domingo, 31 de enero de 2010

Los 15 de Magda I

Iré contando de a poco la mejor noche de fiesta. Todavía toy colgada, sin aterrizar ni recuperar el tiempo real. Feliz de la mejor felicidad al ver que mi hija es feliz, que todos nos acompañaron divinamente y hasta el clima se portó bien: el viento produjo efecto emotivo al volar los globos en medio del video y la lluvia llegó cuando ya hacíamos disfrutado de todos los eventos clàsicos y sólo quedaba tirarse a la pile.

Rossetta

Cruda historia contada con mínimos elementos. La vida acorrlada de la prota, sus manotazos de ahogada, sus ganas de sobrevivir a toda costa, de no "caer en el agujero". Escenas repetidas en la cotidianeodad obsesiva de Rossetta que lucha desde los márgenes de todo. Para mí, el final es un final feliz (aunque Luis lo llame sólo abierto): los elementos no están dados para el suicidio, el chico es insistidor a pesar de la traición de ella y su mutismo y la mirada final de la prota tiene los ojos muy abiertos.
Párrafo aparte (pàrrafo agradecido) para el señor que me invitó y para el cine en la calle Cabildo, un lugar maravilloso al que ir cuando voy abandonando mi vida en una galletita.

Rosetta de Luc y Jean-Pierre Dardenne

Tomado de http://sigocuestionando.blogspot.com/2010/01

domingo 31 de enero de 2010
Rosetta


El film Rosetta ganó la Palma de Oro a la Mejor Película y a la Mejor Actriz en el Festival de Cannes ¿Para qué sirve ese premio? Entre otras cosas, para que esta obra haya llegado a nosotros, al menos a unas pocas salas que se especializan en este tipo de producciones. No ver Rosetta es perderse de algo.


Dirigido y guionado por Luc y Jean-Pierre Dardenne este largometraje es una obra de arte minimalista que nos muestra en primer lugar la ira de la protagonista, Rosetta. Furia que la acompaña hasta el final del film. Furia por no pertenecer, por moverse por donde los otros no se mueven, a hurtadillas y siempre corriendo, porque Rosetta es una excluída. Hija de una alcohólica irremediable, su mayor deseo es tener un trabajo estable, o sea formar parte de esa “normalidad” que ella vislumbra desde afuera.

Emilie Dequenne interpreta a la joven Rosetta y está en las antípodas de Amelie. De pocas palabras, Rosetta escupe lo que tiene que decir, sin vueltas. Es violenta. No conoce otro modo. La cámara está todo el tiempo con ella, grandes planos secuencia, cámara en mano. De este modo la acompañamos en su gólgota diario, en sus derroteros circulares por caminos propios, no los propuestos por la urbanidad. Rosetta traiciona para conseguir lo que quiere, y cuando lo tiene, lo está por abandonar, va a dejarlo todo porque la carga se le hace muy pesada y nadie la ayuda.

Rosetta es un film amoral, exhibe en forma casi documental la realidad de una joven excluída (en Francia, Bélgica o en Argentina, los excluídos están entre nosotros), enojada e inocentemente cruel. Nada está demás en la narración, tampoco escasean los elementos para que compongamos, luego de abandonar la oscuridad de la sala, una idea de la desesperación y la furia que aquejan al personaje, maestría indiscutible de los Dardenne.



Ficha Técnica:

Guión y Dirección: Luc y Jean-Pierre Dardenne

Interpretes: Emilie Dequenne, Fabrizio Rongione, Anne Yernaux, Olivier Gourmet.

Fotografía : Alain Marcoen.

Música : Jean-Pierre Duret.

Origen : Francia/Bélgica.

Duración : 95 minutos.

viernes, 29 de enero de 2010

Avatar según De Santis




30.01.2010 | Ideas


Lo audaz de "Avatar" es plantear el paraíso


Se ha criticado el filme de James Cameron por racista, porque el salvador llega de afuera y no es un aborigen. Pero lo que se rechaza es la idea misma de héroe. Quienes sospechan de la convención del final feliz, suponen que uno infeliz es más inteligente, dice el autor.

Por Pablo de Santis

Uno de los posibles orígenes de la ciencia ficción es la sátira. Micromegas, de Voltaire o Viaje a la luna, de Cyrano de Bergerac desdeñan la cosmogonía: están menos atentos a las lejanas estrellas que a los vicios de los hombres. La sátira busca los viajes espaciales como antes y después buscó islas desconocidas o países lejanos: o bien toma la mirada de un observador ajeno para juzgar la propia sociedad, o bien proyecta, en un espacio imaginario, los problemas del presente. Pero así como de un viejo sueño recordamos las imágenes, y no los hechos que le dieron origen, así la literatura deja caer como cáscara vacía la intención irónica y quedan las imágenes: la escena de Gulliver atado por los liliputienses permanece en nuestra memoria, no la intención política de Swift.

Esta capacidad de hablar metafóricamente del presente quedó alojada en el corazón de la ciencia ficción. Sus mejores autores (Philip Dick, James Ballard, Ray Bradbury) no presentan mundos absolutamente ajenos en el tiempo o en el espacio, sino que se permiten hablar del presente y de sus posibilidades. En el cine ocurre lo mismo. Aún una película floja como Identidad sustituta (a mí me gustó, pero creo que fui el único) nos habla de los simulacros que nos rodean, y de la diaria huida, por miedo o conformismo, de la vida auténtica. (Identidad sustituta es la inversión de Avatar. En aquella, la mayoría de los habitantes de una ciudad dejan que unos autómatas, más jóvenes y agraciados, vivan por ellos, que los controlan sin salir de sus casas. Es decir, toman un cuerpo ajeno para cumplir con una general falsificación de la vida. En Avatar, en cambio, el héroe toma una identidad sustituta para alcanzar la verdad).

La ciencia ficción es siempre portadora de viejos mitos, incesantemente reescritos. El relato mesiánico, por ejemplo, es una inquietante costumbre de la ciencia ficción. En los filmes de la última década la llegada del elegido se repite. Los indicios sobre el carácter mesiánico de Neo en Matrix (1999) se multiplican y desmienten, hasta que llega la confirmación. En Yo, robot (2004) hay un androide diferente, que acaba por convertirse en líder secreto, salvador de su estirpe. En Soy leyenda, de 2007 (o al menos en la espléndida novela de Richard Matheson que le dio origen), el tema mesiánico aparece invertido, y el héroe solitario es el monstruo de una sociedad enferma.

Se ha criticado a Avatar por racista, porque el salvador viene de afuera, y no es uno de los aborígenes. Esta clase de críticas siempre se repiten frente al cine popular: lo que hay en el fondo es un rechazo a la idea misma de héroe. Yo creo que los defensores de la pureza ideológica aspiran en secreto a que no haya héroes, a que los hombres sólo sean representados grises, anónimos, despreciables. Basta que una película muestre las miserias humanas para que se señale su contenido de verdad. Sospechan de la convención del final feliz, porque creen que la convención del final infeliz es mucho más inteligente.

En cuanto a la transformación del héroe (que en Avatar toma un carácter radical) es un elemento sustancial del mito. El héroe nunca es el que está preparado, el que ha sido entrenado para su misión. Es el inesperado, el insospechado; aquel que escondía su verdadera condición. El héroe aparece señalado por indicios que vienen del fondo de los tiempos, no del presente. El presente lo ignora. En la leyenda artúrica, nadie tiene menos ganas de sacar la espada de la piedra que Arturo, que la arranca sin ningún esfuerzo. En El padrino (1972), el elegido para llevar adelante los negocios de la familia Corleone es Sonny, el guerrero, no Michael, intelectual y patriota; pero en el instante donde se juega el destino del héroe es el hijo menor el que se hace cargo del sangriento legado.

El héroe de Avatar también es inesperado: los científicos lo desprecian porque es un militar, los militares lo desprecian, porque es un lisiado. Deberá encontrar su propio grupo de pertenencia en la tribu azul.

La audacia de Avatar no está tanto en los efectos visuales como en la presentación de un paraíso. Sabemos que las fantasías negativas siempre han sido más poderosas que las positivas. La literatura fantástica es una colección de monstruos, no de ángeles, como lo prueban Frankenstein, Drácula, el señor Hyde y el pobre Gregorio Samsa.

Los clásicos infantiles, como Alicia en el país de las maravillas, Pinocho, El mago de Oz, Peter Pan, o Charly y la fábrica de chocolate apenas ocultan su condición de laberínticas pesadillas. Dante Alighieri dotó a su Comedia de tres ambientes: Infierno, Purgatorio y Paraíso, pero dejad toda esperanza de que los lectores se aventuren más allá de la primera sala.

James Cameron, director de Avatar, tomó el camino difícil al hacer coincidir la maravilla y la extrañeza con lo bueno. Ya lo había hecho en la película El abismo (recuerdo una crítica de Angel Faretta, publicada en la revista Fierro a fines de los 80 y rescatada en su gran libro Espíritu de simetría, donde señalaba el carácter angélico de los habitantes de las profundidades que aparecen al final de aquel filme).

Seguramente El abismo (1989) fue la menos vista de sus películas, y sin embargo en Avatar se permitió volver a una aventura semejante. Si en Titanic había ensayado un hundimiento, aquí prefirió el rescate. Si en Terminator (1984) y Aliens (1986) había derrochado purgatorios e infiernos, en Avatar eligió el paraíso.

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Directora Ernestina Herrera de Noble

jueves, 28 de enero de 2010

"Los grandes escritores predicen el futuro"

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La taza de Berlín

Por Jeffrey Eugenides

Tengo una taza de café de Berlín. Trae una bonita imagen de un misil V-2 y el nombre de la localidad turística alemana donde la compré: Peenemünde.

El epígrafe más brillante en la historia de la literatura (no hago un rápido alarde de omniscencia sino de entusiasmo salvaje) está al comienzo de El arcoiris de la gravedad: “La Naturaleza no conoce la extinción; todo lo que conoce es la transformación. Todo lo que la ciencia me ha enseñado, y continúa enseñándome, refuerza mi creencia en la continuidad de nuestra existencia espiritual después de la muerte. - Wernher Von Braun”. Cuando leí al principio estas palabras, siendo un joven y fresco universitario, las tomé como una prueba científica de valor nominal (muy de moda en la época) de la realidad del marco espiritual. No tenía idea de que Von Braun, que desarrolló el V-2, era funcionario de Hitler, jefe misilístico.

Veinte años después de haber leído El arcoiris de la gravedad, alquilé un auto y manejé hasta la isla de Usedom, que queda en el Báltico, en lo que solía ser Alemania del Este. No sabía mucho de la isla y enfilaba hacia el hotel en la playa de Heringsdorf cuando vi una señal que indicaba el camino a Peenemünde.

Inmediatamente me desvié. Pero no me desesperaba por ver Peenemünde o el misil V-2 en las vidrieras del local de ventas del museo. La misión que había emprendido, en mi Mercedes alquilado, era de peregrinaje. Quería visitar un escenario crucial en El arcoiris de la gravedad y, al hacerlo, rendir homenaje al escritor que, probablemente más que ningún otro, dio el ejemplo para mi generación de lo que un novelista norteamericano debía ser. La ficción de Pynchon dejó bien en claro que, si querés escribir, tenés que saber acerca de todo: todo sobre historia, ciencia, política, incluso sobre cálculo diferencial e integral; tenés que saber todo y al mismo tiempo no perder la gracia, y ser lírico, otorgándole soltura a la novela, una voz norteamericana coloquial y poética, en libros que sean como historias de aventuras y rutinas cómicas.

Nunca he estado bien dispuesto, por temperamento, a las teorías conspirativas, y las oscuras preocupaciones de la obra de Pynchon no eran lo que me atraía. Pero los grandes escritores no sólo describen el pasado o el presente; predicen el futuro. La estimación de Pynchon, hecha en 1973, acerca del recorrido que podría trazar el imperio norteamericano de posguerra parece haberse vuelto más exacta, válida y presciente que lo que ya era en su tiempo. Las cosas que intentaba enseñarme a los veinte recién ahora comienzo a entenderlas, luego de vivir toda otra vida. Cuando compré el souvenir de la taza de café, se me ocurrió enviárselo a Pynchon. Ya no es tan difícil hallarlo. Probablemente le encantara. Pero terminé quedándome con ella. Cada verano, cuando regreso a Berlín, mi taza Peenemünde sale de su caja, vuelve al armario de la cocina. Nunca la usé. La tengo allí, intacta. Para mí es un objeto sacramental, el pequeño misil V-2 a un lado, como Shiva, ya no como un destructor de mundos, sino un creador, también.


Link a la nota:
http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/suplementos/libros/subnotas/1715-228-2005-08-28.html

Él ahora yo después

El sábado fuimos con Luis Mazzarello a escuchar a Boccanera en Eterna Cadencia y a la salida a la librería Prometeo de Palermo que yo no conocía. Yo elegí un libro de literatura argentina contemporánea para mi amiga y otro para mí. Luis salió feliz con una novela de un tal Pynchon.
Ayer me contaba que es fabulosa y yo en Babia.
Habrá que buscar.

Desconcertante como un espejo

Desconcertante como un espejo

Por Lorrie Moore

La mente de Pynchon es la trampa de hierro de la literatura norteamericana: nada, amplio o pequeño, se le ha escapado. Cada “novela de ideas” –porque Pynchon es polémicamente nuestro novelista más cerebral, esa etiqueta anémica y desagradable queda pegada a sus libros como una calcomanía– está construida detalle por detalle, dolorosamente, por un hombre con una mirada inagotable y un apetito incansable por el mundo. El mosaico narrativo que emerge es fuerte y desconcertante como un espejo, no tan reflectivo como un espejo, y, no como una casa de espejos, cada novela se dirige a comprender toda una era, sus hechos y energías sueltas, aunque rara vez lo haga impiadosamente.

Pynchon tiene un sentido historiográfico del relato (de frente y de espalda), un sentido musical de la frase, un sentido filosófico de la verdad y la aflicción, un ingenio vaudevilliano. Sus libros desentierran a una Norteamérica oculta y reinventan el lenguaje en el que pensamos y hablamos de eso –o podríamos pensar y hablar de eso, o pronto podremos pensar y hablar sobre ello–. Sus novelas saltan y penetran en territorios prohibidos, y aun desoyen la recomendación tantas veces repetida de que nunca hay que empezar una historia con un personaje que se despierta (El arcoiris de la gravedad; Vineland). Todas demuestran su validez política actual, aun cuando se las cite al azar.

La obra de Pynchon es valiente, graciosa, misteriosa, rica en todo tipo de originalidades y sorpresas.

Avatar y los rusos

Tomado de http://networkedblogs.com/p25945543



Avatar y los rusos
Posted by Israel Laureano Lazcano

Todo empezó con la queja del partido comunista de San Petersburgo contra la película "Avatar", cosa no muy sorprendente, porque al parecer, este partido tiene posiciones extremistas y bastante ridículas que parecen opiniones del abuelo Simpson.

La acusación dice que la trama de "Avatar" roba ideas de la CiFi Soviética, más concretamente: Según los comunistas de San Petersburgo, entre los autores soviéticos de ciencia ficción, cuyas ideas utilizó Cameron, figuran los escritores Iván Efrémov, Kir Bulichev, los hermanos Strugatski y el director de cine Pável Arsiónov.

Iván Efrémov (en occidente a veces deletreamos su nombre como Iván Yefrémov, 1908-1972), fue un paleonólogo ruso que inició sus carrera como cienciaficccioñero hacia 1940, publicó su primer cuento Olgoi-Khorkhoi en 1944 (aunque el libro "Lo Mejor de la Ciencia Ficción Rusa" de Jaques Bergier sitúa un cuento de él "El Camino de los Diamantes" en 1941 (el cuento fue tan influyente que la entonces URSS organizó varias expediciones a Siberia para buscar diamantes). Sus obras más conocidas son los relatos:



"El Corazón de la Serpiente" escrito en 1958, pero con agregados en 1961 donde la trama principal es el encuentro de una nave estelar con una nave alienígena y la imposibilidad de establecer comunicación y por lo tanto especular si son hostiles o pacíficos.





"Nave de Estrellas" (1947). El descubrimiento de un hueso de dinosaurio con un hoyo de bala y un cráneo extraterrestre sirve de punto de partida para toda una disertación filosófica-cosmogónica acerca del surgimiento de la inteligencia, evolución planetaria y el destino de las galaxias y toda civilización.



Y la novela: "La Nebulosa de Andrómeda" (1957) donde describe un mundo en el futuro lejano donde ha triunfado el socialismo utópico. Efrémov se dedica a describir en detalle la perfección científica, técnica, cultural (por cierto, muchos críticos y publicaciones socialistas lo criticaron acremente porque en esa sociedad futura ya se han olvidado de los héroes socialistas: Lenin, Marx, etc., y en cambio recuerdan perfectamente a los dioses y héroes de la mitología griega). Efrémov también describe que se han descubierto muchas civilizaciones avanzadas y todas juntas forman lo que él llamó "Gran Círculo". Sorprendentemente no existen los viajes interestelares más rápidos que la luz, así que todas las comunicaciones son por radio y los encuentros entre especies son raras. Su siguiente novela "El Filo de la Navaja" y su relato "El Corazón de la Serpiente" se consideran continuaciones o por lo menos historias situadas en el mismo universo utilizando los mismos elementos para desarrollar su trama.
Hacer un análisis exhaustivo de la obra de Efrémov o un recuento completo de su obra va más allá de los esfuerzos de este blog, suficiente es concluir que su obra toca como temática principal el desarrollo humano bajo una óptica socialista, el avance técnico y tecnológico y las consideraciones filosóficas que implican estos avances, la comoología y nuestro destino. Temas no muy relacionados con la trama de Avatar, quizá lo único relacionado es que Efrémov a veces toca el tema de extraterrestres en sus relatos aunque sea de refilón o muy sutilmente.

Kir Bulychev (también se conoce en occidente como Kir Bulychov 1934-2003) fue un alias artístico. Su verdadero nombre fue Igor Vsevolodovich Mozheyko fue un historiador soviético que empezó a escribir ciencia ficción en 1965. Muchos de sus relatos fueron de corte humorístico y, como buen historiador, muchas de sus novelas caen en la categoría de "ucronías". Muchos de sus relatos cortos se basan en la historia de un pueblo ruso ficticio llamado Veliky Gusliar (basado en la ciudad real Veliky Ustyug). Estos relatos cuentan, desde un punto de vista humorístico, cómo el pueblo, por alguna razón, atrae a toda clase de extraterrestres y seres sobrenaturales. Aparte de cuentos y novelas, desarrolló como 20 guiones para el cine, incluyendo varias adaptaciones de sus novelas, incluyendo la más famosa: "Dentro de Cien Años" (publicada en inglés como "Alice: The Girl from Earth", película titulada: "Guest from the Future"). Esta novela cuenta las aventuras de una joven llamada Alisa Seleznyova, una chica que vive en la Tierra en el futuro. No hay viajes interestelares ni extraterrestres. Tan sólo descripciones y crónicas de un mundo y una sociedad prósperos y tecnológicamente muy avanzados. Lo más curioso es que esta exitosa novela está escrita desde el punto de vista de un niño de kinder (se han filmado dos películas basadas en esta obra, una convencional y una de animación).
Toda la temática de Bulychev como que tampoco están muy relacionados con Avatar.

Bueno, del director de cine Pável Arsiónov (deletreado también Pavel Arsyonov) dirigió "Lilovyy shar" (1987), basada en la novela de Bulychev "Dentro de Cien años", ha dirigido un par de películas ci-fi (todas basadas en el viaje en el tiempo y protagonizado por niñas, una fue película para TV), una de fantasía (de brujas), y las demás de dramas, romance y aventuras, tampoco con mucho material como para que Cameron se lo fusilara para Avatar.

Y finalmente los autores rusos más conocidos (que no los mejores, muchos consideramos a Efrémov de mayor calidad literaria): los hermanos Strugatski (Arkadi 1925-1991 y Boris 1933- ), su obra es muy abundante y abarca una amplia variedad de temas. Escribieron muchos cuentos y novelas juntos, otros cuentos y novelas cada uno por su lado y todavía se han dado el lujo de adaptar y desarrollar guiones para el cine, así que me voy a enfocar en la obra que tiene elementos donde parece que ha copiado Avatar: el universo Noon.
En 1961, los hermanos Strugatski publicaron una serie de cuentos levemente relacionados; llamaron al libro "Noon: Siglo 22". Dado el éxito que tuvo, decidieron agregarle algunos cuentos en 1962 y otros en 1967. A todos los elementos comunes en la trama de los cuentos se les empezó a conocer como "universo Noon" (así como existe el universo Star Trek, el universo Star Wars o el universo Matrix) y tiene las características: la sociedad es avanzada y progresista gracias al triunfo del comunismo resultando en un exceso de recursos donde ya se ha eliminado la necesidad de casi toda labor manual. La economía basada en el crédito se ha vuelto obsoleta y el conocimiento es la posesión más valiosa. En este sentido tiene más puntos de coincidencia con el universo Star Trek que con Avatar (por cierto, es bastante remarcable que la característica principal del universo Noon sea la negación completa del imperialismo, a diferencia de Star Trek, Dunas o Star Wars).
Mencionar los detalles o siquiera la trama principal de todas las novelas del universo Noon sería ocioso para fines de este post (en total son 10 novelas y, al igual que el universo de la Fundación Asimoviana, existen 6 novelas anteriores que pueden considerarse parte de este universo).

Así que me voy a enfocar a la novela de donde dicen que Cameron se fusiló elementos, conceptos y trama: la quinta novela del universo Noon, titulada "Disquiet" en su traducción al inglés (algo así como "Inquietud" en español) de 1965. Sin embargo, todas las coincidencias son meramente circunstanciales: el planeta donde trascurre la acción también se llama Pandora y es un mundo tropical y selvático; a diferencia del Pandora de Avatar, la selva de este Pandora está en investigación. No solamente todo está vivo, sino que todo está animado: las piedras, ríos, árboles todo, los mapas que se hacen del terreno de Pandora quedan obsoletos después de dos años. En los laboratorios de investigación se rumora acerca de gente del bosque, aunque muchos suponen esto una leyenda, puesto que no hay pruebas.
La primera mitad de la novela relata la historia del investigador Paul Gnedykh que sale a "rescatar" a un par de nativos atrapados y empieza a observar y a experimentar el raro follaje y formas de vida pandorianas. Al inicio de la novela se menciona que el director del laboratorio, Mikail "Athos" Sidorov sufre un accidente en su helicóptero en medio de la selva, como no encuentran una sola huella de él, lo dan por muerto. La segunda parte de la novela relata que Athos no murió, fue rescatado por los nativos y vive en una villa en medio del bosque. Los nativos que lo rescataron son llamados Mártir Herido y Pierna Rota, la esposa que se le ha asignado se llama Nava (algunos piensan que de aquí se derivó el nombre Na'vi, un poco forzada y artificial la comparación). La trama de esta segunda parte se centra en los esfuerzos de Athos por regresar al laboratorio, a pesar de los repentinos ataques de amnesia y de pánico por salir de la villa.
Como vemos, los únicos puntos de coincidencia entre Disquiet y Avatar son el nombre del planeta (dado que Pandora es un nombre de la mitología griega, bien conocido y famoso, el que dos o más personas lo lleguen a usar, más que coincidencia, es casi una necesidad probabilística), el hecho de que el planeta es selvático y que la trama sucede en el siglo 22 (también Star Trek). Todas las demás "coincidencias" o "plagios" son parte de las alucinaciones del partido comunista de San Petersburgo.

El Temor del Plagio.
En la novela "El Temor a la Fundación" de Gregory Benford (Foundation's Fear, 1997) es el primer libro de la segunda trilogía de la fundación. Una de las historias de la novela narra el escape de Hari Seldon y su esposa, Dors Venabili de las fuerzas trantorianas del poderoso miembro del Alto Consejo Betan Lamurk hacia el planeta vacacional Panucopia, un planeta tropical y selvático. Ambos experimentan una realidad virtual "conectándose" EXACTAMENTE IGUAL A COMO SE HACE EN AVATAR a sus avatares chimpancés. La diferencia principal es que los chimpancés no dejan de ser chimpancés, tan sólo se vuelven más reflexivos, más concentrados, más "humanos". La aventura consiste en que los asesinos de Lamurk los localizan y los intentan asesinar mientras están en sus avatares chimpancés y ellos (Seldon y Venabili) no se pueden defender bien en su forma chimpance. Heroicamente (ya saben, autor americano...) "despiertan" a sus cuerpos humanos y pueden neutralizar a los asesinos (no me pregunten cómo porque ya no me acuerdo).
No se necesita mucho análsis para hallar más puntos de coincidencia entre Avatar y este pasaje de Temor a la Fundación que entre Avatar y Disquiet de los Strugatski.

¡Futurama!
En el capítulo "Donde Vagan los Buggalos" ("Where the Buggalo Roam", episodio 6, 4a temporada trasmitido el 3 de marzo de 2002), la trama muestra a los nativos marcianos, seres tribales analogos a los nativos amerianos (iguales en sentido futuramanesco, pues) pero con piel gris y rasgos faciales sospechosamente parecidos a los na'vi de Avatar que, si recuerdan, estaban organizados en tribus y su sociedad y creencias eran equivalentes a las de los nativos americanos originales. Incluso, ¡los nativos futuramanescos son igual de ecológicos que los Na'vi avatarescos!

Todos sabemos que el proyecto "Avatar" tardó más de 10 años en realizarse (Cameron entregó su primer borrador de guión en 1994) y él mismo dijo que se había inspirado "en cada libro de ciencia ficción que había leido desde niño", destacando las aventuras de John Carter de Edgar Rice Borroughs. Los parecidos con "Futurama" y la trama de "Temor a la Fundación" son pura especulación, dades las fechas de publicación y trasmisión al aire. Lo importante es que la trama de Avatar se parece más a los conceptos de la propia ci-fi americana (y si uno le racsa más se va a encontrar conceptos de la ci-fi francesa, el manga y el animé japoneses) que a la ci-fi soviética.

miércoles, 27 de enero de 2010

Arder, de Jorge Boccanera

Arder

Cuando nos besamos trituramos un ángel.
Su última voluntad será nuestro deseo.
Tiempo habrá para escupir sus vidrios de colores,
su sombrero de plumas,
barajas manoseadas por tahúres y ahora

hay que hacerlo entrar,
ofrecerle licor (que él viene de morirse),
acercarle una silla (que lee en la oscuridad).

Dirá sus baratijas,
su forma de guiarnos al secreto de la vieja
estación.
Dirá que el vino está hecho de hojas secas,
que puede hacer un fuego con tu rostro y el mío.
(Ni un centavo de luz a su trabajo).

Cuando nos besamos desollamos un ángel,
un condenado a muerte que va a resucitar en
otras bocas.
No tengas lástima por él, sólo hay que hincar el
diente
y triturar al ángel.
Abrir tus piernas blancas y darle sepultura.

Poema de Boccanera

Alejandra Pizarnic abre su cuaderno de apuntes

A Jorge Arturo

El hombre que saca la cabeza del agua,
es un pez y se asfixia.
El pez que mete la cabeza en el agua,
es un hombre y se ahoga.

El poeta escribe en la línea del agua,
y se asfixia,
y se ahoga.

Boccanera en Eterna cadencia

Ayer estuvo. Y yo ahí. Muy interesante la charla, aunque sus poemas de Sordomuda me gustaban más que los nuevos que leyó ayer. Habrá que releer.

lunes, 25 de enero de 2010

Lo que sí me gustó de Avatar













Avatar

No me gustó. Pero la iría a ver de nuevo y empapelaría mi pieza con fotos de los Navi y de Pandora, su fauna y su vegetación.

Lo que me gustó:
* La idea del àvatar, del poder construir un cuerpo en el que vivir en otros mundos, o en el mismo cuando el cuerpo viejo se gaste (es una de las ideas CF más cercanas a la psocilogía humana, no?)
* El prota paralítico cuando prueba su nuevo cuerpo y su placer físico por correr.
* Ella (ahora busco el nombre en google) pero la chica es hermosa por dónde se la mire.
* Que mi hijo de 13 saliera diciendo que quiere ir a Greenpace, que quizás las críticas que estoy pensando para esta peli no vangan nada si las nuevas generaciones entienden algún tipo de mensaje ecologista y antibélico.
* Los colores, las formas, la maravilla visual del planeta.
* La idea de que las uniones naturales entre vegetales, animales y humanos son más poderosas y más variadas que el cerebro humano y eso es lo que decide la cuestión (y me parece que daba para mucho más)
* Los bichos sobre los que vuelan y cómo vuelan.
* Que hay habido una escena de sexo, aunque fuera muy breve y la señora con el nene chiquito de atrás mío se haya puesto nerviosa, que si esos dos, con esos cuerpos no se tocaban era un engaño mayúsculo.
* Que la científica se haya muerto feliz allí donde se murió, que odio a los personajes que se reviven.


Lo que no me gustó:
* El puto 3D que me hizo doler la cabeza. Quizas sea cuestión de costumbre pero "estoy acostumbrada" a ver una imagen que se mueve en plano y no una cosa ahí adelante que parece un tubo por el que van y vienen los personajes.
* Todo lo que la historia tiene de cliché, de repetido, de más de lo mismo, de con toda esa tecnología cuento siempre la misma historia, es decir:
* Los malos son muys malos y destruyen al buen salvaje porque son muy malos y codiciosos.
* Los buenos son muy buenos y se defienden porque es su hogar y al final ganan aunque pelean contra invensibles.
* El elegido, el mesias, el salvador viene de afuera, proque los buenos son buenos pero no saben qué hacer si alguien no se los dice.
* La chica tiene intuición para descubrir al elegido, quien la traiciona pero en el fondo es bueno y ella lo perdona.
* La batalla final es siempre macho contra macho, igual a tantas aunauq estemos en un lugar tan diferente.
* Los humanos no valoran nada de lo importante pero siempre hay algunos que salvan la fama de la raza.
* Todo lo que la peli desperdicia al no tomar como decisivo el hecho de que la naturaleza esté relacionada entre sí como un ser inteligente, que todo termine siendo antropocéntrico como en casa, que el plabeta esté lleno de sabiduría pero los humanos o humanoides sean los que piensan y comandan todo.

Bueno, eso, que mucha tecnología y ecología pero no salimos de nuestros esquemas de siempre. Las hermosas escenas de comunidad, de amor, de fraternidad, se arruinan con lugares comunes (¿Hace falta siempre la estructura piramidal de clan, la misma que nos lleva a los humanos a la evolución armamentista? ¿Hace falta que la sacerdotiza baile como poseída para ponerla como antítesis de la razón científica y militar humana? ¿Por qué se olvidaron de destacar la inteligencia natural? ¿Por qué siempre las oposiciones civilización y barbarie, razón y corazón, razón y divinidad? ¿No pudimos pensar de otra manera ni siquiera en Pandora?

En casa






domingo, 24 de enero de 2010

Abecedario

Arisca y un poco abstracta,
Babélica y a veces bostezante,
Carnal y cortesana,
Densa, dominadora,
Emancipada y escenográfica,
Feroz y fosca,
Gutural, gramática,
Húmeda, honda,
Insidiosa y a veces ingenua,
Jerigonza, jacobina,
Lábil, lenta,
Melancólica, mustia,
Neurótica, nostálgica,
Ojerosa, onomatopéyica,
Púber y a veces pusilánime,
Quimérica, quisquillosa,
Rebelde, rumiadora,
Solitaria y a veces salvaje,
Telúrica, túrgida,
Uterina, umbilical,
Vehemente y siempre vulnerable.


CRISTINA PERI ROSSI, Babel bárbara, Poesía reunida, Lumen, Barcelona, 2005

sábado, 23 de enero de 2010

Pablo Risso






Del álbum:
"el proceso de "recuperando las fuentes del sol"" de Pablo Risso

Editorial Tamarisco

Tomado de http://www.recursoseditoriales.com/novedad_tamarisco.html


Encuesta a editores: Félix Bruzzone, Hernan Vanoli, Violeta Gorodischer y Sonia Budassi
Editores de Editorial Tamarisco.

¿Cuál es el perfil de los sellos que editás?
No tienen un perfil único y definido, pero si tuviéramos que definir un criterio editorial, la prioridad es siempre la apuesta, en todo sentido.
O que descubra un universo interesante generado por el autor, su mirada sobre, como se dice, el mundo. Valoramos todo eso que va haciendo a la voz única y personal de los escritores. Pueden gustar o no, pero los nuestros no son libros que pasen desapercibidos.
Por otra parte, hay mucho cuidado estético en la edición, nuestra diseñadora gráfica, Carla Gnoatto, se encarga de mantener una cierta continuidad estética en las colecciones y, a la vez, darle una identidad propia, sólida, a cada libro.

¿Cuáles son las dificultades y oportunidades a las que te enfrentás actualmente a la hora de editar?
Las dificultades son básicamente económicas, porque no funcionamos como empresa (ni siquiera como pyme) y tampoco tenemos el capital suficiente como para estar relajados. O sea: no hay ganancia y no hay tanta pérdida aunque siempre es un esfuerzo llegar a juntar el monto suficiente para entrar a imprenta.
Lo cierto es que tratamos de agarrar cuanto factor de ayuda económica haya en el aire, leáse las ventas de las presentaciones, los subsidios, los premios que gana alguno de nosotros cuatro, ponencias por las que nos pagan, etc. Hay una especie de política interna de compartir al menos parte de todo lo que sea "dinero cultural"; somos una suerte de pequeña orga, o más bien, de pequeña cooperativa.
Lo interesante (¿oportuno?) de este punto, es la reflexión sobre el término "independiente": al no tener que depender de los grandes parámetros de mercado en términos económicos, hay mucha más libertad de acción en lo que hace a la elección narrativa: temas, autores, propuestas. En esta instancia, nos permitimos todos lo riesgos, y ahí es donde reside nuestra apuesta como sello editorial.
Aunque el rol del Estado en relación con este tipo de proyectos debería tener un debate aparte.

Otro problema es el tema de las ventas y de la distribución. Nosotros funcionamos a escala artesanal, y entonces, como el dinero de la editorial no proviene de ningún otro lado que de nuestro trabajo como escritores, no nos gusta nada que entre distribución y venta nos coman un 60% o más del valor de tapa del libro. Esa sería una dificultad, suponemos que compartida por todos aquellos pequeños editores que poseen un catálogo de fondo. Otra dificultad es el precio del papel, que se rige por valores internacionales. Las grandes empresas pueden comprar en cantidad y eso les abarata los costos, pero para nosotros se hace muy difícil. Tal vez sería bueno generar iniciativas en ese sentido junto a otros actores de características parecidas a las nuestras, y por eso tenemos ganas de asociarnos a EDINAR. Nuestro desafío es intentar llegar a otros lectores, nuevos, pero tal vez por otros medios que no son los tradicionales. Muchos defienden a los libreros, pero los libreros son un agente conservador, que no compra en firme, y salvo algunas honrosas excepciones ni siquiera te exhibe. Entonces nuestro desafío es desarrollar nuevos canales. Tal vez tengamos que empezar a plantearnos en serio qué tipo de relación con el papel queremos tener. No abandonarlo, pero pensar otra vez esa relación. Los libros artesanales son una vía, la impresión bajo demanda es otra. Es un debate que recién empieza. Las oportunidades están dadas por los nuevos tipos de lectura y las comunidades de lectura que la web permite desarrollar.

¿Cuál es el libro que más te gustó editar? ¿Qué libro te hubiese gustado editar? ¿Qué libro hace falta editar? En cada uno de los casos, ¿por qué?
El libro que más nos gustó editar fue 76, de Félix Bruzzone. Por el respeto, el aprecio al autor, el laburo compartido, la apuesta conjunta. Emocionante tal vez sea la mejor palabra para definir el proceso.
También, hay que admitirlo, nos hubiera gustado editar Villa Celina, el segundo libro de Juan Diego Incardona, que debutó en Tamarisco con Objetos Maravillosos. Acá aparece una especie de paradoja: la libertad de ser pequeños tiene su costo: perder buenos autores a quienes le publicamos su opera prima.
No podemos competir con un sello industrial, grande, aunque ofrezcan al autor un pequeño adelanto. Es el karma de las editoriales chicas, que muchas veces terminan funcionando como laboratorio de experimentación de las grandes.

¿Cuál es el rol del editor hoy en día?
El editor tiene que preservar al autor, aconsejarlo y hacer una lectura tan sólida como crítica. Su rol es el del resguardo previo al movimiento de la publicación, los ojos que ven los aciertos pero también las fallas, o las líneas que deberían (re)direccionarse para llegar a un lugar determinado. Vislumbrar en conjunto ese lugar y hacerlo posible, es lo mejor que puede pasar en ese pacto tan íntimo que crean los editores con cada autor. Al menos así lo vemos nosotros.
En el caso de editoriales pequeñas como la nuestra, el editor hace todo: busca autores, lee material, discute con el imprentero, interviene en el diseño, en la distribución, la prensa, etc. Trata de dejar una huella en la recepción del texto, porque el texto es sólo una parte de su trabajo. El editor edita libros, no textos. Y en términos más generales, a través del catálogo que conforma, es un tipo que agarra materiales culturales y los mezcla, los pone a trabajar en conjunto. El editor es cada vez más una figura colectiva, y la imagen pequeñoburguesa del pequeño empresario al estilo Herralde forma parte de lo residual.

Una pequeña reflexión acerca del presente del libro teniendo en cuenta las nuevas tecnologías y soportes.
Hay cierta retroalimentación. Así como hay intentos fallidos de pasar linealmente el blog al formato libro, hay muchos blogs que, con un buen trabajo editorial encima, funcionan perfectamente como libros impreso (el caso de Objetos Maravillosos, el libro de Incardona que editamos nosotros). A su vez, en nuestro blog colgamos nuestros dos primeros libros en pdf, para que lleguen a la mayor cantidad de gente posible. Nos decían que íbamos a perder plata, pero una vez más, vuelve a aparecer en escena el término "independiente": no vamos a ganar más o menos plata por subir nuestros libros a la web, y eso es otra forma posible de difundir textos, voces, literatura. Básicamente, la razón por la que decidimos crear Tamarisco. Al menos, por ahora.

Me enamoré

De NTVG. Me la nombraban mis estudiantes y mi hijo menor, y el martes casi me compro una remera sin saber qué música hacían. Tuvo que llegar la loca de mi amiga Karina de Uruguay para compartir un video en el feis y dejarme acá, colgada, boquiaabierta.

Y no me olvido: La única voz

Sabes bien que es lo que yo pido

' LLÉVAME CONTIGO '

LLevame a tus brazos mujer,
por si acaso no te veo y te digo.
Llevame a tus brazos mi amor ,
por si acaso no nos vemos te pido,
buscame entre tus labios mujer
y no me dejes esperando, no me dejes.
Buscame entre tus labios mi amor y dame
mas y dame un poco mas.

Llevame contigo ,
sabes bien lo que necesito
que por favor me des abrigo
sabes bien que es lo que yo pido
no es mucho que no puedas pagar
alejandome del frio.
Llevame contigo.

Llevame contigo,llevame.
Llevame contigo,llevame.
Llevame contigo,llevame.
Llevame contigo,llevame.

Llevame contigo,llevame
Ya sabes todo lo que quiero es que me vengas a buscar.

Llevame contigo,llevame
Saltando,caminando,corriendo llevame contigo.

Llevame contigo,llevame
No es mucho ,no es nada que no puedas pagar.

Llevame contigo,llevame
Yo queria que me lleves contigo mi amor.

Naranjo en flor

NTVG: Verte reir

jueves, 21 de enero de 2010

Comedor de poetas

Copio evento de facebook mientars pienso: Comedor de poetas... ¿los poetas comen o son comidos? (Hoy no voy pero hay que irlo planeando)


COMEDIR DE POETAS
Organizador(a):
F.L.I.A. Feria del Libro Independiente y A...
Tipo:
Reuniones - Encuentro en casa/residencia
Red:
Global
Hora de inicio:
El jueves, 21 de enero de 2010 a las 22:00
Hora de finalización:
El Viernes, 22 de enero de 2010 a las 4:00
Lugar:
ARGAÑARAZ 22 (Pringles y Estado de Israel
Descripción
Vuelve el comedor de poetas de los jueves por la noche,
en la de la casita de Argañaraz 22, luego de un breve descanso para el hígado y la cirrosis.
Los amigos de siempre, más los nuevos que van sumándose permantemente, nos juntamos a disfrutar de las legendarias veladas de poesía, música, comida, bebida, descontrol y bacanal, a las que ya nos acostumbramos irremediablemente, al punto de poder prescindir de cualquier otra actividad: laburo, política, religión... ¡pero los jueves no me los toqués, papa!
A comernos a los poetas, a mascarles hasta el hueso. atragantándonos de infierno y paraiso, ilusión y desenfreno, pero siempre guardando la descompostura.
Porque somos la planta que surje entre las piedras, la mugre bajo las uñas, la luz de una estrella muerta hace millones de años, la esperma pegoteada sobre la piel, el flujo de la vida y la muerte
Los esperamos.


Además, el viernes, nos hacen una visita triunfal LOS MAL LLEVADOS, con su superheroísmo agigantado por superpoderes: golpes de punk acústico infantil, visión de rayos X, alegría a prueba de pepinos en vinagre, y amigoss. Invencibles.
En la trasnoche, el escritor y vidente Leo Cappucci desplegará su TAROT LITERARIO 3D, con las esculturas del escultor Carlos Torta un espectáculo sin precedentes, ¿Literatura? ¿Teatro? ¿Magia negra? Ritual colectivo, mejor.

Tampoco olvidar que los miércoles habitualmente nos visita el único, el incomparable (no, no es un pájaro ni un barrilete, ni un satélite interestelar): TOMY LEBRERO Y SU PUCHERO MISTERIOSO

Nos volveremos a ver

Ada

La encontré blogueando: blogueando ella y blogueando yo, enkilombada con su blog y otros blogueros cero onda. Y acá estamos, llenàndonos los blogs.

Palabras poéticas de madres

Mi nueva bloguera amiga, Ada Menéndez, ha recopilado al inicio de su blog Abierta de piernas (ver link en mi columna de la derecha) las palabras de nuestras santas madres:



MAMÁS DE POETAS

"Sos una fresca, siempre andás en una nube de pedos"

(mamá de Paula Irupé Salmoiraghi)

"Tú, más que un hijo, eres un artista"

(mamá de Amado Storni)

"Cualquiera es mejor poeta que tú"

(mamá de Roberto Alonso)

"Si quieres andar con la poesía, hijo mío, no olvides llevar preservativos"

(mamá de Eduardo Fariña)

"Tú hablas demasiado difícil para mí...es que tienes un hobby, la poesía, que no me interesa demasiado"

(mamá de Valentina)

"Hijo, ¿no podías haber puesto otro título a tu libro que no fuese La Polla Más Grande del Mundo?"

(mamá de Patxi Irurzun)

"Hija, qué bien que hayas ganado el premio, pero dime: ¿A quién le has copiado los poemas?"

(mamá de Yolanda Sáenz de Tejada Vázquez)

"Dices que te dejé para un psicólogo...pues vete"

(mamá de Velpister)

"Hijo...¡No seas tú mismo!"

(mamá de Andrés Malpaso "Comandante de Campo Cohen")

"Tienes sangre de manteca colorá"

(mamá de José Alfonso Pérez Martínez)

"Si no estás en la cárcel, te andan buscando!!!!!!!"

(mamá de Marimar Vallés)

"Qué lista eres Amparito, te pareces a mí"

(la mamá de la mamá de Amparo Fdez. Del Campo Merino)

"Eres tan ignorante que vas al mar y no encuentras agua"

(mamá de Ángel Rodríguez "Voltios")

"¡Ay, pelamimbres! ¿Qué será de ti el día que yo falte?"

(mamá de Pepe Pereza)

"¿Cómo que qué le pones a las lentejas? ¡Pruébalas y ellas te lo piden!"

(mamá de Ana P. Cañamares)

"Si sigues así vas directo a la catatumbe"

(mamá de Linoferho Fernández)

"Hijo mío, los crápulas están pasados de moda"

(mamá de Santiago Bertault "Rémora")

"No, estudiar, no, pero estas tonterías se te dan como hongos"

(mamá de Jorge M. Molinero)

"Como sigas con esa actitud vas a sufrir mucho en la vida"

(mamá de David Suárez "Suarón")

"Proyectodepoetaoloqueselapongapordelante"

(mamá de Nares Montero)

"No tienes vergüenza, y si la tuviste era verde y se la comió un burro"

(mamá de Gsús Bonilla)

"Vete lasai que hay putzus"

"Vete tranquilo que hay charcos"

(mamá de Hasier Larretxea)

"Naciste con dos manos derechas"

(mi mamá)

Si algún/a poeta quiere añadir la frase de su mami, que me escriba a ada.menendez@gmail.com

Amigos son los amigos

Tengo tres amigos importantes de vacaciones: Te quiero mucho, amigo que estás de vacaciones y no me das bola. A vos también, amigo que me mandás fotos de Irupés desde allá. Y a vos, que incluís este blog entre tus lecturas de placer.

Torta

Ya elegimos. Nunca pensé que una torta de 15 tuviera tantas variantes. Un divinor. Y no cuento más porque no sé qué es sorpresa y qué me está permitido divulgar.

Jorge Spíndola

Paso del gualicho



Escapado de mi hacia lo otro

Voy hacia vos con el cuerpo confundido

Con un caballo de sombras

Voy al borde de todos los caminos

Todo paso es un paso en falso

Estoy en el paso del gualicho

Donde se estorban los sentidos

Se enturbia uno

Confunde ombligo de dios

Con aromas de tu boca

Detenido ante la cruz

Que rayaste contra el piso

Voy preso de este animal hacia lo hondo

Va espantado de sí mismo

Pisoteándome la cara

Tengo quebrado el tobillo de la cara

Gualicho es tu perfume

Tu aroma me hace chico

Que tira piedras a la noche

Estoy bailando con un hueso de nube en cada mano

Y vos sos dulce como un aire de tomillos

Estoy quebrado existo debajo del deseo

Y a causa de esa boca

Sangra luz mi boca oscurecida.




Del libro inédito Bailongo


Jorge Spindola

Nació en Comodoro Rivadavia, Chubut, en 1961. Vive actualmente en Trelew. Publicó "Matame si no te sirvo", Ultimo Reino, 1994. Además de ser un excelente poeta es fotógrafo, y animador cultural, organizador del Encuentro de Culturas del Sur del Mundo, que se realiza anualmente en Trelew (Chubut).


Tomado de http://escritorespatagonicos.8m.com/poesia/spindola.html

Sherezade y Stephen King

El terror de Sherezade


21-01-2010 | Stephen King

Una nueva serie de libros de bolsillo de Sudamericana permite encontrarse con lo mejor de Stephen King.

Por P.Z.

misery(Siempre creí que el Sultán comprometía su futuro asesinando a cada esposa después de la noche de bodas. Sólo veía el presente: que ellas no lo engañaran. Pero sin descendencia, ¿cómo sería el futuro?, ¿quién lo defendería cuando viejo y débil fermentaran las intrigas en el palacio?)

Sabemos que Sherezade se entrega al Sultán para evitar más muertes. Cada noche –“luego de cumplir con los deberes maritales”– le cuenta una historia llena de vertientes y recovecos y reserva el final para el día siguiente. Con esta pequeña artimaña –tan fácil de pensar, tan difícil de hacer–mantiene la atención del Sultán quien va posponiendo la sentencia hasta que, eventualmente, la perdona.

Lo que nos llega de Sherezade en Las mil y una noches son justamente esas mil y una: las noches. Pero, ¿cómo serían sus días, buscando con desesperación una trama interesante que aleje su condena por otras 24 horas más?

*

La película me dejó una impresión tal, que aún leyéndolo por primera vez sentí que ya había estado una temporada con este libro. Pero me pregunto qué cara le hubiera puesto a Annie Wilkes si hubiera leído Misery antes de ver a Kathy Bates en el cine Metro, casi 20 años atrás.

¿Qué haría yo si me encontrara una noche de invierno, en medio de una tormenta de nieve, con un auto que dio una vuelta de campana y cuando fuera a socorrer al conductor me diera cuenta de que es Julian Barnes, o John Coetzee (o Natalia Oreiro)? La enfermera Annie Wilkes se encuentra con Paul Sheldon, autor de la saga de Misery Chastain. Annie, fan número uno de Sheldon, le hace primeros auxilios y lo lleva a su casa. Y no informa a nadie sobre su rescate.

La claustrofobia es uno de los juegos preferidos de Stephen King. Cujo, La Niebla, la más reciente Duma Key, El juego de Gerard, Misery, cuantos otros. King es un dios malvado: sitúa a sus personajes en situaciones terribles, los lleva al límite y en ese momento les (se) pregunta: “¿puedes?” Si pueden, les permitirá seguir viviendo hasta que se enfrenten a una nueva encrucijada.

En este caso, no sólo deja a Paul Sheldon postrado en la cama de una psicópata que pierde fácilmente los estribos. El último libro de la saga de Misery Chastain, El hijo de Misery, acababa de salir en el momento en que Sheldon tuvo el accidente. Cuando Annie lee el final y descubre que Misery muere al dar a luz, se descompone de furia y le obliga a Sheldon a escribir una nueva novela. O consigue hacer que Misery vuelva a la vida, o él pierde la suya.

Es aquí donde se bifurcan la novela y película: no sólo es un ratón intentando que el gato no lo coma. Ahora es un escritor reconociéndose como tal, enfrentándose a su oficio, entendiendo que toda su vida siguió vivo gracias a que era Sherezade. Cuenta una historia para vivir, pero no se la cuenta únicamente a su carcelera, se la cuenta también a él mismo. Sheldon vuelve a ser absorbido por la trama, al punto de estar más interesado que la propia Annie en saber cómo acaba. Y se entrega a la tarea, sabiendo que cuando acabe la novela, también acabará su vida.

*

¿Habrá sentido esto Sherezade? ¿Estaría ella tan interesada en sus cuentos como el Sultán? Seguro que sí: el texto –o el relato– sin corazón no despierta interés.

Para terminar me gustaría señalar un par de cosas. Primero, como lector soy un agradecido con aquellos escritores que recomiendan a otros. King menciona a Somerset Maugham, John Irving, William Faulker, y dedica un lugar especial a El coleccionista de John Fowles. Esa novela casi olvidada (editada por Cátedra hace unos años) funciona como modelo para Misery: Frederick, un coleccionista de mariposas secuestra a Miranda, una joven de clase alta. La relación entre captor y cautiva es similar a la de Annie-Paul: no hay nada nuevo que el secuestrado pueda ofrecerle al secuestrador para mantenerse con vida, sólo es “valioso” por aquello que el otro ve. La belleza de Miranda, la escritura de Paul.

En segundo lugar, es curioso cómo se lo relee a King, o cómo se lo lee conociendo el final. Se supone que sus libros seducen por la historia y que si uno la conoce, ya no tiene fuerzas para atrapar. Falso: una lectura más desapegada de la trama permite que aparezcan nuevos descubrimientos. Pero además, aún conociendo el final, leí las últimas 30 páginas en el borde de la silla, casi temblando.

Finalmente, para aquellos que, como yo, tienen todavía fresco el recuerdo de la masa fracturando los tobillos del escritor en la cama y la cara de Kathy Bates diciendo a “I love you”, pues bien, King no es tan compasivo. En el libro no es una masa: es un hacha.



Tomado de http://blog.eternacadencia.com.ar/?p=6355

martes, 19 de enero de 2010

Sol artificial, según Sarlo

Acerca de “sol artificial” (Tomado de http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0365/articulo.php?art=14475&ed=0365 )

Leer sin referencias

Acaba de aparecer el primer libro de un tal J. P. Zooey, escritor joven argentino, evidente seudónimo con aroma a Salinger. Partiendo desde ese punto, la ensayista recorre un camino (“inestable y agradable”) en el que la figura del nombre propio –la firma del autor–es rastreada como parte de una estrategia literaria. Y luego, claro, está el texto. Otra narración que parodia saberes aprendidos en ámbitos universitarios, algunas con ecos cortazarianos, pero que juegan con formas diversas: varios cuentos retoman la estética del reportaje, con resultados muy logrados.


Por Beatriz Sarlo

Politica del nombre. El autor firma con seudónimo, sin que sepamos su rostro.
El seudónimo abre una situación inestable y atractiva. Ese es el caso de Sol artificial, publicado bajo el evidente seudónimo de J. P. Zooey.

El nombre del autor, a la cabeza de un libro nuevo, tranquiliza por lo menos una incógnita. Cuando un libro es firmado con seudónimo, el terreno incierto de “lo nuevo” se vuelve más incierto todavía. Por otra parte, el seudónimo desestabiliza los demás datos que el libro ofrezca, las noticias biográficas, por ejemplo. Quien ha elegido el seudónimo también puede haber inventado una “vida” y resumirla en algunas líneas falsas. Si se trata de un primer libro, hay más suspenso, porque ese autor (salvo que sea precedido por una campaña publicitaria, diseñada por la editorial o impulsada por bloggers) no tiene una obra anterior dentro de la cual ubicarlo. Pero, en este caso, tampoco se puede estar seguro de que se trate de un primer libro, porque puede ser una estrategia literaria de alguien que ya ha publicado antes y que precisamente desea desconcertar y disfrutar ese momento de notoriedad negativa que implica el escondite.

En el caso de Sol artificial, la página del copyright proporciona una dirección postal que repite el seudónimo: j.p.zooey@gmail.com. Aparte de la velocidad con la que pueden adquirirse y borrarse identidades digitales, sería ingenuo pensar que un mensaje dirigido a esa casilla confirmaría o refutaría lo que el autor resolvió dejar indeterminado al elegir un seudónimo. ¿Qué significan las iniciales “j.p”? ¿Juan Perón, Jean-Paul Sartre o cualquiera otra cosa, persona, acontecimiento? ¿La “j” remite a la primera inicial del nombre de dos grandes de la literatura argentina: Borges, Saer; o a la “gloriosa JP” que justamente había llegado a la cima de su gloria el año 1973, en el que el autor supuestamente ha nacido? Las preguntas podrían multiplicarse como si siguieran el listado de una guía telefónica.

El lector de Sol artificial supondrá que a ese autor le gusta Salinger, quien escribió Franny y Zooey, una novela tan disparatada como (casi) experimental. Zooey, el penúltimo de una familia de varios hermanos que circulan de uno a otro relato, es actor, zen, hermoso, original y más neoyorquino que un domingo de primavera en Central Park. Llamarse Zooey es, en literatura, como elegir Alain Delon en cine.

Un intento de acercamiento al autor podría recorrer el camino de los epígrafes. El único epígrafe firmado con el nombre de un escritor efectivamente existente es atribuido a Lucas Soares, que tiene casi exactamente la edad que Zooey dice tener en la solapa de Sol artificial. Soares es doctor en filosofía y ha publicado dos libros en Paradiso, la misma editorial que presenta el libro de Zooey. Los otros epígrafes son de Morelli, el escritor que Cortázar inventa en Rayuela, y de “Hernán Lucas”, nombres que, por separado, reciben la dedicatoria de Sol artificial. Suficiente. Mañana, algún blog revelará que Zooey es Lucas Soares, Oliverio Coelho, o quien sea. No vale la pena continuar la pesquisa.

Sol artificial es un libro muy breve, compuesto por doce textos de géneros diferentes: una carta; entrevistas; ensayos de tipo universitario, más precisamente de esos llamados papers que florecen en la veredas de Caballito, cerca de la Facultad de Filosofía y Letras; piezas humorísticas cuyo lejano antecedente está en Historias de cronopios y de famas; relatos. Su agrupamiento en el volumen responde primero a la deliberación del autor: años atrás se autoenvió por correo escritos suyos para recordar “un par de cosas que la universidad me haría olvidar”; esos textos son parte de Sol artificial, junto a otros producidos “ahora” (designe ese adverbio la temporalidad que se quiera).

En segundo lugar, su reunión en el libro tiene que ver con un paisaje y un clima que yo llamaría de anticipación pesimista: “¿Podrás escuchar el melancólico grito de un Giga a punto de caer desde la cabeza de un alfiler?... ¿Tendrás ojos que soporten la presencia de Dios en la lluvia de la televisión?” Nadie puede soportar esos sonidos ni esas imágenes, que transcurren en un planeta donde Zooey también escucha los ecos de una biología arcaica en el canto de las ballenas, aludiendo con esa sencilla mención al relieve carcomido de un planeta que ha digerido su propia vida, tema clásico de la distopía.

Varios textos adoptan la forma reportaje. El último, Como un sol artificial, entreteje un asesinato en Auschwitz, donde asesino y muerto ocupan lugares cruzados porque es una judía quien ha liquidado al jefe nazi, y una hipótesis metafísica sobre el ser de Dios como lluvia de televisión (atención: Dios no es imagen sino dilución de la imagen, falta). El primer reportaje es una entrevista a Umberto Matteo que, retrocediendo en el tiempo, ha llegado a 2007 desde veinte años después, una época en que los humanos ya no son producidos por la cópula sino por programas de “recombinación genética”, que les adjudica un capital de nacimiento; si no responden a las exigencias de la sociedad futura, lo van perdiendo hasta convertirse en miserables desechos a los que se les debitan genes a medida que se prueba su disfuncionalidad social. El defecto de Umberto Matteo fue el de no acumular contactos a través de las “tecnologías afectivas” que las computadoras ponen al alcance de todo el mundo. No hizo nada y perdió. A Zooey el mundo de Facebook y Twitter le parece concentracionario y siniestro. Como la buena ciencia ficción traza la hipérbole de las tendencias del presente y, al exagerarlas, las ilumina como cárceles simbólicas.

En una tercera entrevista habla el técnico que ha descubierto un campo de concentración dentro de una computadora que captura archivos, los duplica con el mismo nombre (todos sabemos que las leyes del sistema lo impiden) y encierra los “originales”, es decir los archivos de donde se tomó la copia; éstos, desesperados, generan “queso azul”, repugnante materia orgánica excretada por elementos inorgánicos.

Estos tres reportajes son lo mejor del libro, entre otras razones porque sus hipótesis no se exponen recurriendo a lo que ya parece ser una marca de fábrica de la literatura de estos años: la parodia de jerga universitaria, que resulta divertida durante algunos párrafos y luego queda más bien como testimonio de lo que se divirtió el autor escribiéndola. Los reportajes, en cambio, se hunden no en la tradición de las monografías académicas sino en los paisajes de docufiction. En ese sentido, son más dislocados y más perturbadores que los entretenimientos teóricos que llevan títulos tan obvios como “Histeria y capitalismo afectivo”, tributo que el subtítulo del Antiedipo de Deleuze y Guattari acaba de encontrar en las barriadas universitarias de Buenos Aires.

Zooey no nos dice cuáles son los textos que escribió antes de pasar por el gulag de la universidad. Todos los que se incluyen en este libro, excepto las reminiscencias cortazarianas, parecen haber rendido con éxito sus exámenes parciales y, también, haber encontrado la fuerza, allí mismo, para emanciparse.

Sol Artificial, nueva novela CF

Sol artificial
J. P. Zooey
Paradiso
2009

Reseña de Hernán Martignone
Tomada de http://elinterpretador-libros.blogspot.com/2010/01/iluminados-por-internet.html


Beatriz Sarlo, en su elogioso comentario a esta novela, se dedicó en esencia a analizar el nombre del autor, que parece ser un pseudónimo y esconder alusiones a la jotapé y a Salinger. Poco del peronismo y del genial autor se vislumbra en Sol artificial, salvo el peso obsesivo de las ideas y la alta calidad de su literatura. Pero desde ese cuasi anonimato el autor se confunde con el narrador y se interesa por crear un mundo propio, con una coherencia interna muy fuerte y muy fácil de leer (donde fácil debe ser entendido como divertido). Hay un intento, logrado, por construir un mundo futuro y distópico que toma elementos del mundo que todos conocemos y en el que Internet (o Bionet) juega un papel crucial. Estamos ante una ciencia ficción en el sentido en que la entienden los japoneses que se dedican a hacer un tipo particular de animé que consiste en poner la realidad virtual en primer plano, sin recurrir a máquinas más complejas que una PC y utilizando la www como metáfora del funcionamiento del universo y de lo real, como fin de un proceso evolutivo pero también como principio de otra cosa.


La novela empieza con una carta que el autor/narrador se ha escrito a sí mismo antes de ingresar en la Universidad y va alternando luego capítulos-ensayos con textos que toman la forma de entrevistas a personajes ficticios (del autor se dice en la solapa que “cursó periodismo en la UBA”) que nos dan perspectivas diversas de ese mundo que tanto tiene que ver con el nuestro, aunque sutilmente metamorfoseado. Así, por ejemplo, tenemos la “Entrevista a Umberto Matteo, inmigrante del futuro”, parodia de Hombre mirando al sudeste, donde se presenta a Bionet, que “no distorsiona ninguna realidad porque la realidad es Bionet”. Ya en la carta, de hecho, hay algunas fugaces menciones a la idea de una evolución hacia un mundo virtual y de máquinas, y acá la referencia insoslayable es Matrix. Se va exponiendo una suerte de teología sin dios y con apóstoles e histéricas, una especie de evangelio escrito por un demente que tiene, por cierto, las cosas bastante claras.


J. P. Zooey realiza además un estudio de las histéricas tan serio que causa una gracia indescriptible, mechado aquí y allá con referencias al mundo clásico y en el que incorpora como parte de la explicación tecnologías como el Messenger, el e-mail y los teléfonos celulares. Se dedica, además, a narrar el último paso de la evolución humana para presentarnos al hombre nuevo, el hombre líquido, que se contrapone al hombre de barro de la Biblia:


La navegación fue cosa de argonautas, de Colón y Barba Negra. Estos hombres de barro flotaban en barcos sobre el agua. Nadie navega en la actualidad. Un sitio, un libro digital, un video en YouTube, una universidad virtual están hechos de información, y son programables. El hombre de barro no fue programable sino modelable y disciplinable. Ahora el hombre líquido es una combinación de genes, de unidades de información que se pueden reemplazar, manipular, inseminar, en una palabra: programar. El cuerpo que es información no navega sobre información: es información en información. Océano y hombre son al fin una unidad autoprogramable.


Esos textos dan vueltas y vueltas en torno de algunas ideas realmente buenas y novedosas para incluir en el conjunto de la novela, a través de los breves capítulos que la componen, distintos aspectos de esa realidad nueva que se presenta a los ojos del lector, acostumbrado a leer en pantallas que iluminan como un sol artificial los días de nuestras vidas. Y el texto está lleno de esas pequeñas joyas, de geniales hallazgos que estaban ahí para que alguien por fin los viera, como este:


Fue 1980 un año revolucionario en la gastronomía humana, fue el año de la creación del PacMan. El PacMan educó a la humanidad mucho más que la escuela, las ciencias o el psicoanálisis. Frente a los terrores fantasmales y existenciales propios de un próximo cambio de medio ambiente, el PacMan enseñó que era necesario comer pastillas. Una tras otra y, cada tanto, una sana fruta. Pastillas mediante las cuales sería posible aniquilas los fantasmas, engulléndolos. Destruir al terror, con pastilla y pastilla, entre música electrónica. Los psicofármacos nacieron de una vez. Y las pastillas comunes que sumaban puntos serían otro tipo de equilibradores: vitaminas, excitantes, zinc, rejuvenecedores. Y luego, otro psicofármaco para los fantasmas. Hasta ganar una vida.


Programación de computadoras, Internet, realidad virtual, campos de concentración informáticos y de los otros, (r)evoluciones humanas, locura: ese es el cóctel que J. P. Zooey nos regala para que disfrutemos con la lectura de Sol artificial, con mucho de entretenimiento bien entendido que guarda, en el fondo, un contenido cargado de imágenes poderosas y señales por decodificar. La mezcla de géneros resiste bien el estilo de Zooey, que sabe condensar e ir al grano, amplificar y abstraer, con un manejo natural (o artístico, que es lo mismo) de los tiempos narrativos y de la estructura novelística.


Hernán Martignone

Publicado por El Interpretador

"Aquello que la escritura y sólo la escritura puede decir en especial"

Los domingos de Baudelaire

VICENTE VERDÚ 07/03/2008


Dos son las características que pueden indicar la falta de actualidad de una novela: a) que sea fácilmente adaptable al cine y b) que no pueda abandonarse la lectura sin llegar al fin. En el primer supuesto, habría sido preferible que el autor se empeñara en redactar un guión. En el segundo, parece claro que su vocación creadora se relaciona con los sudokus.


Lo propio de la literatura contemporánea -una vez desarrollado el cine, el vídeo, lo audiovisual, lo publicitario y lo internáutico- sería aquello que la escritura y sólo la escritura puede decir en especial. Pero también, teniendo ahora en cuenta los múltiples modos de comunicación, resulta mostrenco todo modelo de novela con sus premiosas historias y descripciones ambientales al estilo del XIX y mediante comentarios, además, en tercera persona al estilo de la voz en off que acompañaba a las películas en blanco y negro.

Sin el contagio del blog y su intimidad fragmentaria, sin la integración del universo audiovisual, sin ironía, sin hilos simultáneos, diversos y abiertos, no se hace nada contemporáneo. Están muy bien esas pesadas narraciones, ocupadas en los pormenores de una escena o las menudencias de un vestido, pero se trata de un quehacer propio de los tiempos anteriores al cine, los telefilmes y el vídeo. Es admirable que se sigan pintando paisajes y bodegones a la manera de los simbolistas o los barrocos pero la pintura -como cualquier otro arte- ha evolucionado lo suficiente para que estas obras las contemplemos como inercias o legados.

Igualmente, las composiciones novelescas que emplean la tercera persona a la manera de un Dios omnisciente y se apoyan en muy enrevesadas intrigas en vez de cuidar el gozo y la jugosidad del texto, vienen a ser como hojas secas de la biblioteca. Milagro es que no desprendan un aroma muy rancio que, de todos modos, sigue atrayendo tanto a los diferentes lectores vetustos como a los lectores más burdos que nunca aspiraron un libro a fondo. De hecho, si dependiera de sus cultivadores conspicuos, la novela se encuadraría siempre, como también ellos, en el oficio consagrado y civilizatorio, que se atribuyen en cuanto orates de la cultura, proveedores de libertad y donadores de mundos imaginarios, entre otras solemnes bobadas por el estilo.

Para bien, sin embargo, del ciudadano consumidor, la literatura, como la pintura, la música o el cine, no la suscita las manos de creadores bendecidos sino la faena de simples trabajadores con sus habilidades particulares. Unos son mejores y otros peores; ninguno divino.

La novela tradicional enaltecida como gran monarca libresco, destinado a formarnos, enriquecernos o transportarnos a otros ámbitos, ha sido altamente superada por experiencias físicas, libertades políticas, ocasiones vitales y hasta viajes low cost. La literatura actual, novela o no, nunca halló mejor ocasión para manifestarse con desahogo y a gusto. Sin las ocupaciones trascendentes de antaño ni las supuestas misiones iluminadoras propias del tiempo en que se leía con velas.

Definitivamente, el mundo del relato y sus collages empieza ahora a vivir su anhelado recreo de toda la vida. Los domingos del arte de Baudelaire dedicados a pasear, hablar con el público, sorprenderlo y sorprenderse, brindan a todos la oportunidad de vivir sólo adicionalmente leyendo y no tratando de cumplir el falaz dictamen de leer para vivir más.


Tomado de http://www.elpais.com/articulo/cultura/domingos/Baudelaire/elpepicul/20080307elpepicul_2/Tes

Poetas: Obvios vs elípticos


Noticia con fecha de noviembre 2009 tomada del blog http://partidosdepoetas.blogspot.com/



Madrid: campo poético

Los versos obvios vencieron a los elípticos en el I Partido Internacional de Poetas
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REBECA YANKE

Al final no pareció una versión del partido de fútbol entre filósofos de los Monty Phyton. Los poetas madrileños no buscaron la horizontal para invocar a las musas, ni pelearon el vértice para recordar unos versos de Rilke. Ni siquiera generaron ‘triángulos-corrillo’ en los que críticar a los novelistas. El sábado por la mañana en recóndita pista siete de el polideportivo de La Elipa se jugó al fútbol con todas las letras. Los equipos se dividieron en poetas obvios y en poetas elípticos. Los dudosos sólo tenían que entrar en el blog desde el que se organizó el encuentro, http://partidosdepoetas.blogspot.com/ –prácticamente todo se ha decidido a través de internet- para asegurarse de en qué bando debían jugar.

“POETAS OBVIOS:
Mazorrales, vagos y maleantes, neorrabiosos, cachicuernos, burrosquianos, periféricos, realistas, políticos, presos que disfrutan el tercer grado, naturalistas de Greenpeace, disléxicos, camorristas, silvestres, Benedetti forever y partidarios de escribe-lo-que-te-salga-de-los-güebos.

POETAS ELÍPTICOS:
Metacínicos, endecapléjicos, miraquelindos, cursilíneos, imagínate qué imagen, ficticios, jerigóngoros, apolíticos, minimalistos, spices pijas, heraclíteos, parapsicólogos, librescos, snobs, sonetistas sonajeros, Gamoneda qué bien te queda y partidarios de la-poesía-se-debe-escribir-así”.

Se puede decir sin ánimo metafórico ni interés hiperbólico que el resultado fue obvio. Ganaron los poetas de lo cotidiano 8 a 5, lenguaje coloquial, maneras sencillas y espíritu revolucionario. Los elípticos agacharon la cabeza pero seguro que alguno pensaba en la metalingüística del resultado mientras lo estaba haciendo.

También se puede decir que el partido fue serio. Que los viernes los poetas aparcaron las cervezas y a las doce del mediodía del sábado estaban despiertos. Hubo disidencias. La joven poeta de La Elipa Verónica Gil, claramente elíptica, se decantó por los obvios porque, según dijo, “se llevan mejor entre ellos”.

Desde Granada llegó, en defensa de lo obvio, la filóloga y poeta almeriense Natalia Manzano, autora de ‘Apnea’, publicado por la editorial El Gaviero, especializada en el libro-objeto, la poesía y el interés por publicar justo aquello que quieren, sin mayores premisas. Y capitaneaba la evidencia en pantalón corto el poeta neorrabioso, Alberto Basterretxea, conocido como Batania, un vasco de aldea que se dedica a perturbar las calles madrileñas. En ausencia de árbitro (cayó en el último momento el escritor Antonio Jiménez Morato -adujo que “sólo iría a algo así para ‘patear’ a algunos por sus endecasílabos”) – un elíptico y un obvio tuvieron que aparcar pasiones para poner un poco de orden en el asunto.

Les tocó a Andrés González Andino (elíptico) y Chema Rubio (obvio), y para hacerlo cambiaron las camisetas oficiales (ideadas por una poeta elíptica, Bárbara Butragueño) para colocarse la roja neorrabiosa, estandarte del Movimiento Batánico, gratuita forma de promoción del poeta Batania, que firma como Neorrabioso. La actuación arbitral fue, eso sí, muy protestada.

Y desde las lindes del campo los comentarios eran antológicos: “A ver, un momento, ¿cuántos jugadores hay en el campo?”, o bien, “¿Cuánto queda, alguien tiene reloj?”. El partido, esta vez dialéctico (“¿Mies van der Rohe es obvio o elíptico?”, continuó entre cañas en una terraza, y también más tarde, porque la batalla continuó por la noche en las calles de Malasaña, en dos bares con nombre del todo poético, en la calle Apodaca: Bandido doblemente armado y Los diablos azules.

Se estaba celebrando el Festival Inverso. No hace falta ser obvio para decir que en Madrid se sucede ‘un algo poético’. Los del verso volvieron a enfrentarse en las barras, en un bar elípticos y en otro obvios. En el campo temprano, destacaron Alberto Yago, de la escuela de poesía de Vallecas, Poekas, autor de cuatro goles del bando obvio, el portero de este equipo, Gsús Bonilla, y también el diseñador y editor Marcus Versus. Desde la trinchera elíptica, ‘La voz Neorrabiosa”, señala a jugadores como Álvaro Guijarro (media punta), Juanse Chacón (delantero centro) y Arturo Martínez (portero) como los más relevantes.

Siete a uno contra la novela

Siete razones para no escribir novelas y una sola para escribirlas.


Javier Marías


Se me ocurren las siguientes razones para no escribir novelas hoy en día:

Primera

Hay demasiadas y demasiada gente las escribe. No sólo siguen existiendo y pidiendo eternamente ser leídas las del pasado, sino que cada año millares de ellas, enteramente nuevas, aparecen en los catálogos de las editoriales y en las librerías de todo el mundo; y no sólo eso, sino que muchos millares más son rechazadas por los catálogos de las editoriales y no llegan a las librerías, pero no por ello dejan de existir también. Se trata, por tanto, de una actividad vulgar, en principio al alcance de cualquier persona que haya aprendido a escribir en la escuela, para la que no se requiere ningún tipo de estudios superiores ni de formación específica.

Segunda

Escribirlas no tiene mérito. La prueba de ello es que se trata de un género que, ocasionalmente o no, practica toda clase de individuo, sea cual sea su profesión, y que por lo tanto debe ser fácil y sin ningún misterio. No de otra forma se explica que lo puedan cultivar los poetas, los filósofos y los dramaturgos; los sociólogos, los lingüistas, los banqueros, los editores y los periodistas; los políticos, los cantantes, las presentadoras de televisión y los entrenadores de fútbol; los ingenieros los maestros de escuela, los diplomáticos (a cientos), los funcionarios y los actores de cine; los críticos, los aristócratas, los curas y las amas de casa; los psiquiatras, los profesores uni9versitarios y de instituto, los militares, los terroristas y los pastores de cabras. Esto hace pensar, sin embargo, que, dejando de lado su facilidad y su falta de mérito, la novela debe dar algo, o bien constituir un adorno. Pero ¿qué clase de adorno es ese que está al alcance de todas las profesiones, independientemente de su formación previa, prestigio y poder adquisitivo? ¿Qué es lo que da?

Tercera

La novela no da dinero, o, mejor dicho, sólo una de cada cien novelas publicadas – por aventurar un porcentaje optimista – da buen dinero a su autor. En el mejor de los casos son cantidades que no le cambian la vida a nadie, es decir, que no sirven para retirarse; además de eso, una novela de extensión regular y una mínima legibilidad, lleva meses, a veces años de trabajo. Invertir todo ese tiempo en una tarea que tiene un uno por ciento de posibilidades de resultar rentable es un disparate, sobre todo teniendo en cuenta que en principio nadie – ni siquiera los aristócratas o las amas de casa con servicio – disponen hoy en día de ese tiempo. (El Marqués de Sade y Jane Austen lo tenían, sus equivalentes de hoy no lo tienen, y lo que es peor, ni siquiera los aristócratas y las amas de casa que no escriben, pero leen, tienen tiempo de leer lo que escriben sus colegas escritores).

Cuarta

La novela no da fama, o, si la da, es pequeña y puede conseguirse por medios más rápidos y menos laboriosos. La verdadera fama, como todo el mundo sabe, la da hoy en día la televisión, en la cual es cada vez más raro que aparezca un novelista, a no ser que lo haga no en virtud del interés o excelencia de sus novelas, sino en su calidad de competente majadero o payaso, junto a otros payasos procedentes de otros campos, artísticos o no, eso resulta indiferente. Las novelas de ese novelista verdaderamente famoso – una celebridad televisiva – serán sólo el engorroso pretexto inicial y pronto olvidado de su popularidad, cuyo mantenimiento dependerá mucho más de su capacidad para manejar un bastón, enrollarse una bufanda al cuello, ladearse el peluquín, lucir camisas hawaianas o penosos chalecos, contar cómo se comunica con su Dios heterodoxo y su virgen ortodoxa o lo bien y auténticamente que se vive entre los moros (esto al menos en España), que de la bondad de sus futuras obras, que en realidad a nadie importan. Por otra parte, es un despropósito esforzarse en escribir novelas para ganar la fama (aunque sólo sea redactar de manera pedestre, eso lleva también su tiempo) cuando en la actualidad no se precisa nada de particular ni muy tangible para obtenerla: un matrimonio o un lío con la persona adecuada y la subsiguiente estela de conyugalidades y extra conyugalidades son mucho más eficaces. También es fácil el expediente de cometer algunas indecencias o barbaridades, siempre que no sean tan graves para llevarlo a uno a la cárcel durante demasiado tiempo.

Quinta

La novela no da la inmortalidad, entre otras razones porque esta ya apenas existe. Por no existir, ni siquiera parece existir la posteridad, entendiendo por tal la propia de cada individuo: todo el mundo es olvidado a dos meses de su muerte. El novelista que crea lo contrario es anticuadamente fatuo o anticuadamente ingenuo. Cuando los libros duran a lo sumo una temporada, no sólo porque los lectores y los críticos los olviden sino porque ni siquiera se los va a encontrar en las librerías a los pocos meses de un nacimiento ( tal vez ni siquiera haya ya librerías), es iluso pensar que una de nuestras obras será imperecedera. ¿Cómo van a ser imperecederas si la mayoría nacen ya perecidas o con la expectativa de vida de un insecto? Con la duración ya no puede contarse.

Sexta

Escribir novelas no halaga la vanidad, ni siquiera momentáneamente. A diferencia del director de cine o del pintor o del músico, que pueden observar la reacción de unos espectadores frente a sus obras e incluso oír sus aplausos, el novelista no ve a sus lectores leyendo su libro ni asiste a su aprobación, emoción o complacencia. Si tiene la suerte de vender muchos ejemplares, tal vez podrá consolarse con un número, despersonalizado y abstracto como todos los números por alto que sea, y además deberá saber que comparte ese tipo de cifra y consuelo con los siguientes autores: maîtres de cocina que divulgan sus recetas, biógrafos escandalosos de personalidades regias con la cabeza a pájaros, futurólogos con cadena, collares e incluso capa o chilaba, maldicientes hijas de actrices, columnistas fascistas que ven el fascismo por todas partes menos en sí mismos, palurdos gomosos que dan lecciones de modales y otras plumas así de eminentes. En cuanto al elogio posible dela crítica, es muy difícil que lo reciba; si lo recibe, es muy posible que se lo concedan perdonándole la vida y amenazándole para la ocasión siguiente; si no es así, es posible que él juzgue que su libros a gustado por razones equivocadas; y si nada de eso sucede y el elogio es abierto generoso e inteligente, lo más probable es que se enteren de ello cuatro gatos, lo cual, para una vez que se dan todas las circunstancias favorables, resultará de lo más desdichado y frustrante.

Séptima

Agrupo aquí todas aquellas razones inveteradas, tanto que resultan aburridas, tales como la soledad en que el novelista trabaja, lo mucho que sufre forcejeando con las palabras y sobre todo con la sintaxis, la angustia ante la página en blanco, el desgaste de su alma pateada por niños y paisajes y geografías y llantos, su descarnada relación con verdades como puños que le eligen a él y sólo a él para manifestarse, su perpetuo pulso con el poder, su ambigua relación con la realidad que puede llegar a hacerle confundir verdad con mentira, su titánica lucha con sus propios personajes que a veces cobran vida propia y hasta se le escapan (hace falta ser pusilánime), lo mucho que bebe, lo especial o directamente anormal que ha de ser por vivir como artista, y demás zarandajas que han seducido a las almas cándidas o directamente memas durante demasiado tiempo, haciéndoles creer que había mucha pasión y mucha tortura y mucho romanticismo en el más bien modesto y placentero arte de inventar y contar historias.

Y esto me lleva a la única razón que veo para escribir novelas, muy poca cosa comparada con las anteriores siete, y sin duda en contradicción con alguna de ellas:

Primera y última

Escribirlas permite al novelista vivir buena parte de su tiempo instalado en la ficción, seguramente el único lugar soportable, o el que lo es más. Esto quiere decir que le permite vivir en el reino de lo que pudo ser y nunca fue, por eso mismo en el territorio de lo que aún es posible, de lo que siempre estará por cumplirse, de lo que no está aún descartado por haber ya sucedido ni por que se sepa que nunca sucederá. El novelista realista o al que así se llama, aquel que al escribir sigue instalado y viviendo en el territorio de lo que es y sucede, ha confundido su actividad con la del cronista o el reportero o el documentalista. El novelista verdadero no refleja la realidad, sino más bien la irrealidad, entendiendo por esto último no lo inverosímil ni lo fantástico, sino simplemente lo que pudo darse y no se dio, lo contrario de los hechos, los acontecimientos, los datos y los sucesos, lo contrario de “lo que ocurre”. Lo que sólo es posible sigue siendo posible, eternamente posible en cualquier época y en cualquier lugar, y por eso se puede leer aún hoy el Quijote o Madame Bovary, se puede uno quedar a vivir una temporada con ellos dándoles crédito, esto es, no dándolos por imposibles ni por ya acaecidos, o lo que es lo mismo, por consabidos. La España de 1600 de lo que así se llama no existe, aunque es de suponer que se dio; como no existe ni cuenta más Francia de 1900 que la que Proust decidió incluir en su obra de ficción, la única que hoy conocemos. Antes he dicho que la ficción es el lugar más soportable. Lo es porque la diversión y consuelo a quienes lo frecuentan, pero también por algo más, a saber: porque además de ser eso, ficción presente, es también el futuro posible de la realidad. Y aunque nada tenga que ver con la inmortalidad personal, esto quiere decir que para cada novelista existe una posibilidad – infinitesimal, pero posibilidad – de que lo que escribe esté configurando y sea ese futuro que él nunca verá.



Tomado de http://www.critica.cl/docs_ins/archivos/javier_marias.html

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...