a mejorar
ya perdí la paciencia en la lobotomía
ya te vas a mejorar
perdí mi mano izquierda y me duele todavía
ya te vas a mejorar.

Pero ahora me cansé de ser el gil
y entonces me compré la motosierra
y ahora ando dando vueltas por ahí
mutilando todo lo que se me acerca,
por ahora casi nadie me trata de subnormal
sin que a los cuatro segundos se arrepienta
porque yo a mis semejantes quiero a todos pr igual
en cubitos de cuarenta por cuarenta.

Y allá en el barrio todo el mundo me decía:
ya te vas a mejorar
y en la familia todo el mundo me decía
ya te vas a mejorar
tengo una sonda clavada en la vejiga
ya te vas a mejorar
tres personalidades y ninguna es la mía
ya te vas a mejorar.

viernes, 27 de julio de 2012

Sueño con abrazo

Me encanta cuando siento el cuerpo del que me abraza en sueños. Anoche él me abrazaba. Vestidos, en medio de una reunión o no sé qué. Era una abrazo de pareja pareja. A los dos nos sorprendía sentirnos tan iguales: no era una abrazo protector, ni erótico, ni amistoso, éramos dos cuerpos que decían qué bueno encontrarnos.

La fuerza de los cuatro elementos



LARIMAR:

PIEDRA ATLANTIS O PIEDRA DELFÍN



Historia, formación y usos del Larimar



El Larimar fue descubierto hace menos de tres décadas, y su fama fue instantánea, por lo que fue determinada a ser una de esas gemas raras, que solamente se encuentra en un lugar en todo el mundo, esto quiere decir que el Larimar no sólo es encantador, sino que es extremadamente diferente.



El Larimar es una variedad de pectolita, o una roca compuesta en gran parte de pectolita, de hidrato ácido de silicato de calcio y sodio. Aunque la pectolita se encuentra en muchos lugares, ninguna tiene la coloración azul única del Larimar. Este color azul, distinto de la de otras pectolitas es el resultado de la sustitución de cobalto para el calcio.



LOCALIZACIÓN

La única localidad donde el Larimar, o Pectolita azul, aparece sobre la corteza terrestre, es la provincia de Barahona, en la región del suroeste de la República Dominicana. La mina de Larimar se encuentra en el pueblo de Los Chupaderos a aproximadamente 10 Km, en las montañas, cerca de la ciudad de Barahona. Es actualmente el lugar donde el Larimar es el más abundante.



HISTORIA

El 22 de noviembre de 1916, Miguel Domingo Fuertes de Loren de la parroquia de Barahona pidió el permiso al Ministerio de República Dominicana para explorar y explotar una mina que había descubierto y que contenía una roca azul. Puesto que nadie sabía a que se refería el sacerdote, el pedido cayó al agua y se retrasó el descubrimiento de la piedra azul.



Entonces fue solamente en 1974, al pie de la cadena de Bahoruco, en la provincia costera de Barahona, que una banda azul en la arena atrajo la atención de Miguel Méndez y del voluntario Norman Rilling. Estos cavaron y redescubrieron el Larimar. Los indígenas, que pensaban que la piedra venía del mar, la llamaron la “piedra azul”. Miguel Méndez le dio el nombre de LARIMAR asociando el nombre de su hija Larissa y el MAR.



Resulta, que las piedras encontradas era sedimento aluvial, lavado en el mar por el río de Bahoruco.



Una investigación ascendente indicó que la mina de Los Chupaderos constituía la única mina de Larimar conocida en el mundo y el Larimar se clasificó en 1979 como piedra semipreciosa.



FORMACIÓN

La isla de Hispaniola comenzó a formarse a raíz de erupciones volcánicas, hace alrededor de 100 millones de años. Una nueva montaña se formo con la cadena de Bahoruco en suroeste de la isla, comenzando por su parte oriental. La formación del Larimar es puesta de relieve por basaltos y andesitas. Los fenómenos volcánicos favorecieron a la asociación de elementos químicos. Luego se formó una asociación muy poco frecuente en la naturaleza: silicio- oxígeno con elementos sódicos y cálcicos.



Así pues, se formaron en proporciones adecuadas, pero aleatoriamente, concreciones compactas de pequeñas masas. En geología se conocen bajo el nombre de pectolitas: Una roca secundaria. Debido a la alta temperatura a la cual se somete la masa incandescente, la cristalización de una variedad mineralógica conocida bajo el nombre de pectolita se produce.



La cristalización de esta pectolita se hizo dentro de chimeneas volcánicas donde la materia incandescente fue empujada por el gas. Por lo tanto, la explotación del Larimar depende de la localización de estas chimeneas. La extracción se hace cada vez más profundamente en el antiguo volcán.


PROPIEDADES

En los círculos metafísicos se dice que esta piedra preciosa coloreada puede sanar; como la mayoría de los cristales y piedras preciosas.

Sin embargo no hay ninguna prueba científica al respecto.

Piedra femenina de una extrema suavidad, aporta calma y equilibrio, y facilitaría el parto…

A nivel psicológico traería serenidad y amor en su entorno, y estimularía la creatividad.


¿Cuáles son las propiedades metafísicas del Larimar?



Propiedades para la salud: El Larimar es el miembro más reciente de la familia de minerales llamados curativos:

· Armoniza nuestro organismo, abriendo especialmente el chakra del corazón.



· Regula el sistema nervioso, el sistema hormonal y la glándula tiroides



· Actúa como potenciador del sistema inmunológico, aumentando las defensas.


· Incentiva el área cerebral que estimula la capacidad comunicativa.


· Soporte de nuestra salud y bienestar general, preserva de la ansiedad, estrés y otras situaciones psicosomáticas.



Propiedades metafísicas:

El suave color azul de esta piedra centra y relaja frente a los cambios y altibajos a los que estamos continuamente expuestos. No es coincidencia que el Larimar haya aparecido justo en una época en que el mundo está sufriendo importantes transformaciones que por supuesto nos afectan, este mineral tranquiliza y aporta energía positiva.



Tiene también la curiosa característica de incluir en sí mismo la fuerza de los cuatro elementos de la naturaleza: evoca el color del cielo (aire) que equilibra nuestra mente y espíritu. Refleja el brillo del mar (agua) que rige nuestras emociones y sentimientos. Representa al reino mineral (tierra) que nos hace prosperar y echar raíces, y su origen volcánico es el fuego: la energía, acción y creatividad necesarias para sacar adelante cada día.



El Larimar nos ayuda a afrontar la vida con ilusión y armonía, y para beneficiarnos de sus propiedades, basta llevarlo cerca de la piel, como joya o colgante .



¿Cómo se utiliza el Larimar en el Feng Shui?

Representa la energía de la montaña y es muy poderoso para nutrir el "chi" de la tierra, del aire, del agua y del fuego, por su peculiaridad de conectar con los cuatro elementos. El Larimar potencia el "chi del crecimiento", que favorece la suerte en nuestras relaciones personales. Ya sean laborales, familiares o amorosas. El Larimar atrae la buena voluntad de los demás hacia nosotros. Las piedras lisas montadas sobre elegantes bases son beneficiosas para el amor. Si queremos crear "suerte de respaldo" conviene llevar un Larimar, es un potenciador de la energía en nuestro organismo y un armonizador natural del chi.







Larimar





Íbamos con Magda caminando por San Miguel. La plaza estaba un poco superpoblada y la feria artesanal se había transformado en no sé qué de las colectividades que parecía aportar solamente olores a comidas mezcladas.
De repente, sobre uno de los puestos nuevos, de los que no tienen estructura sino paño directamente en la vereda, las vi. A las piedras. A las pulseras. A las gargantillas trenzadas de piedra e hilo.
No me asustó el precio ni la nariz fruncida de mi hija que suele descorazonarme. Miré otras opciones pero el amor había sido a primera vista: pulsera y gargantilla de larimar.

jueves, 26 de julio de 2012

Mi revolución


Las que no envejecen

"El niño le pregunta al padre si las palabras envejecen. El padre le responde al hijo que las palabras siguen tan jóvenes como en el primer día. El niño corre donde el abuelo para llevarle la buena nueva. Y el viejo abre de golpe el cajón de las palabras para que éstas le cuenten el secreto."

Mario Meléndez

martes, 24 de julio de 2012

Que los pájaros helados calentaran sus picos en mi lumbre

Marilyn Bobes León, Donde se cuenta hasta que apareciste




Ilustración de Orlagh Murphy





Por delicadeza,
permití que los pájaros helados
calentaran sus picos en mi lumbre,
horadaran los leños de la noche
e hirieran con sus cantos mi silencio.
Ellos mancharon con sus plumas
mis sábanas y picoteando sobre la pureza
me volvieron ceniza,
por delicadeza.
Por delicadeza,
consentí ser la amante de los héroes.
Alimenté mentiras y carencias
en hoteles de paso;
amordacé mi corazón de niña
y fui mujer fatal
para que nunca parecieran culpables.
Ellos se fueron
con mis mejores máscaras
y sus esposas, muertas de tristeza,
me dieron mala fama,
por delicadeza.
Por delicadeza,
pude resucitar en mis papeles
aquellos pájaros helados.
A mis tristes y efímeros amantes
con sus tibias y frívolas esposas
los transformé en metáforas.
Esparcí mis cenizas.
Hice versos
sólo para conjurar mi mala fama.
Y hoy que no creo en la delicadeza
te me apareces tú
que eres más que la delicadeza.
Estoy enferma de delicadeza
y no perderé mi vida por delicadeza
conmigo misma.
Por delicadeza.






Marilyn Bobes León (La Habana, Cuba, 1955)

Tomado de Emma Gunst

Saqueos pulp


Nueva colección de literatura pulp: Saqueos en Greiscol

Tomado de Editorial Clase turista

Presentamos SAQUEOS EN GREISCOL, nuestra nueva colección dedicada al horror, ciencia ficción, western, fantástico y otros géneros pulp. Un cruce de imaginarios fantásticos y realidad latinoamericana. Vengan, habrán tiros, alcohol y chicxs lindxs, o sea, todo lo que uno encuentra en esos géneros. Es el viernes 20 de julio a las 19h en CCEBA, Paraná 1159, Buenos Aires. La entrada es gratuita.



Las primeras cuatro novelas de la serie son:

El tucumanazo, Esteban Castromán

Un viaje iniciático infectado por la lógica del videogame donde un joven tucumano descubre que tiene la capacidad de asesinar pegando cabezazos. Perseguido por la ley, su habilidad maquinal lo eyecta desde Buenos Aires hasta las rutas de la Norteamérica Profunda, donde se topará con distintas situaciones de las que deberá salir indemne a cualquier precio.



Tony, Jorge Chiesa

Bienvenidos al submundo siniestro y enviciado de los deudores morosos, una madriguera humana donde no sólo se mortifica a los insolventes. Dentro de sus paredes, se encienden perversiones cotidianas, avaricias pero, sobre todo, venganzas a fuego lento.



Las mellizas del bardo, Hernán Vanoli

Novela de carreteras en un mundo dominado por mujeres, donde una pareja de pandilleras huye a toda velocidad con el cyborg del héroe del Mundial de Fútbol de 2014: Lionel Messi.



El cañón de Vladivostok, Gerardo Salinas

Para muchos, Amberes es lo más parecido al reino de los Hobbits en la Tierra: paisajes pintorescos, amabilidad y abundancia. Esta novela nos lleva al lado B de la capital europea de los diamantes, donde brillan las mafias eslavas, el halo de la pornografía y los inmigrantes carcomidos por la desesperación.


domingo, 22 de julio de 2012

Cero confesiones

Acabo de darme cuenta (al publicar la entrada anterior que tampoco lo es de manera pura) de que hace mucho que no etiqueto ninguna entrada bajo el lema "Confesiones de invierno/otoño/primavera/verano" que indicaba las más personales.
¿Esté blog está alejándose de lo autorreferencial? Jamás. ¿Alejándose de los más íntimo? Quizás. Tal vez porque tengo al otro...

Tuve




"Tuve una vez un gran amor que derribó mi casa, agrietó mis puentes y me hizo perder el equilibrio. Después vinieron las réplicas: amoríos de baja intensidad que ni siquiera me hicieron temblar. En cuanto al gran amor, ay mísero de mí, todavía respira debajo de las ruinas."


Óscar Hahn

sábado, 21 de julio de 2012

Un ser distinto al que yo he sido

Yo renaceré
ciervo en primavera,
tal vez regresaré
gaviota de escollera.
Sin un pasado que olvidarme,
sin nada más que preguntarme,
con un camino por delante.


Yo renaceré
amigo fiel , amigo mío
y me transformaré
en un ser distinto al que yo he sido,
aguila blanca de montaña
que vuela más no sueña
que va de frente que no engaña.


Yo renaceré
amigo y tu estarás conmigo,
sé que encontraré
toda la fuerza que yo ansio.
Sin miedo alguno de caerme,
seguro al fin de levantarme,
seré un eterno caminante.


Yo renaceré
sin mis pasadas frustraciones
y amigo mío intentaré
hacer verdad mis ilusiones,
tendré mi rumbo definido,
felíz asi de haber nacido
mirando al cielo al infinito.


yo renaceré ,yo renacéré.



David Bolzoni

viernes, 20 de julio de 2012

Como salir a cazar una fiera que ya me había devorado

"No fue fácil; más que el latín, el griego, elhebreo y las ciencias que me enseñó, fue dificultoso inculcarme su valor y su necesidad.Para él, eran como tenazas destinadas a manipular la incandescencia de lo sensible; paramí, que estaba fascinado por el poder de la contingencia, era como salir a cazar una fiera que ya me había devorado."



Juan José Saer. El entenado.

La caída de una hoja, una calle en el puerto

"Durante cierto período, la caída de una hoja,una calle en el puerto, el pliegue de un vestido o cualquier otra cosa insignificante, bastaban para que casi me pusiese a llorar. A veces podía sentir que algo dentro de mí se adelgazaba hasta casi desaparecer y el mundo, entonces, empezando por mi propio cuerpo,era una cosa lejana y extraña que mandaba, en lugar de significación, un zumbidomonótono. Cuando no me asediaban esos extremos, atravesaba, como entredormido, losdías, insensible al espesor y a la rugosidad de las cosas, y empobrecido por la indiferencia.En pocos meses, empezó a serme difícil cualquier gesto o movimiento. Pasaba horas enteras parado junto a una ventana, sin ver ni el vidrio ni el exterior. Mi primer deseo, aldespertarme a la mañana, era que la noche llegara pronto para poder echarme a dormir. Cuando no andaban llevándome y trayéndome para preguntas y observaciones, mequedaba el día entero en mi camastro, en un entresueño vacío. Era como si, sin haberlo pensado nunca hasta ese entonces, le estuviese pidiendo ayuda al olvido para sacarme dealgo que me enterraba bajo capas cada vez más espesas de pena sin causa y de pesadumbre."


Juan José Saer. El entenado.

Padre de ríos

"Ese río, que atravesaba por primera vez, y que iba a ser mi horizonte y mi hogar durante diez años, viene del norte, de la selva, y va a morir en el mar que el pobre capitán llamó dulce. Ellos lo llaman padre de ríos. Y es verdad que, mientras viene bajando, engendraríos a su paso, ríos que van multiplicándose en las proximidades de la desembocadura, quese separan a determinada altura del lecho principal, corren unas leguas paralelos a él, y vuelven a reunírsele un poco más abajo, ríos que a su vez engendran ríos que engendran otros a su vez, con esa tendencia a la multiplicación infinita que frenan a duras penas las barrancas comidas por el agua; río de muchas orillas, a causa de las islas sombrías y pantanosas que las forman. Los hombres que habitan en las inmediaciones tienen el color del barro de la costa, como si también ellos hubiesen sido engendrados por el río, lo que haría decir al padre Quesada años más tarde, cuando oiría mis descripciones, que yo había vivido durante diez años, sin darme cuenta, en la vecindad del paraíso, que en la carne de esos hombres había todavía vestigios del barro del primero, que esos hombres eran sin duda la descendencia putativa de Adán."


Juan José Saer El Entenado

Todos ellos


...


jueves, 19 de julio de 2012

Martu


No entiendo por qué la gente se muere. No entiendo cómo me siento y escucho todo el tiempo tu voz diciéndome las cosas que siempre me decías y no entiendo dónde está todo eso que ya no puedo ir a buscar a ninguna parte.

Ayer anduve caminando por Buenos Aires después de firmar libreta en la facu. Y pensaba que te hubiera contado todo con lujo de detalles. Me compré el comic de Juego de tronos con la excusa de que, como todos los años, cuando yo fuera a tu cumple o mañana al día del amigo, terminaría llevándome de tu casa un montón de pelis, de posters, de figuritas, de reagalos. Tengo acá el libro maravilloso que abro y miro de a ratos: no sé a quién mostrárselo como te lo hubiera mostrado a vos.

martes, 17 de julio de 2012

Gorrito con bufanda

Dice Magdalena que le vio puesto a una chica un gorrito con bufanda incluída. Dice que al toque pensó "Esa ridiculez para mi mamá", dice que yo NO le conté que de esos me ponía mi vieja a los seis años cuando me lavaba la cabeza.







Feminismos. Taller en el CEC




Coordina: Florencia Angilletta

Horario: Viernes de 19 a 21

Duración: Agosto y Septiembre

Empieza: Viernes 10 de agosto

Costo por mes: $ 300

Informes e inscripción: florenciangilletta@gmail.com



Objetivos

Digámoslo sin ningún tipo de rodeos. Este taller se propone responder la pregunta del millón, la que ha inquietado a miles de mentes en la historia de la humanidad: ¿qué es lo que quiere una mujer? Y para estar a la altura de semejante épica vamos a poner en cuestión de qué hablamos cuando hablamos de mujer y de qué hablamos cuando hablamos de deseo. Pero no sólo eso: el taller Feminismos brinda, a través de ocho encuentros, un recorrido por los hitos de ese artefacto extraño que mezcla discursos y disciplinas y produce saberes específicos. Sí: el feminismo.



Cada encuentro se organiza a partir de un elemento disparador (un órgano, una prenda, un personaje, una canción) icónico de las prácticas y representaciones sobre mujeres. Después se exponen y analizan propuestas teóricas y críticas, articuladas en torno a discusiones contemporáneas. El objetivo es que los y las asistentes puedan tener un panorama claro y dinámico sobre la agenda feminista, un marco cronológico y un contexto histórico sobre su constitución, y elementos concretos para pensar y discutir el horizonte de tensiones actuales, en épocas de ampliación del campo de batalla.



Encuentro I. El agujero de la cultura

Un órgano: la vagina

El giro de género y el problema de las ciencias sociales, en un mundo multicultural y defensor de Derechos Humanos. Las mujeres en movimiento más allá de las Tres Marías. La vida en una sociedad sexual: Levi Strauss y el intercambio de mujeres; Freud y la distribución equitativa de una mujer por cada varón. La propuesta histórica del patriarcado y las relaciones de poder. La fuerza de las débiles en la cultura. Cuán natural es lo natural.



Encuentro II. Las hijas gritonas de la Revolución Francesa

Una prenda: el pantalón

El feminismo antes del feminismo. Protagonistas de la Revolución Francesa: exclusiones por inferioridad y slogans de reivindicaciones históricas. La letra chica del contrato social. Simone de Beauvoir: “no se nace mujer, se llega a serlo”. Derechos, ciudadanía y Estado: los implícitos de eso que llamamos sujeto. El afuera de todos los acuerdos. La formalidad del derecho y la realidad de la exclusión: los iguales son los ellos.



Encuentro III. In money we trust

Un calzado: la chancleta

¿Y qué hace ella con su tiempo? Labores, trabajos y tareas socialmente valiosas. La economía y el trabajo invisible. Trabajo más allá del trabajo: la doble jornada. Intersecciones: mujeres liberales, mujeres socialistas y condiciones de clase. La lucha por el reconocimiento de no se sabe bien quién. El lado oscuro del salario familiar. Vos sos vos pero yo no soy yo: discusiones entre feminismos occidentales hegemónicos y feminismos del tercer mundo.



Encuentro IV. Estereotipo y liberación I

Un personaje: Penny Lane

Sujetadas por las estructuras: sistemas de sexo-género. Gayle Rubin y el “tráfico” de mujeres. Sexo, droga, rock y píldora: las hippies radicales de los 70´. ¿De qué nos liberamos cuando nos liberamos? Kate Millet y la nueva bandera: “lo personal es político”. La era de las licuadoras, la redención del mercado y las mujeres como reproductoras del sistema.



Encuentro V. Me gusta ser mujer

Una revista: Utilady

El varón por todos lados y la crisis del sujeto. Vivan las diferencias: la irrupción del pensamiento de la diferencia sexual. Los varones dijeron lenguaje y nosotras dijimos falogocentrismo. Cuerpo sexuado. La echada por Lacan: Luce Irigaray. Luisa Muraro y el affidamento; todas juntas podemos más. Damas y caballeros: el recreo de la exclusión por superioridad.



Encuentro VI. Estereotipo y liberación II

Una canción: Material girl, Madonna

Playboy y el negocio de coger: sirvienta de día, prostituta de noche. Lovely world o cómo dormir con el enemigo en tiempos de la utopía amorosa. La emoción de ser yo. Frivolidad, pensamiento débil e industria editorial. Focus group: conozcamos a Doña Rosa. El affair Dove y la pregunta por las mujeres reales. La hueca que todos quieren: la fálica.



Encuentro VII. Esos raros peinados nuevos

Una película: Besando a Jessica Stein

Falogocentrismo made in EEUU. Judith Butler cambia las reglas del juego: la redundancia de la noción de sexo/género y el posfeminismo. La heterosexualidad como obligación. Las normas del deseo. Travestis: ¿aliadas férreas o emergentes sofisticadas de la dominación masculina? La pregunta por quién soy. Beatriz Preciado y la sexualidad más allá de la sexualidad.



Encuentro VIII. Ampliación del campo de batalla

Dos libros: Las teorías salvajes, de Pola Oloixarac, y Periodismo, de Sonia Budassi.

Derechos de tercera generación y paloma de la paz. Color local y feminismo en la democracia de la derrota: estudio del caso. Escena pública y vida cotidiana en las Madres de Plaza de Mayo y en la piquetera Teresa Rodríguez. Violación, aborto y prostitución. Por qué las mujeres ni reímos ni hacemos reír. Intervenciones más allá de la retórica del lamento.



Algunas lecturas sugeridas

-Butler, J. (2007): El género en disputa. Barcelona, Paidós (selección).

-De Beauvoir, S. “Introducción” en El segundo sexo. Ediciones varias.

-Freud, S. (1998): “Tótem y tabú” en Obras completas de Sigmund Freud, tomo XIII. Madrid, Amorrortu Editores.

-Irigaray, L. (2007): Espéculo de la otra mujer. Madrid, Akal (selección).

-Millet, K. (1968): Sexual politics. Londres, Verso (selección de la traducción castellana).

lunes, 16 de julio de 2012

Cine español



La mayor celebraciÓn de la cinematografÍa espaÑola en la Argentina
“MADRIDCINE 2012”, DESDE EL 19 HASTA EL 25 DE JULIO, EN EL ESPACIO INCAA KM.0, CON GRANDES TÍTULOS Y VISITANTES NOTABLES

Desde el 19 hasta el 25 de julio se celebrará en la sala mayor del Espacio INCAA Km.0 (Cine Gaumont), sito en Rivadavia 1635, “Madridcine 2012”. Así lo anunciaron en la presentación celebrada en la Cancillería de la Embajada de España la Presidenta del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de la Argentina, Liliana Mazure, y el Consejero Cultural de aquella delegación diplomática, Manuel Durán Giménez - Rico, acompañados por el Director de la manifestación por el lado argentino, Carlos Morelli. Esta cuarta edición de la muestra de cine español producido por empresas radicadas dentro del ámbito de la Comunidad de Madrid ha sido organizada por el INCAA y la Consejería de Cultura y Deportes del gobierno comunal y marca un octavo eslabón en el acuerdo de colaboración – tres veces renovado – suscripto en 2004 por ambos organismos, según el cual en los años impares se realiza en Madrid la muestra promocional “Argencine” y en los años pares Buenos Aires es sede de “Madridcine”. Las diferentes presentaciones anteriores de ambas (“Argencine” en los años 2005, 2007, 2009 y 2011; “Madridcine” en 2006, 2008 y 2010) han logrado importantes cifras de público.

Esta vez la reseña española contendrá siete largos de ficción, cuatro documentales, un programa de cortos y otros dos largos argumentales programados como parte de los tributos a los dos actores, uno del país visitante y otro del anfitrión, a ser recompensados en la oportunidad, respectivamente por sus aportes a las cinematografías de la Argentina y de España. Ellos son Juanjo Puigcorbé y Leonardo Sbaraglia.

En el apartado principal, “Panorama del Nuevo Cine de la Comunidad de Madrid”, se verán “No Habrá Paz para los Malvados”, el vigoroso “thriller” de Enrique Urbizu ganador de seis Premios Goya 2012, incluyendo el de Mejor Película; “No Tengas Miedo”, con el saludado regreso de Montxo Armendáriz; la tan comentada “También la Lluvia”, de Iciar Bollaín (como la anterior, exhibida en marzo último en “Pantalla Pinamar”); “Pájaros de Papel”, de Emilio Aragón; “Bon Appétit”, de David Pinillos, “Entrelobos”, de Gerardo Olivares; y “Chico y Rita”, la más reciente creación de Fernando Trueba.

Los títulos de “Otras Perspectivas: Documentales Madrileños” son “Ciudadano Negrín”, de Imanol Uribe, Sigfrid Monleón y Carlos Álvarez; “Bicicleta Cuchara Manzana”, de Carles Bosch; “José y Pilar”, de Miguel Gonçalves Mendes; y “How Much does your Building Weigh, Mr. Foster?” (¿Cuánto Pesa su Edificio, Señor Foster?), de Carlos Carcas y Norberto López Amado.

“Madrid en Corto” presentará una importante selección de obras breves, mientras que “El Dedo en la Llaga”, de Alberto Lecchi, y “Concursante”, de Rodrigo Cortés, fueron elegidas para los homenajes a Puigcorbé y Sbaraglia, sus protagonistas centrales.

Con la posibilidad de que las obras de ficción sean vistas en diferentes días y horarios, las funciones se realizarán, en todas las jornadas, a las 14.30, 17.00, 19.30 y 22.00. La entrada general costará 8 pesos y se venderán abonos de diez entradas, válidas para cualquier película y pase, a 50 pesos.

Una delegación de notables del cine español y autoridades culturales del gobierno de Esperanza Aguirre acompañará las exhibiciones de “Madridcine 2012”. Entre los primeros cuentan los realizadores Montxo Armendáriz y Gerardo Olivares y los actores Imanol Arias (“Pájaros de Papel”) y Karra Elejalde (“También la Lluvia” y “El Dedo en la Llaga”), además del homenajeado Juanjo Puigcorbé.





domingo, 15 de julio de 2012

Alegoría con olor a.

Digo: No me gusta comer caca de perro. Me dicen: Entonces comé caca de gato. Digo: No me gusta tampoco. Me dicen: ¿Preferís la de vaca o la de caballo? Digo: No me gusta comer ningún tipo de caca. Me dicen: No hay otra cosa. Digo: Si tengo que bancármela, me la banco pero no van a lograr que diga "qué rica".

El baile de la victoria

Hay algunos clichés utópicos setentosos que ya no (me) funcionan. Y esta peli tiene un montón: El amor a primera vista, la puta rescatada por el amor, el arte en el barro, la formación "de abajo" contra la academia, el ladrón Robin Hood, el ángel inmolado, la inocencia encarcelada, el padre que vuelve (más pródigo que el hijo), el vuelo del cóndor, el baile (y la V) de la victoria.

Ovejas negras

La oveja negra

Augusto Monterroso


En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada.

Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.

Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.


Es real


Inteligencia divirtiéndose


A ver si practicamos...


Confusión entre tristeza, melancolía y depresión (y en el medio mezclamos literatura y muerte)

Literatura y suicidio

Muchos escritores hallaron en el suicidio, como expresión de un tormento interior, el cuño de su materia creativa. Y el alivio a sus angustias.

Por Omar Genovese

07/07/12 - 08:17


Para disuadir cualquier represalia judicial, el presente artículo no pretende difundir el suicidio como método, ni sugerir asistencia para concretarlo al que tiene tales intenciones. Aclarado esto, llegan preguntas y pensamientos (veremos que la pregunta y el pensar tampoco alcanzan): ¿no hay nada como la tristeza para comprender, casi como iluminación, el abismo humano? A Epicuro se le adjudica la frase “Todo el mundo se va de la vida como si acabara de nacer”, reduciendo la existencia a una secuencia tan imprecisa como invalorable.

El suicidio (1897), de Emile Durkheim, puede leerse como una novela taxonómica de la desesperación. Si bien es fundante de la sociología, están en ella dos límites evidentes: la insuficiencia del conocimiento científico y el juicio moral de época. Como ficción histórica, es precursora del agotamiento temático lógico, estructura de la desazón que perfecciona El proceso de Kafka, ya con la angustia como red y la condena como único camino. El mundo es esto, acéptenlo, pero a diferencia del de Praga, Durkheim pide que ayuden a la sociedad a conformar el ideal y disminuir las rebeldías.

En 1846, un joven Karl Marx –previo al materialismo histórico como método “científico”–, publicaba en Alemania un artículo en la revista político-cultural Espejo de la Sociedad, dirigida por Friedrich Engels y Moses Hess, titulado “Peuchet: sobre el suicidio”, en el que analiza a partir de las memorias de Jacques Peuchet (1758-1830) –personaje político de segunda línea, que fue artista, abogado, economista, estadístico y archivero de la Policía francesa durante la Restauración–, las condiciones materiales que llevan al suicidio a los parisinos. Como otro texto sociológico fundante, se ocupa de las inserciones materiales desde un aspecto que Durkheim ignora: la opresión que produce la industrialización, la pérdida identitaria de las masas agrupadas en grandes ciudades, la miseria misma como detritus de la acumulación del capital.

Aun así, resulta imposible encontrar las razones completas de un suicidio. Occidente ha tomado la locura como motivo que oculta la constante que la vida porta en sí misma. De hecho, al considerarlo como delito similar al homicidio, a los ritos contra los cuerpos de los suicidas –desde el desmembramiento del muerto, a la confiscación de sus bienes condenando al desamparo a los herederos–, el ridículo asiste como miedo social. Nicolás González Varela, en el prólogo al artículo de Marx, señala: “Fue el abate Desfontaines en el siglo XVIII el primero que empleó en Occidente el término suicidie (sui –sí mismo– y cidius –matar–)”. Anterior a ello, y para dar algún sentido al acto suicida, se utilizó el término melancolía a partir de Anatomía de la melancolía de Robert Burton, pero parece que el sufrimiento humano resulta inabarcable ampliándose en constantes innovaciones. El término viaja hasta Freud y también a la geometría sintética de Lacan, donde tampoco logra unificar un síntoma universal, una causa primera, ajustada a lo real. Tal vez Foucault, tras su visión orgánica de la sumisión social (del panóptico a la represión organizada en las instituciones mentales y carcelarias), acerca una noción complementaria a lo elusivo de aquel término. Con la Antropología Genética –y el mapeo geográfico del genoma humano– ciertas sospechas superan a todas las civilizaciones: la supervivencia evolutiva del homo sapiens fue una lucha contra similares, otros homínidos de la misma rama perdieron la batalla por el territorio, incluso convirtiéndose en alimento primario, en un probable canibalismo parental cercano. Además, el homo sapiens fue el único capaz de migrar de manera expansiva, de Africa hacia el mundo. Es notable, y ya Durkheim señala algunos aspectos históricos, que la mayoría de las religiones-Estado ponen un límite a la muerte, la ritualizan, con el único fin de mantener la coyuntura social. Ahora bien, aquella individuación genética que triunfa sobre sus símiles, también debió cesar, quedando el impulso agresivo prohibido o enfocado en otro fin: al eliminar esa imagen parecida, carnal, el humano triunfal debió organizar la posesión, dividir el trabajo, fundar lo social como sustento, con un paralelo en dos capacidades distintivas como el lenguaje y la representación del mismo. Lo simbólico aquí es fundamental, y tal vez sea una marca que expanda el campo de nuestra ignorancia. Convengamos que el escritor es un ser excepcional, que se realiza en el lenguaje como el filósofo, pero alejándose de él: su materia no es la verdad sino la creación de universos temporales fantásticos más allá de lo contemporáneo. De todas formas, Albert Camus, en El mito de Sísifo, unió más extremos: “No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar que la vida vale o no la pena de ser vivida es responder a la pregunta fundamental de la filosofía”.

No recuerdo el origen de la cita, pero sí su densidad: “La muerte, como la lectura, es un acto íntimo”. A la clasificación, los escritores suicidas no registran ni una nota al pie. Son, a los efectos estadísticos, un número insoluble. Puede que fuera de toda clase, representan el agujero negro de la cultura, en su cuestión de rol y último recurso. En primer término, nadie puede leer el discurso íntimo del escritor en el momento de ejecutar su muerte, se lo lleva consigo regalando una zona de silencio hacia el futuro. La experiencia sin retorno, es la afirmación de la libertad en el plano absoluto que prefiguraba Hegel, pero también es llamado al biógrafo, la crítica, y también, a la historia de la literatura que se define en la acumulación de estilos y lecturas que hacen estilo y más lecturas. Arriesgo que los escritores suicidas nos llevan a evocar una experiencia inexplicable, de cuya motivación real estamos velados y de la que nos queda la constatación material del suceso. Ni siquiera la propuesta amable de un testimonio, como hiciera Henri Roorda en Mi suicidio (1925), y que una vez terminado desembocó en el acto mismo, puede dar una explicación plena. Otro ejemplo son los aforismos de Emile Cioran, que remiten más al epitafio del análisis, frustrando la plenitud de la certeza: “Cuando uno tiene la visión del suicidio, la conserva para siempre. Vivir con esa idea es una cosa muy interesante. Incluso diría que estimulante”. “Un libro es un suicidio aplazado”; “Mi misión es matar el tiempo, y la del tiempo es matarme en su turno a mí. Qué cómodo se encuentra uno entre asesinos”; “El deseo de morir era mi interés excluyente; a él le sacrifiqué todo, hasta la muerte”; máximas que plantean el abismo y contradicción del rol del hombre en el universo post-traumático de la modernidad, pero que tampoco alcanzan al escritor suicida: Cioran murió a los 84 años sufriendo una enfermedad, no por su propia mano. En apariencia, la cosa en sí de los escritores suicidas es entre ellos, como una secta post-mortem cuyo espacio ritual es la memoria de una biblioteca. Elías Canetti, Premio Nobel de Literatura 1981 (ver recuadro), también utilizó la forma aforística a favor de la vida, pero con mayor hermetismo y desesperanza que Cioran, ya en El libro de los muertos, en Apuntes o en El suplicio de las moscas. Lo que nos lleva a la feroz duda: ¿la muerte contamina desde su posición de divisor común a toda existencia? ¿Es una frontera insalvable para toda razón?

El escritor que comete suicidio lo hace en condiciones y maneras distintas (algunas similares), pero cada suceso reviste un carácter único, con la terrible advertencia de que algo más cesa. Hay un hermoso título de Henri Michaux, El infinito turbulento, que da un significado inquietante a la lista incompleta (incompleta por alguna omisión, porque el derrotero de la muerte por mano propia sigue vigente, agazapado) de escritores suicidas: Virginia Woolf, Sylvia Plath, Anne Sexton, Yukio Mishima, Emilio Salgari, Ernest Hemingway, Jerzy Kosinski, Hunter Thompson, David Foster Wallace, Cesare Pavese, Sándor Márai, Vladimir Maiakovski, Jack London, Georg Trakl, Paul Celan, John Kennedy Toole, Primo Levi, Heinrich von Kleist, Reinaldo Arenas, Walter Benjamin, Arthur Koestler, Stefan Zweig; lista que se amplía con los de nuestro territorio: Horacio Quiroga, Alfonsina Storni, Leopoldo Lugones, Raúl Barón Biza, Jorge Barón Biza, Alejandra Pizarnik, Marta Lynch, Carlos Correas, Gabriel Báñez... Es dudosa la inclusión de Ingeborg Bachmann (incendio accidental de su habitación en Roma), o por alcoholismo, como se supone en Edgard A. Poe, Malcom Lowry y Dylan Thomas. Entre el accidente y el descuido intencional, también se puede suponer que Rodolfo Walsh concurrió a la cita fatídica sabiendo que lo esperaban casi treinta hombres armados, y que nada podía hacer portando una pistola Walther PPK 22 que días antes le había regalado un amigo y con la que no estaba familiarizado. Ahora, ¿qué importancia tiene la enumeración? ¿No es acaso la frontera entre la nada y la tristeza? Si intentáramos una explicación, estaría en lo escrito, en las obras de cada uno, como la fina seda que escribió Pizarnik en su diario: “¿Por qué sufro y me martirizo con los espectros de mi fantasía?”. Y aun así, la pasión por el estilo, la génesis interna de lo que se relata, el discurrir obsesivo como pensamiento constante –que balbucea a pesar del sueño o en el vórtice del mismo–, ¿no es un amor simbólico por las palabras manifestado como repetición del ego rumiante? Al silenciar esa voz, los lectores quedan suspendidos en su fin: ni leyendo todas las páginas ocurrirá la magia de la vida.

Llegamos a la incógnita de qué es un escritor suicidado luego de la muerte, y recurro a Kafka (quien fracasó en intentar que su obra no lo sobreviva), al cuento que escribió en 1922, Un artista del hambre: en un circo, el artista se exhibe en la jaula como fenómeno, adelgazando cada vez más, diluyéndose en el acto mismo de su habilidad para soportar el hambre, hasta que desaparece. ¿Son nuestras bibliotecas jaulas cómplices de semejante acto?


El suicidio altruista según Emile Durkheim*

07/07/12 - 08:19



Barthohia, en su libro De camis contemptae mortis a Danis, relata que los guerreros daneses consideraban una vergüenza morir en su cama, de vejez o de enfermedad, y se suicidaban para escapar a esta ignominia. Del mismo modo, los godos creían que los que mueren de muerte natural están destinados a pudrirse eternamente en antros llenos de animales ponzoñosos. En los límites de las tierras de los visigodos, había una roca elevada, llamada la Roca de los Abuelos, desde cuya altura se precipitaban los viejos cuando estaban cansados de la vida. Se encuentra la misma costumbre en los tracios, los hérulos, etc. Silvio Itálica, dice de los celtas españoles: “Es una nación pródiga de su sangre y muy dada a apresurar la muerte. Luego que el celta ha franqueado los años de la fuerza floreciente, soporta con impaciencia el muro del tiempo y desdeña conocer la vejez; el término de su destino está en su mano”. Asignaban también una mansión de delicias a los que se daban la muerte y un espantoso subterráneo a los que morían de vejez o de decrepitud. El mismo uso se ha mantenido largo tiempo en la India. Tal vez esta complacencia por el suicidio no existía en los vedas, pero ciertamente era muy antigua. A propósito del suicidio del brahamam Calamis, dice Plutarco: “Se sacrificó a sí mismo como era uso en los sabios de su país”; y Quinto Curcio: “Existe entre ellos una casta de hombres salvajes y groseros, a los que dan el nombre de sabios. A sus ojos es una gloria prevenir el día de la muerte y se hacen quemar vivos en cuanto su avanzada edad o la enfermedad empieza a molestarles. La muerte, cuando se la espera, es, según ellos, el deshonor de la vida; así no rinden ningún honor a los cuerpos que ha destruido la vejez. El fuego se mancharía si no recibiera al hombre respirando aún”. Hechos parecidos se observan en Fidjir, en las Nuevas Hébridas, en Manga, etc. En Ceos, los hombres que habían llegado a cierta edad se reunían en un solemne festín, donde, coronada la cabeza de flores, bebían alegremente la cicuta.

*De su obra El suicidio.



El suicidio según Karl Marx*

07/07/12 - 08:20


Antes que nada, es un absurdo el pretender calificar a un acto que se consuma tan frecuentemente de antinatural; el suicidio no es, de modo alguno, antinatural, pues diariamente somos testigos de él. Lo que es contra la naturaleza no sucede. Por el contrario, está en la naturaleza de nuestra sociedad generar muchos suicidios; tanto que los tártaros jamás se suicidan. Las sociedades no tienen todas los mismos productos; y eso es lo que necesitamos tener en mente para trabajar en pos de la reforma de nuestra sociedad, para hacerla elevar en un escalón superior del género humano. En cuanto al tema del coraje, si se considera que éste existe en aquel que desafía a la muerte a pleno día en un campo de batalla, estando bajo el imperio de todas las excitaciones reunidas, nada prueba que el coraje falte cuando uno se entrega a la muerte misma en medio de las tinieblas. No es con el insulto a los muertos con lo que se enfrenta a una cuestión controversial. Cuando se observa la forma tan liviana con la que las instituciones, bajo cuyo dominio vive Europa, disponen de la sangre y vida de los pueblos, y, así como la forma en que la justicia civilizada se distribuye con un rico material de prisiones, de castigos y de instrumentos de suplicio para la sanción de sus designios inciertos; cuando se ve la cantidad increíble de clases abandonadas por todos lados en la miseria; y los parias sociales que son golpeados con un desprecio brutal y preventivo, tal vez para dispensarnos del esfuerzo de arrancarlos de su fango; cuando observamos todo esto, entonces comprendemos con qué derecho se podría exigir al individuo que preserve en sí mismo una existencia que nuestros hábitos, nuestros prejuicios, nuestras leyes y nuestras costumbres en general, pisotean. Se ha creído que podríamos ser capaces de detener los suicidios por medio de castigos abusivos y por una especie de infamia estigmatizada sobre la memoria del culpable. (...) ¿Qué significa, en efecto, una sociedad en la que se encuentra la más profunda soledad en el seno de millones de almas; en la cual puede ser poseído por el deseo indomable de matarse a sí mismo, sin que nadie pueda preverlo? Esta sociedad no es en realidad una sociedad; ella es, como dice Rousseau, un desierto poblado de animales salvajes.

*“Peuchte. Von Selbsmord”, en Karl Marx: Sobre el suicidio (El Viejo Topo, Barcelona, 2012. Estudio preliminar, traducción y notas de Nicolás González Varela).


La visión de Elías Canetti

07/07/12 - 08:21


Apuntes
● Busca a los suicidas que ha habido en su propia vida y los recupera. ¡Con qué gusto vuelven! ¡Cómo se asombran de la compañía en que se encuentran! Habla con cada uno de ellos, que se justifican ante él. Ninguno se comprende, ninguno volvería a hacerlo.
Todos juntos le dan las gracias, el coro de los suicidas.
● Entre escritor y escritor: pasarelas muy angostas. Peligro de muerte. Más vale un rodeo.
● ¿Valió realmente la pena inventar al hombre? ¿No había ninguna otra manera de arruinar la Tierra?
● No puedo despojarme de las palabras. Podría, si fuera necesario, tumbarme desnudo para morir. Sin las palabras no puedo hacerlo.

Libro de los muertos
● La cultura se fabrica con las vanidades de todos sus promotores. Es un peligroso filtro que nos distrae de la muerte. La manifestación más genuina de la cultura es una tumba egipcia, donde todo lo que hay es fútil: utensilios, ornamentos, alimentos, pinturas, esculturas, plegarias y sin embargo el muerto no está vivo.
● …Queremos conocer exactamente todo aquello por lo que los hombres han estado siempre dispuestos a morir.
● No he perdonado de verdad ningún suicidio. Aborrezco al floreciente abogado de la muerte.
● Si has de sucumbir, ¿con qué palabra en los labios?
● Es despreciable pensar en la propia muerte mientras otros sigan muriendo. Es lícito pensar en la muerte en general (no en la propia).
● Mucho más que la propia muerte pesa la del prójimo. Se es más culpable.

El suplicio de las moscas
● Sólo es soportable
la erudición de quienes no rinden honores a la muerte.
● El suicidio seguirá estando al alcance del hombre, pero deberá convertirse en un acontecimiento siniestro y raro, en un único suicidio como antaño la guerra.
● La muerte no calla nada.
● El moribundo se lleva el mundo consigo. Pero, ¿adónde?
● ¿No sería más correcto que no quedase nada de una vida, absolutamente nada? ¿Que la muerte significase extinguirse de pronto en todos los que retengan alguna imagen de uno? ¿No sería más cortés frente a los que vendrán? Pues tal vez todo lo que queda de nosotros constituye una exigencia que los abruma. Quizá por eso no es libre el hombre, porque queda demasiado de los muertos en él, y ese mucho se resiste a extinguirse.


Tomado de http://www.perfil.com/ediciones/2012/7/edicion_692/contenidos/noticia_0001.html

sábado, 14 de julio de 2012

Beatriz. Una mujer inventada




"Es que ya no te quiero, Alberto, y extraño tanto quererte."


"Los hombres no son lo que parecen. Actúan, Teresa, actúan. ¿Las mujeres? No, qué van a actuar. Las mujeres no actúan ni cuando actúan."

La Walsh y la Valladares


Ambar Violeta


Huili Raffo
Jul 13, 2012



Cuando murió María Elena Walsh la Rolling Stone me pidió un obituario y escribí esto que sigue. No lo publicaron porque les pareció que no hablaba de ella lo suficiente, o porque no lo entendieron, o porque no decía nada bueno de Boudou. Andá a saber. Hoy murió Leda Valladares y sé que si le mando este obituario a alguien me van a decir que habla demasiado de María Elena Walsh (la vida está llena de malentendidos como ese). Pero es para las dos.




Pasarán siglos, plagas, diez generaciones, y ni aun entonces podrá la música de este planeta recuperarse como para empezar a evaluar el daño que le hizo Oscar Cardozo Ocampo. Compositor, sindicalista, arreglador, no se privó de nada: Jairo, Teresa Parodi, Lolita Torres, el Evangelio Criollo. Sergio Shoklender lo va a invocar el día del juicio final. Va a decir: “La música de Pasajeros de una pesadilla la hizo Cardozo Ocampo.” Y lo van a dejar pasar, porque eso solo ya equivale a diez eternidades en el purgatorio. Cardozo Ocampo nos legó el arreglo de Canción con todos, la Misa por la paz y la justicia de Ariel Ramírez, y una obra póstuma sobre “el diario imaginario de la vida del Che Guevara”, que según las gacetillas transcurría desde su muerte hasta el regreso de sus restos a Cuba. Una vida rarísima, treinta años bajo tierra, una vida muerto. La vida y la muerte es un punto en el cual la izquierda latinoamericana tiende a confundirse.

En 1974 (con música y arreglos de, sí, Cardozo Ocampo) Pepe Soriano recitaba todas las noches los versos iniciales de El Inglés: Y sí, yo he muerto señores / no una vez, cientas morí / pero estoy vivo y contando / las cosas que yo viví. Hoy sigue insistiendo: “María Elena cumple el destino de todo ser humano. La muerte es una consecuencia de la vida. Mientras esté en nuestra memoria, María Elena seguirá viva. Era una mujer encantadora, sencilla.” Encantadora puede ser. Sencilla no era. Y si vive en nuestra memoria podremos elegir, espero, cómo y adónde vive. Empecemos por mudarla lo más lejos posible de Cardozo Ocampo.

Es un ejercicio factible, porque la mayoría de las canciones para chicos que le dieron fama permanente ya habían sido grabadas antes bajo la dirección musical de Leda Valladares, la otra mitad de Leda y María, el dúo de jóvenes santas que se quedó en Tom & Jerry cuando podrían, soñemos, haber sido Simon & Garfunkel. Son cosas que en la vida a veces pasan, y en Argentina pasan siempre: sucede algo, no sabemos qué, y todo se va al carajo. La historia oficial alega diferencias creativas: Leda radicalizándose hacia el indigenismo y el folklore puro, Maria Elena optando por destilar esas tradiciones en material original con contenido social acorde con la época. Esto es verosímil, pero no es cierto. Las diferencias entre ambas son constatables y su separación sentimental fue pública, pero en el primer disco solista de Leda (Garfunkel) queda constancia de una historia muy distinta.

El disco se llama Canciones de Leda Valladares y no es fácil de conseguir (aunque Internet todo lo puede). No se parece a nada que yo haya escuchado antes o después. Si digo Mercedes Sosa acompañada por Monk tocando Debussy en la casa de David Lynch me quedo corto, porque las influencias ni siquiera son tan obvias, porque David Lynch estaba en la secundaria y porque la intención no es académica. Es el disco amargo, tenebroso y desesperado de alguien que maldice un amor del que no puede recuperarse. Si fuera posible ordenar los discos temáticamente, habría que ponerlo entre Insignificance, de Jim O’Rourke, y Sea Change de Beck. Pero uno no ordena los discos así, y la vida tampoco.

A Leda la conocí bien, aunque tarde; a principios de los ’80 ya había fundado su propia religión del Canto Mineral, intentando ella también resucitar a los muertos; completamente refractaria a cualquiera expresión musical impura. Yendo de la cama al living era para ella el sonido del infierno. O tal vez la conocí temprano: yo tenía doce años, no había descubierto aun su break-up record y le discutía su tradicionalismo férreo suponiéndome representante de vanguardias que ella conocía perfectamente y yo todavía no. Nunca nos entendimos. Ahora tiene Alzheimer y más de noventa años. No puedo ir a preguntarle qué la hizo abandonar esa experimentación fascinante para pasarse el resto de su vida con cien bagualas horribles que son todas iguales, pero me lo pregunto yo solo, mientras sigo escuchando su primer disco, en bicicleta, bajo la lluvia.

A María Elena le fue mejor. No quiero discutir la calidad de sus canciones para chicos, entre otras cosas porque no hay con qué compararlas y porque me gustaban cuando era chico, aunque no tenía ninguna necesidad de que existieran. Si algo tenía la psicodelia eran canciones para chicos. A los seis años, Breathe de Pink Floyd es una canción sobre conejos; Lucy es sobre Lucy en el cielo con diamantes; Yo soy la morsa es, obviamente, sobre una morsa, y sobre Edgar Allan Poe que lo cagan a patadas. A esa edad yo hacía dibujos extremadamente literales ilustrando esas canciones que no me abandonaron nunca. Las de María Elena sí me abandonaron, porque en ellas la ilustración literal era la única posible. No les guardo rencor, no destruyeron mi vida. Pero no estaban ahí para siempre: estaban haciendo su trabajo. Paradójicamente, o al revés, las canciones de ella que conservo, las que todavía me acompañan, son las que hablan de eso, de la soledad y el abandono. Son unas cuantas, y son las mejores: Barco quieto, Los Castillos (si puede ser en la versión extraordinaria que grabaron Liliana Vitale y Verónica Condomi), Las Estatuas (pese a Cardozo Ocampo, por Dios, me está matando esto, no puedo dejar de pensar en Cardozo Ocampo).

Los obituarios de estos días, y la multiplicación del bronce, anuncian que María Elena Walsh no nos abandonará nunca. Yo creo que nos abandonó siempre. O mejor dicho: se nos escapó siempre, como la chica de Ambar Violeta, que tiene un gran cuerno bajo el corazón y se escapa de todos los hombres que quieren tenerla. Alguna vez fue tan linda como esa chica, más linda, y se le escapó a Bonomini, y a Juan Ramón Jiménez, y después a Leda, y a los peronistas, a los antiperonistas, a las maestras, a los chicos, a los periodistas, y a todos los otros que quieren tenerla. Cuando publicó lo del País jardín-de-infantes la odié momentáneamente. ¿Cómo “Jardín de Infantes”? ¿Qué tipo de metáfora era esa para describir el fascismo? Se entendía, claro, lo que quería decir, pero no estaba bien. Es como si uno dijera “no soy mujer para que me pegues.” La intención es correcta (no me pegues); el enunciado es macabro. Que la reina de los niños elija al jardín de infantes como símil del infierno sugiere algo oscuro, revelador. ¿Revelador de qué?

“Murió María Elena Walsh: lesbiana, feminista y abanderada de la subversión.” Así titula Radio Cristiandad (24 horas online para que Cristo reine!) Ellos también quieren tenerla, ¿por qué no? La quieren como ícono. Y en un movimiento estratégico que revela su inteligencia de mosquito, deciden predicarle en contra esta semana, lo cual equivale a predicar contra los Beatles, que como todo el mundo sabe, no necesitan estar online las 24 horas para ser más populares que Cristo. Caso cerrado.

Apenas más sutil es la operación-obituario que publica en Página/12 Horacio Verbitsky, que sorprendentemente también quería tenerla. Es una pieza única de periodismo psicótico, de lectura obligatoria, cuyo objetivo central es reivindicar, sin fundamento, el cuerpo ideológico de María Elena Walsh como perteneciente a la fe que Verbitsky profesa. Pero también es, al mismo tiempo, una declaración de amor bizarra en la cual se confunden otras idolatrías, hasta el punto culminante en el que Verbitsky hace hablar a María Elena igual que Néstor Kirchner: “¿Y a vosh qué te pasha?” Algo está pasando ahí. Jim Jones Alert.

Murió María Elena Walsh. No fue Maradona, no fue la birome, no unió a los argentinos, ni vive para siempre. Fue libre. No fue sencilla. La queríamos todos por cosas distintas. Post-mortem, Verbitsky y Radio Cristiandad fracasan en su intento de tenerla. Otros, menos exaltados, también fracasan. Todos los hijos de puta de nuestra generación se criaron escuchando sus canciones, lo cual podría demostrar de una vez y para siempre que el arte no está ahí para cambiar la sociedad sino para cambiar a las personas, una por una y en dosis homeopáticas, preservando así su continuidad (del arte y de las personas). O que el arte no sirve para nada. O que sí sirve, y todo podría haber sido mucho peor. Jamás sabremos.



Tomado de http://bonk.com.ar/tp/daily/1909/ambar-violeta

Tan modosas y ceñidas

Las patadas



Por Neorrabioso


Comencé a dudar de las rosas
cuando las vi pintándose los labios en los poemas,
cuando las vi poniéndose rímel en los poemas,
cuando las vi peinándose en los poemas,
y al notarlas
tan perfectas y modosas,
tan modosas y ceñidas,
tan ceñidas y aseadas,
me
irrité
con
los
poetas
cuyos
versos
parece que están mirando a la cámara
mientras pronuncian la palabra “patata”,
los versos que no saben jugar al fútbol
y mucho menos dar patadas,
porque
yo
sólo
me
fío
de
las
patadas,
de las palabras y gentes
que sufren mis patadas,
las que siguen conmigo
a pesar de las patadas,
las que asumen el riesgo
de mis patadas,
porque sólo creo en la poesía
que surge de las patadas
y en la amistad que crece
con las patadas.


*Primera versión abril de 2010
.
Publicado por Neorrabios@ en 17:56


Tomado de http://neorrabioso.blogspot.com.ar/

La llegada del orgasmo ha cambiado mi vida




"La llegada del orgasmo ha cambiado mi vida. Estoy liberada, pero no hay que decirlo así. Más importante: me ha cerrado, ha cancelado posibilidades, ha logrado que las opciones sean claras y definidas. Ya no soy ilimitada. La sexualidad es el paradigma. Antes mi sexualidad era horizontal, una línea infinita con posibles e infinitas subdivisiones. Ahora es vertical. Sube y se acaba. El orgasmo concentra. Deseo escribir. La llegada del orgasmo no es la salvación, pero sí el nacimiento de mi ego. No puedo escribir hasta no encontrarlo. La única escritora que podría llegar a ser es la que se expone a sí misma… Escribir es gastarse, es apostarse. Pero hasta ahora no me ha gustado ni siquiera el eco de mi propio nombre. Para escribir, me debe gustar mucho mi nombre. El escritor está enamorado de sí mismo y crea sus libros a partir de ese encuentro y esa violencia."


SUSAN SONTAG, Renacida. Diarios tempranos, Mondadori.

viernes, 13 de julio de 2012

Adios a Leda

MURIÓ LEDA VALLADARES, ¡Hasta siempre maestra!
Murió la poetisa tucumana Leda Valladares
Viernes 13 de Julio de 2012

A los 93 años, falleció la poeta, cantora, compositora y musicóloga tucumana Leda Valladares. Desde hace varios años la artista padecía el mal de Alzheimer y se encontraba recluida en un geriátrico de la Capital Federal.

De acuerdo a lo que publica la agencia de noticias Télam, su sobrino Eduardo "Tuco" Valladares, hijo del recordado "Chivo" Valladares, fue el que confirmó la noticia.

La folclorista nació en 1919 en San Miguel de Tucumán. Si bien sus comienzos estuvieron ligados al jazz, con 22 años comenzó su pasión por el folclore.

En 1950 decidió viajar a Francia, en donde se encontró con María Elena Walsh para integrar el dúo folclórico "Leda y María". Una de sus obras cumbre editadas entre los años 1960 y 1974 fue una serie de álbumes testimoniales y documentales, "Mapa musical argentino", a cargo del sello Melopea, de Litto Nebbia.

La reconocida compositora tiene en su haber además inmortales obras de la talla de "Igual rumbo, grito en el cielo" (1989), "Grito en el cielo II" (1990) y la impecable "América en Cueros" (1992), por la cual fue declarada miembro de honor de la UNESCO.

* * * * * * *

LEDA VALLADARES Y MARIA ELENA WALSH - Entre valles y quebradas 1 - (4 canciones reinterpretadas por Víctor Jara)


Mijito casado

Lo extraño en casa pero estoy tan orgullosa de que tenga la suya...


Universidad de la Concha

Tomado de http://lavaca.org/notas/la-uco-universidad-de-la-concha-feminismo-explicito/


La UCO, Universidad de la Concha: Feminismo explícito
Categoría: Notas

La Universidad de la Concha, Feminismo explícito, o simplemente La UCO, es un lugar de encuentro para personas. Ni hombres ni mujeres: personas interesadas en cuestionar el patriarcado. Un lugar de aprendizaje autodidacta, autogestivo y comunitario.

El grupo fundador se propuso el siguiente esquema de trabajo: cada año se abordará un eje. El del ciclo 2012, que comienza en mayo y culmina en noviembre, es “La imagen: destrucción y construcción de nuevas formas de vernos, de hacernos ver y de ser vistas”. El encuentro será mensual, el último sábado de cada mes, y tendrá tres tipos de talleres: sin palabras y con palabras. El tercero es para preparar el guiso que resulte de este encuentro interdisciplinario y que se servirá al fin del ciclo y en la calle.

Las anfitrionas o “in-docentes” como las bautizó Andújar, provienen de varias disciplinas. Julieta Colomer, Lina Etchesuri y Mónica Bonavía, de la fotografía; Cecilia Pallés de la música, Susana García de la terapia gestáltica, Guillermina Guevara de la cultura hip hop, Veroka de las artes plásticas, más la poeta y las periodistas de lavaca. La UCO cuenta con la bendición y madrinazgo de la boliviana María Galindo, de Mujeres Creando. También sumarán aportes la dramaturga chilena radicada en Suecia, América Vera Zabala y la actriz Josefina Lamarre.

Dirá Andújar de este equipo heterógeno: “El trabajo (placentero..!!!) de estas diosas es construir un espacio para recordar y relucir y sacar hacia afuera el poder femenino, el que nos permita desarrollar las capacidades para que des y te des lo mejor de vos, que tal vez esté escondidísimo, en el rincón de los silencios o en el agujero negro, no sólo de la vagina, sino el agujero negro de no desarrolllar aquello que de vos hay de mejor: tus capacidades, tus talentos, tus impulsos creativos. Aquello que trae al mundo otro mundo, algo que no estaba e hiciste. Ese es el poder. No es el poder ejercido, sino el poder ejercer nosotras desde nosotras mismas, juntas y cada una. Por su puesto, esto vale para cualquier ser. El poder de la felicidad, porque hay satisfacción, hay alegría. El poder invendible, sí, pero que sea invencible. En el medio, tristezas, contradicciones, batallas, pero su sistema respiratorio, circulatorio, vital será el de ese poder. Ahora, ¿cómo reflotarlo? Esa es nuestra danza. Antiabdominal: nuestro desafío es encontrar juntas un lenguaje que denuncie, pero que no victimice. Queremos este espacio para criar diosas con el poder de desatar nudos de opresión”.

Que así sea.

Cursada intensiva: el último sábado de cada mes, de 11 a 18
Inicio: mayo de 2012
Informes e inscripción: infolavaca@yahoo.com.ar


Viernes feliz

Son las 13. 07 del mediodía y ya está: Ya lo hice toooooodooooooo:

Recibí trabajos de 6to A en lugar de evaluación, devolví evaluaciones de 4to E corregidas, pasé notas a los cuadernos de comunicacdos, les di el sermón de la montaña sobre cómo aprobar una evaluación de Salmo, armé cronograma de lecturas post-vacaciones, expliqué qué espero de ellos en una exposición grupal (lo que les espera a la vuelta).

En el recreo caminé dos cuadras al banco, busqué últimos movimientos porque me faltaban mil pesos de la suplencia pero no me faltaban: era que no los puedo sacar en la misma extracción sino mañana (hacé con mi guita lo que quieras). Volví a tiempo para pedirme un café y un alfajor.

Salí del SanMa, dejé novela agotada en fotocopiadora, atendí llamado de promotora mientras manejaba, adelanté 4to módulo en Media 2 que tenían libre. Dí temas de evaluación y modelo. Anoté temario de previas de mi compañera que está con licencia y tengo que tomar yo.

Fui hasta escuela de hijo e hija, pagué cuotas atrasadas (julio 2011 o similares), mandé mensajito a la nena a aver si quería venir con mamita. Que no, que se queda con las amigas y después viene. Pasé por donde me dijo el nene casado para anotar teléfono de cartel de se alquila. ¿Se lo paso por mail o llamo yo?

Llegué a casa: saqué el tender, calenté dos porciones de pizza, me hice un té de manzana y canela, de postre una mandarina. Decidí no ir a capital a buscar libros comprados por mercado libre porque mejor ir la semana que viene que tengo que ir a la facu nada más que para firmar libreta. Miré horario de gym, sí, por ahí a las 6. Llamé a la promotora de Edelvives: dice que pasa a dejarme material por casa.

¿Puedo irme "olímpicamente" a dormir la siesta? Lo malo es que odio leventarme dos veces en el mismo día...

jueves, 12 de julio de 2012

Las literaturas nacionales en aras de una celebrada globalización



Recomendaciones ::
Los acasos
10-07-2012 | Constantino Bértolo, Javier Pascual

El autor de La cena de los notables nos recomienda una novela “que asume y cuestiona su propia tradición y que al hacerlo señala su propia vocación innovadora no impostada ni importada”: Los acasos de Javier Pascual (Ed. Mondadori).

Por Constantino Bértolo.

los acasosI. La senda de los coyoteros muertos

Uno de los ora pro nobis más repetidos de la posmodernidad literaria consistió y consiste en dar por superadas las literaturas nacionales en aras de una celebrada globalización que habría convertido en algo antiguo, decimonónico, costumbrista y provinciano cualquier referencia a una posible pertinencia (o pertenencia) a una nacionalidad literaria concreta. Lo curioso es que las mismas voces que afirmaban no haber creído nunca en las tradiciones literarias nacionales y que te miraban con ese paternalismo tan ufano con que los hijos suelen escuchar la encanecidas palabras de sus padres si uno se atrevía a comentar el beneplácito cultural con el que la posmodernidad pop española importaba referentes con origen, directo o indirecto, en la alta o baja cultura de la inglis metrópoli (Warhol o los Simpson), no mostraban la menor reserva a la hora de hablar de una “literatura norteamericana” de cuya identidad nacional en este caso ( en el que quedan imperialmente excluidas, entre otras, la literatura canadiense y mexicana) no dudan lo más mínimo aun cuando antes hubieran subrayado con comprensiva superioridad la “absurda” pretensión de hablar de “bioquímicas nacionales”. En eso reside el famoso internacionalismo o “cosmoprovincianismo” de las nuevas literaturas en castellano: en un pavoroso miedo a “sonar a pobre”, “gallego” o “sudaca”, en la creencia de que la innovación tecnológica conlleva de manera natural la innovación estética y en la necesidad consiguiente de que la literatura propia suene al ritmo de “my taylor is rich and I read the New Yorker”. De ahí que creyendo huir de todo lo que pueda sonar a costumbrismo buena parte de nuestras postmodernas narrativas no hayan dudado en ofrecerse en sacrificio al costumbrismo de la clase media yanqui que nos depara un Carver, un Updike o un Philip Roth. ¿O es que el costumbrismo de la metrópoli no es costumbrismo? ¿O es que el imperialismo USA no es nacionalismo?

Del imperialismo y sus consecuencias sobre las vidas concretas de los hombres y mujeres se habla, con lenguaje narrativo, en la novela Los acasos del escritor español Javier Pascual cuya lectura hoy quiero compartir. Y si contra algunas de las ilusiones del posmodernismo hemos empezado arremetiendo vaya por delante que muchas de las cualidades que encontramos en la novela de Pascual están relacionadas con algunas de las características y aportaciones que definen en parte la mirada posmoderna, pues no en vano uno de sus ejes narrativos gira en torno a las convulsas pero íntimas relaciones entre la identidad y el descentramiento, entre el plano de la conciencia y el plano de la existencia, planteando lo excéntrico –fuera del centro (la metrópoli entendida como espacio estético superior)– como una consecuencia narrativa y existencial de un “hacerse biografía”, es decir, narración, en el interior de un territorio de frontera que, en palabras que podría haber enunciado Oscar Massota antes que Braidotti, acaban por determinar la condición nómada del superviviente. Una novela posmoderna y española, sociedad al parecer incómoda, en razón a su clara incumbencia –en registro antiheroico– con la literatura de las crónicas y naufragios presente en esa tradición literaria española que Pascual explota para su beneficio al tiempo que delata y denuncia al poner en evidencia el escaso o nulo aprovechamiento por parte en la literatura española de esos territorios de ficción que, más allá de las crónicas del “descubrimiento y conquista”, pudieran haber encontrado materia significativa en los avatares individuales y colectivos que los largos años de dominación sin duda ocasionaron. Extraña laguna de temas y espacios en una literatura siempre tachada de realista. Hablaremos por tanto de una novela que asume y cuestiona su propia tradición y que al hacerlo señala su propia vocación innovadora no impostada ni importada.

Es el año de 1797 cuando, enterado de la muerte de Moisés Mújica y Clavijo, antiguo teniente de Dragones, el Escribano del Regimiento de las Provincias de Tierra Adentro, escribe la correspondiente Escritura Funeral con destino para la madre y hermana del fallecido. El teniente Mújica, nacido en Chihuahua, es hijo de una gaditana de familia castrense casada con un militar destinado en las tierras de Nueva España y que apenas cuenta catorce años de edad cuando el fallecimiento del padre le obliga a retornar junto con su madre y hermana a la ciudad de Cádiz. En tierras de España “Entró –informa el Escribano– en la academia militar con la preferencia de huérfano castrense y sirvió jovencísimo como cadete en el asedio de Gibraltar, donde, al parecer, conoció la tertulia del militar y escritor don José de Cadalso. Volvió a su continente natal poco antes de natividad de 1779. Estuvo tres meses en tránsito en la Nueva Orleans de la recién adquirida por la Corona española Luisiana y después llegó a su tierra natal de las Provincias de Tierra Adentro. De aquello que a partir de entonces aconteció, creo poder dar testimonio según he podido saber y a eso me encomiendo”.

Para la redacción de la Escritura Funeral el escribano utiliza como material casi exclusivo los legajos que un indio, asentado en la vecindad del difunto, le aporta y entre los que encuentra y recoge para llevar a cabo su burocrática tarea distintos escritos y documentos salidos de la mano del antiguo teniente así como una abundante cifra de cartas dirigidas por éste a su hermana Flora residente en la península ibérica. Nos encontraríamos así al inicio de la historia con la típica, simple y recurrente estructura narrativa del manuscrito encontrado si no fuera porque esta tópica se va a ver alterada de manera radical por la perturbadora información –perturbadora en cuanto que afecta al código de lectura– que el escribano nos ofrece justamente antes de que dé paso a la correspondencia del ya difunto protagonista: “en pocos día elaboré la Escritura Funeral que envié a la familia del muerte en Cádiz. Cuando, unos meses más tarde, me fue devuelta por la madre como un falso testimonio de un falso hijo, quedé sumido en una gran perplejidad. No tengo más remedio que admitir que he sido víctima de una estafa. Sin embargo, tras meditarlo cuidadosamente, he concluido que asistir a esta falsificación ha supuesto un privilegio. Pues que paradoja, quisiera someterla al juicio de los lectores”.

Escribe por consiguiente el escribano llevado, dice, por la curiosidad de comprobar si el hecho de ser engañado por lo que alguien ha escrito puede llegar a ser un privilegio. Razón la suya bien curiosa mientras que por mi parte he de confesarles que si escribo este comentario es por la oportunidad ya mencionada de compartir la lectura de esta singular novela cuya publicación, aún no pasando inadvertida del todo por la crítica española, no ha merecido la atención que habría que reclamar de la cultura de un país con la tradición imperialista que España lleva a sus espaldas (por no hablar de los intentos actuales de neocolonización empresarial) una novela que aborda sucesos, masacres y derrotas poco presentes en la memoria colectiva y cuya lectura bien podría dar ocasión para establecer puntos de encuentro (y desencuentro) con culturas que tengan raíces todavía vivas en el escenario de pasado colonial hispano. En función de ese deseo de compartir experiencia de lectura ruego disculpen la osadía que siempre implica encarecer lecturas a quien no las demanda expresamente. Todos sabemos la dificultad que supone atreverse a recomendar la lectura de un determinado libro aun en el caso de que uno pueda tener cierto conocimiento de los gustos e intereses de los destinatarios a los que se va a dirigir el encomio y máxime si, como es el caso, este conocimiento no deja de ser un mero supuesto por mucho que el anfitrión, Eterna Cadencia, sea ya en sí una señal de buen criterio literario. En cierta forma hablar bien de lo que a uno le gusta no deja de ser un gesto exhibicionista y algo sonrojante, pero, aunque así no fuere, he de confesar que a estas alturas de mi vida poco o nada me fío de mi gusto y no siempre o casi nunca mi gusto coincide con mis intereses literarios. No creo que el gusto personal sea buena piedra de toque ni para la crítica ni para la alabanza. Hay libros que me gustan pero que nada me interesan y libros que aun interesándome mucho poco me gustan y, solo muy excepcionalmente –y Los acasos son una excepción– en pocos libros encuentran armonía gusto y criterio. No voy tampoco a aburrirles contando los hechos y sucesos que en el libro se entraman y argumentan por más que por su rareza y buena representación constituyan uno de los innegables atractivos de la novela. Si tenemos en cuenta que la novela transcurre en los años finales del siglo XVIII en los territorios de lo que por entonces era el virreinato de la Nueva España que hoy se reparten entre México y los estados de Arizona y Nuevo México, y si consideramos que su materia narrativa más primaria tiene como centro las luchas de las guarniciones imperiales contra los levantamientos y sangrientas escaramuzas de los apaches mescaleros, se entenderá que es fácil caer en la tentación de comparar a nuestro buen teniente Mújica con John Wayne y a los acontecimientos militares que se nos relatan con las “heroicas hazañas” del peliculero Séptimo de caballería. Y no, no estamos ante una película del Far West a la española ni estamos tampoco ante el testimonio de perfil interesadamente político que Lucio V. Mansilla plasma al escribir Una excursión a los indios ranqueles. No aspiramos tampoco a hacer un análisis exhaustivo de la novela. Para tratar de despertar su deseo o curiosidad nos limitaremos en lo posible a comentar solamente algunos de los aspectos literarios que se encuentran en sus dos primeras páginas.



II. Las autoridades narrativas

Cada novela construye su propio código de lectura, traza una estrategia y una táctica, elabora un campo de lectura en función de los posibles movimientos y horizontes que el lector, vía expectativas, pueda o desee realizar. Es en esa toma de decisiones que abarca desde la composición global hasta la determinación de la voz o voces narrativas donde la autoría, como “autoritas” que en definitiva es, se hace más claramente manifiesta y por consiguiente más arriesgada, pues no en vano es en esas zonas donde la novela –que no deja de ser una oferta, un ofrecimiento– se juega su aceptación. El misterio como recurso para la creación o reforzamiento de expectativas es tan usual que bien podría a afirmarse que el misterio se constituye como esa presencia sustancial de lo narrativo que a lo largo de la historia literaria va a aflorar, ya en clave de suspense, ya de intriga, entendiendo una y otra variante como dos tácticas bien diferentes pues si en el suspense la lectura queda encaminada hacia el logro de una respuesta apropiada a la pregunta del qué va a pasar, en la intriga esa meta lejana se corporiza en un continuum narrativo que en cada momento se ve obligado a tratar de responder a la cuestión menos finalista y más estructural del qué está pasando. Misterio en ambos casos pero con un uso del tempo narrativo radicalmente diferente y cuya elección determina en buena parte la naturaleza y alcance de “aquello que la novela cuenta a través de lo que cuenta”.

Al introducir, vía enunciado del escribano, el misterio que pueda subyacer detrás de esa filiación negada, –me fue devuelta por la madre como un falso testimonio de un falso hijo– es innegable que la novela de Javier Pascual apuesta por la construcción de un eje de suspense que solo la lectura ad futurum podrá resolver. Un procedimiento que precisamente por la abundancia de su uso en la historia de la literatura poca o ninguna ayuda nos ofrece , al menos en principio, de cara a la estimación de ese grado de especificidad que, a mi entender y en base a aquella interpretación de la poética aristotélica que asienta el juicio en la distinción entre género y diferencia específica, determina en buena parte la valoración estrictamente literaria de una obra literaria al permitirnos jerarquizar su valor en función de esa “diferencia” que cada obra aporte. Poco mérito literario por tanto sumaría este recurrir al enigma nada más iniciarse la narración si no entendiésemos que el objetivo prioritario de su utilización no va tanto encaminado a la creación de ese eje de suspense como a incrementar, mediante la maniobra de distracción que el suspense representa, la credibilidad de ese escribano que aparentemente nos muestra sin trampa ni cartón todas sus cartas alejando así, como el prestidigitador que muestra la mano y esconde trampa, cualquier sospecha sobre sus intenciones al reclamar para si el mero papel de profesional sin interés personal concreto y al desviar las posibles desconfianzas hacia ese otro narrador, el difunto, que ¡Oh misterio! al parecer no era el hijo ni el hermano de quien decía ser. Una maniobra que pone en evidencia que la autoría sabe bien que la batalla narrativa que toda novela propone se va a jugar en ese contexto actual que no por casualidad llamamos “cultura de la sospecha”. Además y por si la estrategia elegida no fuera muestra suficiente de su buen hacer narrativo, en esas dos primeras páginas de apertura también nos pone delante del juego de sombras chinescas que las siluetas de cada figura autorial: autor, escribano y difunto trazan a la hora de presentar y esconder los motivos y causas de su escribir. Una novela que hoy no responda, implícita o explícitamente, a la pregunta de por qué escribir (que a su vez incorpora la pregunta de por qué querer que lo escrito se haga público) no es cabalmente una novela de hoy. Y no parece casual que la novela se abra con una cita del indio Cochise sumamente significativa: “Si la palabra de un hombre no es de fiar, ¿de qué valdrá su escritura?”.



III. La metrópoli, el bastardo y el salvaje

En Los acasos las preguntas y las respuestas son no solo un ejemplo de ese ingrediente metaliterario del que hoy tanto se abusa sino parte sustancial de lo que la novela “argumenta”, es decir, discute, enjuicia y sentencia a través de las deposiciones de, al menos, tres voces narrativas. Un escribano bien adaptado a la colonia que se siente obligado a someter la historia al juicio de los lectores: “Una vez que hube completado la lectura de los legajos, quedáronme algunas dudas pero, sin tiempo ni gana de resolverlas, me entregué a mi obligación”. Un difunto, hijo bastardo de no se sabe quién, que en una de sus primeras cartas a esa hermana que vive en la metrópoli y que nunca sabremos si existió o fue invención necesaria, confiesa que “Si no existieras tendría que imaginarte. Es como si las cosas que veo estuvieran metidas en una botella cerrada que no se abre hasta que yo te las cuento; como si no sucedieran sino en el momento en que tú sales de ellas; como si el mundo sucediera entre tú y yo y sólo cuando tú y yo nos hablamos. Por tanto, si prescindiera de ti sería como esos animales que ven y oyen pero no entienden”. Y un autor ex maquina, Javier Pascual sin duda, alias del escritor Javier Pascual, que a lo largo del desarrollo de la novela va tratar de disfrazar todas y cada una de estas autorías transfigurando su “autoritas” en simple estrategia de supervivencia de aquellos –los apaches mescaleros– a los que la imperial narración pretende condenar al silencio y al exterminio:“Cuando esa tarde abandone la escribanía, el indio seguía agachado en el suelo junto a las acémilas del correo, calentándose en la luz última de Chihuahua. Tapaba su boca porque estaba tosiendo y me siguió con la vista hasta que salí por la poterna”.

Tres voces narrativas que a lo largo de la novela más que solaparse parecen querer ignorarse para evitar que sus diferentes destinatarios: la metrópoli, las provincias de tierra adentro, los apaches expoliados, se contaminen y con-fusionen hasta constituir un identidad única. No hay aquí ninguna síntesis hispana, ninguna cultura común en marcha ni se trata de resolver misterio alguno porque no existe misterio sino una historia de la Historia que a su vez cuenta la necesidad de ser contada, es decir, de ser escuchada: “Acaso toda esta sostenida impostura monta sólo lo que una cantinela de amor, lo que un homenaje, lo que un largo y oscuro circunloquio, un acto falso, una actuación”.


Tomado del blog de Eterna Cadencia.

martes, 10 de julio de 2012

La iniquidad encinta

HAY QUE COMPADECERLOS


Oliverio Girondo




No saben.

¡Perdonadlos!

No saben lo que han hecho,

lo que hacen,

por qué matan,

por qué hieren las piedras,

masacran los paisajes…

No saben.

No lo saben…

No saben por qué mueren…



Se nutren,

se han nutrido

de hediondas imposturas,

de cancerosos miasmas,

de vocablos sin pulpa,

sin carozo,

sin jugo,

de negras reses de humo,

de canciones en pasta,

de pasionales sombras con voces de ventrílocuo.





Viven

entre lo fétido,

una inquietud de orzuelo,

de vejiga pletórica,

de urticaria florida que cultiva el ayuno,

el sudor estancado,

la iniquidad encinta.





No creen.

No creen en nada

más que en el moco hervido,

en el ideal,

chirriante,

de las aplanadoras,

en las agrias arcadas

que atormentan el éter,

en todas las mentiras

que engendran las matrices de plomo derretido,

el papel embobado

y en bonina.



Son blandos,

son de sebo,

de corrompido sebo triturado

por engranajes sádicos,

por ruidos asesinos,

por cuanto escupitajo se esconde en el anónimo,

para hundirles sus uñas de raíces cuadradas

y dotarlos de un alma de trapo de cocina.



Solo piensan en cifras,

en fórmulas,

en pesos,

en sacarle provecho hasta a sus excrementos.

Escupen las veredas,

escupen los tranvías,

para eludir las horas

y demostrar que existen.



No pueden rebelarse.

Los empuja la inercia,

el terror,

el engaño,

las plumas sobornadas,

los consorcios sin sexo que ha parido la usura

y que nunca se sacian de fabricar cadáveres.



Se niegan al coloquio del agua con las piedras.

Ignoran el misterio del gusano,

del aire.

Ven las nubes,

la arena,

y no caen de rodillas.

No quedan deslumbrados por vivir entre venas.

Sólo buscan la dicha en las suelas de goma.

Si se acercan a un árbol no es más que para mearlo.



Son capaces de todo con tal de no escucharse,

con tal de no estar solos.



¿Cómo

cómo sabrían

lo que han hecho,

lo que hacen?



¿Algo tiene de extraño

que deserten del asco,

de la hiel,

del cansancio?



Solo puede esperarse

que defienden el plomo,

que mueran por el guano,

que cumplan la proeza

de arrasar lo que encuentren y exterminarlo todo,

para que el hambre extienda sus tapices de esparto

y desate su bolsa ahíta de calambres.



Son ferozmente crueles.

Son ferozmente estúpidos…

Pero son inocentes.



¡Hay que compadecerlos!

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...